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viernes, 6 de septiembre de 2024

Enseñar a navegar

  A propósito de la entrada anterior: 

"No es importante poner motor.

Lo importante es enseñar a navegar.

Brújula y estrellas.

De los vientos y las corrientes.

Y qué puerto puedes y quieres alcanzar.

Un motor a veces solo es excusa cuando no hay gasolina.

Ser conscientes del barco que llevas y hacerlo más marinero."

(Agustín Merino)

Texto y pintura de Agustín Merino.

Gracias, hermano. Fue a propósito del poema "Educar" de Gabriel Celaya, nos ha traído a buen puerto. 

María Ángeles Merino



miércoles, 23 de febrero de 2022

"Contra la soledad" de Karmelo C. Iribarren. Un lector le da la vuelta.


 Soledad, cuadro al óleo con espátula de Agustín Merino.


Releo, en El escenario de Karmelo C. Iribarren, el poema CONTRA LA SOLEDAD. 


Contra la soledad

el único remedio válido

es el amor.


Los amigos

 pueden ser un bálsamo

durante un tiempo,

...


Solo te queda el amor.

Y tiene que ser de verdad:

no valen aquí simulacros.

(Karmelo C. Iribarren, página 90 de El escenario)

Así lo expresa un lector que también pinta:

La magia de la poesía es que sirve igual si le das la vuelta

Contra el amor el único remedio es la soledad.

Siempre resulta que el amor no era tanto.

Solo queda la soledad.

Pero la de verdad sin simulacros.

La que jamás dejará de apartar de ti su belleza una vez que la has encontrado.

(Agustín Merino)

Me viene a la memoria lo que escribió Antonio Machado  en Proverbios y cantares:



Seguimos leyendo y releyendo  El escenario. Seguimos con la magia de la poesía.

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

El poema no lo traslado entero, por respeto.  Fragmentos en rojo tomados de El escenario, Karmelo C. Iribarren. Colección Visor de Poesía. 2021.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Tal vez el hombre llego a ser hombre cuando tomó conciencia de la belleza del universo.

Tiempo cristalizado en colores (Agustín Merino en Poza de la Sal)

Tal vez el hombre llego a ser hombre cuando tomó conciencia de la belleza del universo.

Tal vez esos monitos que sus madres en la noche les subían a lo más alto de los arboles para que vieran las lámparas bellas, para decirles que no todo era oscuridad en la noche, estaban luna y estrellas. 

Un día alguno de  ellos no vio luz, vio belleza y fue el primer Adán o la primera Eva.

Llego el primer atardecer, cuando los depredadores se desperezan y no sintió miedo por anunciar el cielo rojo la llegada de la oscuridad, sintió la belleza del momento. 

La primera Eva tomo de la mano al primer Adán, los únicos que no habían corrido a su refugio seguro en el interior de los arboles. 

Nació la belleza y nació el paraíso cuando dejaron de tener miedo.

Y nació el amor cuando al mirar las estrellas sus labios se encontraron.

(Agustín Merino)

lunes, 13 de agosto de 2018

El mar un día me susurró al oído.



El mar un día me susurró al oído.
El cielo empezaba a perder el azul y en las aguas se intensificaba.
En su ronca voz de cólera incontenida en blanco sobre las rocas.
Nunca camino sobre tu playa, nunca de sus descalzos pies fueron tuyas las huellas.
Nunca hizo suya la playa de los te quieros.
Aprende de mi y borra todo lo que hasta hora llevas escrito en las arenas.
Acepta la senda del olvido.
Déjate envolver por mis olas te haré estatua de sal.
Acepta la senda de lo que ya no ha sido.
Bajo la última lagrima de luz, susurre al mar al oído.
Se irá la lluvia negra, el amanecer vencerá la bruma, tus aguas volverán a ser calmas.
Me sentarse en tu regazo y volveremos hablar ya de mañana.
Con el sol como testigo ha de ser otra mañana.
La mañana de todas las mañanas en las que empiezo escribiendo.

(Agustín Merino)

martes, 7 de agosto de 2018

Alquimista de los colores. Un poema de abril en agosto.



Abril (Agustín Merino).


Hay un mes en el año en el que el arco iris camina hacia atrás y vuelve a ser gotas de agua
Es la mágica lluvia de abril que todo lo inunda de color.


