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martes, 1 de marzo de 2022

"Insolación" y un poco más.

 



Comentario de la novela Insolación de Emilia Pardo Bazán, para la lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

Aquel día, mi amiga Austri , llamémosla así, me  sorprendió en la ventana de mi casa. La había abierto un momento para quitar las hojas secas de los tiestos, sin soltar la novela de Emilia Pardo Bazán, Insolación, que acababa de leer. Desde abajo, me hizo señas, abrí la contraventana y, sin un hola previo, preguntó con guasa si iba a ponerlo a que se solease un poco más. Yo le contesté que, a pesar del título, el sol era inocente. 

No sé cómo podía ver el libro desde la calle. Austri es un personaje misterioso que suele sorprenderme cuando estoy con alguna lectura del Club. Tampoco tengo muy claro de qué la conozco, ella asegura que de toda la vida. Y con un "baja" me hizo bajar y me llevó a una heladora terraza semicubierta de las de ahora, qué os voy a contar. Delante de un café, se puso sin más a hablarme de la novela  Insolación (Historia amorosa). No sé cómo sabía que necesitaba ayuda para redactar mi propia entrada, después de la reunión del martes 25 de enero.

-María Ángeles, vamos con Insolación.

-No sé cómo armar todo esto que tengo escrito. Hay que ver lo que cunde esta obra menor, pequeña joya diría yo. 

-Descansa, mujer. Te has explicado muy bien, pero vamos a hacerlo de otra manera. Nos vamos al final, no, nos vamos a después del final. Reunimos a doña Francisca de Asís,  marquesa de Andrade, con Ángela, la Diabla, en el tren, cuando ya ha pasado todo; pero enseguida se incorpora un personaje sorpresa y Ángela se va al vagón de equipajes. Tú eres la señora y yo la criada que pronto desaparece y aparece quien tiene que aparecer, las dos formamos un "ñaque". 

 Comenzamos: 

¡Viajeros al tren! ¡Viajeras también!

-Ángela, sube ya, que el tren no espera. ¿Lo trajo todo el  mozo?

-Sí, señorita. "Mundos, sacos y maletillas".  Aquí guardo la llavecita," le ato  un estambre colorado, para acordarme mejor". 

-"¡Qué babel, qué trastorno! Nunca sabe uno lo que conviene llevar y lo que debe dejarse. ¿A que no te acordaste de meter más ropa de abrigo? ¿Y el impermeable? Fíese usted del clima gallego. La pamela de la niña, el pajazón, el sombrerito escocés de la cinta, la pimienta para los tapices y el alcanfor, que la humedad lo echa todo a perder.

-Sí, señorita. Y el algodón gris para rellenar los huecos de los cajones, más sufridiño que el blanco. Yo creía que hasta San Antonio no partíamos a  miña terra. ¿Cómo pensaría eu que nos íbamos un mes antes? Ni mi vestido de percal pude alistar.

-Este es muestro departamento. Siéntate aquí, a mi lado. Me parece que vamos a tener una compañera de viaje de lo más ilustre,  he visto en el pasillo a doña Emilia, la condesa de Pardo Bazán. Es una mujer muy lista que sabe mucho y escribe muchos libros. 

-Qué suerte, a las pobres nadie nos enseña nada.

-Y a las señoritas nuestro poquito de piano, nuestro poquito de francés , filtiré, bordado y politesse. Pero Emilia fue muchísimo más lejos, dice mi confesor que una mujer no debe bachillear, ni andar libre por ahí. De lo de Diego no se ha de enterar el buen jesuita, me confesaré en Vigo, con el abade que no riñe.

-Pronto será casada la señorita?

-¿Cómo sabes tú eso? Debes tener oído de tísica, muchacha. 

-Yo non sé nada, pareciome oír que el señorito don Diego sería el afortunado.

-Te contaré a su debido tiempo. Cuando despache la ida a Cádiz y lo vea yo en Vigo, que no sé yo si la cosa va  a cuajar.  "Una presoniya está chalaíta por usté", me dijo la gitana.  ¿Te acuerdas de cuando me dio un "soleado" la víspera de San Isidro? Era como si me barrenasen las sienes. 

