viernes, 24 de octubre de 2025
Las croquetas de Galdós
lunes, 17 de marzo de 2025
Membrillero japonés, sol y un poco de lectura: 'Vergara". ¿Es clásica o romántica la felicidad?
La "casi primavera" nos regala adelantos de color. Esta mañana descubro la flor del membrillero japonés, es bueno que detalles así no nos pasen desapercibidos. Le gusta el frío al membrillero, con un empujoncito de sol. Hoy el cielo estaba azul y mi ánimo tranquilo.
En la mano, un libro que, en ese preciso momento, abierto, me decía: "La felicidad es clásica".
Es el episodio Vergara de Benito Pérez Galdós, pasada La estafeta romántica, el protagonista Fernando Calpena escribe a su madre, preocupada ésta por las tendencias románticas del hijo, no fuera a pegarse un tiro como el famoso Larra.
No se inquiete, doña Pilar, le va muy bien " con este "clasicismo a que hemos llegado", que se acabaron "las ideas audaces, las antítesis violentas...el centelleo de las pasiones". Y ahora no hay tal, le asegura, goza "de la inefable dicha". Es feliz y la felicidad no es romántica sino clásica.
Romántica o clásica, la felicidad siempre interesa, aunque sea de papel.
Ya veis, un Episodio Nacional de Benito Pérez Galdós, el número 27, tercera serie, Vergara, el que va a un famoso abrazo, el fin de la primera guerra carlista. Abrazo político y guerrero, poca felicidad, pero abrazo al fin.
Membrillero japonés, sol y un poco de lectura. ¿Es clásica o romántica la felicidad?
Es felicidad, en momentos serenos o turbulentos.
Y todo empezó con un membrillero japonés. Y Galdós.
Un paseo, un poco de sol, unas flores recién abiertas. un poco de lectura, una palabra...y el pensamiento paseante de la que escribe. Neuronas.
Un abrazo de María Ángeles Merino
"Vergara", Benito Pérez Galdós, capítulo 6, página 31, Alianza Editorial.
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/vergara--0/html/ff40308e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_6_
http://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/2024/03/membrilleros.html
viernes, 14 de junio de 2024
Europa y "La Chata Berenguela".
Una entrada reciente de mi otro blog "El blog de Sor Austringiliana". Sentimientos, recuerdos, política y literatura: Europa y " La Chata Berenguela".
El sábado tuvimos tarde de lluvias y llovió con ganas, que se lo digan a los bomberos. Fue una tarde de reflexión y lectura tras la ventana.
Leía. Era mil ochocientos treinta y seis: Benito Pérez Galdós, en el episodio "Luchana", me condujo por un Bilbao asediado por los carlistas, los "facciosos", los que solo cesaban de disparar a la hora del rosario.
¿Quedan, en 2024, algunos lodos de aquel polvo carlista de guerra civil? Ahora, afirman los medios de comunicación, estamos "polarizados". Ya llovió desde 1936, pero las dos Españas "se guardan aún el rencor de viejas deudas".Y las dos Europas, más enfrentadas que nunca.
El domingo amenazaba lluvia y llovió, apenas mojaba las patitas de los gorriones. Una mañana meona que no puso trabas ni al paseo ni a las visitas a los colegios electorales. Estupendo.
Mientras tomaba un segundo desayuno dominguero, es mi costumbre cuando voy a votar, tomarlo allí, en la que sigo llamando cafetería Milán, ahora franquicia panadera. Eché un vistazo al periódico recién comprado: "Europa mide la ola ultra". Uy, Europa tendrá que surfear, dije para mí.
Y a mi colegio fui, el mismo de mis años escolares, el que cambió el nombre del dictador por el de mi río Arlanzón; pero a mí me tocó el general superlativo, qué suerte los niños de ahora en un cole con tantos colores.
Era inevitable, entro por el patio y soy una niña de bata blanca y chalina cantando en un corro cancioncillas como lo de la Chata Berenguela. Como es tan fina, güi güi, güi, se pinta los colores, güi, güi, güi, con gasolina, o brillantina, y su madre le dice, güi, güi, güi, quítate eso, que va a venir tu novio, güi, güi, güi, a darte un beso, trico, trico, tri.
