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miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Sonata de estío": "vaho caliente", "susurros nupciales", "esencia suave", "delicioso estremecimiento", "víbora de plata" y "pies de reina".

Comentario a las páginas 106-110 de la "Sonata de estío", de Valle Inclán, edición de la colección Austral, prologada por Pere Gimferrer. Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.


Dejamos al de Bradomín, embriagado con los  "lánguidos efluvios" de la "Niña Chole". Ahora, descansa en medio de aquellas ruinas mayas.  Se adormece en una  hamaca junto a un bohío.
Bajo el ardiente crepúsculo tropical , la tierra se personifica en "negra enamorada" que se estremece deseosa:

"La campiña toda se estremecía cual si al acercarse sintiese la hora de sus nupcias, y exhalaba de sus entrañas vírgenes un vaho caliente de negra enamorada, potente y deseosa."

Atardecer mexicano.

Sueña que traspasa los umbrales del Paraíso mahometano. Las siete huríes no son sino siete criollas, con la sonrisa de Lilí y la mirada de la Niña Chole.


Este cínico don Juan no desea enamorarse demasiado. Lo haría  locamente si volviera a ver aquellos ojos. Y eso le preocupa , le aterroriza. "Afortunadamente", piensa, esas féminas cautivadoras son fugaces:

La mirada de la Niña Chole remueve memorias que encienden deseos y excitan  su imaginación:

"Aquella sonrisa, evocadora de otra sonrisa lejana, había encendido en mi sangre tumultuosos deseos y en mi espíritu ansia vaga de amor...¡Ay, era delicioso aquel estremecimiento que la imaginación excitada comunicaba a los nervios!"

Cabalga bajo  la sombra de la noche y  un horizonte de  relámpagos y resplandores rojizos.
Hay una calma solo aparente. La naturaleza "lujuriosa y salvaje" semeja dormir como " una fiera fecundada", entre  "susurros nupciales"" moscas de luz que danzan entre las altas yerbas".


 
Al de Bradomín le parece respirar una "esencia suave, deliciosa, divina", la misma que " la madurez estival vierte en el cáliz de las flores y en los corazones".



El de Bradomín se siente en sintonía con una naturaleza "pansexualista"(*), a la que percibe con una enorme tensión erótica. ¡Aquel  delicioso estremecimiento que la imaginación excitada comunicaba a sus nervios!

Imágenes curiosas


"Ya metida la noche", llega al poblado. Precipitadamente, se dirige a  la playa y otea el horizonte. La fragata puede haber zarpado ya.


Se le acerca un indio "ensabanado" que se le ofrece empalagosamente como guía y como proxeneta, para acabar amenazándole con una "faca".


Rodeado de arenas movedizas y aguas negras,  siente miedo. Si el ladrón le hubiera amenazado con arrancarle las entrañas, quizás se dejara robar. Pero un marqués no puede  dejarse intimidar por  alguien que le llama "amito" y le previene de que "puede clavarse".

No lleva armas, pero tiene un bordón.  El ladrón va a herirle de lado;  pero la luz de la luna le permite ver y reaccionar a tiempo. Intenta desarmarlo.


Al final, una visión como de pesadilla. El indio "se encorva y salta con furia fantástica de gato embrujado".


Cuando va  a quedarse desarmado, el ladrón huye y la faca "queda temblando como víbora de plata clavada en el árbol negro y retorcido de una cruz hecha de dos troncos chamuscados."
El del bordón  no entiende lo que ha pasado. Huye y llega a punto de subir a un bote de la fragata.


Recogido en su camarote, reviven en él " las víboras mal dormidas del deseo".  Le persigue el recuerdo de la Niña Chole:

" Su belleza índica, y aquel encanto sacerdotal, aquella gracia serpentina, y el mirar sibilino, y las caderas tornátiles, la sonrisa inquietante, los pies de niña, los hombros desnudos, ...todo era hoguera voraz en que mi carne ardía."

