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lunes, 4 de abril de 2022

Reunión de lectores en torno a " El hombre mojado no teme la lluvia. Voces de Oriente Medio" de la periodista Olga Rodríguez.

El Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, se reunió el martes, 29 de marzo a las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, para comentar El hombre mojado no teme la lluvia. Voces de Oriente Medio de la periodista Olga Rodríguez.

Después de los saludos, comienza el diálogo, Pedro Ojeda (P.O.) con los lectores (L.).

 -(P.O.) Este libro surgió  de una propuesta de una lectora del Club de Lectura virtual:  María del Carmen Ugarte García, economista y filóloga, especialista en cuestiones tradicionales, con especial atención a los refranes o paremias. Me alegro de haberlo propuesto, es como si estuviéramos leyendo la realidad. Leo: 

"Poco antes del inicio de la invasión de Irak en marzo de 2003 Bagdad comenzó a cambiar. Las tiendas se vaciaron de alimentos enlatados, agua  embotellada, linternas o cinta adhesiva, útil para evitar la rotura de los cristales de las ventanas ante la onda expansiva de una bomba. Aparecieron barricadas en las principales avenidas, se levantaron muros de hormigón para tapiar las puertas de algunos edificios oficiales y aumentó notablemente la presencia de soldados en determinadas zonas. La gente empezó a mostrarse nerviosa. Muchos bagdadíes confesaban ser incapaces de pegar ojo...".

-(P.O.) Dice Bagdad marzo 2003, podía poner Kiev, marzo 2022. Es un libro muy bien escrito, te conmociona y te  hace dudar de tus creencias. Una pregunta: ¿habéis comprado últimamente más de lo habitual? En la pandemia fue el papel higiénico, ahora...

-(L.) La leche y el aceite.

-(L.) Yo no.

-(L.) Yo sí. 

...

-(L.) Aunque tú puedas pasar con cualquier cosa, si tienes la responsabilidad de poner la comida es diferente.

-(P.O.) Recordáis que en noviembre y diciembre hubo quien compró camping gas, linternas con pilas...

-(L.) Decían que podía haber apagón. 

-(L.) Yo no llegué a eso, lo vi en los escaparates. 

-(P.O.) Me adelanté comprando una barbacoa sin humo. Por lo menos me puedo hacer unas chuletillas viendo como se acaba el mundo. Todo eso lo detectan los supermercados y se aprovechan. Aumentan las ganancias.

-(L.) Siempre hay gente que gana y perdemos los mismos. Los de abajo nos dan por todos los lados.

-(P. O.) Cada vez hay una mayor diferenciación entre gente que tiene mucho y el resto de la gente. Después del millón mil y uno, no sé de qué les sirve.

-(L.) Angustioso. Me pregunto si merece la pena vivir en este mundo tan asqueroso. Guerra, huelga de transporte...

-(L.) Fantástico, lo de Israel es para volverse locos, te llevas chascos.

-(L.) Lo de Palestina e Israel es más angustioso, terrorífico.

-(P. O.) Yo hubiera quitado estructuralmente lo de Egipto, no encaja con las guerras; tal vez está puesto para dar un poco de esperanza. Muy redondo hasta ahí. La revolución de Egipto, la primavera árabe, tiene otras dinámicas. Ella quiso contar todas sus experiencias.

-(L.) El resultado de la llamada primavera árabe fue decepcionante. El pueblo quiso una forma de vida más moderna, todos los pueblos pueden cambiar, la cultura se puede hacer paso a paso.

-(P. O.) Las tradiciones se van haciendo.

-(L.) Me ha parecido muy interesante, es bastante objetivo, muestra la realidad de determinadas zonas, ves la realidad.

-(L.) No he podido leerlo porque el librero no me lo ha suministrado. Son hechos que tienen en común el reparto del imperio otomano por los países colonialistas que se lo reparten a su gusto, creando fronteras artificiales. El trasfondo es el petróleo, actuaron como ahora está actuando Rusia, provocando auténticas carnicerías por el control del poder. Unas potencias nos caen mejor que otras, a la hora de emplearse a fondo son lo mismo. 

-(L.) Es una guerra de grandes señores, hablan de paz, mientras tanto están matando. 

-(P.O.) Un palestino dice qué culpa tengo yo que Bin Laden diga que hace esto por nosotros. Olga dice que los calificamos como si no hubiera diferencias entre ellos, todos los judíos todos iguales, todos los palestinos todos iguales. Hay tantas diferencias entre ellos como podemos tenerlas aquí.