Entro, cojo la papeleta, a la vista del que me quiera mirar, y sigo a una vecina hasta la mesa que nos toca, el DNI y adentro el voto.
Europa comienza una aventura, se ha pintado los colores como la Chata Berenguela y espera a unos novios que van a darla un beso. Nunca tuve claro por qué la Chata Berenguela, o Merengüela, terminaba con un carrillo muy colorado, si fue un beso u otra cosa. Hay novios y novios.
"Bienvenidos a una nueva aventura" dice la coloreada puerta de un aula. Dejo allí a la niña de bata blanca, anda, María Ángeles, vuelve a tus sesenta y pico tacos.
Hago una foto al río Vena: cae agua sobre el agua y pasa un autobús a Cortes.
Cumplí con mi deber ciudadano.
A Europa le toca, nos toca, surfear. Ya ve, Sor Austringiliana. Oui, oui, oui.
María Ángeles Merino
martes, 19 de marzo de 2024
"Detritus de odio ibérico" ("Tirad de la cadena")
Tomado de mi otro blog : "El blog de Sor Austringiliana"
El domingo, 17 de marzo, el escritor Manuel Vicent se expresaba así en su columna del suplemento dominical de "El País". El título "Tirad de la cadena":
"Al final de cada sesión de control al Gobierno en la que algunos diputados de uno y otro bando sacan lo peor que llevan dentro, como sucede en las letrinas, debería haber un ujier encargado de tirar de la cadena. El espectador echa de menos que suene una cisterna que se lleve hacia la alcantarilla este detritus de odio ibérico que les sale del alma a algunos padres de la patria..."
Sacan lo peor y esto ya huele bastante mal. "Detritus" y "odio ibérico", qué entrada más ajustada la de Vicent, también nos recuerda que no todos los políticos son así y el riesgo que corremos.
Reflexionó sobre lo que he leído, abro el Episodio Nacional 23 de Galdós, "De Oñate a la Granja" u encuentro la respuesta que daban a esto los románticos: batirse en duelo con pistolas, como hizo el célebre Mendizábal con su oponente Istúriz. Leo:
"Para que el romanticismo, ya bien manifiesto en la Guerra civil, se extendiese a todos los órdenes, como un contagio epidémico, hasta los Ministros Presidentes iban al terreno, pistola en mano, con ánimo caballeresco, para castigar los desmanes de la oposición. En los campos del Norte, la cuestión dinástica se sometía al juicio de Dios. Los políticos, ciegos, medio locos ya, no pudiendo entenderse con la palabra que de todas las bocas afluía sin tasa, apelaban a la pólvora..." (De Oñate a la Granja)
Unos disparos sin intención de herir y el honor recuperado, así se saldó aquel duelo. En otros, hubo heridos y muertos. En fin, no me parece solución la romántica, que nadie me malinterprete, pero es que ahora...
Aplaudo a Manuel Vicent. Tirar de la cadena, ahora no hay cadena siquiera.
Ya ve, Sor Austringiliana, a ver si los románticos van a ser más civilizados que nosotros.
María Ángeles Merino
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-onate-a-la-granja--0/html/
jueves, 7 de marzo de 2024
Paseo al sol de la tarde en marzo, con sol, nueces y libro.
Tomado de El blog de Sor Austringiliana, mi otro blog.
El sol de tarde, en la Quinta, animaba pero calentaba poco, bueno para andar, sentarse... mejor no. Encima de un banco de piedra alguien había dejado una piedra, el mejor cascanueces, el de la piedra contra la piedra, una herramienta eficaz y paleolítica. Partí unas nueces y acudieron unos pajarillos muy rápidos, qué reflejos los suyos, vestidos de blanco y negro, no sé el nombre. Ni rastro de las ardillas.
