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lunes, 1 de agosto de 2016

sueña flores azules


Haiku

Esta amapola
sueña flores azules
y no está sola.

(Luz del Olmo)


Ahí siguen, junto a la maceta con el "hierbajo". Lo del "hierbajo", me han dicho que es una crasulácea, es otra historia...

Gracias, amiga.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

"El placer de la lectura", siguen las aventuras.



 
 

Regreso al relato de mi aventura con los libros, “el placer de la lectura” que nos propuso Pedro Ojeda. Lo dejé en "Viene la adolescencia y María Ángeles no sabe qué leer".

Y recuerdo a
un ilustre y poco convencional profesor, tanto que hoy la plaza del Instituto lleva su nombre, en el momento justo de preguntarme “¿qué libros lees?”. Y todavía chirría en mis oídos el eco de mi contundente respuesta: “ninguno”. Verdad o mentira a medias, estaba atravesando un breve desierto lector; pero había oasis: mis libros de siempre, manoseados y releídos. ¿Cómo hablar de ellos a un señor tan serio e intelectual?

Instituto Cardenal López de Mendoza, en Burgos. Plaza de Luis Martín Santos.
Se imponía un cambio de rumbo en mis lecturas. Algunas compañeras de clase leían a José Luis Martín Vigil, un jesuita autor de “novelas de formación adolescente” o novela social: “La vida sale al encuentro”, “Cierto olor a podrido”, “Los curas comunistas”. Ni siquiera un vistazo, aquello no me atraía nada, no era el espejo en que yo quería mirarme.


En clase de Literatura, le dábamos al comentario de texto, nos devanábamos los sesos con la adecuación fondo forma y memorizabamos el obeso libro de texto, con su lista interminable de autores y obras. Debíamos leer también algunos libros, para los que no nos daban orientación ni guión alguno. Lo tenéis que leer y ya está. Vais a la librería, compráis "El conde Lucanor", por ejemplo, y a leer lo que "fablaba" el señor conde con su fiel ayo Patronio, en castellano del siglo XIV. Es un libro fácil, unos cuentecillos...pensarían. Todavía lo conservo, es de la colección Austral, edición de 1971. El tiempo ya se ha puesto amarillo en sus páginas.


La animación a la lectura era inexistente, se sobreentendía. Deberíamos recordarlo cuando alguien idealiza aquel bachillerato, aquella forma de aprender. Ahora, los de la ESO comienzan con libros como "Campos de fresas" de Jordi Sierra, donde los personajes son tan adolescentes como los lectores y viven problemas de drogas, conflictos con los padres...lo actual. Todo muy blandito para que lo mastiquen bien.


Más tarde, les encargan leer las primeras obras literarias, han de hacer un "trabajo". Si no les "mola" leer, siempre hay algo que pillar en Internet, control más C, control más V, mira aquí hay alguien que escribe sobre las leyendas de Bécquer, "chachi"...Afortunadamente, existieron y existirán jóvenes hambrientos de letras. Encontré, entre ellos, por fin, el espejo lector en que mirarme.

Sigo mi aventura lectora. Voy echando sus cimientos.
 El Lazarillo y sus tretas para poder comer. Beatriz muerta de horror ante la banda azul que perdió en el Monte de las Ánimas y al mecer las azules campanillas de mi balcón creo que suspirando pasa el viento murmurador. Júrame tan solo que me amas, Romeo, y yo dejaré de ser una Capuleto, pero no jures por la luna. Y los niños de Macondo contemplan atónitos un trozo de hielo.  Que de noche le mataron al caballero, la gala de Medina, la flor de Olmedo.
Y , qué angustia, Dios dejará un día de soñarme, porque soy "un ente de ficción" como Augusto Pérez, el protagonista de "Niebla" de Unamuno.


Las huellas de nuestras primeras lecturas adultas son las más profundas, claro, he dicho que son cimientos.

Más tarde, descubrí a Delibes. Fue un encuentro casual, tuve que ayudar a alguien, el libro era "Las ratas", vaya titulito, pensé.  Contemplo los tesos mondos con pueril fruición, junto al Nini, un niño sabio. En campos de corregüelas, oímos la algarabía de los grajos, pisamos barbechos y nos asomamos a las huras. Después, ya no era por casualidad, me fui al encuentro de Daniel el Mochuelo y de casi todos los demás. El día en que murió don Miguel, quise reunirlos en mi blog.