Sueña despierto con un jardín de amor donde florecen "las formas juveniles y gloriosas" de la yucateca, como "rosas de japonería". Poco a poco, se va durmiendo arrullado  por el agua y las ondulaciones de aquella falda.

Despierta al amanecer, con las voces del baldeo. Sube al puente y allí en el horizonte, "envuelto en el rosado vapor que la claridad del alba extendía sobre el mar  azul, adelantaba un esquife".


Llegamos a un punto en que el escritor se burla del escritor.  Así el esquife:

"Era tan esbelto, ligero y blanco, que la clásica comparación con la gaviota y con el cisne veníale de perlas."

Bajo el palio de lona, va sentada una blanca figura. ¡Es ella, la musmé de los palacios de Tequil! Su alma lo adivina antes que su vista. Ese borde de  la falda y esos "pies de reina calzados con chapines de raso blanco". Es la Niña Chole, "velada apenas en el rebocillo de seda."

Sube a la fragata "apoyada en los hercúleos hombros de un marinero negro". Ahí dejamos, de momento,  al de Bradomín.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino
Nota: (*)Pere Gimferrer habla de "naturaleza americana pansexualista", en el prólogo de su edición de la "Sonata de estío", para la colección Austral (página 13)

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"Mª Ángeles Merino comenta e ilustra el primer contacto del Marqués con Tierra Caliente: aventura, peligro y amor, en este don Juan tan suyo... "

sábado, 21 de mayo de 2011

HISTORIA, JUSTICIA, AMOR y PERDÓN


"Viene la noche", imagen tomada en el paseo marítimo de Marbella.

Comentario a los capítulos 15 y 16  de la novela "Viene la noche", de Óscar Esquivias.

Martes, 16 de enero de 2007.

¡Hola Sara!

Sigo contándote las calaveradas de tu suegro. Suena el teléfono, en la mesilla de noche, como en los hoteles. Teresa lo coge. Es una mujer y pregunta por Benjamín. El viejo va rezongando, quién llamará tan temprano.

 ¡ Clarita! Suda, le tiemblan las piernas, se sienta. Reproches en voz baja, cómo se te ocurre, que no , que no paso ahora, "que te va-yas a la mier-da, jo-der". No sabemos si tu pobre suegra no se entera o no quiere enterarse. Ya recibió suficiente información en aquella infernal cena familiar. Acacio se preocupó de que la tuviera abundantemente , qué mala leche, tu padre.


Sale como un rayo, deja plantada a Teresa. No, no puede acompañarla al dentista; ha de devolver un libro, menuda disciplina castrense gastan estas bibliotecarias, ni el comandante Gaitán.



Por fin, ahí hay una cabina, quedan tan pocas, marca el número de Clara. Se disculpa, estaba nervioso. ¿Puedes acercarte a la calle Pirineos? Apunta esta dirección.

Allí, en el pisazo del "Europeo", Benjamín espera, en albornoz. Decide sorprenderla con unos toqueteos a su anciano cuerpo, qué generoso el viejo. Clarita, tras la sorpresa, va regando el suelo con prendas interiores y exteriores, hasta llegar a la gran bañera. Cómo viven los ricos, allá voy, ¡al agua patos!



Una focha y un ánade en el Arlanzón.

Besos y juegos, qué calor, hay que ver cómo cumple ese pequeño calefactor que has traído. Suena una marcha muy británica, "Pompa y circunstancia"; pero no es su Graciosa Majestad la que anuncia su inminente presencia. Es el europeo dueño de la casa con su mando a distancia. Música y calefacción, un edificio inteligente, qué adelantos. Hay que dejar la casa a la carrera, casi sin secarse, van a pillar un catarrazo...







Se refugian en un merendero de la "Dehesa". Clarita tiene algo que contarle. Pone en venta su cochambroso piso y se va a Benidorm, con la odiosa hija y el bielorruso novio, más la criaturita de este último, un chollo. Su sueño dorado, vivir junto al mar, tal vez se troque en infierno.






Benjamín debería sentirse dolido, triste o aliviado. Nada siente, su corazón es un "pozo seco". Se miran a los ojos, ya está.





