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miércoles, 4 de junio de 2025

Con Fernando Aramburu y su "Hombre caído".

Ayer, tuvimos en la Feria del Libro de Burgos al escritor Fernando Aramburu, que nos presentó su libro de relatos Hombre caído. Del diálogo se ocupó la paleoantropóloga María Martinón, directora del CENIEH, que se nos mostró  como buena lectora y conversadora, que no todo iban a ser fósiles. 

Vivas y bien vivas, disfrutamos de las palabras de Fernando Aramburu, el autor de la famosa Patria y muchos buenos libros más; aunque se veía algún grueso volumen de la misma, a la hora de la firma de ejemplares.

De El hombre caído llevaba leídos dos relatos y mi impresión coincidía con lo que Fernando y María nos estaban contando. El lector se lleva una sorpresa, tiene la impresión de conocer a alguien o algo así pero no...nada es lo que parece. Comenzamos y la mujer que hace fotos a las ardillas no es una dulce ancianita...

 El relato ha de quedar redondo en poco espacio y no hay posibilidad de las descripciones extensas de la novela. No es fácil, no es un género menor. 

¿ De dónde han salido estos catorce cuentos? Como suele ser habitual en los de su oficio: de la observación de la vida misma, ir por ella con mirada de escritor. 

Y, para animar al que no esté animado, nos revela que el último cuento nació en una visita a Burgos, precisamente, pues ya ha estado aquí varias veces, siempre en junio y con un libro. Daba un paseo por la orilla del río, que vosotros sabéis cómo se llama, junto a un puente,  y se encontró con una persona caída en el suelo, rodeada de gente que no se decidía a levantarlo. Se inventó una ficción, la mentira más verdadera. Y todos a mirar al final del libro.

Siempre tiene presente al futuro lector desconocido, en su escritorio lo personifica con un cactus al que llama "Mendizábal". Escribe tres horas cada día y lee mucho en español y en alemán. Un libro de la vieja colección Austral, de aquellos que le mandaban en el colegio,a mí también, y otros nuevos.

Desde la carpa, en el Espolón, nos trasladamos a la caseta de información, para las dedicatorias. Mientras esperaba mi turno, pensaba qué le diría en tan corto espacio de tiempo, no era cosa de enrollarme con tanta gente esperando. Delante de mí, firmó uno de Patria y miró la edicion. 

Ahora me doy cuenta de que podía haberle dicho que en el Club de lectura de La Acequia, dirigido por el profesor Pedro Ojeda Escudero. que la leímos cuando era poco conocida, en la prinera edición. Nos gustó a casi todos, pero a mí me impactó de una manera especial, reconocía tantas cosas, por haber vivido y trabajado en un pueblo guipuzcoano, en los ochenta. 

Pero no, solo le dije que "para María Ángeles", que desde Patria llevaba ya muchos libros andados con él y que era un placer leerlo y también escucharlo. Y que menudo trabajo le dábamos con tantos libros, algunos venían con varios libros. Me contestó que eso daba vida a un escritor. Con un fuerte apretón de manos, me despedí y le di recuerdos para "Mendizábal", eso debió de hacerle gracia. 

Hasta el próximo libro, Fernando Aramburu. vasco y alemán, escritor internacional que no necesitó presentación. 

María Ángeles Merino



martes, 14 de mayo de 2024

"El niño" de Fernando Aramburu. Dolor, ternura y un recuerdo personal.


Viene de mi otro blog. Va de literatura y un recuerdo personal. 

Un libro que se me acaba. 

Ayer, día 13, acabé la lectura de un libro, "El niño" de Fernando Aramburu, y, mientras troceaba las judías cuernicabras, verdes con su poquito de morado, pensaba en la "opinión" sobre esta novela corta, como si fuera yo de los que van arrojando opiniones de las novelas, ya entusiasmadas ya furibundas, por los "canalículos" de la red. 

Todo buen libro deposita  un "poso" en nuestra memoria, mal asunto si al cabo del tiempo el plato es una patena. Éste ya tenía un poco, antes incluso de tenerlo en la mano. 

"El niño", lo compré el Día del Libro y lo he ido degustando despacito, alternando con otros. Cuando el "universo" de un libro se cruza con los recuerdos personales, la motivación es más fácil. Ese mismo día escribí: 

"Esta tarde, leo un poco de "El niño": el dolor y la ternura de un abuelo que ha perdido a su nieto. Algunos recordaréis una explosión de gas en una escuela de Ortuella, cerca de Bilbao, con treinta y nueve niños y tres adultos muertos, en 1980. Yo lo recuerdo muy bien, con mis pequeños alumnos del Colegio Domingo de Aguirre, en una misa en la iglesia parroquial de Legazpi, en recuerdo de los fallecidos en Ortuella. Y, como aquel curso, una frase repetida en clase era " seño, que huele a gas". No, las modestas estufas catalíticas de aquellas aulas provisionales no provocaron ningún accidente, pero los niños de Legazpi no olvidaban a los niños de Ortuella."

