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domingo, 14 de abril de 2024

Primaveras rojas, amarillas y moradas.

 



Lo tomo de "El blog de Sor Austringiliana" y lo copio aquí porque hoy, 14 de abril, las macetas de primaveras venían enredadas en literatura, ademas de historia. 

Es 14 de abril y compro tres macetitas de primaveras rojas, amarillas y moradas.

No sé por qué, caprichos de la memoria, había recordado un fragmento concreto de "Viaje a la Alcarria " de Camilo José Cela. En él, el viajero protagonista visita la escuela de Casasana, un pueblo alcarreño:

"...una escuela impresionante, misérrima, con los viejos bancos llenos de parches y remiendos, las paredes y el techo con grandes manchas de humedad, y el suelo de losetas movedizas, mal pegadas...

De la pared cuelgan un crucifijo y un mapa de España, en colores, uno de esos mapas que abajo, en unos recuadritos, ponen las islas Canarias, el protectorado de Marruecos, y las colonias de Río de Oro y del Golfo de Guinea; para poner esto no hace falta, en realidad, más que una esquina bien pequeña. En un rincón una banderita española.

En la mesa de la profesora hay unos libros, unos cuadernos y dos vasos de grueso vidrio con unas florecitas silvestres amarillas, rojas y de color lila..."

(El texto lo he tomado del blog: http://blogdadeborag.blogspot.com/2016/04/la-escuela-de-casasana.html)

El escritor nos ofrece una viva fotografía de una escuela rural de postguerra, como las que conoció mi madre. Hace muchos años leí "Viaje a la Alcarria" de Cela y siempre, al recordarlo, se me vuelven visibles, en primer lugar, las florecillas de la maestra de Casasana, una chica con aire de ciudad y labios pintados que hablaba de Pedagogía. 

 Cela no era sospechoso, los censores, él mismo fue censor, no le pondrían objeción. De todas maneras, es una buena lectura, aconsejable. 

Hoy es 14 de abril y compré primaveras. La florista me preguntó de qué colores. 

Ya ve, Sor Austringiliana, un sueño tricolor. 

María Ángeles Merino

http://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/2024/04/primaveras-rojas-amarillas-y-moradas.html

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"El placer de la lectura". Nuestras viejas lecturas duermen...

¿Recordáis esa cafetería de la derecha, amigos de "La acequía"?

 
 
Una mañana fría. ¿Cómo va a ser si no una mañana de diciembre en Burgos? Avenida del Cid, calle Santander, plaza del Cid, junto a la puerta de la Biblioteca del Teatro Principal unos dedos gigantescos y escritores. Un cartel anuncia: "La familia de Pascual Duarte", 70º aniversario, Sala de Exposiciones del Teatro Principal, del 29 de noviembre al 16 de diciembre de 2012. Un texto manuscrito, unas palabras: "Yo, señor, no soy malo, aunqu...mos todos los mortales al nace...". Un escritor, Camilo José Cela, premio Nobel, personaje él mismo tanto o más que los de sus novelas.; del que ahora se habla tan poco, a no ser por espinosos temas ajenos al mundo de la literatura, herencias y desherencias.
 
Caricatura de Mingote, junto al escritorio de Cela.
 

Mientras subo las escaleras, van despertando las palabras dormidas. Me esperan ahí, manuscritas, sobre un viejo buró, junto a unas gafas y una estilográfica. Objetos que pertenecieron al escritor, aquel que llevaron a hombros los ministros, camino de su última morada.
 
Escritorio en el que fue redactada "La familia de Pascual Duarte"
 
Facsímil del manuscrito de 1942
 


 
 
No recuerdo cuando leí este libro, asocio su lectura con la transición, a finales de los setenta. Pascual Duarte, un condenado a muerte primitivo y violento, hace pagar su frustración a navajazos tanto a  personas como a animales. Pasajes sangrientos que  me dejaron escasa huella ; sin embargo, esas primeras palabras, desde "yo, señor" hasta "nadie puede borrar ya"  debieron quedarse agazapadas en algún plieguecillo de la memoria. Y ahí seguían una mañana fría de 2012, esperando un despertar; qué distinto  el mundo, qué distinta mi persona o qué igual.
 
Leo en el folleto: "Camilo José Cela publica en 1942 su primera novela, La familia de Pascual Duarte. Al concluir su redacción, consciente de haber comenzado su carrera de escritor, sentencia: "Se acabó el divagar"...
 
 
"Esta novela se imprime secretamente en Burgos y se agota antes de que la censura logre confiscarla. La crítica del momento la aplaude y Pío Baroja, que había rechazado prologarla por su dureza de contenido, la alaba en el diario El Español..."
 
Triptico de la exposición
Dureza de contenido, estoy de acuerdo con don Pío.  En realidad,  disfruté mucho más con "Viaje a la Alcarria" o "La colmena", de otro tipo de dureza. Y, como si me estuvieran leyendo el pensamiento, siempre fui más de Delibes, en una vitrina me espera la caligrafía de don Miguel, en aquella primera carta a Cela:
 
 
 
 
Carta manuscrita de un Delibes principiante a Cela.
Leo :"Los fondos que se pueden contemplar en esta pequeña muestra pertenecen al legado que Camilo José Cela donó a la fundación que lleva su nombre en Iria Flavia...material...que permite conocer el proceso creativo, las vicisitudes por las que pasó la edición de la novela, ...anécdotas...el proceso de edición, como las cruzadas con la editorial Aldecoa o con el escritor y académico Ricardo León, al que Camilo José Cela hace partícipe de sus dudas respecto a la novela."

 

Mi atención se centra en nombres como Buero Vallejo o Alberti,  en anécdotas como los primeros ejemplares viajando en  Continental Auto o el tuteo de un  gobernador civil de por aquí. Traducciones al esperanto, al Braille o al euskera. La relación con Burgos a través del "Homenaje Milenario a la Lengua Castellana Escrita"...Es imposible leerlo todo, otro día vuelvo por aquí, estará hasta el día 16 de diciembre.
 
Carta de Buero Vallejo a Cela.
 
Y regreso a Miguel Delibes, mira que soy pesadita; porque buscando enlaces me salen al encuentro unas palabras del escritor vallisoletano pronunciadas poco después de morir el de Iria Flavia:

Me quedo con "los frutos más sazonados", la cosecha que se inaugura con "Yo, señor, no soy malo..."
Nuestras viejas lecturas duermen, es buen ejercicio despertarlas de vez en cuando.
Un abrazo de:
María Ángeles Merino