Una manaza le palmea amistosamente. ¡Lo que le faltaba! ¡Acacio! Menuda casualidad, mira por donde tu padre tiene que jugar allí su partida de ajedrez. Los dos compadres, unidos y amargados por culpa de vuestra declaración de "no genitalidad". Parece que estén dándose el pésame. Tu padre se muerde los labios y le aprieta el hombro. Tu suegro cabecea.


Vuelve a casa, Teresa ha dejado una nota, se ha ido con Flora, van a comer en un restaurante macrobiótico. De muy mal humor, busca algo comestible, todo le parece repugnante, tofu y marranerías así. Se queda frito frente al televisor.


Los timbrazos de Jaime le sacan de un profundo sueño. Ay, su hijo tan alegre, tan juvenil, con sus encantadores hoyuelos, atrapado por la "Casta Diva". Ya tienes otro mote, Sara. La "Ostra" pasó a la historia. No sabía que Benjamín fuera aficionado a la ópera.






Jaime acaba de coger una carta del buzón. Es de una tal Felisa. ¿Felisa? Será la secretaria de ese escritor, que no se digna a contestar por sí mismo. Qué cosas dice este hombre, perdónale tú y que le perdone Óscar. Esto último es fácil, los padres perdonan todo a sus hijos.




Muy nervioso, extrae un carta manuscrita y una fotocopia de un documento antiguo. Escribe una desconocida Felisa Hurtado. Le cuenta que supo de la muerte de su hermano Aurelio, por la esquela, en la prensa. En la venerable residencia de ancianos sacerdotes, le han proporcionado la dirección. Aurelio fue párroco de su pueblo Y , al enterarse de su fallecimiento, se le removieron muchos sentimientos.


Sigue leyendo, mientras Jaime hace un poco de cena. El padre de Felisa se llamaba Jacinto Hurtado y murió tuberculoso, en el penal de Burgos, cuando cumplía cadena perpetua. El destino de este hombre estuvo en manos de su "señor hermano". Le adjunta la fotocopia de un documento rescatado de los archivos de la Audiencia de Burgos y publicado, hace poco, en un libro de HISTORIA. Comenta que ahora se empieza a hacer JUSTICIA, aunque eso no pueda consolarla. Añade que , como cristiana, reza por el alma de su hermano.



Benjamín grita, qué me cuenta esta "tipa", por qué escribe esas palabras con mayúscula...La fotocopia es un documento escrito a máquina, con la firma legible de Aurelio Tobes, al pie. Es un informe redactado a petición del Tribunal de Responsabilidades Políticas, sobre la actitud de los vecinos, antes del 18 de julio de 1936.



El cura párroco informa de que el panadero Jacinto no iba a la iglesia y presumía de ello. Suscrito "a la mala prensa", sostenía que los apóstoles eran comunistas, que Jesucristo no fue Hijo de Dios, tuvo hermanos e hijos y no resucitó. Y, para más inri, era partidario de vender los bienes del clero, un Mendizábal en ciernes. Se despachó a gusto el señor cura, creando infiernos para sus feligreses más díscolos.

En parecidos términos informa de otros vecinos: el peón caminero, la sastra, el pastor y la "pasionaria" maestrita. Y de otros , menos mal, no puede decir gran cosa.


Benjamín agita el papel, ¡insinúa que a su padre le "enchironaron" por culpa de su hermano! Hace falta ser mala persona para enviar esto, dice. Para restregarle en el rostro la palabra HISTORIA, como si fuera mierda.

Jaime le pregunta si sabía que tío Aurelio había hecho esos informes. No sabía nada, en el 39, en el 40 estaba achicharrándose en Canarias, deslomándose para construir los barracones de su cuartel. Le mataron a su hermano y a su padrastro. Y el salvó la vida por los pelos. ¿Qué le va a contar Felisa? ¿Se va a poner él a buscar a aquellos milicianos?



