Son gotas de luna atrapadas,
buscando las manos de un dios
que un día le dieron forma
apuntando al cielo.
Fijando un rumbo a las estrellas
de donde una vez llegamos.
Las manos de dios, las lágrimas de luna,
el rezar de olvidadas letanías de piedra.
Nos elevan a un inmerecido cielo.
Salmodias pétreas.
Mudas alabanzas
Sólo las manos de los canteros son reales.
Sólo filigrana vacía son los rezos.