A la vista del contenido de este blog, tal vez os parezca raro que todavía no haya nombrado a Cervantes. El Quijote lo leí más tarde. A los veintitantos años, compré un ejemplar de la edición de Martín de Riquer, comencé su lectura y no me desagradaba pero...es un libro que se lee mejor en la madurez. Tal vez porque don Quijote sea un cincuentón metido en aventuras, tras haber pasado años y años de vida hidalga y apacible en su aldea. Porque es un personaje que ya está de vuelta, puede ser eso. Sí, con el de la Triste Figura he pasado muy buenos ratos. Y no digamos en nuestra lectura colectiva, la de "La acequia". Placer de la lectura y de la escritura. ¿Y qué es la escritura sino el leerse a uno mismo?


Leo el Quijote, en mi viejo libro.
 ¿Cuántos libros habré leído? ¿Cuántas horas habré pasado leyendo?  Leer, leer, en el tren, en el autobús, en la cama, en el sofá, en el banco de un parque, sentada en un césped, deliciosos refugios.
 
Pedro Ojeda nos habla de "la soledad del lector", de un "tiempo solitario" que nos prepara para el tiempo que sucede al cerrar el libro.
 
 Nos reprochan nuestro aislamiento, dicen de nosotros, los ávidos lectores, que estamos en las nubes.  Subimos a las nubes, sí,  para ser capaces de afrontar y entender lo de aquí abajo. Porque conocemos muy bien el mundo real, demasiado lo conocemos.

Y no somos, de ninguna manera, "
el príncipe que todo lo aprendió en los libros".

Un abrazo de la lectora:
 
María Ángeles Merino

domingo, 24 de junio de 2012

¿Poco literarios los geranios?



¡Es verdad! Parece que nos hayamos puesto de acuerdo en convertir a las flores en protagonistas de nuestras entradas: Gelu Penélope, Paco Cuesta, Mimosa, Aldabra,  María Ángeles Merino  y una larga lista de  blogueros amigos. Nuestra amiga Myriam, de "De amores y relaciones", así nos lo hace notar y nos guía por un amplio recorrido floral.

En mi entrada del 20 de junio, confecciono un juego botánico, poético y nostálgico en torno a las "azules campanillas" de la rima 43 de Gustavo Adolfo Bécquer; las mismas que aparecen fugazmente en la leyenda "Tres fechas" del mismo autor.

Campanillas que me envía Asun, del blog "Para reflexionar".

 Las busco, las hallo y las coloco, según mis palabras, "junto a geranios rojos y  poco literarios".

Nuestra amiga Aldabra, la de "Congo y yo", me dice  en su comentario: "¿cómo que son poco literarios los geranios, mujer?... no estoy de acuerdo, me encantan los geranios, el rojo geranio, el granate geranio... será que siempre los hubo en el patio de mi infancia...". Y tiene razón, tal vez yo me he explicado mal.



Porque a mi también me gustan mucho los geranios, los tengo de todos los colores y coloco todos los que puedo, los que caben, entre ventana y contraventana. Los he mostrado varias veces en el blog, incluso con un fondo de nieve.



Los califiqué de "poco literarios" porque los escritores no suelen acordarse de tan humilde flor, muy agradecida y que requiere pocos cuidados. Los poetas son más de rosas, claveles, lirios o violetas.

Me pregunto: ¿qué escritor convirtió , en alguna ocasión, la belleza botánica de los geranios en belleza de palabras? Enseguida me viene a la mente, no sé por qué, el gran poeta Juan Ramón Jiménez. Así que googleo, hago que compartan el recuadro de "buscar" y  unos muy literarios "geranios rojos" salen a mi encuentro:

"Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobre el mantel de nieve, y los geranios rojos y las pintadas manzanas coloreaban de una áspera alegría fuerte aquel sencillo idilio de caras inocentes."