El hijo intenta calmar al padre, cada vez más alterado. Como respuesta, éste le acusa de tener "cuajo". Y tal vez piense que la de la carta ha hecho bien.

No, tu marido no ha dicho nada; pero me da la impresión de que no le parece tan mal la misiva...
Ahora viene la filípica. Que no piense mal del tío, de derechas; pero honrado, íntegro, incapaz de hacer el mal. Si le pidieron esos informes, él respondió en conciencia, qué iba a hacer, buenos estaban los tiempos. Seguro que fue generoso, calló muchas cosas y no inventó nada. No creo que a Jaime le convenza esta defensa tan torpe. En realidad, tampoco se la cree el defensor...

Antes de cenar, Benjamín se pone a la tarea de contestar a "la Felisa de los cojones". Sólo le dice que el espíritu cristiano se resume en AMOR y PERDÓN. Y que no remueva las tumbas y deje descansar a los muertos.


En el momento de firmar, aparece Teresa, lo ha pasado muy bien y trae el pelo verde. Comida, peluquería, mandalas y se le ha hecho tardísimo. Esta mujer está cada vez más rara...


Jaime se encoge de hombros cuando su padre le pregunta qué le parece lo que acaba de escribir. "Demasiados paréntesis", acierta a responder. Nunca hubiera pensado que el tío Aurelio...

Viernes 19 de enero de 2007.

Benjamín va al piso de la calle Topete, Clarita ya no vive allí. El cartel de una inmobiliaria anuncia que está en venta. 



Tomada del blog "En un acorde azul"

Le abre un muchacho "negro como un tizón", es de la agencia y se llama Nelson Giménez. Le pregunta si le gustaría ver el apartamento. El piso no lleva más de dos días vacío y ya da la impresión de ser un cascarón vacío. Los mismos muebles, pero no huelen a Clarita. Sin sus mascotas, sin sus muñecas, aquello parece un decorado teatral.

Nelson no se puede imaginar lo dolorosa que es la visita para este anciano. De repente, se da cuenta de que ha perdido algo importante. Va a echar mucho de menos a la "tipa", la "viejecita" que tuvo la osadía de enamorarse de él.

Antes de marchar, comete una travesura que le devuelve el buen humor. Da la dirección y el teléfono de tu padre, para que el negrito le llame cuando haya ofertas. Chínchate, Acacio.

Regresa a casa sonriente. Veremos qué tal le va en su Burgos natal, puesto que planea una escapada a la Cabeza de Castilla. Hasta otro día, Sara.

Un abrazo para todo los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

domingo, 5 de diciembre de 2010

Desde Ibeas de Juarros al Mediterráneo y a unos naranjos trocados en árbol de Navidad



El mar Mediterráneo así de oscuro me ha recibido.





Pero este naranjo se mostraba así de iluminado y navideño (Plaza de los Naranjos de Marbella)

Como el viaje hasta este mar y estas naranjas es largo, he tenido tiempo de recrearme en la fiesta quijotesca de ayer. ¿Qué espectador externo hubiera adivinado que no nos conocíamos? Veo que Pancho, Asun, Paco y yo coincidimos.

Un abrazo amigos, mañana veremos la entrada de "La acequia".

lunes, 12 de abril de 2010

"...el larguirucho se siente un poco triste y solitario"


Este larguirucho está solitario...
A Dalí, o a su falsificador, no se le ocurrió esculpir un Sancho, para que le hiciera compañía, en este paseo de Marbella, junto al mar. Una buena lectura es una gran compañía. Don Quijote lo sabe y la abejita fotógrafa, también.

Ele Bergón dijo:

Hola troncos y troncas

Parace que mi padre va camino de su deseada "insula". Todo llega y el larguirucho se siente un poco triste y solitario. Claro, a ver con quien discute, da consejos, se enfada, comparte penalidades y es que un amigo, es un amigo.
Hoy, cortito,cortito que hace muy buen tiempo y no quiero perderlo con vosotros, prefiero hacerlo con mi Churry.

