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miércoles, 8 de marzo de 2023

Crónica en torno a El rigor de los signos. Notas para Pedro Aizpurúa, 2019-2020, de Diego Fernández Magdaleno.


Pedro Ojeda y el libro comentado, en la UBU. Mi cuaderno de notas...

Crónica de la reunión del 28 de febrero de 2023, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue El rigor de los signos. Notas para Pedro Aizpurúa, 2019-2020La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en el pabellón 5 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 

-(P.O.) Es un diario 2019-2020 que selecciona elementos de su relación con Pedro Aizpurúa.

Está bellísimamente escrito, es muy poético y se corresponde con sus otros dos diarios y su libro de poesía. Trabaja con la contención, el menos es más. No es diario de contar anécdotas.

Construye sobre la desaparición de gente que conoce, lo vertebra  la música evidentemente. No olvidemos que es un Premio Nacional de Música. Es la sensación de que hay una época que termina: la ética, la honestidad y la mediocridad de los políticos. Todo ello queda aumentado por la pandemia. 

Es un diario artístico sin anécdotas, con la exactitud del lenguaje musical, como si estuviese despidiendo a una época culminada por la pandemia, tomando nota de un fin de era. 

¿Estuvisteis con el otro libro? 

(Algunos estuvimos, con Diego Fernández Magdaleno inauguramos el curso 2015-2016. Sus palabras en El tiempo incinerado la música de su piano, inolvidables). 

Es el tercer libro de Diego Fernández Magdaleno: El rigor de los signos. Notas para Pedro Aizpurúa, 2019-2020. 

Es un diálogo con su amigo Pedro Aizpurúa: canónigo, organista y compositor. Actualmente se ha perdido la convivencia con gente de ideología contraria. Aizpurúa no tiene nada que ver ideológicamente con Diego. Una tolerancia muy interesante. El autor refleja como, en estos tiempos, se ha roto.

¿Por qué este libro?  Yo entiendo que no hay argumento, no hay anécdota; pero la belleza del lenguaje, de los aforismos es impresionante, trabaja mucho la elipsis en unos aforismos que son como sentencias. Hablad vosotros. 

Los lectores (L) comentan y leen lo que más les ha llamado la atención, aforismos sobre todo. 

-(L) "Primera imagen captada de un agujero negro". (23)

"Por eso la tristeza huele a bosque recién talado, porque con ese aroma se despide". (25)

"La situación es grave, pero no seria". (25)

"Toda ausencia tiene lugar" (28)

-(L)  ¿No lo he entendido?

-(L)  El tiempo incinerado es más triste.

-(L) A mí éste me lo parece más.

-(L) Recuerda a Delibes:

"Miguel Delibes nació hace cien años...un fragmento de Un año de mi vida, donde se refiere  a su cincuenta aniversario, una cifra desde la que "se vislumbra la muerte" "(65)


-(L) Despide melancolía, sensibilidad.

-(L)  ... la muerte de personas queridas como la tía Katy.

-(L) ... la de su padre...

-(L)  En el día del cumpleaños de Aizpurúa, el primero sin poderlo felicitar:

"No hay que mirar al suelo para seguir tus pasos: solamente el aire sostiene la belleza y la bondad, porque amabas necesitan ser respiradas para renacer auténticas". (25)

-(L) "Se suceden tormentas, caen las hojas, las ramas y el jardín sigue intacto". (70)

-(P.O.)  Como va asumiendo el paso del tiempo.

"Los periodistas estaban sorprendidos ante el desconocimiento de tantas figuras, muchas de gran calidad, de las que no se recuerda ni el nombre". (32)

Como desaparece todo. Es un libro que está despidiendo una forma de vida.

-(L.) Políticos, como los pone. 

"Muchos artículos subrayan estos días el escaso nivel general de los políticos que nos representan en las instituciones: ignorancia...directrices, falta de rigor y coherencia..." (30)

-(P.O.) "Ninguna sociedad aprende mucho de su historia". (63)

"Lo sorprendente de la pandemia es que demasiadas personas tampoco han aprendido de su propia experiencia, del presente angustioso en que vivimos" 63

-(L.) Cuando el año ya es triste.

-(P.O.) Tristeza

-(L.)  Espectacular el 1 de enero:

"El primer año que comienza sin que hablemos" (15)

-(P.O.) No hay restos de nieve en el cementerio. Cae lo azul sobre las flores y la pena. (17)

"La muerte trae palabras que nos arrinconan. Y la vida nunca pierde ya la resonancia, los gritos, la impaciencia de esas voces. Es una fiebre extensa que recorre la memoria. Y lo destroza todo." (17) 

"Van sucediéndose tantas despedidas...que a veces me parecen estas páginas un libro de defunciones." (34)

Recuerda a un amigo que iba anotando los muertos. 

Pero su hijo Pablo le llena de vida: 

"Pero hoy es dos de septiembre, el cumpleaños de Pablo, y siento cómo me llena de vida su sola presencia, porque en él veo a todos los que amo, porque en su voz resuena la voz de quienes faltan." (34)

"La pasión por saber...siempre habrá un sentido para su vida." (la de su hijo Pablo) (35)

"Te gustaba recordar que la primera piedra de un monasterio es el silencio" (31)

"..y morir..." (38)

-(L.) Tristón. Aquí se lee de otra manera y no parece tan triste. 

-(L.) Un libro de cabecera que hay que tener. 

-(P.O.) "Uno de los momentos decisivos para el profesor de un instrumento se produce cuando al alumno comienza a despegar lo estrictamente sonoro..." . (55)

-(L.) Conocí a una chica que estudiaba piano, desolada porque le habían dicho que tocaba sin alma. 

-(P.O.) Viene la pandemia y...

"Para que seas consciente de cómo ha cambiado todo hoy, en la terraza de Cubero, siento un escalofrío de emoción al ver un café y un periódico sobre la mesa. " (59)

-(L.) A todos nos ocurrió algo así, cuando salimos por fin a la calle, como los toros del toril. 