Reconozco esas palabras. Una  niña  sentada en un pupitre, la misma que vive dentro de mí, las lee en silencio mientras  sigue la  lectura en voz alta de otra colegiala.  Bata blanca, chalina azul de lunares blancos, cuello de rígido plástico, rígida disciplina. Muy atenta porque, en realidad, está siguiendo  dos lecturas: la de la compañera, líneas arriba, y la suya propia, unas cuantas líneas más abajo. Teme que descubran y castiguen su indisciplina lectora.


De aquí.

Es una edición infantil de "Platero yo", de la argentina editorial Losada. Porque, en mi colegio, había burritos"plateros" por todas partes: en los cuadritos de las paredes, en el armarito de los libros de lectura, en los dictados y  en nuestros dibujos. Mis maestras quisieron ponernos en contacto con la mejor prosa poética, restando tiempo a libros patrioteros, de genuino sabor franquista. Es de agradecer.

http://elcocodriloazul.blogspot.com.es/2010/04/anos-40.html

Reconozco, a pesar de las cuatro décadas y pico, la "rosada lumbre", el "mantel de nieve" los "geranios rojos" y las "pintadas manzanas". Un bello color rojo geranio baña la inolvidable "comida de los niños" en un "dulce comedor encendido". Me siento inmersa en un mundo de inocencia, cariño y  protección. Percibo colores, contrastes, silencio, miedos y ruidos. Y me siento identificada con la quietud y tristeza de Platero. Así lo siento, así lo sentí. Leedlo conmigo:



Era la comida de los niños. Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobre el mantel de nieve, y los geranios rojos y las pintadas manzanas coloreaban de una áspera alegría fuerte aquel sencillo idilio de caras inocentes. Las niñas comían como mujeres; los niños discutían como algunos hombres. Al fondo, dando el pecho blanco al pequeñuelo, la madre, joven, rubia y bella, los miraba sonriendo. Por la ventana del jardín, la clara noche de estrellas temblaba, dura y fría.

De pronto, Blanca huyó, como un débil rayo, a los brazos de la madre. Hubo un súbito silencio, y luego, en un estrépito de sillas caídas, todos corrieron tras de ella, con un raudo alborotar, mirando espantados a la ventana.
¡El tonto de Platero! Puesta en el cristal su cabezota blanca, agigantada por la sombra, los cristales y miedo, contemplaba, quieto y triste, el dulce comedor encendido.
(Susto, "Platero y yo, Juan Ramón Jiménez)


De las campanulas a los geranios. De Gustavo Adolfo Bécquer a Juan Ramón Jiménez. Del instituto al colegio. De un recuerdo adolescente a un recuerdo infantil. Y todo empezó con la búsqueda de unas "azules campanillas".

Tienes razón, Aldabra, los geranios pueden ser muy literarios.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:


María Ángeles Merino

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Tienen "azules campanillas"?

Por fin encontré campanulas, campanillas azules.

¿Recordáis? El año pasado, por estas fechas, leíamos colectivamente las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.

 Violetas, rosas, madreselvas, azucenas...Vehículos de amor, testigos de amor o la misma mujer amada. Todas las flores de las Rimas duermen su "dulcísimo sueño". . Pero, en mi primera lectura adolescente, ninguna lo tuvo tan dulce como aquellas "azules campanillas" mecidas por manos enamoradas.

 Me veo con un libro en la mano, en el jardín de mi viejo instituto. Caí atrapada en sus redes de suspiros, viento y murmullos. Imaginé unas flores de un extraordinario color: el azul Bécquer, el de las campanillas.





 Cuatro décadas después, me asomo a través de la reja del instituto. Y descubro que las veinticinco palabras siguen ahí, ocultas "entre las verdes hojas". Oigo:

Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador,
sabe que oculto entre las verdes hojas
suspiro yo.
...

<><><><>
Jardín botánico del Instituto "Cardenal López de Mendoza·" (Burgos)

En busca del azul,  pregunto en varias floristerías: ¿Tienen "azules campanillas"? No, las tuvimos hace poco, ahora  no tenemos, ya no es su tiempo...

 Me hubiera gustado fotografiarlas para acompañar las entradas de la lectura colectiva de las "Rimas", pero  me tuve que conformar con imágenes de Internet.