-Cómo no, "se caían los pájaros de calor y usted fuera todo el santo día". La "jaquecona", se le abría la cabeza en dos, pobre señorita. (Si sabrá la Diabla lo que se bebe en romería). Sentole bien la tila. 

- Sí, la jaqueca, la calentura y las bascas se fueron por la posta con la infusión pero enseguida volviome el desasosiego. No paraba de dar vueltas en la cama, buscaba el frescor de las sábanas. Me sentía como un San Lorenzo en la parrilla. Me siento aquí, junto a la ventanilla. Vete a echar un vistazo a los equipajes, en el vagón junto a la máquina.

Ángela se va y Asís se queda pensativa. Habla consigo misma.

-( ¿Y el alma? Grandísima hipócrita, ni el sol ni el calor, no me vengas con historias, una señora intachable, ya necesitaste virtud para querer tu tío esposo y señor natural con sus alifafes, una perfecta viuda, una madre cariñosa, pero te descuidaste. ¿Una pasioncilla? No, sino "un pecado gordo en frío", sin atenuantes, "con ribetes de desliz chabacano". )

Se abre  la puerta del departamento y aparece, despampanante, doña Emilia Pardo Bazán tocada con un aparatoso sombrero y un lujoso traje de terciopelo. Le acompaña una sirvienta, cargada de bolsos de mano. Reconoce a doña Asís y ambas damas se besan y se saludan.

-¡Señora condesa, doña Emilia, qué alegría me da verla! Francisca de Asís, marquesa de Andrade, a su disposición, como personaje principal de su novela Insolación. ¿Se encuentra bien de salud? ¿Y la familia? 

-La salud bien, gracias. Mi hijos en excelente estado, aunque ya sabes mi Jaime se me crió algo canijo, como su niña. Los aires de Galicia le sentarán bien. ¿Qué es de su vida?


-Ahora mismo me preguntaba por mi boda mi doncella Ángela y yo, la verdad, no sé qué contestarla. Usted que maneja los hilos de mi vida, me dirá. Tenemos tiempo hasta el cruce ferroviario, usted a La Coruña, su Marineda, y yo a Vigo, donde me esperan mi padre y mi niña. Le agradezco que mi "historia amorosa" termine felizmente, de momento. Peor suerte ha corrido la desventurada pobre huérfana Esclavitud, en Morriña, también subtitulada  "historia amorosa" y escrita casi a la vez. 

-Te contaré, amiga Asís. Quise dar un giro a mi literatura después del éxito de Los Pazos de Ulloa y La Madre Naturaleza, dos novelones donde demostrar que yo, una escritora española, era capaz de escribir novelas tan naturalistas como las de don Emile Zola. El escritor gabacho aplaudió mi obra, mas me arrojó un jarro de agua fría: yo no podía ser naturalista por católica. Con las palabras admirativas que le dediqué en La cuestión palpitante, tal vez no le gustó que le comparara con un buey, con todos los respetos. 

Ya sabes, novelas naturalistas como la que te pasó el pelmazo de don Gabriel Pardo de la Lage, que no habrás tenido tiempo, ni ganas, de leer, bien escritas aunque escabrosas, algo obscenas, en fin, poco aptas para señoritas;  pero para una señora viuda y de principios como tú no debería haber problema. Mi naturalismo es más humano y para nada determinista, Dios nos hizo libres. Ahora escribo metiéndome en el pensamiento de mis personajes, novelas psicológicas las llaman, como las rusas; por cierto que hablé de ellas en el Ateneo y asistieron muchas señoras. ¿Has oído hablar de Fiódor Dostoyevski? Escribió un genial novelón, lo que le pasa por la cabeza a un estudiante que mata a hachazos a una vieja prestamista. 



Me metí dentro de ti, de las dos personas que luchan en tu interior: la que quiere gozar de las "divinas locuras que abrasan el alma", dando rienda suelta a su deseo y la dama intachable que escucha la voz de su conciencia, temerosa ante la crítica de su círculo social y eclesiástico.

-Sí, ya sé...(Qué voy a saber yo de novelas francesas, ni rusas, ni de psicologías ni nombres raros.  Su "ya sabes" me sabe a cuerno pero, en fin, paciencia, si no supiera yo lo sabihonda y pedante que eres...Y te crees con licencia para entrar en mis pensamientos, paciencia Asís). 