Como hago a veces, paseaba leyendo un poco. Llevo conmigo el Episodio Nacional de Benito Pérez Galdós número 23, De Oñate a la Granja. Es 1836, el tiempo de la primera guerra carlista con un rey de cartón, un Carlos V "absolutamente absoluto" que nunca fue, y una reinita Isabel regentada por mamá y los "moderados". Leo:
"De todo se le echa la culpa al pueblo. El pueblo es el gato, el pueblo es el niño mal criado, mocoso y llorón que trastorna la casa. Pues si quieren que el pueblo aprenda a desempeñar su papel político, enséñenle los de arriba con el exacto y honrado cumplimiento del suyo...".
Vaya, amigo Benito, esto también cuadra con lo de ahora. Doy la vuelta, paso otra vez donde dejé las nueces, no hay ardillas, solo palomas.
Vuelvo junto al pretil del río, florecen algunos arbolillos de la ribera. Cierro el libro, al romántico Fernando Calpena y su tutor Pedro Hillo con los pies en la tierra, un Quijote y un Sancho. Y una madre controladora en la sombra. Os lo aconsejo. Sí, pasear abrigados al sol de la tarde todavía invernal, con un libro, el que sea. Y el paisaje, cada uno el suyo.
Ya ve, Sor Autringiliana, una amiga me dice que lis pajarillos blancos y negros, los espabilados, son carboneros.
María Ángeles Merino
http://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/2024/03/paseo-al-sol-de-la-tarde-de-marzo-con.htm
viernes, 2 de febrero de 2024
Paseo embozada
Tomado de El blog de Sor Austringiliana, mi otro blog, el de los sentimientos.
Ayer paseaba junto a un parque infantil solitario, embozada con mascarilla, no fuera a complicarse con el frío el catarro tontorro que acabo de pasar. Los pocos paseantes de la Isla se apartan, cielos, ante una mujer enmascarillada.
Fue un paseo interesante, encontré a quien no veía hace tiempo, y eché un vistazo al libro que acababa de comprar: "Mendizábal", episodio galdosiano, veintidós, tercera serie. Acabé con el de la boina, "Zumalacárregui", otro que tal, cuánta sangre y crueldad por otro Dios, otra patria y otro rey.
¿Quién era aquel Mendizábal tan denostado por desamortizador? Si me ve un cura de los que pasan por aquí, como escarpias se le ponen. El de la portada encajaba con el alcalde gigantillo, al menos en la vestimenta. Lo coloqué para la foto, son de un tiempo, pero no es el susodicho, es un tal Vicente Blasco García, vaya...
Ay, el siglo XIX, un tiempo que prepara este otro que estamos viviendo. Ahora a las desamortizaciones las llaman privatizaciones. Y las carlistas no fueron sino guerras civiles.
Leo:
" -¿Qué le parece usted, amigo don Fernando?- dijo Hillo-. ¿Nos cumplirá ese señor Mendizábal todo lo que ha prometido? Porque ya ve usted si ha venido con ínfulas. Que acabará la guerra carlista en seis meses, y que para entonces no veremos un faccioso ni buscándolo con candil. Que pondrá término a la anarquía, cortando el revesino a todas las Juntas. Que arreglará la Hacienda, y pronto rebosarán las arcas del Tesoro. Que hará de la España una nación tan grande y poderosa como la Inglaterra, y seremos todos felices, y nos atracaremos de libertad y orden, de pan y trabajo, de buenas leyes, justicia, religión, libertad de imprenta, luces, ciencia, y, en fin, de todo aquello que ahora no comemos ni hemos comido nunca."
Mucho prometía, ya sabemos lo que hubo. Y para lo que no sabemos, tenemos los libros de Historia. Sí, también en los canalículos de Internet, Sor Austringiliana.
Sigo paseando y leyendo. Y parece ser que empezamos el Club de Lectura.
María Ángeles Merino
https://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/2024/01/paseo-embozada.html
sábado, 26 de marzo de 2022
"El hombre mojado no teme la lluvia" de Olga Rodríguez. El drama de los desplazados.
martes, 1 de marzo de 2022
"...y las mariposas, que alzaban el vuelo, con sus alas, teñidas de sangre..."
El domingo leía: "El conflicto bélico en Europa que tiene al mundo en vilo" y me fui a Galdós, junto a "dos desconsoladas mujeres", tras la batalla de Arapiles, la misma pero paralizada, congelada ya por la muerte. Volvía a la emoción de unas mariposas con las alas teñidas de sangre. Así son las emociones que nos regalan los buenos libros: se guardan, esperan su momento y despiertan.