Dolor, ternura y un recuerdo personal. Sigo con la "opinión", más allá de las primeras páginas. 

Ya ve, Sor Austringiliana, libros con sedimento. A los "canalículos" van.  Sí, una palabra muy suya, Sor. 

...

María Ángeles Merino




viernes, 17 de septiembre de 2021

La tentación de leer un libro sin haber acabado otro...u otros.



En la entrada anterior, apunté la posibilidad de que don Benito me tuviera abducida, palabra que suena a cosa de extraterrestres, pero me salió así. Por cierto, en Fortunata y Jacinta, aparece un personaje que trae a cuento ese tema en una charla de café, así de avanzado era Galdós. ¿El de los extraterrestres? Sí, ya os contaré, y por si no os lo cuento, os animo a la lectura o relectura de tan grande novela, el más vivo retrato de la España de la segunda mitad del XIX,  con personajes en absoluto extraterrestres. En este verano que ya se va marchando, alterné la relectura de Fortunata y Jacinta, mirad qué viejito está mi ejemplar de la editorial Hernando, con la lectura de nueve Episodios Nacionales posteriores a Trafalgar, a los que nunca había osado entrar. Debe ser que cada lectura tiene su edad, qué empecinada estaba yo en que no aguantaba libros de guerras. Entré.


Ahora estoy con Juan Martín el Empecinado, el noveno Episodio Nacional, y de la guerra he pasado a la guerrilla. Gabriel Araceli hace mucho que dejó de ser pilluelo de la playa y grumete en Trafalgar. Qué trajín, pasó por las intrigas de La Corte de Carlos IV, se amotinó un 19 de marzo, fue fusilado y resucitado un 2 de mayo, perdió a su Inés, siempre la pierde, batalló en Bailénvivió el Madrid situado en Napoléon en Chamartín,  resistió en Zaragoza, nos contó lo vivido en Gerona por su amigo Andrés, asistió a las sesiones de las Cortes de Cádiz y de la guerra a la guerrilla con Juan Martín el Empecinado que, al principio, puso en duda que el fogueado militar Gabriel pudiera combatir como guerrillero. Y con el noveno  estaba cuando pasé por la librería, a por el décimo y último de la primera serie: La batalla de los Arapiles

No sé cómo fue,  pero salí con el episodio de marras y con otro tomo mucho más gordo: Los vencejos la última novela de Fernando Aramburu. La tentación fue demasiado fuerte. Mi amiga Austri me hubiera dicho: "María Ángeles, un poco de seriedad y termina un libro antes de comenzar otro". 

Que sí, Austri, que es mi costumbre, que poco a poco voy rematando las lecturas, voy a sentarme en un banco y le echo un vistacito.

"A la extrañeza inicial siguió la decepción y luego ya todo ha sido un arrastrarse por los suelos de la vida.

...

No voy a durar mucho. Un año.

...

No me gusta la vida. La vida será todo lo bella que afirman algunos cantantes y poetas, pero a mí no me gusta. Que no me venga nadie con alabanzas al cielo del ocaso, a la música y a las rayas de los tigres. A la mierda toda esa decoración. La vida me parece un invento perverso, mal concebido y peor ejecutado. A mi me gustaría que Dios existiera para pedirle cuentas. Para decirle a la cara lo que es:un chapucero. Dios debe ser un viejo verde que se dedica desde las alturas cósmicas a contemplar cómo las especies se aparean y rivalizan..."

(Los vencejos, Fernando Aramburu, colección Andanzas, Tusquets editores, primera edición, septiembre 2021).

El personaje habla en primera persona, no le gusta la vida y se propone quitarse de en medio. A ver...Caí. 

No hay problema, Galdós y escritores de ahora mismo. Don Benito, tanto en sus novelas como en sus episodios, nos da muchas claves para entender la España crispada y enfrentada que estamos viviendo. Y la naturaleza humana es siempre la misma, aunque no sé qué personaje galdosiano podría tener algún parentesco con el protagonista de Los vencejos, solo he leído las primeras páginas. Seguro que alguno cuadra...

Sigamos leyendo. Confío en que el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, el del profesor Pedro Ojeda, vuelva a las gestas lectoras de antaño, virtuales y presenciales. Y a ver si van desapareciendo las telarañas de La arañita campeña. 

Un abrazo a todos los que llegan hasta aquí, un blog un tanto abandonado:

María Ángeles Merino

miércoles, 28 de junio de 2017

No estaba para literaturas pero...


CEPA Victoriano Crémer, vista desde el lugar donde estuvo la llamada "Puerta Margarita". 


Ya sabéis que ando de despedidas, en la antesala de los "júbilos" y hablo con la que siempre va conmigo: 

-No estoy para literaturas. Esta semana no voy a dar "pasos en la piedra". 