- Mi vida también giró, decidí vivir mis pasiones como un hombre, sin dramones. Mi marido pretendía que escribiera  solo de flores, niños o  santos, le molestaba la crudeza de mis novelas y nos separamos amistosamente. Comencé una relación con Benito Pérez Galdós, le quise mucho, poca gente lo supo. También tuve mi "soleado" con Lázaro Galdiano, le dediqué Insolación y muchos pensaron que era autobiográfica, me confundieron contigo, querida Asís. Fui una ingenua, le confesé la infidelidad a mi "miquiño", Benito no me perdonó, aunque seguimos como amigos y colegas. La novela se había escrito antes, pero me pilló mi "insolación" con Lázaro y , ya ves, se coló en las galeradas de corrección, cambié palabras, frases, párrafos enteros, el producto de mi experiencia. 

-Tenemos nuestras debilidades, querida Emilia. (Que no se confundan los lectores, yo soy viuda y la señora condesa es casada, se ponga como se ponga). 

-Quise que acabara bien, sin castigaros, señora marquesa de Andrade. Ni siquiera te maté ni te mandé a un convento, no te quejes. Decidí entender la libertad de la mujer, como mi propia libertad, y  construir, en tono menor, algo muy diferente al mundo de los Pazos. De allí traje a don Gabriel Pardo de la Lage, el tío de Manolita, la hija de su querida hermana Nucha, pobrecilla, que casó para su mal con la bestia parda del señor de Ulloa y solo aquel bendito cura...La pobre Manolita terminó en un convento, no le quedaba otra al enamorarse de su medio hermano Perucho.  Detrás anduvo también don Gabriel Pardo, perejil de varias de mis salsas literarias, que hubiera ido de tu brazo si no llega a ser por don Diego Pacheco y sus encantos. 


-No dejas de sorprenderme, Emilia. Católica y conservadora, como Dios manda, y pones encima de la mesa, quiero decir en tus libros, la doble moral que juzga distinto al hombre que a la mujer, con el mismo pecado. Apruebas nuestro derecho al deseo y te las compones para dejarlo caer, con un narrador que me trata con su punto de severidad y desconfianza, algo de guasa también. 

-Así es, querida Asís, que "lo reprimido y lo oculto es lo más peligroso". Aquella mañana clara y soleada de mayo, ya llevabas predisposición. El día anterior don Gabriel y don Diego, cada uno a su manera, contribuyeron al sofoco. Joven viuda de treinta y dos abriles, ibas como un santa, a misa con tu eucologio y tu mantillita; pero el aire, el cielo, las acacias, los piropos de los chulitos...Se te manifestaba tal exceso de vitalidad que te hubieras dado un chapuzón en la Cibeles, el cuerpo te pedía tonterías. Tras el encuentro con el ladino "meridional", que sabe abrir el camino, a casa a acicalarte y a la aventura en San Isidro, un baño de pueblo. 

-Y los lectores me conocen en la cama, aquejada de una terrible jaquecona. ¡Qué sonrojo! 

- La Españita bufa de la Restauración, mísera y desigual, asoma desde tu cama. Comparten tu malestar físico y tus  intentos vanos de autoengaño. Jaquecona, soleado, no. Calor, alcohol de mala calidad, comidas extrañas y...desliz en toda regla, cómo habrá podido ser. Pobre marquesa, qué aburrida es tu vida, misa y visitas. Deseas vivir tu vida y la sociedad que frecuentas te lo impide, y no digamos el severo confesor, qué bronca. Así que  terminas  en el rebullicio de la pradera, con la algazara de la gentuza, inmersa en escenas como las pintadas en las panderetas, colores, olores, ruidos, ropas, cachivaches, comistrajos, el habla popular, los gitanos...Engolosinada con un señorito andaluz y calavera, más que dulce empalagoso, manipulador  y que ya no te deja en paz, que rabie don Gabriel. 

-Don Gabriel, tan intelectual, tan liberal, qué disparates suelta por esa boca, que si los españoles llevamos la barbarie en la sangre, con educación o sin ella, que todos somos salvajes, que asoma el sol , se nos sube a la cabeza  y nos produce  una fiebre y una excitación endiabladas. 

