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jueves, 24 de enero de 2013

A la busca de Manuel Alcázar y el trapero señor Custodio.

 
 
Manuel encuentra en un trapero bueno a su ángel custodio. Se le habían ido encadenando las desdichas. Veamos.

 Muere suicidado el primo Leandro, el zapatero cae enfermo de tristeza, ya no se regeneran zapatos y la tía Leandra le invita a irse, no le puede mantener.

La Petra le acompaña al puesto del  tío Patas, despachará pan y verdura hasta que un día se le ocurra reivindicar la "absurda" pretensión de ganar un jornal. 

 Como con el tío tacaño no se gana ni el pan que se come, la madre le acompaña a una tahona "horriblemente penosa" donde bregará a pie de horno. Bien sabe Baroja lo que se cuece allí.

Los Baroja regentaron "Viena Capellanes", pionera del llamado "pan de Viena"
Manuel se marea, se le queman los dedos pringados de hollín y grasa, le tratan como a una mula sin nombre propio  y, al final de la jornada, sólo le resta  dormir con música de esputos enharinados. Menos mal que el hornero alemán Karl, lector infatigable de dos únicos libros, se hace su amigo y comparte con él sus reflexiones literarias, aunque se quede perplejo ante el escaso romanticismo del muchacho. Goethe no vivía a orillas del Manzanares. Ignoro si los suburbios parisienses, conocidos por Balzac, puedan compararse al barrio de las Injurias.


Agotado, cae enfermo, deja el trabajo, se arrastra hacia la casa de huéspedes, su madre le hace acostar, fiebre, delirio...Se levanta desmadejado, llora por todo. La patrona permite que se restablezca. Paseos por el Retiro, trabajos de copia para el periodista que llaman "Superhombre", días agradables y lectura de novelas "verdes". Pero se le ocurre llevar a la práctica las lecturas con la sobrinita de doña Casiana, le plantan en la calle, ya no tiene a donde ir. Ni la tahona ni la Salomé.

Ilustración de novela "verde" de Paul de Kock


Pobre Manuel, nuestro Lazarillo de 1900, a la ventura le sucede la desventura. Deambula por Madrid, ay si fuera más mayor y tuviera un buen oficio,  se casaba con la guapa costurera Salomé. No debe ir al Puente de Toledo ni a la carretera de Andalucia, que allí vive la tentación; pero allí aterriza. Y...vuelve con el Bizco y Vidal, con los randas."El trabajo pa los primos". "Una vida de chipendi" desde la Casa de Campo a Puerta de Hierro.

Durante mucho tiempo no se atreve a asomarse por la pensión. Cuando lo hace, descubre que su madre está gravemente enferma de tisis. El cura Jacinto ya la había confesado "una porción de veces",  va por la Unción, Petra es fiel cumplidora de los trámites religiosas.

"Mandó el cura callar...no se oyó entonces más que ruido de pasos, abrir y cerrar de puertas y luego el estertor de la moribunda y el tic tac de un reloj del pasillo"

Tras ese silencio, Manuel se ha quedado sólo en el mundo. Pide limosna, come del rancho que sobra en los cuarteles, se une a las cuadrillas de golfos y no dejan de sorprenderle las maldades que cuentan, como aquella del Mariané, lo del sargento a caballo encima de una prostituta, con las espuelas sueltas; es que para tenerlas contentas "no hay como hacerlas sufrir". Al muchacho le queda un fondo bueno y piensa que él no disfrutaría martirizando a la Salomé.

Pasa los días en sus correrías y las noches refugiándose donde puede, en cuevas, junto a las tapias, en bancos, en sillas, al calor de otros golfos amontonados.

 Golfillos durmiendo juntos.
 La "sociedad" integrada  por Vidal, el Bizco y Manuel entra a robar una vivienda:

"Entraron los tres llenos de miedo, atortolados, cogieron una servilleta y metieron dentro lo que encontraron a mano, un reloj de cobre, un candelero de metal blanco, un timbre eléctrico roto, un barómetro de mercurio, un imán y un cañón de juguete"

Un trapero malo les paga una peseta, tras un tira y afloja de chantajes y amenazas. Ochenta céntimos para cada uno y una frasca de vino. Vidal resume la jornada: riesgo de ser mordidos por un perro, de ser apaleados, de ir a presidio para toda la vida y..."ser miserablemnte engañados".