-(L.) El primer día, tomar un café era importantísimo.


-(L.) También hace una reflexión sobre el cine, nunca vio tantas películas como en las semanas de confinamiento, pero sintió "la nostalgia de las salas", la "insustituible experiencia del cine". 

-(L.)  Añora la pantalla grande.

-(P.O.) La pandemia  a él, que no es la alegría de la huerta...

El aire del patio "calma levemente la pesadumbre que respiro". (58)

Una visión muy negativa.  

-(L.) Acepta la muerte "y , sin embargo, tengo ganas de todo". (21)

-(P.O.) Ese todo es la belleza, la cultura, la familia. 

"Vivimos momentos tan confusos, que una mentira se propaga a mayor velocidad cuanto más falsas sean las emociones que la envuelven" . (60)

¿Por qué el título El rigor de los signos?

En la música vanguardista no se buscan las emociones, él puede tocar a Chopin pero no muy bien. Es especialista en la música vanguardista de la segunda mitad del siglo XX. Aizpurúa es el más importante. El rigor de los signos es esa música que busca el placer estético, no la emoción; que te emociona a través de signos. Por eso, para la portada ha elegido un cuadro abstracto de Kandinsky. Está buscando ese arte que se aleje de lo emocionalmente fácil. Ahora se busca lo emocional, ha vuelto la emoción, las vísceras; él añora otra época, con un amigo, Aizpurúa, que piensa distinto a él. 

Un libro excepcional.

-(L.) Buscaba un diario con más carne. 

-(P.O.) La creación del límite. El paisaje es el que construye la ventana. Pureza de vanguardia. 

Despedida de una época.

-(L.) Tristón. 

-(L.) Sabe que, a su amigo, va a gustarle este aforismo de Gregorio Luri:  "Los monjes de clausura no rompen su voto de silencio al cantar." (63)

-(P.O.) En el que leímos antes (El tiempo incinerado) se notaba su condición de votante de determinada opción política, ahora la decepción es general. 

-(L.) Un amigo que trabajó en un periódico lo llama, muy deprimido, por el vacío que sufre tras la jubilación : nadie lo llama, ni le envía sus libros o sus discos, no lo felicitan ni en Navidad ni en su cumpleaños. Diego escribe: "La vanidad hace creer que cualquier elogio es merecido y toda crítica injusta...Un buen periodista, sí, pero nunca fue lo que ese coro le cantaba...". (58) 

-(L.) Le criticaban a sus espaldas.

-(P.O.) La gente te utiliza y luego se olvida.

Selecciona una escritura muy contenida, muy sobria y muy poética.

-(L.) El prólogo de Joaquín Díaz nos lo presenta magistralmente: 

"El amor y el recuerdo marcan a fuego las páginas de un cuaderno íntimo y reflexivo en el que el autor va anotando efemérides que el tiempo transforma en emociones".

 -(P.O.) Joaquín Díaz es uno de los grandes, un absoluto sabio. 

 El título hace referencia  a evitar las emociones fáciles, trabajar lo abstracto, la abstracción donde podemos encontrar placer estético. 

-(L.) Él se emociona...

 -(P.O.) Él no es partidario de las anécdotas facilonas. 

-(L.) Hablando de normalidad, recuerda una cita de Witold Gombrowicz: "La normalidad es un equilibrista sobre el abismo de la anormalidad". (61)

-(L.) Me gusta como recuerda a su tía, la ve. 

"Katy murió hace medio año. Allí donde a veces la encontraba, ahora la veo siempre." (29)

-(L.) Mucha pureza, luego se emociona como un becerro. 

-(L.) Es una prosa poética de una belleza increíble.

-(L.)  Un poeta.

-(L.) "Busco en el parque luces que escondí en la infancia" . (23)

¿Muerte? 


-(L.) David Trueba, en El País: "La mascarilla nos obliga a perfeccionar la amabilidad sin boca , la elegancia sin nariz y la galanura sin barbilla, pero aún nos queda un resquicio para demostrar la humanidad". (62)

-(L.) Amistad, ausencias, familia, citas literarias y filosóficas, la pandemia, el mundo viejo y el mundo nuevo, pensamientos y la música que lo vertebra todo y es todo para Diego Fernández Magdaleno y Pedro Aizpurúa. 

Tal vez haya lectores a los que el árbol les haya parecido demasiado podado, echen de menos más ramas como en "El tiempo incinerado" y se hayan preguntado por qué un libro así. Ahora, tras esta sesión, tenemos la respuesta. 


Termina la reunión y Pedro Ojeda nos recuerda la próxima lectura, para marzo: El solitario de Concha Méndez. 

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

El rigor de los signos. Notas para Pedro de Aizpurúa, 2019-2020 . Diego Fernández Magdaleno. Ediciones Fuente de la Fama. Primera edición, abril 2022.

lunes, 6 de febrero de 2023

Crónica de una reunión en torno a "Solo triste de oboe" , treinta y dos relatos de Yolanda Izard. Tristes y hermosos, como la música del oboe.


Crónica de la reunión del 31 de enero de 2023, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue Solo de oboe, treinta y dos cuentos de Yolanda Izard. La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en el pabellón 5 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 


Pedro Ojeda comienza anticipando algunas próximas lecturas, asegurándonos que este curso "vamos a leer cosas raras". En marzo leeremos la obra de teatro El solitario de Concha Méndez, recientemente publicado por Cátedra, y en abril los aforismos de Dios nunca pide disculpas de Álvaro Medina del Toro

A continuación, pasamos a hablar de la autora de Solo triste de oboe, a la que los lectores del Club de Lectura ya conocemos por la novela La hora del sosiego. Yolanda Izard, nacida en 1959, en Béjar, vive en Valladolid. Es profesora universitaria de Filología Hispánica, imparte un taller de escritura y las publicaciones le han llevado a ganar premios. Recibe el premio Cáceres de novela corta en 2003, el Carolina Coronado en el mismo año por La mirada atenta, el Andrés Quintanilla de Poesía en 2013, el de Poesía Miguel Hernández  en 2019  y es finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León en 2020. Con Lumbre y ceniza llega a la madurez en la escritura, fuera del ámbito de las grandes editoriales. 

