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jueves, 10 de septiembre de 2026

Ya el sol, Platero, empieza a sentir pereza de salir de sus sábanas...

 


Imagino que estoy en el colegio, soy alumna de la señorita Felicidad, tengo diez años y me gustan los dictados. Escribo, palabra a palabra, "El otoño" de Juan Ramón Jiménez que le dice a Platero:

"Ya el sol, Platero, empieza a sentir pereza de salir de sus sábanas y los labradores madrugan más que él. Es verdad que está desnudo y que hace fresco.

¡Cómo sopla el norte! Mira, por el suelo, las ramitas caídas; es el viento tan agudo, tan derecho, que están todas paralelas, apuntadas al sur.

El arado va, cono una tosca arma de guerra, a la labor alegre de la paz, Platero; y en la ancha senda húmeda, los árboles amarillos, seguros de verdecer, alumbran, a un lado y otro, vivamente, como suaves hogueras de oro claro, nuestro rápido caminar. "

(Platero y yo, Juan Ramón Jiménez)

El otoño se anuncia en mi paseo, en el pueblo y en la ciudad. Más que el sol soy yo la que siente pereza de salir de mis sábanas y los labradores de Palacios de Benaver ya recogieron y empacaron, el campo quedó con unos pocos pelillos ralos, otro color, otra luz. 

Solo los girasoles montan guardia, secos y cabeza abajo. No se ve un alma, la cosechadora guardada, no madrugan, descansan en espera de octubre , cuando toque levantar la tierra. ¡Arriba terrones!


Hace fresco, sopla el viento, un vuelo de hojas secas, a la espera de los "árboles amarillos" y las "suaves hogueras de oro claro". Lento caminar hacia el otoño. 

 Se estrella la primera castaña, florece en fucsia el árbol de Júpiter, las bayas del acebo van del amarillo al rojo. 


10 de septiembre. Mamá, los niños vuelven al colegio, me gustaría volver a mí también. Sentarme en un pupitre y leer Platero y yo: "El otoño". La señorita Felicidad lleva moño y bata muy blanca, le gusta leer. Empieza tú, María Ángeles: 

"Ya el sol, Platero..."

María Ángeles Merino Moya


Juan Ramon Jiménez, Platero y yo. Elegía andaluza. (1907-1916). Editorial Losada, Buenos Aires, 1939. Con ilustraciones de Atilio Rossi. Lecturas selectas escolares. 24 edición, 1965.

https://aranitacampena.blogspot.com/2011/10/aun-no-se-habia-atrevido-la-pesada-reja.html?m=1


sábado, 5 de septiembre de 2026

Redescubrí el mar.

 







"El mar es muy grande y tiene mucha agua" 

Aquí estoy, en la otra punta, en la playa de Cancelada, en Estepona (Málaga). 


A lo lejos, a un lado, puedo ver Algeciras y el peñón de Gibraltar, enfrente asoma brumosa la costa de África. ¡Ay ese salto mortal que busca la vida y encuentra la muerte y el odio!



La de "el mar es muy grande y tiene mucha agua" la convertí hace tiempo en frase mía, remedando, con cariño y el mayor de los respetos, a aquellos niños que contaron cómo sería el mar que nunca habían visto, los alumnos del maestro Benaiges que prometió el mar. 



Es un recuerdo al escritor amigo José Antonio Abella que lo investigó, documentó, narró y nos emocionó, en su inolvidable libro "Aquel mar que nunca vimos". Sí, hay película, pero si habéis leído el libro sabe a poco.




Porque no ha habido mar en muchos años, en mi vida y yo manifestaba así mi nostalgia: "El mar es muy grande y tiene mucha agua". A mi sobrina no le hacía gracia oírmelo. 



El mar no defrauda nunca. Pueden hacerlo la arena y las piedras, nunca el agua y, menos aún, en nupcias con el cielo y las nubes. Mi hermano, mi sobrina y yo asistimos a un impresionante despliegue de azules, blancos y amarillos. ¡Qué fotaza la de Agustín!