-Pero no escuches l"pieza musical más triste de la historia". Esa déjala para los programas sensacionalistas de la televisión. 

-Aunque, ya lo sé, he de morir ente de ficción, le cantaré las cuarenta a Unamuno, antes de desaparecer en la niebla:

 "Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió...! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos sin quedar uno!..."

-Aunque, ya lo sabes, apalearon a don Quijote. Sigue su ejemplo y, si te caes, levántate. Él siempre lo hacía, el de la Mancha y el de Manhattan:

"la autoridad de la ciudad de Nueva York le recitó el derecho a guardar silencio mientras le arreaba tal paliza que ya no sabía él si estaba otra vez en las tinieblas..."



-Aunque por todo haya de pagar almojarifazgo:

-Aunque, ya lo sabes, puedes encontrar quien te diga:


(Sustituye vasca por cualquier otra palabra)

-Aunque, ya lo sé, puede caerte una bomba (hay muchas clases de bombas):


-Eso sí, evita ser como ésta:



-Que las palabras de amor no sean de yeso, de esas "que se desploman como la negra abreviatura del granizo"

-De vez en cuando, haz como el padre Alas, busca un  buen escondite y piensa en soledad: 

"Hasta un tejo sin tronco, cuyas ramas desde el suelo habían cerrado una cúpula espesa en la que Alas se escondía algún día de verano, cuando jugaba a desaparecer del mundo."

-Espero que que la Naturaleza, ya que no Alá, me conceda: "una vejez sana y alegre". ¡El deseo del joven marrueco Gazel a su maestro Ben Beley!

-No estabas para literaturas, pero los nueve libros de este curso, en el Club de Lectura, te dieron la pauta. Los libros nos sirven, incluso cuando no estamos para literaturas. Gracias a :

José Manuel de la Huerga, Luis Ángel Lobato, Care Santos, Fernando Aramburu, Miguel Ángel Santamarina, José Cadalso, Manuel Chaves Nogales, Marina Perezagua...y Cervantes. 

-Mis compañeros me ayudaron, mucho, muchísimo, nunca pensé que mi último claustro iba a ser tan hermoso y emotivo. ¡GRACIAS!

Llegué a mi casa y ya estaba para literaturas. Una tila y a escribir esta entrada.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

martes, 14 de marzo de 2017

Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a Patria: una polifonía de voces.



Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a la novela Patria de Fernando Aramburu. Para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

El pasado viernes, 10 de marzo de 2017, a las cinco y media de la tarde, los del Club de Lectura presencial nos encontrábamos en la Sala de Reuniones 119 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, de la Universidad de Burgos. Teníamos por delante el comentario de la novela Patria de Fernando Aramburu. Tras algunas novedades en relación con nuestras próximas lecturas, escuchamos a Pedro Ojeda y a los lectores:

Una lectora que no ha podido asistir ha dejado su opinión: esta novela es la que más le ha gustado.

-Empezamos:

Patria es la novela de mayor éxito en la literatura española. Es muy vendida.

-¿Por qué edición va?

-No os fieis de la edición. Tiene un éxito.



A ver opiniones. Os recuerdo que Aramburu está muy contento con nuestro Club de Lectura.

-Me identifico con la obra: es lo que viví, los lugares ficticios que me parece conocer, el ambiente de un pueblo guipuzcoano en los ochenta, las consignas en euskera en las paredes, el cuartel, el silencio, las palabras que no se pronuncian, de dónde eres, no eres de aquí, qué maravilla el euskera, joya lingüística, milagro de supervivencia, pero la madre que parió al euskera...tuve que irme, pensé que iba a acabar de maestra sustituta muda, a pesar de haber ganado la oposición. Me pregunto cómo ven Patria en Euskadi.

-Mal, lo ven muy mal.

-Es muy objetivo. Refleja muy bien lo que ha pasado. Sin embargo, no analiza el papel del PNV, no se ha querido implicar.

-El PNV no es un partido como los demás, es algo que acompaña desde el nacimiento a la muerte: bautizo en el batzoki y aurresku delante del ataúd.


Arzalluz durante un acto de EGI (organización juvenil del PNV).

-Está muy bien escrito.

-El resumen es que se puede escribir pero la sociedad vasca no cambia. El autor no nos tiene que convencer a nosotros, a los vascos sí.

-Todavía no se atreven a hablar. 

-Silencio. ¿Miedo?

-Nueve mil libros y no tiene solución.

-La política vasca ha tomado ahora otra postura más inteligente que la de los catalanes. Autodeterminación por otro camino.

-Fuimos a un funeral en San Sebastián, precioso, con Orfeón Donostiarra, pero no entendimos nada, todo en euskera.

-Después de leer el libro, yo destacaría "a los que el libro les ha entusiasmado y son capaces de decirlo".

-Gente que ha trabajado en el País Vasco, gente que no se ha callado en la vida.

-¿Qué pintas aquí?

-Ha habido gente con un par.