Yolanda Izard y Pedro Ojeda. 

-Abre el diálogo nuestro profesor, Pedro Ojeda (P.O.). 

-(P.O.) Algunos de los relatos ya fueron publicados. Solo de oboe es heterogéneo, alguno baja con respecto a los demás. 

Cultiva la poética del dolor y de la muerte, una vía mística sin lo espiritual de Dios. Al final, es la paz espiritual, el sosiego, a través del sufrimiento. La vía interior, el yo profundo, el aislamiento interior. Dibuja, pinta, sus dibujos, entre el surrealismo y lo naif, revelan su mundo. Encontramos unos personajes casi niños, seres muy frágiles a los que es fácil hacer daño. 

Es la misma estética de sufrimiento, de dolor, de Zambullidas otro libro suyo. 


Predomina el mundo de los sueños, el lado onírico, los recuerdos de la infancia, el paraíso perdido en un contexto muy duro, un refugio a pesar de todo, al que aspira a volver. 

-(L.) ¿Es autobiográfica?

-(P.O) No, solo algunos elementos, como cuando habla de la casa de su infancia.

-(L.) ¿El del coche? ¿El del Cuatro Latas amarillo?

-(P.O) El del coche, "Habitación propia", es distinto, pertenece a un certamen organizado por marcas de coches. Una escritora con problemas psicológicos que convierte un coche en una habitación propia para escribir, liberarse, separarse de la familia. No es totalmente distópico, algunos sí lo son. 

Es una recopilación de cuentos de estructura muy dolorosa. 

-(L.) Nostalgia, añora el antes, con mucha pena.

-( L.) Baja la moral, no lo he terminado de leer, muy bien, escribe muy bien pero me deja encogida. 

-(P.O) La mayoría, recuerdos recuperados a través del dolor.

-(L.) Pesimismo, con sus referentes filosóficos, con mucha profundidad, es la mística de la vida. Pensamiento profundo con dos niveles, reflexión que va más allá de la tristeza, interesante. Como son cortos, se lee más fácil, bueno a ver qué nos cuenta el siguiente. 

-(P.O) Son situaciones que podemos reconocer. Abandono, ancianidad, hay quien prefiere dejar estos temas. 

-(L.) Si buscamos los "hilos" a estos relatos encontramos: sufrimiento, abandono, muerte, vejez, infancia, madre, padre, relaciones familiares conflictivas, fantasmas, muertos, literatura, mundos distópicos con paisajes áridos y prohibiciones...Incide especialmente en el tema de la madre, que puede ser un padre con sentimiento maternal o una no madre al que le toca ejercer de ello. ¿Es madre la escritora? Sí, ya veo en la dedicatoria que tiene tres. 

-(L.) Formas variopintas con nostalgia, me ha encantado.

-(L.) Todos lo mismo, giran sobre la misma idea. 

-(P.O.) Cuentos distópicos. Nostalgia al revés. El misterio del agua, como en "La charca". 

-(L.) Cita inicial de Rainer María Rilke:

"Pues lo hermoso no es otra cosa que el comienzo de lo terrible en un grado que todavía podemos soportar."

-(P.O.) Es ascetismo a través del dolor, el camino ascético. El sosiego, la paz desde la infancia.

-(L.) Termina con la nada.

-(P.O.) La nada es el todo. 

-(L.) Heterogéneo. Unos más, otros de relleno. Me gustó más la anterior (La hora del sosiego)

-(P.O.) Mejores los de la estética de La hora del sosiego.

-(L.) Algunos son muy impactantes, destaca el de las notas en la nevera.

(P.O.) El último es el más autobiográfico, donde más está ella. 

-(P.O.) El de "El barranco" es terrible. 

-(L.) Es como lo del anciano abandonado en una gasolinera, en este caso es apeado por su yerno en una paisaje inhóspito junto a un barranco. El coche arranca y el viejo a medida que va cayendo vive rápidamente pasajes duros de su vida, lo del "túnel" en el momento de la muerte. Al final, es un niño en brazos de su madre que le acaricia la coronilla. 

-(P.O.) La vida es sufrimiento, abandonas la familia y la infancia, eres expulsado de la casa, todo es sufrimiento, solo los afortunados a través de ese sosiego final pueden volver a su infancia. Lo bueno es la infancia, incluso en infancias duras. 

-(L.) Los libros de autoayuda estarían en contra. 

-(L.) La infancia es un recuerdo positivo. 

-(P.O.) En Naufragios, tenemos el pueblo inundado por el agua de un lago o un pantano, gente que ha perdido su infancia, tema tratado por Unamuno o Llamazares. Van a ver su pueblo, a recuperar su infancia. Un hombre se sumerge con su padre y le oye cantar con sus abuelos que hablan y ríen. Entonces, siente una nostalgia que sabe que no es suya, pero que también le pertenece.

-(L.) Soledad, en la mayoría están solos.

-(P.O.) Personajes solos. Soledad impuesta. Encuentro en soledad. Solos pero buscan el encuentro. 

"Partitura en blanco" el que a mí me ha impactado. Nos ponemos de parte del protagonista, el músico,  lo bello: dice que tiene que proteger al bebé, dejó sola a la mujer, la partitura está en blanco...Lo que no queremos ver es que es un maltratador, nos ha engañado. Nos ocurre como con el Lazarillo, el marqués de Bradomín de Valle Inclán o el escritor con patología de la película El resplandor. La mujer le miraba aterrorizada...