De las notas ni os cuento, mal, muy mal y es que no me concentro y no me interesa nada de lo que me explican los profes. Son unos pesaos, me duermo con ellos. Ultimamente hago muchas pellas, pero no que se entere nadie y menos mi madre.

Choque de manos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Desde que era chiquitito he querido ser pájaro.



Ele Bergón dijo:

Hola Coleguitas

Ando un poco despistado con esto del puente. Ya veo que habéis felicitado a la Ele Bergon por su cumpleaños. No sé por qué se pone ese nombre tan raro, si ella tiene un nombre muy bonito y poético "Luz del Olmo" y es verdad que se llama así, en fin, allá ella.

Bueno, vamos a lo que vamos, que el capitulo de hoy me gusta y no. Os explico: Me gusta porque mi padre le da un buen corte al Duque, ¡qué se habra creido! y también me gusta porque va aprendiendo a imaginarse cosas que no existen, y así sale mejor de las situaciones, pero no me gusta, no me gusta que los duques le tomen tanto el pelo, son crueles, me duele. De todas las formas me he reído mucho viendo como mi padre se creia que iba por los aires con ese caballo de madera. Yo también quiero volar. Desde que era chiquitito he querido ser pájaro.

Choque de manos

El Sanchico.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feliz Navidad a todos los que me visitáis



Escaparate de una tienda de calzados en Marbella (Málaga)

Os deseo a todos Feliz Navidad, sí yo soy aquella que clamaba "¡Socorro, la Navidad!"

Copio estas palabras que me ha enviado Silvia Camacho, para desearos:

"Que esta Navidad convierta...cada deseo en flor, cada dolor en estrella, cada lágrima en sonrisa y cada corazón en dulce morada."

jueves, 10 de diciembre de 2009

"...más impropiedades que tiene átomos el sol." ¡Contadlos!







"Lo cual oído por maese Pedro, cesó el tocar y dijo:

-No mire vuesa merced en niñerías, señor don Quijote, ni quiera llevar las cosas tan por el cabo que no se le halle. ¿No se representan por ahí, casi de ordinario, mil comedias llenas de mil impropiedades y disparates, y, con todo eso, corren felicísimamente su carrera, y se escuchan no sólo con aplauso, sino con admiración y todo? Prosigue, muchacho, y deja decir; que, como yo llene mi talego, si quiere represente más impropiedades que tiene átomos el sol.

-Así es la verdad -replicó don Quijote."


(Sacado del capítulo 2, 26 del Quijote)


Me sorprendía que Cervantes supiera de átomos, pregunté a nuestra mosca, doctorada en Física y, con su especial estilo, me contestó:

Mosca Cojonera dijo...

"Abejita, pues no sé que sabría Cervantes del átomo en particular, pero la idea de que la materia se componía de elementos indivisibles (átomos) ya era manejada por los griegos allá cuando la mili se hacía con hachas y piedrolos.

Eso sí, lo que no se podían imaginar es que un átomo se pudiera dividir, porque si no, no le hubieran puesto ese nombre"

domingo, 6 de diciembre de 2009

Vuestras mercedes me disculparán si sufro una metamorfosis y vuelvo a ser la criatura de ojos nuevos que fui (3)


Se ha puesto el sol en Marbesula y yo acabo aquí el comentario al capítulo.

Tercera parte del comentario al capítulo 2,26 del Quijote, publicado en "La acequia"/laacequia.blogspot.com/

Don Quijote no soporta el disparate: los moros no usan campanas sino atabales y dulzainas. Y no dice nada del moro , en lo alto del minarete, que llama a la oración voceando: Alaaaaaaaaa.

Maese Pedro no da importancia a esas “niñerías” y lo relaciona con las comedias, ésas que se representan hoy en día. ¿No están, acaso, llenas de impropiedades y disparates? ¿Impide que sean aplaudidas, admiradas y que corran su carrera? Aquí le doy la razón al Maese del Mico, tuve en mente un libro con la lista de impropiedades cometidas por el llamado “Fénix de los Ingenios”, lo dejé porque, a pesar de ello, le admiro mucho. Y lo que importa es llenar el talego. Y Don Quijote, sin ganas de polémica, también termina dándole la razón.