-Miedo.

-Destinada como funcionaria en la Policia de Bilbao, me dejaron de hablar unas primas que vivían allí.

-Bilbao, Vitoria, San Sebastián, son ciudades muy distintas. Lo han leído.

-Retrata el carácter y el problema del País Vasco.


Los libreros dejan también su comentario en Patria.

-Es durísimo, tristísimo. El chico en la cárcel, la muerte en atentado de un amigo...

-Sacralización del paisaje. El que desentona con el paisaje. El Txato es vasco, da trabajo, da dinero para las fiestas, cómo le van a matar a él.

-Los cerebros de ETA no son cualquiera, gente de ETA de corbata y maletín, apoyados por industriales con dinero.

-Los industriales apoyan porque tienen miedo. Prefirieron pagar. Recuerdo el secuestro del nieto de Patricio Echeverría, pagaron ciento cincuenta millones de pesetas y lo liberaron en una semana, el Gobierno no lo impidió.

-Nadie como ellos conoce el monte, era su escondite.

-El campo daba miedo. Yo no paseaba por el campo cuando viví allí, sólo llegaba hasta las huertas...como la de Joxian.

-En el 52 estuve en una casa cerca de Mondragón donde se alternaba euskera y castellano. Toda la familia se juntaba para oír la radio...¿La Pirenaica?

-¿El primer atentado? Creo que fue en el 67, Melitón Manzanas.







-Te nombraban el Juicio de Burgos como si tú tuvieras algo que ver por ser de Burgos.


-Contaba que la novela tiene un éxito porque toca cosas que todos hemos vivido y lo toca de una forma que no se había hecho hasta ahora. Dicen que le falta esto, le falta lo otro, Aramburu ha renunciado a la novela política, la que está por escribir. La visión del terrorista está ya contada, el nacionalismo retrató al gudari de una manera romántica.
Si recordamos los asesinatos, todos recordamos dónde estábamos cuando ocurrieron.

-Yoyes, Miguel Ángel Blanco...

-Para hacer reflexionar a la gente del País Vasco.


-El Estado no supo zanjar el problema.

-Patria busca un abrazo final, una especie de catarsis de emociones, de sentimientos. Sólo dos personajes son negativos: el cura y el de la herriko taberna. La madre dignifica a su hijo terrorista en un contexto en el que le dicen que es un héroe. 

-El papel de la mujer vasca, el matriarcado. En vez de Patria se podía llamar Matria.

-Patria no es objetiva, tiene una visión y un final en el que es posible la reconciliación, un abrazo de Vergara. 


-Ante una bandera española, por mínima que sea, te ponen a parir. El año pasado, en los toros, en Vitoria...

-¿Llevar en la mano el ABC? Es como llevar una bandera española.


-Lo mismo pasaba con El País. 


-No hay lucha armada, se han vendido muchos libros; pero el cáncer es muy fuerte, sigue habiendo silencio.


-La Iglesia ha pasado a otro plano, no tiene ese protagonismo. Los seminarios fueron caldo de cultivo. 


-Difícil de erradicar.


-Singularidad de la Iglesia Vasca. En Euzkadi los curas, en la guerra civil, estuvieron en el bando republicano.


-Según algunos historiadores, es la continuación de la guerra carlista.


-¿Hubiera existido el nacionalismo vasco sin Sabino Arana?


-Se atribuye el nacimiento del nacionalismo vasco a Arana; pero Arana no inventó nada sino que dio forma, un contexto ideológico, a lo que se estaba gestando. En  el siglo XIX, se construye también el nacionalismo español, había que fomentar que la gente se apuntara a una guerra. Dentro de un fenómeno global, se produce una mitificación: el euskera, la raza, un caldo de cultivo en el que se fomenta que tú eres diferente. El famoso RH negativo de los vascos: los niños se les morían cuando una vasca se casaba con uno de fuera, se pensaba en una maldición bíblica porque se desconocían los grupos sanguíneos.



La novela tiene un andamiaje que no es original. Lo especial es el ámbito íntimo: la familia que quiere ir a la reconciliación. Se construye desde la gente normal, tiene la inteligencia de abrir el panorama: problemas con los hijos, enfermedades, accidentes, divorcios, se inunda la huerta...Que no sea sólo el terrorismo. Relata el ambiente opresivo, acoso laboral y social que empuja en una sola dirección.

-¿Cómo está escrito este libro? Hay gente que le ha parecido muy flojo.

El andamiaje es el flash back, los recuerdos, algo que está hecho desde Cervantes. Recuerdos vistos desde el perspectivismo, desde un abanico de perspectivas para una reconciliación final. Los lectores nos sentimos más próximos a unos personajes que otros, pero si nos limitamos a una perspectiva no podemos llegar a esa reconciliación final, no podemos comprender lo que ha pasado. 