Alquimista de los colores.
Tratando de inventar un  color.
Tan mágico que aún cerrando los ojos  se pueda ver con el  corazón.
Que hechice cada día, y quieras volver siempre a mirarle.
Tal vez mareando las olas en azules.
Tal vez en florecidas flores.
Eternas danzantes del viento.
Tal vez los rojos que arden en pasión y rojas rosas.
Tal vez el amarillo nacido del sol y loco por la vida.
Y los  añiles de la noche profunda e insondable.
Tal vez el plata de luna que en nocturnas aguas riela,
no sé qué es mejor para hacer un mágico color.
Esmeraldas turquesas y aguamarinas.
O tal vez zafiros y rubis.
Quizá en las aves, más cercanas al cielo donde una de ellas lleva el nombre de paraíso.
El color que para ti invento ha de vestirse para cada ocasión.
Sumergirnos en olas con olor a espumas y mar.
A fragancia de música del silencio.
A perfume de tropical verde selva.
Con aroma de la esquina de la alegría, donde se cruzan la calle de los sueños con la travesía de los te quieros.
Este color solo ha de verse cerrando los ojos.
Es el color que tinta los sueños.
Y tus ojos al mirar harán el resto.
Nacerán cuando el crisol de tu mirar lo haga nacer en tus adentros.

(Agustín Merino)

jueves, 4 de enero de 2018

"La noche que no paró de llover" más una pintura y unos versos.

Soledad y lluvia. Óleo a la espátula de Agustín Merino

La noche que no paró de llover.
Toda la noche extendida en agua.
Tanta era la sed del asfalto y del cemento.
De las almas atrapadas en cúbicas formas, 
creyéndose cobijadas, protegidas.
Siendo realmente presas.
Mientras cantan letanías
y salmodias que hablan de su condena.
Bajo un desamparado cielo, 
sin un redimir de luna.
(Agustín Merino)

"Sonríe y respira, y yo me digo, pero cómo va a ser, si ya han pasado tantos años, y sin embargo sé que es esa noche porque oigo la lluvia, no para de llover." 
(Laura Castañón)



martes, 1 de agosto de 2017

Infinita noche, respirando noche.

Infinita noche, respirando noche. 
Pintura realizada con espátula. Agustín Merino.

Mis manos serán tus manos aladas de oscuridad enigma y fantasia.
Desnudez tu cuerpo es mar sediento mar de mares oscuros hondo de estrellas
que en estelares límites en blancura estallan.
Labios que conmueven a tu piel e iluminan en verdes llamas.
Que densas aguas qué mares invisibles qué insomnes manantiales
Noche dónde te derramas.
Tiempo vida profundos respirares.
Adónde vas latido en la noche.
Dónde te viertes ávido de profundas oscuridades.
Noche como el principio de todo.
como el principio mismo, antes de la nada.
Eres noche eres mar y ya dejado llevar inundado de ti soy también todo mar todo noche.

(Agustín Merino)

jueves, 27 de julio de 2017

...el arte es una ventana donde golpear el alma

Pintura de Agustín Merino

Artesanos del color, académicos de lo correcto.

Cuanta perfección hay en vuestra obras repitiendo temática y colores, obra tras obra, hasta alcanzar una meta que nadie ha impuesto, en este loco rodar del torno del alfarero cuando su ultimo barro parece haber sido hecho girar por los arcángeles.

El arte no es una cámara oscura para llevar a nuestros ojos imágenes, el arte es una ventana donde golpear el alma.

Dadme un Vincent Van Gogh que pinta sueños o las impenetrables figuras de Kandinski ,el dolor de Picasso, la oscuridad del tormento de Goya, el color de Matisse, la fuerza de un Kokoschka, los calificadas como facilones infantiles cuadros de Marc Chagall y un no muy largo etc.

El arte es un tañer de campanas que no admite cualquier campanero, poesía y pintura tienen mucho en común no existen medianías o eres Grande como Celaya, Miguel, Octavio, Antonio, Pablo,  etc o eres artesano de la palabra, noble oficio pero no poeta.

(Agustín Merino)

sábado, 22 de julio de 2017

llegan las aguas de mi río a ser abrazadas por el Arlanza

Pintura realizada a la espátula por Agustín Merino Moya.
Presentado a la III edición del concurso Silos Pintura Rápida (15 julio 2017)


En este estío de un peregrinar caminante en la vida,
llegan las aguas de mi río a ser abrazadas por el Arlanza,
para tintar sueños en mi paleta de colores.
El día se viste de azul inmaculado con hilvanes de un sol dorado,
sobre un menguar de luna que se resiste abandonar su reino.
A Santo Domingo de Silos llevo mi descreída fe y mi admiración por las manos que no rezaron.
Pues ocupadas en el impío golpear de la piedra intentando alcanzar un Dios y sus cielos que escapan.
El cantar de los cinceles impone su melodía.
Roto ya el monacal baldío y estéril silencio.
Vacíos como las cuencas de los ojos de un rezador de cansadas letanías.
Pero dios no se apiada ni escucha ni desciende.
Por mucho que elevemos las torres e incluso los dóciles cipreses de nuestros claustros.
Entre la sombra y a luz solo la nada habita.