Sigue el muchacho y rectifica sobre la marcha. Cuánta caballería persigue a los amantes y cuántas trompetas, dulzainas, atabales y tambores. Ay, que les atrapan, estamos todos en ascuas, les atarán a la cola de su caballo, morirán horrendamente torturados.

Don Quijote ve y oye a la morisma y se ve obligado a ayudar; no, no lo consentirá, manda detener a la “mal nacida canalla” y desenvaina la espada. Acuchilla, derriba, descabeza, estropea y destroza. Y si el titiritero no se agacha, termina decapitado, como un títere más. La famosa espada Durandana se queda corta al lado de ésta.

Vocea, con terrible voz, el dueño de tanto muñeco sin cabeza, advirtiendo que son figurillas, que no son auténticos moros. ¡Esto es su ruina!

Don Quijote sigue menudeando y, ahora, la emprende con el retablo, con el mahometano Marsilio y el cristianísimo emperador Carlomagno. El mono toma las de Villadiego y, a mí, me tiemblan las piernas. Reina el pánico y Sancho asegura no haber visto nunca a su señor así.

Se sosiega un poco el colérico caballero y, ahora, le toca el turno a destacar la importante labor de la heroica caballería andante. Los que no creen en ella, que vengan aquí y miren qué hubiera sido de Gaiteros y Melisendra, en manos de aquellos “canes”.

Maese Pedro se considera tan desdichado como el último rey godo, don Rodrigo, el que pasó de tener toda España a no poseer ni una almena, ése al que una culebra le comía por donde más culpa había. Qué bellos los viejos romances, todavía no he publicado un libro sobre ellos…Bueno, a lo que iba.

Este nuevo don Rodrigo manifiesta que, antes era dueño y señor de reyes, emperadores, caballos y galas. Ahora es un desolado mendigo. Y se ha quedado sin mono, que no volverá, antes le sudarán los dientes que poder atraparlo. Hipérbole enorme. En cuanto tenga hambre el animalillo.

Ahora hay que conmover a don Quijote para que le recompense generosamente por las pérdidas. Y coloca el dedo donde más le duele, un caballero andante que ampara, endereza y hace obras caritativas…el de la Triste Figura desfigurando figuras. Se enternece Sancho y ahora el escudero es el que remata la tara de ablandar el corazón de su amo. Su señor, “tan católico y escrupuloso cristiano”, si comete un agravio te lo pagará. No llore…

Maese Pedro le hace saber que fue la fuerza de su brazo la culpable del destrozo y don Quijote confiesa que, para él, todo era real y no fingido, Melisendra era realmente Melisendra… Tuvo que cumplir con su deber de caballero andante y ayudar a los que eran perseguidos. Si le ha salido al revés, no es su culpa, sino de los encantadores que le persiguen y mudan y truecan las cosas a su antojo.

El caballero está dispuesto a pagar en buena moneda, qué le diga Maese Pedro cuánto debe. Qué bueno es este hombre y cómo le brillan los ojos de codicia al titiritero que nombra al ventero y al “gran Sancho” como “medianeros y apreciadores” del valor de lo deshecho. El “gran Sancho” se derrite.

En un curioso tira y afloja, van tasando todas las figuras. Maese Pedro sale bien parado, recibe cuarenta reales y tres cuartillos más dos reales por el trabajo de buscar al mono. Don Quijote, irónico, ordena darle para el mono y para la “mona”. Menuda borrachera. Y estaría dispuesto el generoso caballero a dar doscientos , en albricias, a quien le dijera que Gaiteros y Melisendra están en Francia, con los suyos.

El Maese no tiene empacho en añadir que eso quien mejor puede decírselo es su mono, que vendrá enseguida, por el hambre y por el cariño. Y está dispuesto a recibir los doscientos de las albricias, en nombre del mono…Esto da que pensar sobre la codicia humana, sí señor.

