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viernes, 28 de noviembre de 2025

Luces de bohemia y Otras luces de bohemia.





El 26 de octubre de 2O25, comenzaba a leer "El País". Es, para mí, el último reducto de la lectura de periódicos y revistas en papel. Lo compro solo el domingo, junto al suplemento, y la vendedora del quiosco, de los pocos que quedan, me lo entrega sin más, sin que yo abra la boca. Echo un vistazo a la portada  y, sin abrirlo, me dirijo a  la siempre magistral columna de Manuel Vicent, casi siempre con olor a mar, hoy no. Aquel día iba de periodistas y comenzaba así:

 "A principios del siglo pasado, en el mundo del periodismo, junto a los grandes nombres que han perdurado en la memoria, Azorín, Julio Camba, Josep Pla, Chaves Nogales, se movían unos seres famélicos, bohemios, confidentes de la policía, alimentados por el fondo de reptiles, que también decían llamarse periodistas...Eran unos seres tronados que no pretendían otra cosa, salvo la de seguir vivos. Sus querellas las resolvían personalmente a bastonazos en los cafés. Valle-Inclán reflejó aquel mundo sórdido en la obra Luces de bohemia."

No había reparado en el título: Otras luces de bohemia. Ahora me doy cuenta. ¿No es ese el libro que vamos leer en el Club de Lectura? Muy bien, estas palabras de Manuel Vicent serán, sin duda, una buena introducción, pueden orientarme para entrar en la obra. Sigo: 

"No obstante, la dignidad de este oficio siempre estuvo a salvo...y durante la dictadura, aunque fueran amordazados, hubo muchos que lucharon por abrir alguna grieta de libertad en el muro jugándose el pellejo...sus nombres, sin los cuales no podría entenderse el espíritu de la Transición. El periodismo que durante los primeros años de la democracia fue una fiesta de la Inteligencia ha ido derivando hasta caer en un albañal... La verdad y la basura se expanden juntas".

"Están aquí otra vez aquellos periodistas patibularios de antaño que han hecho de la comunicación un negocio sucio y de la lucha política un espectáculo intestinal..."

¡Han vuelto! Manuel Vicent escribe con tristeza: "Pero de creer que este, el de periodista, era el mejor oficio del mundo, uno empieza a sentirse humillado de pertenecer a una profesión totalmente degradada. " 



Sí, como decía en mi anterior entrada, estamos "expuestos al esperpento". Nunca hubiéramos pensado en volver a algo comparable a los míseros periodistas de Luces de bohemia:"seres famélicos, bohemios, confidentes de la policía, alimentados por el fondo de reptiles, que también decían llamarse periodistas". Sí, podemos pensar en quiénes son los periodistas "patibularios" de ahora, patibularios de patíbulo, quienes convierten la comunicación en "negocio sucio" y la  lucha política en "espectáculo intestinal", intestinal de caca. No nos costará mucho.

 El esperpento está muy de actualidad. Tenemos buen "fondo de reptiles" en nuestro "dramatis personae". Famélicos no precisamente, o es otra su hambre, tronados de trueno sí. 


No nos faltan "Latinos de Hispalis", ni "Ministros de la Gobernación", para desgracia de los Max Estrella. De todo lo demás, pensad un poco, no hay nada nuevo bajo el sol, aunque la España de 2025 poco tenga que ver con la de 1920, afortunadamente. Los niños no mueren, los anarquistas no arrojan bombas, no se practica la "ley de fugas"...La diferencia principal, aparte del nivel de vida, estaría en la velocidad y cantidad con que ahora se difunden tanto las noticias como los bulos.  

Hubo y hay buenos periodistas, todavía. 

Ya veis, Valle Inclán y Manuel Vicent. ¡Cráneos privilegiados! ¡Naturaca! 

María Ángeles Merino Moya


jueves, 21 de noviembre de 2024

Jugamos y no aprendemos

 


Viene de "La arañita campeña":

El sábado, miraba ensimismada el agua de la fuente, frente al Malatos. Jugaba con la luz y los colores de una mañana de otoño. ¡Con la que ha caído, María Ángeles! ¡Agua!