La sociedad sólo puede salir adelante si acepta esas polifonías de voces, no se puede construir la sociedad desde una sola perspectiva. Aramburu ha cogido una estructura de voces, incluida la más lejana a la nuestra. Es como se puede seguir adelante. El problema es el reduccionismo. Es una lección para España donde no aceptamos al otro, estamos todo el día encabronados. En Patria vemos evolucionar a los personajes y la evolución más marcada es la del etarra. 


-Y eso arrastra a todos.




-Aramburu estaría muy contento si nos aplicáramos en que la sociedad es una polifonía de voces. 


Aplíquémonos en que la sociedad es una polifonía de voces y pasemos a A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales, once relatos en torno a  la Guerra Civil, en una sociedad que no admitió la polifonía de voces y luchó a sangre y fuego porque sólo quedara una voz. Mi madre que vivió aquel tiempo ya dialogó un poco con ese autor.



Una vez acabada la reunión lectora, a las 19 horas, nos esperaba la proyección del ballet "El sombrero de tres picos", comentado por Pedro Ojeda y María López, profesora de Ballet Clásico del Conservatorio Superior de Danza "María Ávila". Prometo dedicarle una entrada en este blog, bien lo merece. Una tarde completa: Fernando Aramburu, Pedro Antonio de Alorcón, Manuel de Falla y hasta Picasso.

Un abrazo de María Ángeles Merino 



jueves, 2 de marzo de 2017

Patria: "Te estás equivocando y eso no me gusta"


Comentario en torno a la novela Patria, de Fernando Aramburu, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.


Llueve y aquí estoy de nuevo con el libro de la lluvia en el cristal que desdibuja una silueta negra con paraguas rojo. Es martes de Carnaval, el de la ventana gotea también. Mejor quedarse en casa releyendo y comentando Patria, no mires más las ramas de los tilos que las tijeras municipales cortaron sin piedad. Llegará la primavera y arreglará el desaguisado. Mientras tanto, el geranio abre también su paraguas. 

-Y tú abre el libro por donde quieras. A la vista de las anteriores entradas, no te conformarás con releer y comentar un poco de la novela sino que añadirás algún recuerdo personal. 

-¡Austri! No sabía que estabas ahí. Sí, es el poder de Patria. ¿Me das alguna idea?

-¿Por qué no le escribes a Gorka? Sé que te gusta el personaje. 

-¡Buena idea! Pero nos turnamos y lo hacemos entre las dos. Yo empezaría:

Kaixo Gorka!

Te felicito por amar tu tierra y tu cultura, sin dejarte arrastrar. No lo tienes  fácil. 
Ganas un premio de poesía en euskera, convocado por la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa y ello, en lugar de acercarte a los tuyos, va a hacer más evidente tu alejamiento. Diez mil pesetas por tu poema "Mendiko ahotsa" y una entrevista con foto para "El Diario Vasco". Los demás periódicos dan también la noticia. Quién más se alegra de tu triunfo, modesto pero triunfo, fue Joxian, tu aita. Los amigos bromean, de como siendo tú un tarugo salga aquella eminencia de chaval. ¿Los genes? Serán los de tu mujer.¿De esa? ¡Bah! El porrón lo paga de su bolsillo. 


-Joxian vive la apoteosis cuando el patrón en persona le da la enhorabuena junto al mismo horno de fundición y él se ha de quitar el guante renegrido para estrechar aquella mano blanca y poderosa, con reloj de marca. 

-Tu ama, apenas deja entrever la satisfacción, inflada como una esponja llena de líquido. Llegas a casa y ella te transmite las enhorabuenas de tal y de cual. ¿Al escritor? Más bien al de las diez mil pesetas y la foto en el periódico. Miren siente en todo su cuerpo "una callada contracción de gusto", un placer que tiene no poco de resarcimiento. Piensa que ya es hora de que también os envidien. 

-Arantxa, tu hermana, te aconseja, por teléfono, que tengas cuidado. Por supuesto que se alegra, mucho, aúpa campeón, siempre ha creído en ti. Pero te dice que no te expongas demasiado, que lo mejor es que escribas tus cosas y no dejes que nadie se aproveche de tu talento. Te hace ver que nadie se ha interesado por el poema, que ninguno lo ha leído. A nadie le importa la voz de la montaña.

-Ahora comienzas a entender y recuerdas su advertencia mientras vas a la iglesia porque tu madre te dijo que don Serapio quería darte la enhorabuena. Vas encogido y tímido. Nunca antes habías estado a solas con el cura, te rascas la nariz para huir de su pestilente halitosis y escuchas su discurso sibilino, en euskera pulcro y añejo de seminario. 

-El pueblo vasco, aventurero, valiente y piadoso."Hemos" trabajado madera, piedra y hierro, "hemos" andado por todos los mares pero "hemos" prestado poca atención a las letras. ¡La voz del pueblo vasco es don Serapio! Dios te ha concedido talento y vocación y te pide, en su nombre, que "pongas tus capacidades al servicio de nuestro pueblo". Los jóvenes sois la salvaguardia de nuestra lengua y el euskera necesita apoyarse en una literatura propia, con grandes escritores que lleven el idioma a su máximo esplendor. Un Cervantes en euskera, eso sí sería maravilloso. Es una misión muy hermosa, una responsabilidad. 