"Siguieron ellas y Tribaldos, y recorrieron el campo de batalla, que la luz del naciente día les permitió ver en todo su horror; vieron los cuerpos tendidos y revueltos, conservando en sus fisonomías la expresión de rabia y espanto con que los sorprendiera la muerte. Miles de ojos sin brillo y sin luz, como los ojos de las estatuas de mármol, miraban al cielo sin verlo. Las manos se agarrotaban en los fusiles y en las empuñaduras de los sables, como si fueran a alzarse para disparar y acuchillar de nuevo. Los caballos alzaban sus patas tiesas y mostraban los blancos dientes con lúgubre sonrisa. Las dos desconsoladas mujeres vieron todo esto y examinaron los cuerpos uno a uno; vieron los charcos, las zanjas, los surcos hechos por las ruedas y los hoyos que tantos millares de pies abrieron en el bailoteo de la lucha; vieron las flores del campo machacadas , y las mariposas, que alzaban el vuelo con sus alas, teñidas de sangre. Regresaron a Salamanca volvieron por la noche al campo de batalla no ya conmovidas, sino desesperadas; rezaban por el camino; preguntaban a todos los vivos y también a los muertos."
(Capítulo 40, La batalla de los Arapiles, Benito Pérez Galdós).
Una impresionante pintura de la guerra, sin pintura. La destreza literaria de Galdós insufló vida a lo que le contaron los mejores testigos, uno de ellos su padre. Merece la pena leer los Episodios Nacionales, aunque no seamos muy amigos de los relatos de guerra, como me pasaba a mí, que dudaba ante Trafalgar.
No a la guerra. ¿Verdad, don Benito?
La batalla de los Arapiles, Episodios Nacionales, 10. Primera serie, Alianza Editorial, El libro de bolsillo, tercera edición, 2016). Pagina 305.
viernes, 17 de septiembre de 2021
La tentación de leer un libro sin haber acabado otro...u otros.
En la entrada anterior, apunté la posibilidad de que don Benito me tuviera abducida, palabra que suena a cosa de extraterrestres, pero me salió así. Por cierto, en Fortunata y Jacinta, aparece un personaje que trae a cuento ese tema en una charla de café, así de avanzado era Galdós. ¿El de los extraterrestres? Sí, ya os contaré, y por si no os lo cuento, os animo a la lectura o relectura de tan grande novela, el más vivo retrato de la España de la segunda mitad del XIX, con personajes en absoluto extraterrestres. En este verano que ya se va marchando, alterné la relectura de Fortunata y Jacinta, mirad qué viejito está mi ejemplar de la editorial Hernando, con la lectura de nueve Episodios Nacionales posteriores a Trafalgar, a los que nunca había osado entrar. Debe ser que cada lectura tiene su edad, qué empecinada estaba yo en que no aguantaba libros de guerras. Entré.
Ahora estoy con Juan Martín el Empecinado, el noveno Episodio Nacional, y de la guerra he pasado a la guerrilla. Gabriel Araceli hace mucho que dejó de ser pilluelo de la playa y grumete en Trafalgar. Qué trajín, pasó por las intrigas de La Corte de Carlos IV, se amotinó un 19 de marzo, fue fusilado y resucitado un 2 de mayo, perdió a su Inés, siempre la pierde, batalló en Bailén, vivió el Madrid situado en Napoléon en Chamartín, resistió en Zaragoza, nos contó lo vivido en Gerona por su amigo Andrés, asistió a las sesiones de las Cortes de Cádiz y de la guerra a la guerrilla con Juan Martín el Empecinado que, al principio, puso en duda que el fogueado militar Gabriel pudiera combatir como guerrillero. Y con el noveno estaba cuando pasé por la librería, a por el décimo y último de la primera serie: La batalla de los Arapiles.
No sé cómo fue, pero salí con el episodio de marras y con otro tomo mucho más gordo: Los vencejos la última novela de Fernando Aramburu. La tentación fue demasiado fuerte. Mi amiga Austri me hubiera dicho: "María Ángeles, un poco de seriedad y termina un libro antes de comenzar otro".