Un año después,  me  salen al encuentro semiocultas entre otras plantas de exterior. La dependienta me informa, muy puesta:

-"Campanula isophylla". Campanilla, Campana de Italia, Estrella de Italia. Planta perenne. Hojas de forma acorazonada y dentadas. Flores con la corola en forma de receptáculo, azul violácea o blanca. Floración en primavera. Se cultiva en macetas suspendidas, ya que las ramas son colgantes. Prefiere la semisombra, hay que protegerla del sol fuerte. Necesita riego abundante, escaso en invierno...



Ella con su retahíla y yo con la mía:

-¿Son las que decía Bécquer en la rima 43? "Si al mecer las azules campanillas de tu balcón..." Las mismas  que lucían en la ventana de la misteriosa mujer de la leyenda "Tres fechas?

"... una maceta de campanillas azules, cuyos tallos subían a enredarse por entre las labores de granito, y unas vidrieras con sus cristales emplomados y su cortinilla de una tela blanca, ligera y transparente."

La muchacha sabe de flores, pero a Gustavo Adolfo Bécquer apenas lo relaciona con unas "oscuras golondrinas". Me anima a llevarme la planta, veré como sus ramas colgarán y cubrirán de azul un  balcón, una terraza, una ventana...

Ahí las tengo, entre cristal y cristal, junto a  geranios rojos y poco literarios.



Esta mañana, abro la ventana y oigo " el viento murmurador". ¿O son suspiros? ¿Estará el espíritu del poeta "oculto entre las verdes hojas?

Despierta, María Ángeles, despierta.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

miércoles, 13 de julio de 2011

Carta de Bécquer donde dice que irá "a tomar los baños de mar a Bilbao".


Mi entrada del 28 de junio, en torno a algunas Rimas,  tenía como título: "...las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas. " ¿Las vio Bécquer? Os planteaba la pregunta ¿vio Gustavo Adolfo Bécquer el mar realmente? La respuesta me la ha dado Gelu, del blog "Penélope aguarda en Itaca". Así dice en un comentario, en mi blog:


"Creo que Bécquer sí vio el mar.
Te dejo un enlace, con el lugar exacto donde aparece, (que había puesto en mi entrada del día 4, de julio) de la
Universidad de Sevilla- Fondos digitales. Bécquer. 294 en el que en una carta a sus suegros, les dice:
(...)" hasta junio que iré a tomar los baños de mar en Bilbao a fin de estar bien para el otoño...”.


Mi intención era colocar aquí la copia del documento, pero el blogger no la admite.  El enlace es:
http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/3725/1/becquer-manuscrito/


Tenéis que buscar la página 294 . Veréis dos cartas mecanografiadas, publicadas  por el poeta Gerardo Diego en 1942.  Gustavo escribe a sus suegros, llamándolos "queridos padres". Al leerlas, nos da la impresión de que las relaciones con su familia política no pasaban por un buen momento.

En ellas , también ocupan un lugar importante las preocupaciones económicas. Vemos que , al poeta, le importan un rábano las alabanzas; lo que le interesa es que acudan a ver su "Clara de Rosembag".  Y su mujer, Casta, informa a sus padres del costo de la celda en Veruela, nada menos que ¡veinticinco duros al año! Por cierto que la ortografía de ésta no es muy cuidadosa.


"Queridos padres: después de haber estado un mes en Madrid me (encuentro) ya en Veruela bastante bueno. A Casta y al niño los he encontrado bien y según me dice Uds. también se encuentran con salud. Ahora voy a ver si vacuno al niño para llevarlo a esa donde pasaremos algunos días. Los negocios no han salido mal arreglados de modo que yo estaré por esas tierras hasta junio que iré a tomar los baños de mar a Bilbao a fin de estar bien para el otoño época en que volveremos a Madrid. Casta dice que ha escrito a Uds. dos cartas que al parecer no han recibido. Contesten Uds. a esta para saber como siguen de salud y manden a su hijo que los quiere: Gustavo"


Gracias, amiga Gelu, por tu minucioso trabajo y por guiarnos hasta este interesante documento.


Un abrazo de:


María Ángeles Merino

domingo, 3 de julio de 2011

"...cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos..."





¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?