Allá fui a redescubrir el mar. Las olas que vienen y van, la mirada absorta de una mujer de tierra adentro, sinfonía de azules para una meseteña de amarillos y pardos.  Las "ondas", como la cantiga que me pusieron en el lejanísimo examen de Reválida y yo nunca olvidé, qué susto, quién podía ser ese tal Martín Codax:



Mi amigo lleva tardando toda la vida sin mi. Debe haberse perdido en algún naufragio o lo retiene alguna Calipso. 

Mi hermano Agustín señala, la foto va con aumento, sí, es África. Una chica se hace "selfies" bailando cara al mar. Un hombre pasea a un perro salchicha y a un galgo. Pasa un pescador de caña, la Costa del Sol luce su montaña y me sale una rima facilona. El agua está fría, un bañista se atreve y no es ningún niño. 


Nos descalzamos y sacudimos la arena de las sandalias. Luego te paso las fotos, tita, dice Paola. 

Comparto una foto, la mejor, en el Facebook y escribo mi cantinela: "El mar es muy grande y tiene mucha agua". 

¿Qué mejor descripcion que la de un niño que nunca lo vio? 

Adiós, mar. Hasta el próximo redescubrimiento. Si, mamá, hemos estado con Alex, Aitana, Ale y Olivia, muy bien y muy guapos. 


María Ángeles Merino

miércoles, 26 de agosto de 2026

Peregrinos y el libro de una coreana. Han Kang.

 


Pasan peregrinos y no peregrinos, apresurados. Unos porque no ven el momento de pillar el albergue. Ay este Burgos que, a lo largo, no se acaba nunca: río arriba, un puente y otro puente, los picos de la Catedral parecen estar cada vez mas lejos. Menos mal que no hace calor. "Buen camino" les dicen y te contestan con una sonrisa débil. 

Los no peregrinos también se apresuran, hay que hacer músculo, la vida es un arduo camino, si no de Santiago de otros santos. Una mujer comenta a otra que tiene al lado: "yo no me rio nunca". Y  sentada en el pretil del río, la miro con un poco de lástima. Buena mujer, no diga eso.

He cogido un libro en la biblioteca, de la Nobel coreana Han Kang. Leí "La clase de griego" y "La vegetariana", duros y poéticos, bien traducidos, lo cual se agradece. Los comentaré por aquí. Un profesor ciego con una alumna muda. Una mujer que deja de coner carne y quiere ser árbol. Más o menos. Mucho más. 



Leo un poco de este otro: "Actos humanos". Una sanguinaria matanza, Mayo de 1980, una ciudad que se moviliza contra una dictadura militar, los muertos en una pestilente morgue y alguien que los busca. 



Ay, no sé si debo leer esto ahora. Pasa una peregrina con aspecto de coreana. Pasan muchos por el camino, les podría preguntar...Ay, María Ángeles, que va cansada, tiene prisa, no está para literaturas y no te entendería. 

Pasan peregrinos y no peregrinos, apresurados. Una peregrina me dice "hola",  al notar mi curiosidad. Mira mamá, qué simpática.

María Ángeles Merino Moya

martes, 25 de agosto de 2026

No es tan fácil papar moscas.



Contesto a Pedro Ojeda, en su entrada "Papar moscas".

 "Papar moscas", lo decía mi madre y creo recordar que también mi abuela. Estar papando moscas era una inactividad censurable. Ahora, en tu escrito, me aportas una nueva visión, positiva y filosófica. No pensar en nada, no es tan fácil, ni con la mosca...

Refresco esa "deliciosa lección poética", lo de Bergson que es un tuno y demás, y ese reloj tic tac, ritmo e ironía y mucho más. Y hay quien desdeña a Machado por no ser críptico, mucho pedante suelto.

Las moscas de Machado, las tenemos interiorizadas con la versión de Serrat y el moscardón de Rimsky Korsakov. Inevitable, "inevitables golosas". Ya no hay moscas como antes, aquellas que mataba el sastrecillo valiente, en los cuentos de mi infancia. No, no es fácil estar "papando moscas", mamá, abuela.

Y aquí tenemos el famoso Papamoscas de la Catedral de Burgos que nos invita a abrir la boca más que él.

Papar moscas, no pensar en nada, no es fácil.¿O sí?