(Agustín Merino)





viernes, 19 de mayo de 2017

añil

Pintura de Agustín Merino

Comentario acerca de Brillante, poemario de Luis Ángel Lobato. Para la lectura colectiva de La acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

XII

Quizás nada
que esconder.
Pero se ondula
un movimiento añil
cuando repites:
ya es el siguiente minuto
no dejes de abrazarme.
...
(Ángel Luis Lobato, Brillante, página 71)



Tan en ti añil y marinero.
Dejado en el ondular de tus brazos.
En este verano aquí y lejano.
En el que solo recuerdo las cosas tontas.
Pues quiero olvidar todo aquello
que no sea el añil mar de tus abrazos. 

(Agustín Merino)

miércoles, 17 de mayo de 2017

En el crisol del espejo fundido el aire.




Así,
ante el fundido del espejo,
la fábula que te conté,
esta misma noche
la garganta de ceniza,
y el plasma 
que se oculta
en un cuarto cerrado.
...
(Luis Ángel Lobato, Brillante, Página 59)

En el crisol del espejo fundido el aire.
La noche abre las estancias secretas.
El reverso del corazón tatuado con un nombre.
El silencio, la espera se hacen labios apenas abiertos.
Nace la palabra del viajero,
la garganta ahogada de la despedida. 

(Agustín Merino) 

domingo, 14 de mayo de 2017

Solo en tus ojos y en los míos el azul fue perfecto.


Pintado por Agustín Merino

Comentario acerca de Brillante, poemario de Luis Ángel Lobato. Para la lectura colectiva de La acequia, dirigida por Pedro Ojeda.


aquel hilo azul que rompiste
(Luis Ángel Lobato)


Solo en tus ojos y en los míos el azul fue perfecto.

Se quebró el cristal en la rompiente.

En el llorar del silencio.

Copa, nube y árbol nada fueron.

Solo en tus pupilas queda grabado el rostro de aquel, 
nuestro lienzo.

(Agustín Merino)

jueves, 11 de mayo de 2017

La poesía no ha de ser un canto a la no vida




Comentario acerca de Brillante, poemario de Luis Ángel Lobato. Para la lectura colectiva de La acequia, dirigida por Pedro Ojeda.




Todos llevamos cicatrices en el alma.

El poeta ha de ver la luz que un día fueron.

Puede que aún duelan pero es el dolor de lo vivido y agradecido.

Quiero respirar y sentirte, quiero sentir tu boca de sal cubriendo la herida.

Pero la poesía no ha de ser un canto a la no vida.


(Agustín Merino)


Mi hermano Agustín sigue leyendo y comentando Brillante. 

Sigo confiando en poder escribir mi propio comentario. 


sábado, 6 de mayo de 2017

Todas las cosas bellas se agruparon formando poemas.

(La quinta del sordo, pintura de Agustín Merino)
Un día todo se hizo palabras, mágicas palabras que mas allá de extrañas lenguas de remotos países todos comprendían.

Todas las cosas bellas se agruparon formando poemas.

En un discurrir por este nuevo universo pasea nuestro autor tras él un hombre que no dice nada.

Se detiene cuando él se para, a la luz del farol del callejón solitario se hace gigante.

Nuestro autor deja que su sombra camine por esta galaxia y sus negros ojos nos narren la poesía que andamia los cielos.


Nuestro autor camina y su otro yo escribe con negra tinta pues solo a su lado oscuro debemos llamar poeta.

(Agustín Merino)

Mi hermano Agustín sigue leyendo y comentando Brillante. 


Sigo confiando en poder escribir mi propio comentario. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Un garabatear en la blanca página que ya no encuentra sentido.

El universo que habito (Pintura de Agustín Merino)




Brillante

Un garabatear en la blanca página que ya no encuentra sentido.

 En la noche que agolpa los recuerdos apenas sostenidos por las tenues lagrimas del wolframio encendido.