¿Será verdad que, huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?



¿Y allí desnudo de la humana forma,
allí los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?


¿Y ríe y llora y aborrece y ama
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?


Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros:
pero sé que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco.



Con esta Rima 23 nos sumergimos en el mundo del sueño. La realidad se nos presenta como  una mezcla indisoluble de lo soñado y lo real, se borran contornos y el poeta no sabe si "ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros".

Sueños, ensueños y pesadillas están muy presentes  en la obra de Bécquer, tanto en verso como en prosa, siguiendo a los poetas románticos alemanes,  defensores  del valor de los sueños, como único camino para acceder a un mundo distinto de nuestra realidad objetiva.

Sólo cuando  penetramos en el interior de nosotros mismos, en nuestro inconsciente, captamos el universo en su verdadera dimensión. Así, Johann Paul Richter (1763-1825), poeta alemán más conocido como Jean Paul, expresa: "El sueño sepulta el primer mundo, sus noches, sus congojas, y nos brinda un segundo mundo con las formas que hemos amado y perdido". G.A.B. plantea, en la 23, bajo la forma de un interrogante, algo muy similar: "¿Será verdad...?"


Esa  misma comunión entre mundo y sueño de la 23 aparece en la Rima 72: "Te vi un punto, y flotando ante mis ojos ...".Unos ojos verdes desasidos de un rostro, fantasmales como fuegos fatuos, persiguen al poeta.




La creación poética es, para G.A.B, dar vida consistente  a esos fantasmas inconsistentes que flotan en las nebulosas regiones del sueño, a esas:

Al estudiar su obra no podemos hacer abstracción de la parte consagrada al sueño, sin desvirtuarla completamente.  Dice Jorge Guillén: "Bécquer no llega a ser Bécquer más que rodeado de sueños"("Lenguaje y Poesía", Revista de Occidente, Madrid 1962).

Sueño y vigilia se integran indisolublemente . Así describe al poeta  su biógrafo y amigo Narciso Campillo:


"Gustavo era de los hombres que sueñan despiertos hasta el punto de asistir como espectadores al drama real de su propia vida".


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:


María Ángeles Merino

El contenido de esta entrada está basado en el  de las páginas 38 , 39 y 40, del estudio preliminar y notas que Ivonne Bordelois y María Silvia Delpy incluyen en la edición de las"Rimas" de la editorial Kapelusz, 1969, Buenos Aires.
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, a partir del comentario de la rima 32 analiza uno de los temas claves de la poética becqueriana, el del sueño. Excelente.

martes, 28 de junio de 2011

"...las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas. " ¿Las vio Bécquer?

LECTURA COLECTIVA DE LAS RIMAS DE BÉCQUER.
  "LA ACEQUIA" (PEDRO OJEDA)

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
...
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme  con mi dolor a solas!


Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!


Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!...
¡No pudo ser!


Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas:
...
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas
que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
...

...
Ascua encendida es el tesoro,
sombra que huye la vanidad.
Todo es mentira: la gloria, el oro,
lo que yo adoro
sólo es verdad:
¡la Libertad!

Así los barqueros pasaban cantando
la eterna canción
y al golpe del remo saltaba la espuma
y heríala el sol.


¿Te embarcas? gritaban, y yo sonriendo
les dije al pasar:
—Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo
la ropa en la playa tendida a secar.


¿Gustavo Adolfo Bécquer vio, realmente, el mar ? Su biografía nos dice que , en 1846, con diez años, ingresa en el Colegio Náutico de San Telmo, llamado "de mareantes", como alumno gratuito. En su condición de futuro marino ¿ las naúticas lecciones incluyen ver realmente el océano  ? ¿O se limitan sus instructores al cercano y familiar  Guadalquivir? No lo sé. Tal vez no hubo tiempo porque el colegio cierra un año después y, desconcertado,  ha de buscar otras vocaciones: la pintura, el periodismo, la poesía...

En su corta vida, reside siempre en ciudades o pueblos interiores. Pero, en  la rima 79 , nos encontramos con "las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas". ¿Cantábricas? ¿Hay algún viaje a tierras norteñas? ¿Se lo permite su frágil economía? ¿Alguno de sus  escritos periodísticos deja constancia de ello?