-¿A dónde va  a parar el cura? ¿Misión sagrada? ¿Elegido? Te parece raro que no te haya preguntado por Joxe Mari, que no te reproche que vas poco a misa, que no haya mostrado interés por tu poema. Te acuerdas de lo que te dijo Arantxa por teléfono.

Días después, ya nadie te habla del premio ni tu madre te viene con la lista de felicitadores. Conque tranquilidad, o eso es lo que crees. Menos mal,  ya estás harto de enhorabuenas y bromas, palmadas sinceras o de pitorreo. Y, por encima de todo, estás harto de tu poema que, de pronto, en la soledad de tu cuarto, te parece flojo. 

-Ya no te molestan y entras un sábado por la tarde en la Arrano Taberna. Cada vez te desagrada más la foto de tu hermano gudari preso en carcel española y que te pregunten por él. Odias el humo, el ruido, el olor, los vasos mal lavados, a veces con restos de pintalabios. Pero los amigos arrastran y vas, que si no vas, se nota. Y si se nota, malo.


-Te toca ir a la barra a buscar los vasos para la cuadrilla, una nueva ronda de calimochos. Patxi, al otro lado, te clava una mirada dura, se inclina sobre ti y sentencia:

"Te estás equivocando y eso no me gusta"

Te quedas paralizado y te da miedo enfrentarte a los ojos del tabernero. Preguntas qué pasa, pues. La respuesta te deja helado:

"Que sea la última vez que hablas para un periódico fascista y que aceptas dinero de una entidad bancaria explotadora de los trabajadores. Lo primero ya no tiene solución. Espero que no se repita. Lo segundo se puede arreglar. ¿Sabes qué es esto?"


¡Y eso que no era El País! Delante de tu cara asustada te planta sobre la barra húmeda la hucha de los presos y te indica.

"Aquí caben exactamente diez mil pesetas."

-Estás sentenciado, Gorka. Como dices : "O me voy del pueblo o sigo los pasos de Joxe Mari". 

Pides a tu hermana alojamiento unos días en su casa de Rentería, con su marido Guillermo. Sólo tienen una cama, la suya, pero no te importa acostarte con una manta y una toalla. Arantxa te pregunta si vienes escapando de la policia. No. "¿La cuadrilla entonces? La cuadrilla y alguno más"

-No hay más alternativa, te presionan, les pareces blando, dicen que los libros te están comiendo el coco y se ríen de ti. Te llaman Kartujo y lo peor es que te obligan a hacer cosas con las que estás en desacuerdo. No tienes a ningún amigo con quien puedas sincerarte. "Y lo de anoche ha sido la gota que colma el vaso".

¡Lo de anoche! Cuentas que tu amigo Peio te susurró que guardaba cuatro cócteles molotov en un escondite. Guille te pregunta que quién es Peio. Contestas que uno de la cuadrilla que cada día es más radical. Arantxa agrega detalles, que su padre, ya muerto, era el borracho mayor del pueblo.

Por lo visto, Patxi había dejado a Peio llevarse unas botellas vacías. El chaval consiguió la gasolina, sacándola con una sonda de coches y camiones. Hizo los cócteles, es muy fácil, dices. Peio agregó aceite de motor para que el fuego fuera más pegajoso. Estuvo practicando a solas en la cantera. Dices que tiene mucha fascinación por las armas y la lucha, que acabará en ETA.

-Peio propone una "ekintza" para cuando oscurezca. No se le ocurre el objetivo y pregunta, a Juancar y a ti, quién tiene una idea. La Casa del Pueblo muestra las quemaduras de la última vez, el "batzoki" no, que es donde el padre de Juancar juega al mus. Callas, esto se está poniendo feo de verdad, ves a tus dos amigos con las pupilas brillantes del alcohol. A Peio le gustaría tener bronca con los cipayos y asar a dos o tres. Hablan de pegar fuego a algún enemigo de Euskal Herria. 

Cóctel molotov (Astekari digitala)

-De tanto hablar y gesticular toda la taberna está al corriente y Patxi os sugiere que os vayáis a dar un paseo, porque en la Arrano él no quiere problemas. ¡Qué hipócrita! En esto, como de pasada, os insinúa y os dice sin decir "por aquí hay uno que tiene camiones". 

Peio y Juancar enseguida saben que Patxi está señalando al Txato. Tú estás más pendiente de largarte que de otra cosa y tardas más. Arantxa explica a su marido quién es el Txato. Es el  de la empresa de transportes, uno que no se arruga ante las amenazas de ETA, no paga el impuesto revolucionario o no paga los suficiente, no sabe. Le han montado una campaña de acoso para aminarlo y tiene a toda la gente del pueblo en su contra. 