Se agolpan los recuerdos convertidos en trazos sin orden, tan estériles como el que no busca el consuelo.

Su alivio único  es dolor que acompaña su mano y  mirada.

Encerrado como convicto en una página, perdido y no encontrando más camino que seguir agolpando tinta como nota de noche, sobre el blanco lienzo de lo que ya no ha sido.

La oscuridad es la cárcel elegida para no salir de ella, ha renunciado al futuro, solo los ayeres le habitan.

(Agustín Merino) 

Como veis, he invitado a mi hermano Agustín a leer y comentar las primeras páginas de Brillante. También eligió uno de sus cuadros para esta entrada. 

Confío en seguir leyendo y poder escribir mi propio comentario. 

domingo, 14 de agosto de 2016

Bajel pirata y redonda luna.


Pintura de Agustín Merino

El barco pirata volvió del pasado,
 traído por la magia de la redonda gigante luna.

Sueños de ser y de no haber sido. 
Sueños de tener y un sueño han sido.

La noche profunda, la tripulación descansa.
La luna baña la cubierta y luce en los ojos del capitán.
El mar en plata acuña los sueños.
Las olas son suave melodía.

Al timón el pirata con brazo de hierro,
vuelve a la isla de las tortugas,
camino de las negras arenas de su playa,
guardada por gigantes quietos,
donde rompen las espumas  y el mar se hace alma.

Fundirá los cañones 
y el latido de bronce será campana.
Para dar voz a la señora de la noche,
y anunciar que llega con su mágico vestido
de dama del gran cielo.
Del gran tablero de lejanos astros.
De la gran bóveda estrellada.

Al tañido de la campana,
diamante serán las arenas.
Eternos arenales de luna.

(Agustín Merino)

El niño se hizo viejo. Pero siguió soñando:

(José de Espronceda, La canción del pirata)

¿Quién no soñó con un bajel pirata?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Rojo




Fotos de Agustín Merino.

Sobre tu verde atalaya de rojo te ofreces al viento
El aire voltea tu roja boca, besando los sedientos cielos
Cumple tu promesa de amor y vísteme de azul con cintas de nubes blancas


No sueña con flores azules.
Sueña con la gran flor del cielo.
Siente su húmedo rocío cada mañana.
Le abre su boca  roja

para que el cielo le lleve sus besos.

Sueña con la azul rosa del cielo.


Existe una flor que se hace cristal
cuando la lluvia la dibuja.
Es la flor menos flor,
sólo quiso ser agua
sobre las verdes atalayas
que al cielo miran.
Ser  sólo ser agua.

(Agustín Merino)

¿La amapola?








Pintura de Agustín Merino.

En los campos de silencio,
trigales y amapolas
cuando el viento calma.
Esperan la impiedad del hombre
que los arrase sin importarle romper su belleza.
Alimentar al hombre que desprecia
las rojas bocas.
Avaricia el oro de las mieses.
Alimentar al hombre que desprecia.
(Agustín Merino)


Pintura de Agustín Merino.

martes, 26 de julio de 2016

río


Foto Agustín Merino (Sauces y río Arlanzón)

Recuerdo el río que nos lleva y mi hermano Agustín me envía :


Naces del más puro blanco frío.
Desciendes rápido,
aún sin saber hablar 
llevas melodía.

Tu frente se va serenando,
para unirte humilde al trabajo del hombre.

Te hundes en la negra tierra
para renacer como primavera
de verdor alado.

En el estío pagas tributo
a los alambiques del cielo.

Libre de barro hojarasca 
vuelves a vestirte de blanco.

Mides mi tiempo en fulgores
que brillan, cantan y se alejan,
soñando con ser sal
que encienda la sed
de tus dulces aguas.

Dame tu boca de río,
yo te daré mi vientre
de inmenso mar fecundo.

(Agustín Merino)



martes, 19 de julio de 2016

Lágrimas de la redonda llena.



Foto Agustín Merino

Dicen los canteros que la piedra llora.
Son gotas de luna atrapadas,
buscando las manos de un dios
que un día le dieron forma
apuntando al cielo.
Fijando un rumbo a las estrellas
de donde una vez llegamos.
Las manos de dios, las lágrimas de luna,
el rezar de olvidadas letanías de piedra.
Nos elevan a un inmerecido cielo.
Salmodias pétreas.
Mudas alabanzas
Sólo las manos de los canteros son reales.
Sólo filigrana vacía son los rezos.

(Agustín Merino)


Foto Agustín Merino