-(L.) El niño le estorba. A mí no me ha engañado.  

-(P.O.) Hay distopías, como en "Notas encontradas en una nevera". Un mundo más parecido al nuestro, todo está controlado. Por medio de las notas en la nevera se recuperan palabras prohibidas que no se pueden pronunciar: golondrinas, abetos, niños, pájaros, perro, canciones...¿Por qué? Al final, nombres de árboles, el último: árbol del amor. 

-(L.) ¿Por qué ahora tantas distopías? 

-(P.O. Porque vivimos e un mundo sin esperanza, en los ochenta había esperanza, las épocas de cambio son de distopías. Un mundo feliz en 1932 o el apocalipsis de ahora, muy condicionado. Tendencia a lo negativo: no tienes derecho, es un lujo ser feliz. Qué triste el relato que da nombre al libro "Solo triste de oboe", el más original. El niño a través del río se cree su tatarabuelo y lo trae a su presente. 

Las distopías funcionan si se parecen a nuestro mundo. Las redes sociales nos están separando, los jóvenes hablan con el teléfono en la mano, no se miran a los ojos. 

- (L.) Yo no lo he entendido. 

-(P.O.) Es una cosa genial. Nos lo cuenta después de que su nieto lo vuelva a ver. El niño es el último ser humano, es un cuento terrible, de una originalidad increíble, rescatado a través del sueño. 

 En "Y si la noche es larga y larga la ceguera", ya no hay comida, hay sufrimiento físico. Encuentra a un hombre que le puede conducir a otro lugar, con comida pero sin sosiego, tiene que elegir. 

-(L.) Me extrañó el final: "Sigamos".

-(P.O.)  Pregunta para cada uno de nosotros: qué eliges, ser feliz o tener mucho. 

-(L.) Feliz es distinto para cada uno de nosotros. 

-(P.O.)  Las distopías han interesado, no las habíamos trabajado. 

En "Cantar" nos da su definición de literatura:

"Yo vi a la Virgen en un salón de caoba y quizá allí registré mi primera experiencia poética: palpar la extrañeza de vivir en un mundo sin tiempo, sin espacio, sin límites. La conciencia arrebatada por el misterio".

Y su definición de perro:

"Un perro es un alma con patas, un alma solo para ti...Sea como seas, te dice, serás amado y conocerás la ternura que habita en los recónditos pliegues de sus entrañas y de tus entrañas."

En "Entre una y otra enormidad del yo", leemos:

"Incluso desde el otro lado de la vida echo de menos respirar"

"Incluso yo, que he sido mujer y mil veces he deseado la muerte, echo de menos respirar,"

"...las cadencias de mis pies buscando el mapa donde se entierran las certezas."

Certezas no hay. 

"Deseé morir. Preparé la soga". 

Tremendo. Un momento brutal. 

-(L.) Unas lágrimas rotas. Terrible. 

-(P.O.) Vamos con uno que termina bien. "Clac, clac, clac". ¿Quién de vosotras se ha puesto alguna vez los zapatos de su madre? (Varios brazos levantados).

-L.) Yo me acuerdo más de cuando mis hijas se ponían los míos. 

-(P.O.) Su madre no ha vuelto a casa. La niña se ha quedado sola. 

-(L.) ¿Por qué hay sangre? 

-(P.O.)La madre se autocastiga, se ha clavado el tacón, se aterroriza y se va por no hacer daño. La niña se construye su mundo, va al colegio, hace su vida, hace la compra con un poco de dinero que le ha dejado. Nadie  le pregunta excepto un abuelo, se encuentran dos soledades. La niña le adopta, tú vas a ser mi abuelo. La autora no se plantea problemas legales, necesita construir, es su cuento. La dureza es inicial, llama la atención la personalidad de la niña, muy lista. Termina bien.

Los cuentos tradicionales, antes de Disney, eran terribles. Los padres abandonaban a sus hijos porque no podían mantenerlos...

-(L.) Como en Pulgarcito y había canibalismo, el ogro y la bruja se comían a los niños...

Seguimos hablando de los cuentos que leíamos de niños. Se nos ha hecho muy corto, aunque llevamos dos horas hablando. Termina la reunión y Pedro nos recuerda la próxima lectura, para febrero: El rigor de los signos. Notas para Pedro Aizpurua. 2019-2020, del músico y escritor Diego Fernández Magdaleno, con quien inauguramos el curso 2015-2016. Sus palabras en El tiempo incinerado la música de su piano, inolvidables.


Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Solo triste de oboe. 2022 Yolanda Izard. Cuentenario narrativa. Castilla ediciones. 

lunes, 5 de octubre de 2015

Diego Fernández Magdaleno, con sus palabras y su música, en la inauguración del curso 2015-2016, del Club de Lectura de "La acequia".



Entrada final para la lectura colectiva del libro "El tiempo incinerado" del músico Diego Fernández Magdalenodirigida por el profesor Pedro Ojeda, en su blog "La acequia" y en el Club de Lectura de la UBU. 

En esta ocasión, redacto un pequeño reportaje que recoge la inauguración del curso 2015-2016 del Club de Lectura, el día 2 de octubre de 2015, en el Auditorio de la Fundación Caja Círculo, en la calle Julio Sáez de la Hoya, en Burgos.

Comienza el acto con la intervención del presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, D. Manuel Sancho. Tras el agradecimiento a la Fundación Caja Círculo, y saludarnos a todos los asistentes, nos presenta a Diego Fernández Magdaleno y a Pedro Ojeda:

D.F.M. ocupa un importante lugar en el panorama de la Música Española Contemporánea, con doscientos cincuenta estrenos absolutos y el Premio Nacional de Música. Culto, sólido y sensible, con una creatividad fresca y entusiasmada.