En realidad, el poeta, para moldear su propia realidad poética no necesita ver, ni oír, ni oler, ni tocar .

El  mar de Bécquer forma  parte  de una naturaleza  dinámica, agitada, vibrante, animada por una corriente vital que permite la fusión entre individuo y universo.

Así , en la rima 35, las olas braman y él pide  ser arrebatado por ellas, de la misma manera que lo hace con los vientos y las nubes. En la  26, se produce un enfrentamiento , la roca contra  el océano, él y ella, una unión imposible. En la 79, unas  pupilas  verdes centellean tan enojadas como las olas "que rompen en las cantábricas peñas". En la 5, el poeta embarca en el barco del desengaño.

Mar  desatado, rompiente, enojado, espumeante...

En esta entrada, utilizo las imágenes tomadas ayer, día 27 de junio, en mi excursión de fin de curso. Visitamos un rincón precioso de la costa de Bizkaia: Bermeo, Bakio y la ermita de San Juan de Gaztelugatxe. Busco un  mar Cantábrico becqueriano, me parece un disparate; pero en la rima 79 descubro  que no lo es tanto

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

martes, 21 de junio de 2011

"Una flor que oculta crece en un claustro sombrío"

Esta entrada pertenece a la lectura colectiva de las "Rimas" de Gustavo Adolfo Bécquer, de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

 La mujer imposible , y por ello más deseable, recorre toda la obra becqueriana, tanto en prosa como en verso.  Y como mujer inalcanzable  asoma, misteriosamente, la figura de la novicia. Tres variaciones de este tema encontramos en las Rimas: en la 9, en la 24 y en la 59.




...
El eco de un suspiro que conozco,
formado de un aliento que he bebido,
perfume de una flor que oculta crece
en un claustro sombrío.
...


Esta rosa crece a la sombra de un monasterio, en Palacios de Benaver.


Parece resonar el eco de la leyenda "Tres Fechas":

«Algún día, en esa hora misteriosa del crepúsculo, cuando el suspiro de la brisa de primavera, tibio y cargado de aromas, penetra hasta en el fondo de los más apartados retiros, llevando allí como una ráfaga de recuerdos del mundo, sola, perdida en la penumbra de un claustro gótico, la mano en la mejilla, el codo apoyado en el alféizar de una ojiva, ¿habrá exhalado un suspiro alguna mujer al cruzar su imaginación la memoria de estas fechas? ¡Quién sabe!»
...
Me aproximé a los hierros
que defienden la entrada,
y de las dobles rejas en el fondo
la vi confusa y blanca.
Rejas de una ermita en Villanueva de Argaño (Burgos)

La vi como la imagen
que en leve ensueño pasa,
como rayo de luz tenue y difuso

que entre tinieblas nada
...


Parece resonar el eco de la leyenda "El rayo de luna":

«En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una cosa blanca que flotó un momento y desapareció en la oscuridad»


Musgosas ruinas del monasterio de San Juan (Burgos)

¡Cuántas veces al pie de las musgosas
paredes que la guardan
oí la esquila que al mediar la noche
a los maitines llama!

Esquila que llama a la oración a las benedictinas de Palacios de Benaver.


¡Cuántas veces trazó mi triste sombra la luna plateada
junto a la del ciprés que de su huerto
se asoma por las tapias!

Cementerio del monasterio arriba citado.

Cuando en sombras la iglesia se envolvía,
de su ojiva calada
¡cuántas veces temblar sobre los vidrios
vi el fulgor de la lámpara!

Catedral de Burgos en disolución.

Aunque el viento en los ángulos oscuros
de la torre silbara,
del coro entre las voces percibía
su voz vibrante y clara.

Ave María de Shubert.
....
Un suspiro, una flor escondida en un claustro, una rayo de luz entre tinieblas. Una mujer "confusa y blanca". Rejas, paredes musgosas, iglesia sombría, torre, ciprés, llamada a la oración, voz clara que suena entre el viento y las demás voces. Gustavo Adolfo sueña.

Vuelve a la rima 51:

Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven; ven tú!

La mujer ideal es ideal en el plano erótico, pero también en el literario, pues representa "la poesía de lo inefable, la que escapa o se resiste al lenguaje, la única que merece la pena".