-Eso se llama determinismo, amiga Asís. En cuanto a lo que dice de la libertad de las mujeres, no te fíes, que lo del tarjetero le sentó fatal, se sintió engañado y reaccionó como todos.  De mí dicen que soy feminista, una palabra que no me molesta en absoluto. Me duele que a las mujeres se les eduque "menos y peor", es el principio de todo. Yo fui una privilegiada, mis padres quisieron darme una buena educación, aparte del colegio francés dispuse de profesores particulares y de una nutrida biblioteca. Leí de todo, incluso lo no permitido, casi muero un día en el derrumbe de una estantería. Aún así tuve que ser autodidacta, asistir a la universidad ni pensarlo, cuando entré lo hice en mi condición de catedrática. 

-Usted, doña Emilia, nos mete de cabeza en una sociedad  con distinta vara de medir para el hombre y para la mujer, pasarán cien años y todavía coleará. Me di el gusto y salí al balcón soleado, feliz y despeinada, que me aplaudan los lectores. No parece acertada mi elección, fue un caprichito de niña mimada, tal vez Diego no cumpla nada de lo que me dijo, ni se meterá en política, ni viajará a Galicia, ni habrá boda. 


-Pero fue su libertad, querida amiga Asís.

-¿Me casaré con don Diego Pacheco, doña Emilia?

-Eso no se lo puedo decir, la respuesta está en la cabeza de cada lector y ya van siendo muchos. No, no escribiré la continuación de tu historia. En 1889, inmediatamente después de salir Insolación, publiqué Morriña, también subtitulada "Historia amorosa". Y a la pobreciña Esclavitud, buen nombrecito la coloqué, le negué todo lo que te concedí a ti.  Una criadita gallega, huérfana e hija de un sacerdote, se enamora del  señorito estudiante, el hijo de su señora doña Aurora. No hay salida buena para Esclavitud, termina mal, ya lo sabes. No me atreví a derribar la barrera social. Por cierto, creo que vi a la pobre muchacha en el andén, mirando como su amor se iba para siempre. Creo que doña Aurora y Rogelio viajan en este tren,  pasaré a saludarlos. Seguiremos hablando, así el viaje se nos hará más  corto. 



Doña Emilia desaparece y entra Ángela en el departamento. Asís abre los ojos. 

-Señora Francisca, que se ha quedado usted dormida. Con todos los respetos, cuénteme lo de la boda. ¿Veremos a don Diego en Vigo?

Aquí acaba nuestro "ñaque". Voy a felicitar a Austri,  pero desaparece...

Por fin, consigo darle forma a esta entrada que llega con más de un mes de retraso. 

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino


miércoles, 26 de enero de 2022

Reunión de lectores en torno a "Insolación" de Emilia Pardo Bazán. Novela deliciosamente escrita.

 El Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, se reunió este martes, 25 de enero, a las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, para comentar la novela Insolación de Emilia Pardo Bazán.

Pedro Ojeda comienza así:

-(P.O.) Hay enfoques de la novela Insolación como inicio de un protofeminismo. Últimamente han revalorizado esta novela, si a alguien no le ha gustado tiene derecho a manifestarlo. Doña Emilia está muerta y no opina. No os cortéis si no os ha gustado. 


-(L.) Muy pesada, cansina, en enero de hace seis años leímos Los Pazos de Ulloa, me encantó , me pareció una novela extraordinaria. Recuerdo que entonces una compañera, muy buena lectora, comentó que no le había gustado nada, ni le había aportado nada, ni la había entretenido. A mí me ha pasado lo mismo con ésta. 

-(L.) Me ha gustado mucho, es un libro que se lee y se disfruta releyéndolo. Ayer releí la tertulia en casa de la duquesa de Sahagún, con el comandante Pardo de la Lage escandalizando a sus contertulios con su teoría: el sol como causante del salvajismo de los españoles. La relectura todavía mejor. 

-(L.) Es una mujer que puede hacer esto. Nos ofrece un derroche de situaciones, de paisajes, de vocabulario, por eso tiene valor. En realidad, es una novela rosa. El argumento, vale, bien, pero todo lo demás puede con el argumento.