Ayer, leía al escritor Manuel Vicent, tan valenciano: 

"La tierra que te da de comer con sus frutos, puede aplastarte con un terremoto; el aire con esa   brisa tan agradable puede convertirse en un huracán devastador; el fuego que arde en la chimenea es capaz de incendiar los bosques y el agua que bebes puede llevarse por delante tu vida con todos tus enseres. Los científicos habían advertido ...sin duda algunos políticos no han estado a la altura de este cataclismo, pero si algún miserable trata de sacar partido de esta desgracia echando la culpa al adversario será como uno más   que aprovecha el caos para realizar un pillaje en un supermercado...es el momento de la solidaridad y el arrojo ante el infortunio. Con muchas lagrimas los muertos serán enterrados...seguiremos jugando a desafiar a la naturaleza, como siempre, sin haber aprendido nada."

("Valencia en el corazón", domingo 3 de noviembre de 2024, El País)

No aprendemos, nunca aprendemos, Manuel Vicent. El agua sigue su camino.

Ya ve, Sor Austringiliana, palabras de valenciano.

Valencia, en el corazón de todos. 

María Ángeles Merino


martes, 19 de marzo de 2024

"Detritus de odio ibérico" ("Tirad de la cadena")



Tomado de mi otro blog : "El blog de Sor Austringiliana"

El domingo, 17 de marzo, el escritor Manuel Vicent se expresaba así en su columna del suplemento dominical de "El País". El título "Tirad de la cadena":

"Al final de cada sesión de control al Gobierno en la que algunos diputados de uno y otro bando sacan lo peor que llevan dentro, como sucede en las letrinas, debería haber un ujier encargado de tirar de la cadena. El espectador echa de menos que suene una cisterna que se lleve hacia la alcantarilla este detritus de odio ibérico que les sale del alma a algunos padres de la patria..."

Sacan lo peor y esto ya huele bastante mal. "Detritus" y "odio ibérico", qué entrada más ajustada la de Vicent, también nos recuerda que no todos los políticos son así y el riesgo que corremos. 

Reflexionó sobre lo que he leído, abro el Episodio Nacional 23 de Galdós, "De Oñate a la Granja" u encuentro la respuesta que daban a esto los  románticos: batirse en duelo con pistolas, como hizo el célebre Mendizábal con su oponente Istúriz. Leo: 

"Para que el romanticismo, ya bien manifiesto en la Guerra civil, se extendiese a todos los órdenes, como un contagio epidémico, hasta los Ministros Presidentes iban al terreno, pistola en mano, con ánimo caballeresco, para castigar los desmanes de la oposición. En los campos del Norte, la cuestión dinástica se sometía al juicio de Dios. Los políticos, ciegos, medio locos ya, no pudiendo entenderse con la palabra que de todas las bocas afluía sin tasa, apelaban a la pólvora..." (De Oñate a la Granja) 

Unos disparos sin intención de herir y el honor recuperado, así se saldó aquel duelo. En otros, hubo heridos y muertos. En fin, no me parece solución la romántica, que nadie me malinterprete, pero es que ahora...

Aplaudo a Manuel Vicent. Tirar de la cadena, ahora no hay cadena siquiera. 

Ya ve, Sor Austringiliana, a ver si los románticos van a ser más civilizados que nosotros.  

María Ángeles Merino

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-onate-a-la-granja--0/html/

sábado, 26 de marzo de 2022

"El hombre mojado no teme la lluvia" de Olga Rodríguez. El drama de los desplazados.




 El hombre mojado no teme la lluvia de Olga Rodríguez.

Para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda. Este mes corresponde la lectura de El hombre mojado no teme la lluvia (Voces de Oriente Medio) de la periodista Olga Rodríguez. que, en este libro, "nos muestra la sangre y la vida que fluyen por las calles de Oriente Medio", "nos acerca a esta conflictiva región a través de sus habitantes, hombres y mujeres aparentemente comunes cuyas vidas conforman sin quererlo la Historia con mayúsculas". 