-Es un buen hombre. Como dice tu hermana, para tu padre es un hermano y para vosotros casi como un tío. Ahora no os habláis con él ni con su familia, aunque no os ha hecho nada. "Este es un país de locos". 

Te sientes acorralado por Juancar y Peio. Que no, que te tienes que ir, te insisten, como mucho es una hora. El plan es sencillo: "tirar los cuatro cócteles, vuelta al pueblo y tú a los putos libros". Patxi mete el cucharón, qué hostias pasa, Kartujo que no viene, es un rajado, parece mentira que sea hermano de Joxe Mari. 

-Patxi se vuelve hacia ti y : "Mira chaval, en un grupo, cuando uno conoce el plan de acción, sigue hasta el final y no traiciona". Te han relacionado con "traicionar" y de ahí a chivato hay muy poco. El sinvergüenza del tabernero os insta a que os vayáis a rematar la faena: "hospa de aquí los tres". Si os portáis bien, igual os perdona las consumiciones, el premio para unos aprendices de gudaris. 

Te sientes corroído de vergüenza, "como un muñeco despreciable" y te horroriza que noten tu tristeza. Te recriminan con el argumento de Patxi y tú: "bien, ya vale, vamos". Os vais a buscar las botellas incendiarias. Ellos achispados: "gora ETA, amnistia osoa y demás".

-Es hora oscura, pero todavía con una franja morada. Acordáis lanzar cada uno un cóctel, Peio dos. La verja está cerrada y es demasiado alta. Mala suerte sólo hay dos camiones, joder qué lejos, es imposible acertar desde fuera de la explanada y no veis por dónde vais. Peio, impaciente, lanza el primero muy alto, estalla en el asfalto, ahora el resplandor permite ver mejor el camión. Te dicen que te toca a ti, tienes claro que al camión no le das. ¡Si Peio también había fallado!

Y de repente, mientras encendéis el trapo, se oye una voz gritar: cabrooones, cabrooones. Un tiro, el Txato que se acerca corriendo, otro tiro, tiene una pistola. Echáis a correr, lleváis la cara al descubierto pero está muy oscuro. No os sigue, se queda a apagar el fuego. Para ti que si quiere os deja secos a los tres. No has podido dormir en toda la noche, llevas horas andando de un lado para otro y agradeces que Guillermo y Arantxa te dejen estar en su casa de Rentería unos días. Luego ya verás la manera de marcharte del pueblo. Como sigas allí, tienes claro que terminas como Joxe Mari. Llamas a casa y le cuentas a los aitás...no puedes contar lo de ayer, dices que te quieren pegar o algo así. 

-Encuentras refugio en la soledad, te distancias de los amigos, estudias, lees, escribes versos y relatos. Es tu "Movimiento de Liberación Personal". Veintiún años y aún en la casa familiar. Tu padre te cree raro y se apena. Asistes a presentaciones de libros, mesas redondas, te arrimas a otros escritores y conoces a unos cuantos. No vas a la biblioteca del pueblo, pasas las tardes en la Biblioteca Municipal de la Parte Vieja de San Sebastián. No te puedes desasir del pueblo mientras vivas con tus padres, te ejercitas en el escaqueo, en el disimulo. En las manifestaciones de asistencia inexcusable te colocas en lugares estratégicos para darte el piro en el momento oportuno.

A menudo te ausentas del pueblo y te instalas en el piso de Arantxa, para despegarte de la cuadrilla. Allí no estás de parásito, les echas una mano en lo que puedes. Limpias, pintas o intentas enseñarle euskera a tu cuñado, un negado, tarea imposible. 

-La suerte se tropieza contigo un día. Encuentras trabajo de dependiente en una librería de San Sebastián, no bien pagado, pero de tu gusto. Te permite perder de vista a diario el pueblo sin tener que dar explicaciones, todo el mundo sabe a dónde te diriges cada mañana al montar en el autobús. 

Por los tiempos en que eres librero, publicas reseñas de libros en euskera, alguna pieza literaria breve en revistas y, de forma esporádica, artículos de asunto cultural en el Egin. Publicar en el Egin te sirve de salvaconducto en el pueblo. 


-El euskera se convierte en tu principal fuente de ingresos, tienes para ir tirando. Haces de todo: folletos, pequeñas traducciones, incluso un librito para niños. El editor, a última hora, te lo cambió de título, te lo dejó en Piraten itsasontzi urdina. Te deja un sabor agrío aquella injerencia en tu obra. ¡Ya eres todo un escritor! 