-(L.) Me gusta como está el libro planteado, es una nueva neocolonización, se manifiesta la avaricia por la riqueza de esta zona. Me gustan los distintos niveles con que aparece el reportaje, en el desarrollo de las vidas de las personas, con distintos comportamientos dentro de ellos. La mujer dentro de ellos con una necesidad de avance importantísimo. En todas las guerras se actúa de igual manera, como hace dos mil años. Lo que hace Rusia lo hace Israel, lo hace Estados Unidos. 

(P.O.) Se nos ha hecho creer que los enfrentamientos vienen de hace dos mil años, este libro es un reflejo de que los conflictos que vive la gente es lo que está pasando ahora.

En Irak, un hombre (Yaser) estaba orgulloso, era un traductor para los occidentales, pero hay una reacción que acaba con él exiliado. Su hijo se alegra de que ha habido un atentado y han muerto americanos. Se acumula odio sobre odio y es difícil romper esa dinámica. Un niño tira piedras y un soldado dispara, acaba de ver nacer un terrorista. El odio no viene heredado, se construye día a día, una emanación de odios.

-(L.) No he tenido concentración, no lo he terminado. 

-(L.) No lo he leído, solo la mitad de Irak. Este año me he acercado a libros de este tipo, cosas de Afganistán y, en medio de esto, ya no quería leer más. Está muy bien escrito.

-(P.O.) María Ángeles dice que es la primera vez en la historia del Club de Lectura que no termina un libro.

-(L.) Bueno, la verdad, éste y alguno más. Con él en las manos, estalló la guerra de Ucrania y quería literatura, no realidad. Me eché en brazos de Memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel, ya lo había leído pero ahora me ha parecido más retorcida. 

 -(P.O.) ¿Leticia o Rosa Chacel?

(L.) Las dos en realidad porque, como dice doña Rosa en una entrevista, la literatura se amasa con la vida. 

-(L.) ¿Qué vale más un dictador que tiene el país controlado o un intento de derrocar al dictador y establecer un régimen democrático que se convierte en una catástrofe en la que mueren cien mil con los americanos. ¿Qué es mejor?

-(P.O.) ¿Cuándo deben intervenir? Hay situaciones que se ponen peor. Después de tanta historia, tantos libros de estrategias , no saben intervenir mejor. 

-(L.) Solución: cerrar todas las fábricas de armamento. Tú cierra y el de al lado no. 

-(P.O.) Tanta historia, tanto análisis, el siglo XX fue una catástrofe y no se ha aprendido nada. ¿Qué queremos?

X es un dictador sangriento, quitándonoslo de en medio. ¿No sabemos hacerlo mejor?

-(L.) ¿Cómo hacerlo bien? Pocos Gandhis hay en el mundo. El todo o el nada no existen. En Europa hay muchas llagas que no están cerradas. ¿Qué democracia queremos?

-(P.O.)Toca el tema de la mujer, ahora resulta que han hecho a las mujeres ingenieras, profesoras...y ahora a las primeras que matan. Unas poblaciones que iban progresando poco a poco, se interviene y se crea un avispero. No han aprendido.

-(L.) La base colonial y los intereses del mundo occidental...

-(L.) El Imperio Otomano, el neocolonialismo, la Guerra Fría y luego vino un elemento que era positivo y se ha convertido en negativo. La Caída del Muro de Berlín abrió la espoleta a la globalización basada en la economía, un desastre para el mundo, de pronto surgen grupos terroristas alimentados por unos explota todo. En Ucrania, hubo pactos que no se han cumplido y Putin necesitaba invadirla por problemas internos.

-(L.) Los rusos quieren llegar al Mediterráneo.

-(L.) Desde la caída de la URSS y la caída de las repúblicas quedan muchos problemas no resueltos.

-(P.O.) El PIB de Rusia es peor que el de España. Con una situación no estable, los rusos funcionan de otra manera, arrastrando problemas económicos severos. Me gusta este libro porque crea el mapa mental de lo que está pasando, nos pone en la situación de una familia que tiene de todo, chiíes y suníes, la vida es muy mezclada. Al final, la guerra la ganan los grandes dueños, la pierde gente como nosotros. 

(L.)¿No se puede parar una guerra?

(L.) Por intereses económicos.