El tiempo intimista, sentimientos que van y vienen, el debate se presenta interesante. Toman la palabra Diego Fernández Magdaleno y Pedro Ojeda. Gracias y éxitos.


Pedro Ojeda puntualiza que Diego Fernández Magdaleno viene como autor, como un gran escritor, un magnífico escritor.

Estamos, además, ante uno de los mejores intérpretes de piano que hay en Europa y vamos a escuchar unas piezas musicales dedicadas a su padre. No es la primera vez que toca para su padre; pero es la primera vez que se unen las dos líneas: la literatura y la música. Es un acto bonito, un privilegio, gracias a la generosidad de Diego.



“El tiempo incinerado” es el diario de 2004. Ha sido nuestra lectura durante este mes de septiembre.





Continúa en “Razón y desencanto”, los de 2005 y 2006. Son libros prácticamente agotados que no van a volver a estar en el mercado.


En el mismo caso está  el “Poemario” ("El libro del miedo") del que le hubiera gustado proponer una lectura colectiva, pero no es posible, ya no existe.


Pedro Ojeda nos pide que no le cansemos mucho, que "lo bueno si breve, dos veces bueno", que nos quedemos con ganas de que venga otro día.



Diego Fernández Magdaleno lee como escribe y como da clases. Hay una coherencia que se percibe en su obra. ¿De qué manera esa coherencia?

Antes de contestar a la pregunta, D.F.M. destaca el trabajo extraordinario de "La acequia" y da las gracias a la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos por hacer posible este acto tan especial para él y a los lectores "por la paciencia que han tenido para leerme".

Desde pequeño necesita la música y la escritura de tal manera que no sabe distinguir cuando surge una y otra necesidad. La técnica es distinta, la vocación es, en ambos casos, es la de hacer "lo que no puedo no hacer": tocar y escribir. No piensa en que sean tareas distintas, no decide cuando una cuando otra.

Para P.O., cuando Diego interpreta tiene esa coherencia, se percibe el estilo.



P.O. ha recogido preguntas de gente que no ha podido venir:

-¿Por qué un diario? ¿Por qué 2004?


Por azar, ha escrito diarios siempre. Virginia Woolf decía que "las cosas suceden cuando se escriben". Él piensa algo parecido y levanta acta de algo que le ha sucedido.

¿Por qué publicar tu diario?

Por casualidad, se lo dijeron cuando ya había empezado el 2004. Se preguntó, como Virginia Woolf, qué ha pasado, cómo era el sol. No sabía que el 2004 había de ser tan importante, surgen temas que no estaban en sus diarios anteriores. No contaba con la enfermedad de su padre. El diario iba a ser sobre música, literatura, algunas personas...En un diario hay fechas, toda persona se conmueve ante una fecha, la fecha es imposible obviar.

¿Hay dos versiones del diario?

Interviene la corrección, la eliminación de cosas que, por pudor, no se pueden escribir. Escribe el día que figura, después corrige, reduce.

¿Una emoción, una idea?

Escribe por la noche, aunque no siempre. No selecciona, se impone algo concreto y sobre ese tema escribe.


Nunca lee lo que ya no puede cambiar. Ahora ha vuelto a leer "El tiempo incinerado" para responder a las preguntas. Tiene 43 años, tenía 32, es una persona distinta, hay cosas que ya no piensa como el que escribió este libro. Hay una vehemencia que ya no tiene, ahora no le importa no tener razón. Sin embargo, se reconoce en las personas que salen, lo que hay de él en esas personas. Pero la seguridad que tenía ya no la tiene. En educación, en política...ya no la tiene.

¿Cómo interpretas el mundo a partir de círculos concéntricos?

Luis, su representante, comprende que no se vaya de Medina de Rioseco. Las raíces, los amigos que le van construyendo, eso es lo que sigue vivo, las personas. Lo preocupante sería que siguiera pensando igual. Lo sustancial sigue unas coordenadas similares. 

¿Por qué vives en Medina de Rioseco?

Porque le gusta vivir en comunidad, donde le conocen, entra en una cafetería y saben lo que quiere tomar, en todas partes hay algo de él, es una relación personal. Le dicen que piensa así porque no trabaja en Medina. Sólo tiene allí relaciones positivas, "por eso soy hijo predilecto" afirma. Donde ha vivido su familia, una manera de vivir necesaria, entiende que muchas personas no lo vean así.



"Diego no es dogmático, ni para sí mismo, ni para los demás" concluye Pedro Ojeda y nos cuenta la anécdota de aquel día en que paseaba por Medina y la persona que le acompañaba miraba el escaparate de una zapatería. Empezaron a hablar con el zapatero y la conversación era Diego. Las personas son parte de su espacio, uno enseguida ve su mundo, aunque no conozca Medina de Rioseco.

Un diario se selecciona, "esa calidad de escritura es igual que cuando se acerca al piano", opina P.O. 


Para la selección, Diego dice confiar en en algunas personas que le dicen que algo está listo para ser publicado. Acaba de grabar un disco, comprende que hay que grabar discos; pero "la música es algo que no se puede fijar".  Le cuesta sujetar, fijar: "el disco no es igual, yo no soy igual". No es posible bañarse dos veces en el mismo río, como decía Heráclito. Grabar es un esfuerzo de fijación: Luis, si no está Luis yo no lo grabo. Luis dice suéltalo y yo lo suelto y si no, no. No puedo separarme de la partitura...yo veo una obra y me gusta...me dice Luis eres tú y ya no me gusta tanto". 



En cuanto a los libros, un libro suyo es como ir con una maleta vieja, él no pude verlo desde la distancia.

Pedro Ojeda habla de trilogía, aunque él no lo haya considerado así. ¿Por qué terminar con un poemario?

Siempre ha escrito poemas pero le daba miedo publicarlos. Escribir y tocar el piano, este hombre qué hace.