Que sí, Austri, que es mi costumbre, que poco a poco voy rematando las lecturas, voy a sentarme en un banco y le echo un vistacito.
"A la extrañeza inicial siguió la decepción y luego ya todo ha sido un arrastrarse por los suelos de la vida.
...
No voy a durar mucho. Un año.
...
No me gusta la vida. La vida será todo lo bella que afirman algunos cantantes y poetas, pero a mí no me gusta. Que no me venga nadie con alabanzas al cielo del ocaso, a la música y a las rayas de los tigres. A la mierda toda esa decoración. La vida me parece un invento perverso, mal concebido y peor ejecutado. A mi me gustaría que Dios existiera para pedirle cuentas. Para decirle a la cara lo que es:un chapucero. Dios debe ser un viejo verde que se dedica desde las alturas cósmicas a contemplar cómo las especies se aparean y rivalizan..."
(Los vencejos, Fernando Aramburu, colección Andanzas, Tusquets editores, primera edición, septiembre 2021).
El personaje habla en primera persona, no le gusta la vida y se propone quitarse de en medio. A ver...Caí.
No hay problema, Galdós y escritores de ahora mismo. Don Benito, tanto en sus novelas como en sus episodios, nos da muchas claves para entender la España crispada y enfrentada que estamos viviendo. Y la naturaleza humana es siempre la misma, aunque no sé qué personaje galdosiano podría tener algún parentesco con el protagonista de Los vencejos, solo he leído las primeras páginas. Seguro que alguno cuadra...
Sigamos leyendo. Confío en que el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, el del profesor Pedro Ojeda, vuelva a las gestas lectoras de antaño, virtuales y presenciales. Y a ver si van desapareciendo las telarañas de La arañita campeña.
Un abrazo a todos los que llegan hasta aquí, un blog un tanto abandonado:
María Ángeles Merino
martes, 23 de marzo de 2021
Trafalgar: doña Francisca, la voz del sentido común ante la locura de la guerra.
El domingo 14 de marzo, primer aniversario del confinamiento de la pandemia, volví a escuchar su voz, cuando miraba los árbolillos floridos de la orilla del río. Pensaba en la primavera del año pasado, cuando el único paisaje fue mi casa, mi calle y el cerro de San Miguel como implacable telón. Y los arbolillos se quedaron sin mirones.
Recuerdas que el protagonista es Gabriel de Araceli, un anciano que escribe su vida, desde la niñez, en primera persona, y contempla los años pasados "como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se leyó". Mientras le dura" la superchería de la imaginación" , le parece como si un genio amigo le quitara de encima la pesadumbre de los años. Es joven, "el tiempo no ha pasado".
-¿Dónde lo dejamos?
-Era a primeros de octubre de aquel funesto 1805, nuestro héroe volvía a tener catorce años cuando le pilló desprevenido la pregunta de su "noble amo":
-Parece que el chaparrón también cae sobre nosotros, los lectores. La oímos y la vemos imponente: "con su gran papalina, su saya de organdí, sus rizos blancos y su lunar peludo a un lado de la barba". Solo con cuatro pinceladas y el retrato de la doña es completo, incluso un poco cómico.
-No sabemos muy bien qué solución proponía Francisca. Don Alonso, ante la ingenuidad de su mujer, miraba sonriendo una estampa mal pintada del Emperador Napoleón, clavada en la pared. Gabriel había dejado de verlo como un contrabandista, ahora se lo representaba de cardenal, con su famoso redingote colorado y subido a un caballo verde.
"Mira, Alonso...me parece que ya os han derrotado bastantes veces. ¿Queréis otra? Tú y esos otros tan locos como tú, ¿no estáis satisfechos después de la del 14?"
martes, 9 de marzo de 2021
La voz de Gabriel de Araceli: ni niño ni pícaro.
Este domingo, último día de febrero mocho, volví a escuchar su voz, cuando miraba distraída unas violetas, no muy lejos del pino habitual.





