-(L.) Yo nunca diría que Insolación es una novela rosa. 

-(L.) Me gusta leer y me gusta casi todo. Las descripciones me aburren, no la veo feminista en absoluto. Es una mujer rica, fuera de lo normal, culta, fuera de lo normal. Los personajes y el ritmo, bien. Falta compensación del tiempo de la novela.

-(L.) Para mí las descripciones son lo mejor...

-(L.) El cortejo con una señora, ella está por encima de él. Entretenimiento y unos ambientes que nos hacen vivirlo. 

Me ha parecido una novela deliciosamente escrita, con un texto detectivesco: la conquista, la falta de recato, el conflicto entre las relaciones amorosas cuando se juega con ellas. Muchas personas de mi generación lo hemos vivido. Ahora ha cambiado todo mucho. Coqueteo sinuoso, provocativo y recatado, preciso, delicado, detectivesco de hasta dónde va a llegar el final. Uno está pendiente de lo que va a suceder. Evolución del interés del lector para ver qué va a vencer, el recato o el dejarse llevar por ese amorío que puede acabar en casorio. 

Alguna aproximación a las novelas de Proust. Reflexiones interesantes, sabe dónde está, el sol es un protagonista más.

Paco Cuesta y Pedro Ojeda. 

-(L.) Podían llamarse ensoñaciones y me ha transportado. Hasta los sesenta se podía dar, lo vivieron mujeres mayores como mi madre, los "calaveras", la sociedad del coqueteo...Conoce muy bien la sociedad a la que se refiere, describe muy bien lugares de Madrid que aún existen. Me gustan las palabras de antes como los "simones", no sabía que se llamaban así porque era de un señor llamado Simón. 

-(L.) La trama es un "quiero y no puedo". Abro las ventanas y quiero. Esta obra se separa de Los Pazos de Ulloa. 


-(L.) Hay que situarla en su tiempo, tiene novelas posteriores mejor construidas. Me ha llamado la atención la biografía, rompió los esquemas: catedrática de Literatura, crítica literaria en el Ateneo, no la dejan entrar en la Academia. Me gusta el lenguaje castizo que utiliza. Sobre el personaje de Diego Pacheco, si me tiene que pedir consejo una hija mía sobre un hombre así le diría que es un cantamañanas, se lo desaconsejaría. 

-(L.) Yo nunca me enamoraría de un empalagoso como Diego Pacheco.

-(L.) Un sinvergüenza. 

-(L.) El tópico de la mujer que se enamora del malote. 

-(L.) Avanzada, pone delante el amor por delante de los prejuicios sociales.

-(L.) Descripción de clases sociales. No había clase media, estaba la clase alta por encima de los problemas y la clase baja es muy baja. Hablando del feminismo, Isabel Allende, en su último libro Violeta, habla de su madre y dice "lo que siento es que mi madre no tuviera más dinero, no hay feminismo si no hay independencia económica". Por eso, Emilia pudo hacer lo que hizo, un paso gigante. 

-(L.) A mí no me ha gustado, sumamente descriptiva, se detiene excesivamente, el transcurso temporal es muy corto. Un feminismo de insolación irracional, una señora viuda en un ambiente de su nivel. Lo que sucede es que aparece la persona más inadecuada. El diálogo entre ellos es absurdo, no es posible que una mujer se enamore de esa tontería. Están juntos y él se va a ligar. Un tipo indeseable, pura insolación. 

-(L.) Me ha resultado muy interesante. Al final, el desenlace es demasiado rosa, me ha decepcionado. Lo de autobiográfica no me encaja, con Emilia no sería así. El final cae en lo fácil, podía tener otro final. 

-(L.) El final es para la época, me ha gustado, muy facilita, la letra muy bien. Es como una novelita, a ver dónde llega. Todo lo que había, como lo de los toros, como ahora. Todas las cosas en su contexto. 

-(L.) Como novela la he leído muy bien, hay que situarla en la época. Me ha llamado la atención el diálogo de los gallegos, invierten los pronombres. 

-(L.) La señora habla como los gallegos, la sintaxis...