"El tiempo incinerado" es el libro dedicado a la memoria de su padre."El libro del miedo" lo completa. Su padre está en el libro, él estuvo en la enfermedad de su padre, en los hospitales. Tenía cáncer pero había una normalización de la experiencia porque los problemas se jerarquizan solos y se impone una norma. 

El mundo se convierte en otra cosa, se establece una relación con la personas que han muerto. Diego nota la presencia de su padre y le hace decidir. Y hay cosas de sus maestros que hasta entonces no estaba preparado para aprenderlas. Es "la luz delas estrellas que han muerto". 

"La luz de las estrellas que han muerto". 

Ante esta hermosa frase, Pedro Ojeda dice que es la mejor definición que se puede dar a la enseñanza. La que esto escribe se pone a pensar, inmediatamente, en las estrellas muertas que le siguen dando luz.


Pasamos a las preguntas. 

A un lector le ha llamado la atención la rapidez con que lee, dice leer un libro en una tarde. ¿Cómo es posible? Diego se hace la pregunta que muchos hemos pensado: ¿Cómo puede este hombre leer en...? La respuesta: "leo siempre, leo despacio, vuelvo a leer, siempre estoy con eso". 

Otro lector ve contradicción entre "lo que te gusta tu profesión" y lo de "el que aplaude...aplaude a un esclavo". Le pregunta si todavía no ha asimilado lo del público o todavía estás mejor sin público.

Diego va desgranando una respuesta:

Me dedico a la música contemporánea, algo que no interesa a nadie. Tocar un instrumento es una esclavitud, da pánico usar esa palabra. Yo no puedo no tocar el piano.No puedo vivir sin hacer eso. La vocación es lo que no puedo no hacer. Si no hay público, no puedo tocar. Hay amigos que consideran que algo están haciendo mal si lo aplauden mucho. A las personas les gusta más reconocer música que escuchar música. El público es fundamental para un intérprete. ¿Dónde dice eso del público?

Pedro Ojeda aclara que Diego utiliza la duda para reflexionar, se le impone la necesidad de la música. Utiliza la duda para saltar a una forma de conocimiento mejor. Mejor sin testigos, dice el diario. 

Hay cosas del diario, afirma D.F.M., que ahora no piensa, ha cambiado. Eso fue una reacción a una mala experiencia de ese día. No sabe vivir sin tocar; pero el "debería estar practicando" es algo que pesa mucho. Lo resume todo la palabra angustia.

Toman la palabra otros lectores:

"Me ha parecido más fácil leer el libro ahora que te conozco".

"Es un libro difícil, es un libro para enseñar a pensar"

P.O. le pregunta si sigue pensando lo mismo de los "gerentes"

Diego tiene ahora una opinión parecida; pero no la escribiría de una forma tan cruda:

La música contemporánea, su mundo, no existe en el mundo de la lectura, si le preguntan a alguien por ella...hay quien pensaría en Ramoncín. Y las personas que la gestionan no saben nada. Y no se puede ser gestor sin saber lo que se gestiona, no tiene sentido. Es como si a él le llamaran para gestor de la industria agroalimentaria de Castilla y León...Es imposible serlo sin saber cómo y sin saber qué.

Pedro Ojeda recuerda aquello de "pero es un buen gestor". Y cita el caso de gestores de teatro que nunca han visto una obra. 

El escritor Óscar Esquivias, tan querido en nuestro grupo de lectura, estaba entre el público y le preguntó:

¿Te cambió tu forma de escribir el diario cuando sabías que ibas a tener un lector? ¿Cambió tu forma de sentir el saber que se iba a publicar? ¿Publicarías los de la adolescencia? ¿Se los dabas a leer a alguien?



Óscar Esquivias entre el público.

Diego contesta que no modificó nada la escritura. En cuanto a los de la adolescencia se lo tendría que decir a Luis. Se los daba a leer a sus hermanos. Ahora no lo tiene tan claro como antes, cada día duda más de lo que piensa y no tiene tanta fuerza. Y nos confiesa:

"Estoy especialmente bajo últimamente".


P.O. piensa que "El tiempo incinerado" nos ofrece un abanico cultural muy amplio, maravilloso. Y tiene otro valor, el del testimonio de parte de la vida de un buen escritor y de uno de los mejores intérpretes de piano.

D.F.M. se define: Soy ahora menos dogmático. Esta nota no puede ser, yo nunca digo eso, yo voy hacia atrás.

Así es Diego Fernández Magdaleno. Gracias, Diego.

Se interrumpe el acto unos minutos, el pianista necesita concentración y silencio. Pedro nos recuerda la advertencia de no grabar en ningún soporte, respetando los derechos de autor y de imagen.  

Diego Fernández Magdaleno nos ofrece diez emocionantes minutos de gran música. Es una obra que Albert Sardá compuso en homenaje al padre de Diego, este conocía al compositor y le gustaba. Es una pieza basada en la música del flamenco. Después, todo seguido, como una suite, otras composiciones de autores españoles e ingleses. 

Diego se transforma al piano, ya no hay muerte, todo es vida. ¡Y qué vida la que brota de sus manos!


La que esto escribe no se sintió capaz de preguntar, le intimida hablar cuando no está en su salsa, en su ambiente habitual. Le hubiera preguntado por su fascinación ante la vida y la obra de tres poetas suicidas: Woolf, Sexton y Plath. Y por  la voz  que se desliza  "para buscar tu atención y no abandonarte nunca". Tal vez la de quien, tras el 11M, le cambió la ciudad en llamas por los amados cielos de Goya, "ella".

Las notas de mi cuaderno han cumplido su misión, hay cosas que se me habrán pasado por alto, los que estuvisteis allí podéis completar mi cuaderno y enmendar lo enmendable.


Un abrazo para los que pasáis por aquí y uno, muy especial, para el músico y escritor Diego Fernández Magdaleno. Los de la lectura colectiva de "La acequia" no olvidaremos las dos horas de la tarde del 2 de octubre de 2015, en el salón de Cajacírculo de Burgos, nunca, seguro. 