(L.) ¿Por qué Europa está actuando de esta manera? ¿Por qué se ha metido en esta guerra?

-(P.O.) El mundo no ha dejado de tener conflictos. En África se matan etnias y ni te enteras. Nos enteramos muy de casualidad, todo es parque temático. Lo que ha cambiado es que ahora la guerra se puede convertir en la Tercera Guerra Mundial. 

-(L.) Es falso que las guerras sean necesarias para generar economía, limpiar la población...

(L.) Parece que están en el siglo XIX .

(L.)Yo diría que en la Edad de los Metales, cuando llegaban arrasando los invasores con la rueda y sus mejores armas. 

-(P.O.) La técnica de arrasar ciudades que ya la hizo Estados Unidos.

(L.) Las Naciones Unidas no pueden contra las grandes potencias, tienen derecho al veto.

(P.O.) En Ucrania las Naciones Unidas no están.

-(L.) El silencio de China.

(P.O.) Han inventado el capitalismo comunista.

-(L.) Los grandes van a ser los chinos.

(P.O.) Lecturas como ésta son muy útiles para difundir. En España no estamos acostumbrados a este tipo de libros, muy frecuentes en el mundo anglosajón, donde los intelectuales tienen un componente de autocrítica. Nos ponen el rostro de las personas: el niño que tira piedras a un tanque, el hombre que recoge el cadáver de su niña. Esas familias siguen viviendo. ¿Cómo se sale del odio?

Membrillero en flor del jardín del Antiguo Hospital Militar, facultad de Humanidades y Comunicación.

No paramos de hablar. Fue inevitable: de Oriente Medio a Ucrania. Un libro especial para unas circunstancias muy especiales. 

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

La próxima lectura será de la novela Memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel, literatura, algo tan necesario en estos tiempos de incertidumbre y, por qué no decirlo, miedo. 

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

sábado, 26 de marzo de 2022

"El hombre mojado no teme la lluvia" de Olga Rodríguez. El drama de los desplazados.




 El hombre mojado no teme la lluvia de Olga Rodríguez.

Para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda. Este mes corresponde la lectura de El hombre mojado no teme la lluvia (Voces de Oriente Medio) de la periodista Olga Rodríguez. que, en este libro, "nos muestra la sangre y la vida que fluyen por las calles de Oriente Medio", "nos acerca a esta conflictiva región a través de sus habitantes, hombres y mujeres aparentemente comunes cuyas vidas conforman sin quererlo la Historia con mayúsculas". 

En el primer capítulo, Irak, conocemos a un traductor, Yaser Alí, que participó en la resistencia armada iraquí y es uno de los protagonistas del libro. En una ocasión, Olga le preguntó si prefería ocultar su identidad, para publicar su historia. Yaser contestó "Como dice el refrán iraquí, "el hombre mojado no teme la lluvia". Ya no tengo nada que perder. No me preocupa que aparezca mi nombre, y si quieres, con fotos". La periodista enseguida supo que ése sería el título de su libro, un poco chocante para una española  como yo,  acostumbrada desde siempre al refrán que viene a decir justamente lo contrario: "gato escaldado del agua fría huye". Un título acertado porque, como explica en el prólogo, en Oriente Medio hay muchos hombres y mujeres "mojados" como Yaser que ya no tienen nada que perder;  los ha ido conociendo en Irak, Israel, los Territorios Ocupados Palestinos, Líbano, Siria, Egipto y Afganistán. 
 
Yaser y su familia tuvieron que huir:

"Rida y él decidieron abandonar inmediatamente el país. Apenas les dio
 tiempo a llevarse nada. A primera hora de la mañana metieron ropa y calzado en un par de maletas y cogieron la escritura de propiedad de su vivienda. Yaser dejó a su madre Noor con su hermana mayor y volvió a su casa, donde le esperaban  ya metidos en el coche Walid, los niños y Rida. Se aseguró de que la reja principal del jardín quedara bien cerrada y se metió la llave de su vivienda en el bolsillo. Después salieron rumbo a la vecina Siria, el país del mundo que más iraquíes acoge desde el inicio de su éxodo y el que menos obstáculos ha puesto a su entrada. Durante el trayecto vieron dos cadáveres abandonados en la autopista y fueron retenidos en varios controles militares. Llegaron a la frontera cuando el cielo ya había oscurecido.