María Ángeles Merino

sábado, 8 de agosto de 2026

"Pedímosle..."


 Leo: "Pedímosle..." . 

Cuando tengo un día malo siempre vuelvo al mismo libro, en papel o en el  "electrónico". Voy por la segunda parte, muy lentamente, en el de papel. Ya fue derrotado y todo se desactiva, los duques sin su juguete, no habrá andanzas pastoriles, en la aldea le espera la muerte. Ya sabéis...

Aquí tengo la mitad encerrado y lo llevo a pasear y tomar un café. Ahí voy por la primera parte, con el loco de la sierra que roba la comida a los pastores. Le piden que la pida...

Soy de libros de papel, pero reconozco las ventajas de este cacharrillo: se puede meter en cualquier bolso y te da las letras todo lo grandonas que quieras. ¡Y se puede leer con la luz apagada! 

En el espatifilo, la cuna de Moisés, nació una flor, fluorescencia está mejor dicho. "Mira mamá, otra flor más". ¿Pienso y me pongo triste? No, es al revés, me pongo triste y fluye el recuerdo. 

"Pedímosle..." Al loco de la maleta abandonada, con camisas finísimas y monedas de oro. Los pastores hablan como gente de estudios: "pedímosle".

Leer, releer, pasear, andar lo andado. Hay días y días, mamá. Otra flor, mamá. Tú siempre con libros, hija. 

Ya sabéis.

María Ángeles Merino Moya

https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap23/cap23_04.htm

https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap69/default.htm

miércoles, 5 de agosto de 2026

Es agosto y se van de vacaciones. Gente que se queda. Y lee o escucha.

  


Es agosto y se van de vacaciones. 

Cierra todo. Es en una cafetería de la calle Venerables donde leo:

 "No nos hemos fugado. Solo estamos de vacaciones. Volveremos el lunes con más ganas, y probablemente, con algún kilo de más. Gracias por vuestra comprension.". 

Comprendemos. Es agosto. Pasadlo bien. Me voy a la fuente estanque que fue del hospital del Doctor Vara. El agua salpica y las palomas beben y vuelven a beber. Un banco limpio, me siento. 

Una señora encorvada con carrito, o muchas, una pareja de enamorados y un hombre ni viejo ni joven que mete la cabeza en el agua para ahuyentar el alcohol. Pasan chavales y chavalas con bolsas de botellón, se van para el cerro a ver el paisaje. Los niños dan guerra a los adultos, es lo que tienen ahora que hacer.

Y una mujer, con móvil, escucha un cuento de Chejov, "Un ángel". Olenka es un ángel, sin duda, viene bien esto de los audiolibros. 

Olenka es feliz si tiene alguien y algo por quién preocuparse: su padre, su tía, el profesor de francés, el dueño del teatrillo, el del taller de madera, el veterinario, el niño Sasha, que no se le mueran, que no se le vayan. Llaman a la puerta. ¿Cómo termina el cuento? No termina, Olenka se tranquiliza, sigue durmiendo, aunque con pesadillas. El lector puede continuar la historia de Olenka, como quiera. 

La vida es como un cuento de Chejov, no pasa nada pero pasan muchas cosas. A ver mañana, qué preocupaciones nos ocupan. 

Es agosto, qué mes más raro. Lo de "frío en el rostro" se fue con el cambio climático. Mi casa no es calurosa, por las noches se refresca mucho  con las "corrientes", Mi madre no quería "corrientes", era del tiempo en que eran presuntas culpables de pulmonías asesinas. Ya cierro la ventana, mamá. 


Es agosto, paseo junto al río y los árboles. 



Libros y familia. Y perrito de la familia también. 

A ver mañana, duerme tranquila, Olenka.¿Qué sería de la vida sin preocupaciones? ¿Y sin opiniones, aunque no sean propias? ¿Y sin cuentos? 

No os perdáis el cuento. Olenka no puede vivir sin dar a su vida un sentido. Es "Un ángel" nacido de la pluma del escritor ruso y médico Antón Chéjov, el mejor cuentista de la literatura universal. 

María Ángeles Merino Moya