Gracias, Pedro, por traérnoslo.

María Ángeles Merino


jueves, 1 de octubre de 2015

"El tiempo incinerado": "la muerte, hoy, tiene olor, forma y sabor de sobra conocidos".



Comentario parcial al diario del pianista Diego Fernández Magdaleno: "El tiempo incinerado". Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

El viernes pasado, el sol otoñal pintaba lunares amarillos en la hierba del río; mientras yo releía la tercera parte de "El tiempo incinerado".

 "No hallé cosa en que poner los ojos que no fuera imagen de la muerte". Lo dejó escrito Quevedo y, en las páginas del libro, hay muchos momentos en que el escritor  no halla sino imágenes de la muerte. 



Y no solo la enfermedad del padre, también los muertos del 11 de marzo madrileño, los de los campos de concentración nazis, el trío de mujeres poetas sufrientes y suicidas tan admiradas, muchas de sus citas literarias. ¡Qué alegría de libro!

Por el contrario, sí, qué alegría de libro, porque allí bulle la vida, cuando Diego habla de música, "lo más parecido a la felicidad", "una necesidad contra la que nada puede hacer racionalmente", algo que "ni una sola página ayuda a comprender", "que solo existe al convertirse en experiencia". Pero que se hace realidad, gozosa realidad, cuando sus manos se posan sobre el teclado. ¡Ni siquiera la partitura es música!



Volví al paseo y a la tercera parte, más oscura que las dos primeras. Por eso releía, me daba la impresión de que algo se me había escapado. 

 "No puedes alejarte más porque hacia ti vuelve lo que intentas soltar con más ahínco".

Sí, el recuerdo vuelve con más insistencia si intentas arrojarlo de ti, como un pertinaz boomerang diría yo, distrayéndome con mis particulares recuerdos no gratos, que a nadie faltan.

Con mis recuerdos estaba , cuando casi tropiezo, es peligroso leer andando, con una compañera de la lectura colectiva. Nuestro diálogo, más o menos, fue así:

-¿Qué tal con el libro? ¿Difícil verdad?




-Sí, cuesta meterse en él. Y te irrita, al principio: una cita detrás de otra. Este hombre quiere ser sublime sin interrupción, pensaba yo, recordando a Umbral que, a su vez, recuerda a Baudelaire.

-Vaya, pues tú también encadenas una cita con otra. ¿Por dónde vas?

-Ahora estoy en la sesión de quimioterapia que dan a su padre el 2 de septiembre. "Los pacientes están sentados sobre cómodos asientos. Algunos leen y otros incluso duermen con aparente tranquilidad mientras le administran la quimioterapia".

-El autor hace como casi todos los acompañantes, en situaciones así: "mirar las hipnóticas gotas...como si lleváramos la cuenta". "Es una forma de tratar la impotencia, de sentirnos útiles". "Sabemos lo importante que es el estado psicológico de quien padece cáncer y a eso sí contribuimos".



-Metástasis, marcadores biológicos, las joyas del cisplatino y el carboplatino, el vocabulario del cáncer. "Nada sabemos". Todos los que acompañan en esa sala silenciosa son uno solo, comparten la confianza, sin ninguna certeza. Al uno y otro lado de las gotas, reina una dolorosa "aparente tranquilidad". El amor en ambas direcciones.



-A ratos cuenta las gotas y a ratos lee. Siempre tiene libros a mano, su salvación. ¡Pero qué libros tan tristes! Mira, al día siguiente, nos dice que acaba de leer una biografía sobre Anne Sexton. Coincide con ella en su fantasía ideal: "suicidarme, que me juzguen después y que me devuelvan aquí". Cumplió con lo primero, se dio un atracón de monóxido de carbono, pero lo demás...

-Sí, lo he buscado. Se puso el abrigo de piel de su madre, se tomó un wodka y se metió en el coche. Terrible. Víctima de un transtorno bipolar, había dicho: "Mis admiradores creen que me he curado; pero no, sólo me he hecho poeta". Como su amiga, la Plath, que se asfixió con gas, otra que tal.


Silvia Plath y Anne Sexton

-Y la Woolf se arrojó al río, con un abrigo de piedras. ¡Vaya trío! 



-Seguimos con el diario. El 4 de septiembre tiene lugar la matanza de la escuela de Beslán, en Osetia del norte. Una sola palabra en un titular:"Carnage", masacre, matanza. En español, nos suena a carnaza. "Niños semidesnudos, ensangrentados, obligados a beber su propia orina". En los periódicos de todo el mundo se reproduce la foto de una madre que acaricia a su hijo asesinado. 

-Como decías, la tragedia colectiva interactúa con la personal que vive el pianista, como ocurrió el 11 de marzo.


-El 5 de septiembre ve con su padre un documental sobre la Mafia. D.F.M. destaca la imagen paralela entre personas como Andreotti, llamado el tío Giulio, y el magistrado Falcone como modelo ético. 

-Un oasis en que padre e hijo ven juntos un documental interesante para ambos, supongo que en la televisión. Seguimos.

-El 6 de septiembre nos cuenta que le han encargado que escriba un prólogo destinado a un libro con textos destinados a "comprender la música". Se ha negado porque "la música no tiene una forma de comprenderse a través de la palabra","ni una sola página ayuda a comprender la música". 

-¿Cómo es eso? ¿Qué dice ahí de las sinfonías de Brahms?

-"Las sinfonías de Brahms se explican a sí mismas en su propia audición". Y la anécdota de Beethoven, al que le preguntaron qué pretendía decir con la sonata que acababa de interpretar, Respondió sentándose de nuevo para tocarla.