Todos cenamos en paz y buena compañía, a costa de la liberalidad de don Quijote. Al día siguiente, me despido y tomo el camino de regreso a mi pueblo, muy a mi pesar porque este don Quijote es un ser humano muy interesante para un docto humanista como yo.

Con esto, me despido de vuestras mercedes, esperando les haya gustado mi participación.

María Ángeles Merino me dio voz.


Feliz puente de la Inmaculada Constitución a todos. Un abrazo desde Marbesula.

Pedro Ojeda Escudero dice en "La acequia":

"La Abejita divide su comentario en varias partes y lo deja en manos -en la voz- del primo famoso, al que al final vamos a coger cariño. La primera comenta el teatrillo de títeres de forma acertada y lo ilustra con no menor acierto (y hasta nos da un enlace sobre el leísmo en el Quijote). Después toma el hipogrifo (en ancho europeo) y continúa el comentario de la historia de Melisendra para terminarlo a pie de playa, ahora que los demás pasamos frío."

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/search/label/Para%20una%20lectura%20de%20El%20Quijote#ixzz0Z7y5eiNX
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial No Derivatives

Gracias, Pedro ,en mi nombre y en el de mi apócrifo "primo", por seguirme siempre, aunque vaya en mi hipogrifo. Otra vez a los "yelos", como diría pancho.

viernes, 12 de junio de 2009

"Una estéril y desierta playa del mar, las más veces proceloso y alterado"




"Ya no hay ninguno que ...pise una estéril y desierta playa del mar, las más veces proceloso y alterado, y hallando en ella y en su orilla un pequeño batel sin remos, vela, mástil ni jarcia alguna , con intrépido corazón se arroje en él, entregándose a las implacables olas del mar profundo..."`

Comentario al capítulo I del Quijote, segunda parte.Publicado en http://laacequia.blogspot.com/

"De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad "

Un mes, ha pasado un mes, que no diez años y, de la mano del cronista Cide Hamete Benengeli, vamos a reencontrarnos con nuestro hidalgo. ¡Qué visión! Nos recibe en la cama, seco y amojamado …Una momia ¡con ropa interior de lana verde y gorro de dormir colorado!

El cura y el barbero nos llevan hasta ese reencuentro, vamos a ver qué tal está. Hay que comprobar esa mejoría, ante la que se muestran tan escépticos. El ama y la sobrina no han dejado de informar y han cuidado al enfermo con una alimentación “confortativa, una dieta apropiada para el corazón y el “celebro”, hay que contrarrestar el exceso de humores, creo. Ahora, las dos mujeres aseguran que su señor da muestras de estar en su sano juicio.

Por si acaso, ni tocar la andante caballería, las suturas puede descoserse. Preguntas y respuestas corteses acerca de su salud, la conversación se desvía y platican sobre “modos de gobierno”, o sea, política. A la república la dejan como nueva y Don Quijote habla con tanta discreción que los examinadores dan por cierta su cordura. Pero el cura quiere someter a don Quijote a la prueba del fuego y conduce la conversación hacia el inminente ataque del Turco.

Y, ahí, don Quijote se despeña con toda su locura caballeresca, manifestando que él sí tiene un buen consejo para el rey y no se trata de un impertinente arbitrio de los que Su Majestad recibe constantemente. ¿Qué se ha creído el señor rapador? He aquí la solución: tras un pregón real, que se junten todos los caballeros andantes, que ellos sí podrán con el Turco, puesto que si uno sólo puede con doscientos mil hombres…Y nuestro hidalgo empieza el despliegue de su erudición caballeresca, despiertan los Amadís y los Belianís, luego saldrán muchos más.

La sobrina se desespera y el barbero narra el cuento de un hombre, encerrado por sus parientes en la casa de los locos de Sevilla, que consigue convencer de su cordura a la autoridad que lo decide, eclesiástica, por supuesto. Cuando se despide de sus compañeros asilados y está a punto de abandonar aquella terrible casa de locos, se despeña de la misma manera que don Quijote y vuelve a ser internado.

