¿Burgos?
Desde la calle Laín Calvo...
...hasta Huerto del Rey (Plaza de la Flora)
...está el Pasaje de la Flora
Son cinco plantas y un ático. ¿Hay otro ático oculto?
"[Diario de operaciones del comandante de Estado Mayor Diego Paisán Pampliega. Texto mecanografiado en hojas sueltas. Se conserva incompleto, con numerosas páginas perdidas y otras sucias o rasgadas. Frecuentemente el autor se refiere a sí mismo como "el comandante...`"]
...mantener como residencia definitiva el lugar al que llegamos azarosamente y que nos viene sirviendo de refugio, cuya descripción detallada se procede a realizar...piso ático de una finca de seis alturas, situado en la calle de Laín Calvo, con ventanas a esta vía y a su opuesta, la plaza de Huerto del Rey, y también el patio de luces que se abre sobre el llamado pasaje de la Flora, callejón público que atraviesa todo el edificio y sirve para el tránsito peatonal entre las vías arriba mencionadas (denominamos las calles, pese a la evidente inexactitud, con los nombres burgaleses, ya que desconocemos los oficiales en este país)...

General Sanjurjo.
"...el comandante ha drigido a los hombres una alocución patriótica en la Sala de Banderas en la que se ha encarecido la importancia de la misión y como el alzamiento militar puede depender del pronto hallazgo del general Sanjurjo"
Vista de Burgos desde el cerro de San Miguel.
"...También ha subrayado que la población en la que se hallan, aunque de caserío similar al de Burgos, no es la gloriosa ciudad castellana sino territorio ajeno y hostil..."
Confesionario del Penitenciario, en la capilla del Cristo, en la catedral de Burgos.
"... probablemente el Purgatorio o sus aledaños, donde rigen usos peculiares que sólo el Rvdo. P. Cosme Herrera, una vez restablecido, podrá explicar..."
Arroyo Cardeñadijo, junto al puente Bessón. el del Instituto. Un poquito más allá, desemboca een el Arlanzón.
"Le despertó el frío y un dolor profundo en el pecho. El seminarista Rodrigo Gorostiza se encontraba aturdido, con sensación de estar enfermo y sin fuerzas...Tardó en darse cuenta de lo evidente: no veía nada...Tanteó y se dio cuenta de que el barro en que estaba acostado pertenecía a una acequia que se abría en mitad del suelo, por donde fluía un arroyuelo"
Detalle del sepulcro del arcediano Fernández de Villegas (catedral de Burgos)
"Rodrigo se fue serenando y consiguió ordenar sus recuerdos...Recordaba al padre Herrera de rodillas, rezando ante el sepulcro del arcediano Villegas...Entonces comenzaron a sucederse los fenómenos.
Primero, el libro de piedra que don Cosme había arrancado del sepulcro cambió de aspecto..."

"De repente, como si se tratara de un juego de magia del padre Pintado, había adquirido la apariencia de un libro real, con sus tapas aterciopeladas de color rojo"
Cimborrio de la Catedral de Burgos, en el crucero de la misma.
"El libro estaba en el suelo y parecía dotado de movimiento...Al igual que un pájaro despistado o una polilla encerrada en un farol, buscaba una salida sin lograrlo: chocaba con las verjas de las capillas, se elevaba y se atizaba contra las claves de la bóvedas, daba círculos en el crucero sin hallar un hueco que le permitiera escapar"
Escalera Dorada engalanada en Semana Santa.
"¡Señala la Escalera Dorada!-exclamó don Cosme.
La escalera estaba abarrotada por el público que trataba de huir."
Catedral de Burgos deconstruida.
"El pánico era general, parecían náufragos en un barco que se estuviera yendo a pique"
Escalera Dorada borracha de flash.
"De repente, la escalera se inflamó como si estuviera construida con carbones encendidos."
Fuego del que sí quema.
"-¡Es el fuego que purifica, pero no abrasa, comandante! ¡No tema ninguna quemadura! Las llamas son la frontera del Reino de Dios, es lo primero que encuentra el alma cuando abandona el cuerpo...
"Aquí vamos a morir todos", pensó Rodrigo al tiempo que corría hacia la Escalera Dorada...Los pies se le volvieron de plomo...Sentía que se sofocaba, que no podía resistir el calor.
Después de esto, ya no recordaba nada."
Los textos están extraidos de las páginas 11-20, del primer capítulo "La ciudad doliente", de la novela de Óscar Esquivias: "La ciudad del Gran Rey", ediciones del Viento, segunda edición, diciembre 2006.
Un abrazo de María Ángeles Merino, autora de todas las fotos, excepto la del libro rojo y la del general Sanjurjo, evidentemente.