Para finalizar, Sor Austringiliana ha cometido la travesura de traerme estos irónicos versos de "El tren" de Antonio Machado.


¡Frente a mí va una monjita
tan bonita!
Tiene esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita.
Y yo pienso: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Mas tú eres
maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
bajo tus cofias de lino.
Tus mejillas
—esas rosas amarillas—
fueron rosadas, y, luego,
ardió en tus entrañas fuego;
y hoy, esposa de la Cruz,
ya eres luz, y sólo luz...
¡Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncellas
en un convento a encerrarse!...
Y la niña que yo quiero,
¡ay!, preferirá casarse
con un mocito barbero!
...

La monjita del tren machadiano no tiene nada que ver con la novicia de las Rimas ¿O sí?


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, parte de la mujer imposible como clave de la lectura de Bécquer... y llega hasta una monja machadiana. No os perdáis esta entrada.

lunes, 13 de junio de 2011

Las azules pupilas de una mujer bella y curiosa.


Gustavo Adolfo Bécquer no sólo hizo poesía sino que nos explicó  qué entendía él por tal. Así dice en la primera de sus cuatro "Cartas literarias a una mujer":

"En una ocasión me preguntaste:

-¿Qué es la poesía?

¿Te acuerdas? No sé a qué propósito había yo hablado algunos momentos antes de mi pasión por ella.

-¿Qué es la poesía? - me dijiste.

Yo, que no soy muy fuerte en esto de las definiciones te respondí titubeando:

- La poesía es..., es...

Sin concluir la frase, buscaba inútilmente en mi memoria un término de comparación, que no acertaba a encontrar.

Tú habías adelantado un poco la cabeza para escuchar mejor mis palabras; ...en tus púpilas húmedas y azules como el cielo de la noche brillaba un punto de luz.
Mis ojos... se volvieron entonces instintivamente hacia los tuyos, y exclamé, al fin:
-¡La poesía..., la poesía eres tú..."
De este modo, para Bécquer poesía y mujer son una única unidad: la mujer es "el verbo poético hecho carne". El poeta opone la visión racional que el hombre tiene del mundo y la visión más intuitiva y espontánea de la mujer. Sí, ya sé que muchos  lectores del siglo XXI no están, no estamos, de acuerdo con eso; pero estamos leyendo un texto del XIX. Leed bien la carta completa, os doy el enlace, para darme vuestra opinión.
http://biblioteca.vitanet.cl/colecciones/800/860/863/cartasliterarias.pdf

Bécquer repite la primera afirmación , casi textualmente, en la rima 21:




La mujer de la "Carta literaria" tiene las "púpilas húmedas y azules como el cielo de la noche, como la de la rima 21. ¿Será la misma de la rima 29? Veamos.


Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.



Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las trasparentes lágrimas en ella

se me figuran gotas de rocío
sobre una vïoleta




Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.



Esta rima se publicó, en 1859, con el título de “Imitación de Byron”. La imitación se refiere a unos versos de las “Hebrew Melodies”, de Lord Byron, que se reflejan en la segunda estrofa:
«¡Te vi llorar! En tus azules ojos / Se detuvo una lágrima brillante, / Cual cristalina perla de rocío / De la violeta en el humilde cáliz». Traducción de Antonio Arnao ( 1857).
 http://cvc.cervantes.es/obref/rimas/rimas/rima29.htm
Bellísímas palabras las de Gustavo Adolfo. Sólo quisiera añadir que cuando habla de  pupilas, debe estar hablando, en realidad, del iris. Las pupilas son orificios y se ven negras, son los iris los que presentan una tonalidad más o menos azul, verde, marrón, gris o negra. Un poeta no tiene porque haber estudiado la anatomía del ojo humano. ¡Ah! Y en la rima 79 las pupilas, las de las huríes del profeta, son verdes. ¡Mucho Ojo!

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:
María Ángeles Merino
Esta entrada forma parte de la lectura colectiva de las Rimas de Bécquer, de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda, el cual  dice en "La acequia":

"Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta un motivo esencial de la poesía becqueriana: las pupilas azules. No os lo perdáis."