Todo es cuestión de dar con el punto de su locura .Si al viejo hidalgo le basta con que le nombren asuntos bélicos, al de Sevilla es la Mitología la que descubre su ausencia de cordura. Si uno de sus compañeros asilados declara ser Júpiter todopoderoso con su rayo, él afirma ser Neptuno que lo inundará todo y ¡hala!…otra vez para adentro.

Don Quijote se muestra irritado con el barbero por la odiosa comparación. Ni Neptuno, ni loco disimulado, él sólo quiere abrir los ojos al mundo, para que vean la necesidad de restaurar la andante y altruista caballería. Ya no hay caballeros de aquellos, a los de ahora les crujen las sedas, no las mallas, unos señoritingos inútiles.

El entusiasmo de don Quijote va creciendo como la espuma al pintarnos la vida de esos héroes que dormían al raso, arrimados a sus lanzas, sin sacar los pies de los estribos…y descubrimos que Cervantes, ay don Miguel le hemos pillado, es como Dorotea o como el canónigo. Ha pasado muchas horas con esas novelas, las ha vivido intensamente, ha devorado glotonamente esas ficciones, a pesar de criticarlas tanto. La pintura se sale del cuadro:
“Ya no hay ninguno que saliendo deste bosque entre en aquella montaña , y de allí pise una estéril y desierta playa del mar... las más veces proceloso..."

Y ahora el gran desfile:¿Quién más valiente? ¿Quién más galán?...Amadís, Palmerín, Tirante, Lisuarte, Belianís, Perión, Felixmarte, Esplandián, Cirongilio, Rodamonte, Reinaldos o Rugero. Lo que ahorraría su Majestad y lo que rabiaría el Turco.

Y no me tome el pelo, señor bacía, que le entiendo perfectamente, mi locura sólo afecta a lo que toca a la orden de caballería. Soy un loco parcial…

Por último, el cura quiere aclarar lo de la existencia o inexistencia real de todos esos caballeros. ¡Gran error! Don Quijote no admite que sean “ficción, fábula, mentira y sueños”. Con sus propios ojos vio a Amadís y puede describirlo, lo mismo que a los otros caballeros. ¡No está curado! ¡Sigue igual que antes de subirlo al carro!

El cura y el barbero siguen la conversación caballeresca, aunque ya no tienen dudas. Entran en el terreno de la burla, “gustando de oír tantos disparates”, algo de lo que seremos espectadores, en esta segunda parte mucho más que en la primera. Morgante medía siete codos y medio de altura, Reinaldos tenía los ojos bailadores, Roldán era barbitaheño y Angélica era una doncella algo antojadiza… Ja, ja, nos da pelos y señales de todos esos personajes de ficción.

El ama y la sobrina dan voces en el patio ¿qué pasa? Acudamos…

Un abrazo de María Ángeles Merino Moya


Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Buen inicio del comentario... más ahora, con el calor que hace por aquí.
Y mejor continuación...

Gracias, Pedro, a por el segundo.

domingo, 12 de abril de 2009

Bajé del hipogrifo y os traigo una imagen quijotesca , para la colección de "La acequia".



Esta escultura , don Quijote sentado, está en Marbella, junto al Paseo Marítimo. Me la encontré junto a un horror escultórico "gilesco", que está al lado. Forma parte de un grupo de esculturas que levantaron polémica ¿De Dalí? Así reza el cartelito.

¡Hola a todos los que visitáis "La arañita campeña"!

Ayer, bajé del hipogrifo pero un mago encantador, muy juguetón él, trocó al mitológico animalito por un tren de morro puntiagudo y ese autobús amarillo que tan familiar me resulta...

Bueno, ya estoy aquí, en esta cabeza de Castilla, con tan poca cabeza, en ocasiones....

Tengo algo de tiempo, antes de caer en las manos de los "sanchicos".

Con el canónigo estoy y sus críticas literarias. Me pondré con el comentario, poquito a poco.

Un abrazo y ¡Feliz domingo de Resurrección!