Arantxa te anima a escribir para niños, así te dejarán tranquilo, ay de ti si te metes en "líos de la tierra". La buena suerte se encariña contigo y se cumple tu sueño de abandonar para siempre tu pueblo natal. Una tarde conoces a Ramuntxo que se queda anonadado de tu buen euskera. Congeniáis y dos meses más tarde te instalas con él en Bilbao. La idea inicial es que trabajes como secretario, también como redactor de textos radiofónicos. ¡Porque Ramuntxo trabaja en una emisora de radio! Te pone a vivir con él en su piso, te asigna un dormitorio y un despacho. Te paga bastante más que los de la librería y te prohibe escribir para Egin. 



-Compones textos tan hermosos, tan profundos y bien escritos que Ramuntxo te incorpora a la emisora...y a su vida. Lees de maravilla, te expresas con fluidez, tienes un dominio enorme del idioma y una buena voz. Pasas a hablar al micrófono, te gusta horrores el trabajo, sobre todo entrevistar a los buenos escritores. Tienes para ti solo un programa de media hora de literatura vasca, todos los días, salvo sábados y domingos. Eres feliz por fin. No te estás equivocando y me gusta. 

Nos despedimos del personaje Gorka y ahora, María Ángeles, cuenta tus recuerdos personales, esos que reviven al leer Patria. 

-Ahora me doy cuenta de que Gorka es un chico de la EGB, que pudo ser contemporáneo de mis niños de Legazpi. A través de las redes sociales he sabido de algunos de ellos. Estudiaron más que sus padres y los estudios medios y universitarios dejaron de ser algo "para ricos". Los hay de todos los oficios y profesiones, hay quien trabaja en la misma fábrica que el aita y la cocina es algo muy serio en aquellas tierras. Lo importante es que sean felices, como lo fueron en su niñez, así me lo parecía y así me lo expresó uno de ellos: "lo pasábamos muy bien jugando en la calle, en Urtaza, en Lau Bide". En su adolescencia, tal vez algunos fueran arrastrados por Patxi o Peio y participaran en la kale borroka. Si alguno acabó en ETA, no me consta. De Juana Chaos, natural de Legazpi, uno de los más sanguinarios, era de un tiempo anterior. Alguien me comentó que ya estaba algo zumbado aquel niño, hijo del médico que vivía junto al cuartel de la Guardia Civil. De niño jugaría con los hijos de los guardias, seguro. 


Muchos volvieron con sus padres a tierras burgalesas, navarras o extremeñas. En Legazpia el que no era de la zona de Villahoz era de Fustiñana o del Valle de la Serena. Me costaría creer que alguno de mis alumnos vascos vascos, los caseritos que venían en autobús desde Brínkola, hubieran dado en gente violenta. Eran unos niños encantadores y muy tranquilos, debía ser el efecto de vivir en el campo. 

Pasan los años y yo sigo en un colegio que ya no es el mismo. Muchos compañeros se han marchado fuera de Euskadi.  El euskera, joya lingüística, milagro de supervivencia, es usado para fines bastardos, uno de ellos el quítate tú que me pongo yo. Afortunadamente, hay muchos vascos reales, como el ficticio Gorka, que aman su pueblo y su cultura pero no la utilizan como bofetada política. Mas la mala suerte quiso que fueran los Peios y no los Gorkas... ¡Y aquello fue la guerra civil! 

Mis alumnos son ahora los mayores, los de los últimos cursos de EGB. Se considera  mejor para la euskaldunización de los pequeños que sus maestros sean todos euskaldunes, el euskera ya no es solo una asignatura. Del plan A pasaron al plan B y del B al D porque no hay C. Me adjudican buena parte de las clases de lengua española, han decidido que sea yo la que pelee con tildes, determinantes y escritos de importantes escritores. Una especialidad que voy adquiriendo con la práctica, haciendo de la necesidad virtud. 

Porque yo oposité por Ciencias Sociales en 1982 y tuve un momento tonto cura Serapio, ay, en mi exposición oral del tema "La expansión atlántica". Me explico. Yo hablaba de los viajes de Colón y demás, con su enfoque pedagógico. Me pareció necesario precisar, por si las moscas y el tribunal del PNV, que había que evitar los triunfalismos. Un poco más y digo "españolismos". ¡Ay María Ángeles, María Ángeles, que eso no lo dirías si te examinaras en Burgos! Por lo demás: "El nuestro ha sido un pueblo emprendedor y aventurero...hemos andado por todos los mares". 



Un gran pueblo que ha tenido mala suerte y al que yo deseo, de corazón, lo mejor. Me alegré mucho cuando empezaron a reírse de sí  mismos en programas como "Vaya semanita". Me pareció una buena señal. Más tarde fueron los "Siete apellidos vascos" y demás. 

Bueno, Austri, no hemos dicho quién mató al Txato. Lo dejamos para la reunión de la lectura presencial. Gracias a Fernando Aramburu por su mensaje, en Facebook:

"Muchas gracias, María Ángeles, por tu esfuerzo certero y hermoso. Un abrazo"

Un esfuerzo que mereció la pena si un buen escritor lo llama "certero y hermoso".
Un abrazo de María Ángeles Merino y de Austri.