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viernes, 21 de marzo de 2025

Poema inacabado







Ayer estuve con un "Poema inacabado e inédito", atribuido a Antonio Machado. La doctora María Jesús Jabato, académica de la Institución  Fernán González, nos contó su historia, la de una cuartilla que pasó desapercibida en el fondo donado por el periodista Zugazaga, amigo y protector de Manuel Machado en el proceloso Burgos de la guerra civil.

Y nos la analizó minuciosamente. Y nos habló de la vida del poeta en Soria, con su Leonor. Gracias, María Jesús. 

El papel con membrete del Instituto de Soria, la caligrafía inconfundible de don Antonio y los temas de Campos de Castilla, parecen confirmar la autoría. Se titula "Las viejas de Castilla", aunque no aparecen viejas enlutadas en él, las que habitan en  otros versos inolvidables. Estarían en el rosario comentó alguien del público, con humor.

Inacabado, un borrador, tal parece ser. Seguro que la intención del poeta era pulir esos versos, suenan un poco duros al oído. El trabajo de los poetas es también trabajo. Y que las musas les pillen en actividad. Tal vez, Manuel recogió un papel desechado por su hermano y lo guardó. Quién sabe. 

Es un lujo acabar la tarde con palabras machadianas, de Antonio o de Manuel. Gracias a la Institución Fernan González por el ciclo de conferencias. 

Podéis escuchar ésta y me dais la opinión. 


María Ángeles Merino Moya saluda a los que pasáis por aquí. Y os anima a contestar.


jueves, 22 de febrero de 2024

Dos hermanos separados. "Los hermanos Machado y la guerra" por Monique Alonso.

 

Esta entrada procede de mi otro blog "El blog de Sor Austringiliana", el que suelo utilizar para pequeños textos rápidos que escribo en mi móvil. El tema de "Dos hermanos separados" viene como de molde porque hoy es 22 de febrero de 2024 y se cumplen 85 años de la muerte de Antonio Machado. Sirva como modesto homenaje a nuestro gran poeta que "murió lejos del hogar". 

Para mí, fue un placer escuchar, el jueves 15 de febrero, en el Salón de Estrados de la Diputación de Burgos, a la doctora  Monique Alonso, recién nombrada académica de la Institución Fernán González, en su conferencia: "Los hermanos Machado y la guerra". 

Nacida en Francia, hija de exiliados españoles, ha dedicado toda una vida a la investigación sobre don Antonio y don Manuel Machado.

 Una visión documentada y humanísima por parte de quien conoció a muchos testigos vivos de la historia de los dos hermanos, separados por la guerra civil, sin maniqueísmo, sin buenos ni malos. Lo primero:  agradeció a sus padres que con mucho esfuerzo hicieran posible sus estudios. Nosotros también. Os invito a escucharla, os pongo el enlace. 

No se desvió ni un momento mi atención: la odisea de la familia Machado, la despedida, el viaje, las penurias, el cariño, la separación, la enfermedad y la muerte. 

Ya ve, Sor Austringiliana, un don Antonio que se sentía viejo y enfermo y no se quería ir,  escritor ya de poca poesía y mucha prosa; pero atento a la educación de  sus pequeñas y queridas sobrinas que tuvieron el mejor profesor de lengua, literatura y también de matemáticas. 

 El numeroso grupo familiar vivió la angustia y la incertidumbre de la guerra en desangeladas casonas prestadas, en Valencia y en Barcelona: Villa Amparo y Torre Castañer. En la primera había acequia y limonero, en ambas la comida y   el combustible eran asaz escasos. 

Don Antonio escribía por la noche, envuelto en una manta con café, tabaco o...cigarrillos de hojas de eucalipto. Imágenes impagables. Al final, las de la frontera, el hotel Quintana y el cementerio de Collioure. Un pasaporte dudoso, un modesto hotel, una receta médica con poca fe, una tumba, mamá Ana muere también. Chile, Rusia, la familia se dispersa.

Mientras Manuel, en Burgos, tenía que adaptarse a los valores del otro lado, los de su mujer y su cuñada monja, los de Pemán y Franco, cuestión de supervivencia. 

María Ángeles Merino

domingo, 11 de enero de 2009

La hija del ventero


LA HIJA DEL VENTERO
«La hija callaba, y de cuando en cuando se sonreía»
CERVANTES: Quijote.

«La hija callaba
y se sonreía...»
Divino silencio,
preciosa sonrisa,
¿por qué estáis presentes
en la mente mía?
La venta está sola.
Maritornes guiña
los ojos, durmiéndose;
la ventera hila.
Su mercé el ventero,
en la puerta, atisba
si alguien llega... El viento
barre la campiña.

...Al rincón del fuego
sentada, la hija
-soñando en los libros
de Caballerías...-
con sus ojos garzos
ve morir el día
tras el horizonte...
Parda y desabrida,
La Mancha se hunde
en la noche fría.
(Manuel Machado)

Bellísimo el poema, pero además Machado, pienso que supo captar la profundidad que imprimió Cervantes en el personaje de la hija del Ventero, con tan solo precisas descripciones e intervenciones justas, y a pesar de ser marginal y secundario en el texto, permite identificarnos con ella, con sencilla naturalidad, creyendo, al imaginar lo que imagina la joven, que aún sabiendo que la historia es ficción, los personajes son tan reales como los lectores.Se quejaba sin motivos, Cervantes en su prólogo, de falta de poetas que le dedicasen poemas; no podía imaginarse que magníficos escritores engalanarían su obra, con el tiempo.Suyo quedo, Z+-----

Abejita de la Vega dijo...
Tiene razón,tocayo Señor de la Vega,Cervantes nos sugiere todo un mundo con unas pocas palabras:«La hija callaba, y de cuando en cuando se sonreía».Un gran poeta, Manuel Machado nos ampliará ese mundo y nos imaginamos a la venterilla al lado del fuego,soñando con aventuras caballerescas. Cada uno de nosotros, en nuestra imaginación, nos pintamos a la joven con loscolores que cada uno quiera escoger. Es el poder de la Literatura.
Siempre extraordinarios sus comentarios, le saludo.