-(L.) Ermitas Penas, la autora de la edición de Cátedra, es gallega y dice que Asís no habla como gallega, con galleguismos habla la criada y el "guindilla" que va a por el coche. 

-(L.) En Andalucía no hablan como Diego Pacheco...Asís  dice que el gaditano cecea y lo que hace es sesear. 

-(L.) El final abierto sí me ha gustado.

-(L.) Me ha gustado, me ha entretenido la descripción, las conversaciones con el Pacheco,  de una sutileza. Admitiría otro final. Cuento cuento, acaba pronto. 

-(L.) Hasta la mitad no me ha gustado, luego me he ido metiendo. El final no me ha gustado, no veo yo a esa señora casada con ese hombre. 

-(L.) Yo tampoco. 

-(L.) Antepone sus  sentimientos personales por encima de todo, todo lo deja atrás. No es feminista, lucha por lo femenino, por la mujer, no por el feminismo. Lucha el instinto natural y ha perdido la vergüenza.

(L.) ¿Y quién lucha por lo femenino y por la mujer no es feminista? Llámalo como quieras. 

-(P.O.) A ver, los que les gusta que termine así. 

(Levantan la mano unos pocos)

-(P.O.) ¿Por qué gana el hacendado? Porque va directo y tiene más gracia, es más joven y más guapo. 

-(L.)  Defiendo que no se aman. Ella está aburrida como una mona, sabe que es un truhán y busca entretenimiento. 

-(P.O.) En su crítica, Clarín la calificó de "antipático poema de una jamona atrasada de caricias".

-(L.) El final rosa es una posibilidad. Puede quedar bien para los lectores de la época. Ya entenderán otros, ya lo leerán otros. 

-(L.) También está el personaje del comandante Pardo de la Lage que es un falso aliado, muy liberal pero solo de palabra. 

-(P.O.) Algunos escritores, (como Clarín, Pereda, Valera) están en contra por razones estéticas. Insolación es el tipo de novela que Emilia quiere hacer. Una superación del romanticismo y del naturalismo. 

Seguro que reconocéis el barullo de la pradera de San Isidro. La visión de Emilia es la propia de la clase alta: paletos, comistrajos, limpian con tierra, aparece gente pidiendo...

-(L.) Sí, en Burgos, en el Parral, en el Curpillos, antes de la crisis. 

-(P.O.) ¿Se casan o no se casan? (División de opiniones). Cede a las convenciones sociales, tiene que terminar en boda, de cara a la Iglesia. La obra fue acusada de inmoral, de pornográfica, los sacerdotes recomendaban no leerla. 

Se produce una elipsis y la mente del lector rellena el hueco. Ella le dice quédate. Despeinada, en bata, que nos vea todo el mundo, eso es casi una revolución.Los escritores, incluso los más progresistas, asustados. Es inmoral, como dijo Clarín : "una jamona atrasada de caricias".

-(L.) Mi abuela me dijo un día, me imagino que ayudándome a a hacer alguna tarea escolar, que Emilia Pardo Bazán era una buena escritora pero que se había vuelto "una vieja verde". No se me olvidó. 

-(P.O.) ¿Por qué esta novela?

Hay una razón. Separada de su marido, Emilia había comenzado una relación con Galdós que duró poco tiempo pero que fue muy intensa. En la Exposición Universal de Barcelona (1888) conoce a Lázaro Galdiano, el del Museo, muy ambicioso y muy guapo. Cuando él va a Madrid, ella le ayuda, le impulsa para crear una revista, le busca apoyos literarios y españoles y le dedica esta novela. Cuenta su infidelidad a Galdós y es justo cuando escribe esta novela. 

Insolación llega en un momento en que se había puesto el mundo por montera, ella iba a hacer lo que hacen los hombres, iba a obedecer a sus pasiones. ¿Es feminismo? En la época es un protofeminismo. Hay que entenderla en un momento en que ella quiere vivir , sin tragedia. Asís no es castigada, no termina en un convento, no muere. Recordemos que regía el Código Napoleón, por el cual el marido podía matar a la esposa si la pillaba en adulterio. 