Una peseta de 1900

El trío se inicia en el mundo de la prostitución, la carrera de chulo tampoco debe estar mal. Los tratos con "las vestales del arroyo" tampoco convencen a Manuel porque en el reparto a él le corresponde la "Mellá", la más fea. Pobres muchachas que llaman libertad al hambre y al frío, cualquier cosa con tal de no ser encerradas en el convento que la autoridad ha dispuesto para ellas. El negocio sale mal, otra vez en la calle.

A finales de verano, se puede dormir al raso. Manuel sobrevive llevando maletas en la estación, gana unos céntimos y alterna los tronchos de berza con opíparos banquetes de taberna. Pero llega el frío, se hiela por las noches, a pesar de la bufanda y el gabán que le proporciona su hermana, que no sabemos de dónde ha salido.

Y un día, casi muerto de frío, sueña:

"Manuel soñó con una mujer muy blanca y muy hermosa, con cabellos de oro. Se acercó a la dama, muerto de frío, y ella le envolvió con sus hebras doradas y él se fue quedando en su regazo agazapado dulcemente, muy dulcemente."

De su dulce sueño le despierta una voz que le  pregunta "qué haces ahí" y le llama golfo. Es "un viejo de barba entrecana y mirada adusta, con un saco al hombro y un gancho en la mano". Es el señor Custodio, el trapero bueno  que aparece "deus ex machina" y pronuncia las palabras mágicas:"te daré de comer". Le ofrece trabajo y se lo lleva a su casa.

Ángel custodio.

Allí donde se vierten las basuras de la ciudad, en una hondonada, entre cascotes y escombros, vive un hombre bueno, en una casa tortuga fabricada con una extraña mezcla de estacas embreadas, casetas de baño, pedruscos, chapas, pizarras, paja...Pero no le falta corral y cobertizo adosado. Una mujer que le da pan y queso, un perro peludo y simpático, un cerdo, un borrico y lo mejor de todo:

 "En el fogón, sobre la ceniza blanca, un puchero de barro hervía con un glu glu suave". La gloria terrenal.

http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/2012/04/puchero-del-blog.html
 
Y regreso al principio. Manuel encuentra en el trapero a su ángel.

El domingo salgo de casa con la máquina de fotos en el bolsillo. Porque  pienso en personas como el señor Custodio que extraen utilidad a lo desechado por otros, el llamado "Mercadillo de antigüedades"; el rastrillo que todos los domingos se levanta en la burgalesa Plaza de España. No importa que mi ciudad no sea Madrid ni que vivamos en 2013, que no en 1900. Voy a la busca de custodios y manueles, entre un batiburrillo de objetos dispares.

 
Cables, enchufes, cargadores, gafas, jarras y encuentro sentada a la inolvidable Andrea, protagonista de "Nada", de Carmen Laforet, premio Nadal en 1945. Tan hambrienta como Manuel, pero nos faltan muchos años para llegar a la posguerra civil. 
 

Platos, cuadros, muebles, novelas, libros de texto, relojes, algún instrumento musical, vinilos, herramientas, objetos que pretendieron un día ser decorativos,viejos periódicos, muñecas, juguetes, miles de cosas en un espacio muy reducido.


 
 
 


  
 
 
 

No, busco: "barretinas y boinas rojas, trozos de mantones de crespón... ventrudas damajuanas...botellas de azumbre...agua de Seltz...botellas de Vichy, de Mondáriz, de Carabaña...tarros y botes de pomada, de crema y de velutina" No hay nada de eso.

¿Ese hombre que se oculta detrás del cuadro? ¿Es el señor Custodio? ¿Es Manuel?


No, por fin los encuentro. Manuel Alcázar y el señor Custodio están aquí. ¡Por fin ! Sólo en libros los podemos hallar. Aquí los tenemos en la mítica colección RTV, que se vendió al módico precio de 25 pesetas.



Aquí están Manuel y el señor Custodio
 En una cesta de plástico azul, de las que se usan para fruta, los libreros de ocasión ofrecen "La busca", junto a "Alfanhui" de Sánchez Ferlosio y la "Metamorfosis" de Kafka. No es mala compañía.

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino 

 Las palabras directamente extraídas del texto se corresponden con el enlace:http://www.escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/contenidos/biblioteca/esociales/PioBaroja-LaluchaporlavidaI_Labusca_.pdf