Ayer salí a sorprenderme del tímido estallido floral de los arbolillos silvestres, junto al rio, y el de los prunos domesticados, en el paseo. Eché al bolso un libro de poco peso, para abrirlo al azar y encontrar sintonía con lo que veo o siento. Suelo hacerlo así.
"(...La primavera es una corona de novia, abril y mayo son flores en la cabeza de una adolescente, en el pelo verde de la pubertad del mundo. Pasamos del sol a la sombra, como de la vida a la muerte. Pasamos de la vida a la muerte, de la muerte a la vida, cono del sol a la sombra, y vuelta, y este juego es vivir, y la primavera no nos salva de nada, porque ella misma está amenazada de muerte. )"
(Página 291, Mortal y rosa, Francisco Umbral, Austral)
La primavera no nos salva de nada, nos da una vida fugaz, jugamos a vivir, es el juego que nos podemos permitir.
El libro de Francisco Umbral pesa mucho, toneladas de dolor. "Mortal y rosa" era su niño.
El agua, el sol y los árboles en flor. Pasear y leer un poco. No es poco. La fuente sigue su cantinela.
Cierro el libro y leo lo último de la guerra. ¿Primavera?
Ya veis, una mañana de marzo de 2026.¿Estallido?
María Ángeles Merino
https://aranitacampena.blogspot.com/2025/11/lis-inmensos-telares-de-la-literatura.html