-Y Manuel de Falla escribió que "la música se aprende pero no se enseña". Muchas personas confunden la comprensión con la información, a veces reducida a lo anecdótico. Su admirado "Miguel Frechilla se refería a ellos como expertos en los cuadernillos que incluyen los discos
expertos en los cuadernillos que incluyen los discos". 

Discos con cuadernillo de información que no de comprensión. 

Escucha el final: "Cuánta pedantería se esconde en ese grupo, de los que se autodenominan melómanos. Precisamente para ellos va a publicarse ese libro,cuyo prólogo, como es lógico,no puede ser esto que escribo".

-El 7 de septiembre se habla a sí mismo: "Guardabas cuatro años en cajas y maletas, hacías inventario de un prolongado error que, sin embargo, aún no consideras del todo inútil". ¿Se refiere a una etapa sentimental errónea? 

-Sí, puede ser; pero escucha una voz en la que reconoce "La puerta en el muro" de H.G.Wells,  un cuento donde un niño encuentra, tras una puerta verde, la más absoluta felicidad, en un jardín preciosísimo. La voz se desliza en los armarios "para buscar tu atención y no abandonarte nunca". ¿Un nuevo amor que le trae la felicidad para siempre?


-El 8 de septiembre, el comentario gira en torno al libro "Leer, leerse" de Franco Ferrarotti: "la agonía del libro en nuestra época". El tal Ferrarotti faltó mucho a la escuela y agradece sus enfermedades infantiles que le permitieron disponer de muchísimo tiempo para la lectura, entendida como placer. Todo lo contrario a las lecturas escolares obligadas y sin misterio. No le falta razón en eso; pero se pasa cuando dice que la escuela ha caído en manos de...




...reaccionarios, pedagogos autoritarios, funcionarios tremebundos y atemorizados, lacayos que tienden a repetir cosas ya dichas, recitando a los clásicos como letra muerta. Hay de todo, señor Ferrarotti. Conozco a muchos docentes que luchan por contagiar a sus alumnos el gusto por la lectura e incitan su curiosidad intelectual, por encima de tremebundas leyes educativas y de cuadriculados inspectores. Las lecturas obligadas pueden ser muy tristes, es verdad, en eso le doy la razón. 


Pedro Ojeda, un buen profesor, recordando sus años escolares.

-No te lo tomes como cosa personal. "Leer, leerse" es el pequeño testamento de un verdadero enamorado de los libros". Ferrarotti dice que morirá con un libro en la mano, que esa será su extremaunción.

-Y llegamos al 9 de septiembre con el VI Encuentro de Escritores que se centró, en 2004, en Miguel de Cervantes, ante la celebración del cuarto centenario de la publicación de Don Quijote. Por ello, le encargaron un programa para el concierto que ha dado ese mismo día, centrado en músicas que tuvieran relación con la época o con los textos de Cervantes. Entre otras, interpretó obras de Cabezón y la "Serenata a Dulcinea" de Halffter, ante buenos amigos a los que siempre desea ver. La amistad hizo más hermoso su trabajo.

-Y el quijotesco pianista llenó la sala...


-Uno de esos buenos amigos es Luis Felipe Comendador: escritor, editor, impresor, director de un seminario y presidente del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Castilla y León. 

-Y anciano de la tribu Tatooga, en Tanzania. No lo olvides. Alguien que "ha dado mucho más de lo que ha recibido. Y es injusto".



-El 11 de septiembre vuelve al tema del cáncer. Cree que "la dificultad psicológica en un enfermo de cáncer reside en distanciar, lo máximo posible, su mente de su cuerpo". Es la conclusión a la que llega, después de charlar con muchos enfermos y con su padre. 

-Porque, cuando no hay posibilidad de curar y el tratamiento es solo paliativo, "es casi imposible que la metástasis no llegue también a la voluntad de hacer frente a un porvenir incierto". "El enfermo entrega su cuerpo a otro...el oncólogo...No podría explicarse de otro modo la abnegación con que admiten cualquier tratamiento...". 



-Al día siguiente, día 12, escribe sobre un doctor alemán, Peter Schönhöfer, que ha sido llevado a juicio muchas veces por las industrias farmacéuticas. Ha denunciado el fraude de los laboratorios y la presión que ejercen sobre los médicos para controlarlos. Nunca ha perdido ningún juicio, aunque las cantidades reclamadas, podrían haberlo llevado a la ruina.

-Concluye que la vida humana, en el mercado, tiene un valor escaso.

-El día 13, D.F.M. escribe sobre el periodista cubano Raúl Rivero , condenado a veinte años de cárcel, "por actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado" y cumplía entonces la sentencia, en condiciones infrahumanas. 

-Diego imprimió, en el programa de uno de sus conciertos, un poema de Raúl Rivero, "como homenaje mínimo a su causa que es la libertad y el valor frente a la tiranía".



-El día 14, no pudo dormir, no puede hacer nada para que la enfermedad de su padre siga avanzando. Nadie puede y ha traído a su habitación tres libros con el mismo título: "La muerte". Tiene una sensación del todo nueva: "por primera vez, pensar la muerte no es sólo un ejercicio intelectual: la muerte, hoy, tiene olor, forma y sabor de sobra conocidos". 

-Comenzó la página del diario con Epicuro: "Nada es la muerte para nosotros, puesto que cuando nosotros estamos la muerte no está, y cuando ella llega no estamos ya nosotros".



-¿Te parece un consuelo que sea así? 

-Puede serlo, para la muerte como experiencia individual. Mas "la muerte de los que amamos sí está al mismo tiempo que nosotros". Es "un ensayo de nuestra propia agonía". No sólo desparece el otro, sino "todo lo suyo que era nuestro", "un tejido que se desgarra", "un silencio indescifrable".

Me despido de la compañera de lectura, nos veremos este viernes. Completaremos nuestra visión de "El tiempo incinerado".

Hasta aquí he llegado con mis comentarios...

Un abrazo, para todos los que pasáis por aquí, de:

María Ángeles Merino Moya