Allá se encontraron con dos largas hileras de coches que esperaban su turno para acceder al otro lado, Siria. Eran familias que, al igual que ellos, optaban por el exilio. Más de dos millones y medio de iraquíes han terminado abandonando su país a causa de la violencia, para instalarse en los Estados vecinos, principalmente en Siria y Jordania. Y más de dos millones de iraquíes se han desplazado dentro dentro del propio Irak. En 2006, Naciones Unidas alertaba ya de que se trataba de uno de los mayores éxodos del mundo. Y Yaser formó parte de él."
(Copiado de la página 62 de El hombre mojado no teme la lluvia)

Me cuesta leer, ahora, precisamente ahora, este libro y huyo a una lectura diferente, a Galdós,  al Episodio Nacional número 11, El equipaje del rey José, Y la casualidad quiere que no sea tan diferente: 


-¡Oh, qué horroroso aspecto ofrecen esas pobres gentes!... Fíjese usted e aquella pobre mujer que abraza llorando a sus niños...Estos otros no hablan más que de huir...¡Jesús crucificado! ¿Adónde iremos nosotros?...Será preciso abandonarlo todo. ¡Aquí están diciendo que no hay esperanza!... Allí gritan: "¡Sálvese el que pueda! ". Miren usted a ésos sacando atropelladamente su ropa de las arcas. Será preciso llevarlo todo a cuestas... ¡Oh! Los que por allí vienen, ¿no son los heridos de la batalla? …¡Malditos ingleses!...Por piedad... no me abandone usted…Es imposible huir en coche…Yo no sé montar a caballo…¿Podré ir a la grupa?...¡Qué desolación!...Vamos por aquí…Los gritos, las blasfemias, los juramentos de esos hombres desesperados que parecen demonios me hacen temblar y me pongo mala…Por aquí…¡Qué bullicio, qué algarabía!...¿Y mis alhajas, y mis encajes, y mis ropas?...Corramos allá, corramos...Mas no veo a mi marido por ninguna parte...

-Vamos por aquí...En estos casos es triste llevar consigo el valor de un alfiler. Pobre y desvalido yo, lo mismo tengo vencedor que vencido.

-¡Qué felicidad!-continuó la dama, que por no encontrarse bien en ninguna parte quería estar al mismo tiempo en todas-. Así quisiera ser yo: libre como el aire y con la galana pobreza de los pájaros, que no tienen más que un vestido y adondequiera que van llevan consigo todo su ajuar...Huyamos de este sitio. Los llantos de esas mujeres me hacen llorar también a mí...Dicen aquéllos que los ingleses nos sorprenderán aquí...Me parece que muchas personas han emprendido la fuga por el llano adelante...¿No ve usted? Llevan un lío a la espalda, y los zapatos en la mano para correr mejor...Observe usted a aquélla infeliz que se da de cabezazos contra un cañón...Éstos de aquí hablan de quitarse ellos mismos la vida... (Copiado de las páginas 174 y 175 de El equipaje del rey José, Alianza editorial). 

Palabras que son literatura, ficción; pero confiamos en que Galdós entrevistaría a los mejores  testigos de aquel horror que siguió a la batalla de Vitoria y se documentaría impecablemente.  Huían los franceses y huían los españoles afrancesados, la pluma de don Benito nos dejó para siempre la más viva pintura. Era a principios del siglo XIX. 

Siglo XXI, ahora mismo en Ucrania: seis millones y medio desplazados internamente, tres millones y medio que  han cruzado las fronteras. El drama de diez millones de "mojados" que no  temen a la lluvia, veinticinco mil  han llegado a nuestro país. 

Leo a Manuel Vicent en El País ("Para huir", 13-3-22) :

"Todos los días a la hora del telediario debo elegir entre la compasión que me producen las pobres gentes que huyen de los bombardeos en Ucrania y el equilibrio que requiere mi estómago para que me siente bien el almuerzo. He aquí el dilema, una de dos, los misiles rusos o la sopa de fideos. Todos los días antes de sentarme a la mesa apago el televisor , más que nada para que las bombas sobre Kiev no caigan también en mi plato, pero ignoro si este hecho es una operación de salvamento o una cobarde deserción. Esta crueldad humana tan radiada y televisada remueve hasta tal punto la conciencia que dudo si es lícito mirar hacia otro lado..."

¿Mirar hacia otro lado?

Un abrazo de María Ángeles Merino