Insolación no tiene que terminar en tragedia, su propia vida no tiene que acabar en tragedia. Quiere olvidarse de tragedias, ella decide que no tiene que ser así, entender la libertad de la mujer, huir de dramones, escribir una novela en tono menor, muy diferente a Los Pazos de Ulloa, un novelón. El conflicto de la protagonista: esta chica es tonta, solo le atan las convenciones sociales. Quiere demostrar que si tienes una pasión y ejerces, qué te va a pasar, nada. Tiene que construir otro tipo de literatura, una superación del romanticismo. Es otro tipo de novela, atenta a la psicología de los personajes, la psicología de ella. 


Es una "contrarregenta", una parodia de La Regenta, Ana Ozores. Tanto Ana Ozores como Asís tienen ganas locas de sexo, las casaron con gente mayor. Asís está viuda, evita el drama. Ana no está viuda. A las dos las han casado sin amor, hay sociedad, hay conveniencia, acuerdo de familia. La Regenta acaba desmayada, un sacristán se acerca y la besa; al despertar siente como si un sapo la hubiera besado. Clarín degrada a Ana Ozores, Emilia hace todo lo contrario con Asís: abre la ventana para que entre el sol, le ha dicho "quédate" sin palabras de matrimonio, hablan de matrimonio después. Clarín se da cuenta de que la Pardo Bazán le ha hecho una réplica. Todo está construido para que Asís diga "quédate". Un avance en la literatura: destruir lo convencional, lo dice una marquesa católica. Madame Bovary, Ana Ozores, Ana Karenina son las tres mujeres insatisfechas de la literatura, como estudió Biruté  CiplijauskaitéAsís no es insatisfecha y termina bien, es un avance. Emilia Pardo Bazán lo hace en un tono ligero, no quiere hacer un novelón, es un cuento largo. 

Es la grandeza de esta novela, introduce elementos de renovación en la novela española, replicando al drama de Los Pazos de Ulloa. Una novela inteligente, con la sonrisa en los labios, se ha puesto al mundo por montera. Al que deja en ridículo es al Pardo de la Lage, te la ha llevado en tres días.

-(L.) ¿Qué hace con los curas? ¿Zola? 

-(P.O.) Zola dijo que no podía ser naturalista por ser católica. A Emilia le divirtió mucho el juego.
Es una novela menor que hace avanzar la literatura. Hasta Insolación no había habido nunca una mujer que dijera "quédate" y no la pasara nada. En otras literaturas, en novelas eróticas...Para el gran público, ya nos casaremos, no sabemos, yo creo que se casan, abre las ventanas. 

-(L.) En la parte explícita, Asís acepta lo que quiere hacer; aparece dos veces la palabra "amantes" que , en aquella época, no tenía la implicación física que tiene ahora. 

-(L.) El cochero, y hasta el caballo, que se duermen, aburridos de esperar. Pasa el entierro de un niño, solo y en una caja blanca...De vez en cuando cruzan cosas así en Insolación

-(P.O.) Una novela menor, una novela entretenida, en un tono ligero gran profundidad. Toca en las narices a Clarín con La RegentaA Pacheco no se la ha pegado ninguna hembra, es un cara dura. Le está diciendo lo que tiene que pasar, se da cuenta de que está enamorada.

Pedro Ojeda nos lee el final: 

-¿Pero tú te creíste que yo no sabía que mañana te vas? A Diego Pacheco no se la ha pegado ninguna hembra... ¡Niña boba! Esta mañana ya habías dispuesto la marcha, claro que sí, y si te viniste a almorsá conmigo, fue que te di un poquillo de lástima...¡Ay chiquilla! Me quieres tú mucho más de lo que te figuras. No te has tomado el trabajo de echar la sonda ahí en ese pechito... ¡Tonta! ¡Cómo te acordarás de estos ratos, allá en tu país, entre aquella gente sosaina! Aquí se queda un hombre que te quería también un poquitillo... ¡Pobrecita, la nena!
...

-(P.O.) A Asís se le revelaba el amor. Otra parodia, la de Don Juan Tenorio:

-(L.) Él es muy listo y la maneja muy bien.

-(P.O.) La próxima lectura será El escenario de Karmelo C. Iribarren. Un hombre que está de vuelta de todo pero de vez en cuando cree en el amor. 


Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/insolacion-historia-amorosa--0/html/ffa0662a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_24_