En el primer capítulo, Irak, conocemos a un traductor, Yaser Alí, que participó en la resistencia armada iraquí y es uno de los protagonistas del libro. En una ocasión, Olga le preguntó si prefería ocultar su identidad, para publicar su historia. Yaser contestó "Como dice el refrán iraquí, "el hombre mojado no teme la lluvia". Ya no tengo nada que perder. No me preocupa que aparezca mi nombre, y si quieres, con fotos". La periodista enseguida supo que ése sería el título de su libro, un poco chocante para una española  como yo,  acostumbrada desde siempre al refrán que viene a decir justamente lo contrario: "gato escaldado del agua fría huye". Un título acertado porque, como explica en el prólogo, en Oriente Medio hay muchos hombres y mujeres "mojados" como Yaser que ya no tienen nada que perder;  los ha ido conociendo en Irak, Israel, los Territorios Ocupados Palestinos, Líbano, Siria, Egipto y Afganistán. 
 
Yaser y su familia tuvieron que huir:

"Rida y él decidieron abandonar inmediatamente el país. Apenas les dio
 tiempo a llevarse nada. A primera hora de la mañana metieron ropa y calzado en un par de maletas y cogieron la escritura de propiedad de su vivienda. Yaser dejó a su madre Noor con su hermana mayor y volvió a su casa, donde le esperaban  ya metidos en el coche Walid, los niños y Rida. Se aseguró de que la reja principal del jardín quedara bien cerrada y se metió la llave de su vivienda en el bolsillo. Después salieron rumbo a la vecina Siria, el país del mundo que más iraquíes acoge desde el inicio de su éxodo y el que menos obstáculos ha puesto a su entrada. Durante el trayecto vieron dos cadáveres abandonados en la autopista y fueron retenidos en varios controles militares. Llegaron a la frontera cuando el cielo ya había oscurecido.

Allá se encontraron con dos largas hileras de coches que esperaban su turno para acceder al otro lado, Siria. Eran familias que, al igual que ellos, optaban por el exilio. Más de dos millones y medio de iraquíes han terminado abandonando su país a causa de la violencia, para instalarse en los Estados vecinos, principalmente en Siria y Jordania. Y más de dos millones de iraquíes se han desplazado dentro dentro del propio Irak. En 2006, Naciones Unidas alertaba ya de que se trataba de uno de los mayores éxodos del mundo. Y Yaser formó parte de él."
(Copiado de la página 62 de El hombre mojado no teme la lluvia)

Me cuesta leer, ahora, precisamente ahora, este libro y huyo a una lectura diferente, a Galdós,  al Episodio Nacional número 11, El equipaje del rey José, Y la casualidad quiere que no sea tan diferente: 


-¡Oh, qué horroroso aspecto ofrecen esas pobres gentes!... Fíjese usted e aquella pobre mujer que abraza llorando a sus niños...Estos otros no hablan más que de huir...¡Jesús crucificado! ¿Adónde iremos nosotros?...Será preciso abandonarlo todo. ¡Aquí están diciendo que no hay esperanza!... Allí gritan: "¡Sálvese el que pueda! ". Miren usted a ésos sacando atropelladamente su ropa de las arcas. Será preciso llevarlo todo a cuestas... ¡Oh! Los que por allí vienen, ¿no son los heridos de la batalla? …¡Malditos ingleses!...Por piedad... no me abandone usted…Es imposible huir en coche…Yo no sé montar a caballo…¿Podré ir a la grupa?...¡Qué desolación!...Vamos por aquí…Los gritos, las blasfemias, los juramentos de esos hombres desesperados que parecen demonios me hacen temblar y me pongo mala…Por aquí…¡Qué bullicio, qué algarabía!...¿Y mis alhajas, y mis encajes, y mis ropas?...Corramos allá, corramos...Mas no veo a mi marido por ninguna parte...

-Vamos por aquí...En estos casos es triste llevar consigo el valor de un alfiler. Pobre y desvalido yo, lo mismo tengo vencedor que vencido.

-¡Qué felicidad!-continuó la dama, que por no encontrarse bien en ninguna parte quería estar al mismo tiempo en todas-. Así quisiera ser yo: libre como el aire y con la galana pobreza de los pájaros, que no tienen más que un vestido y adondequiera que van llevan consigo todo su ajuar...Huyamos de este sitio. Los llantos de esas mujeres me hacen llorar también a mí...Dicen aquéllos que los ingleses nos sorprenderán aquí...Me parece que muchas personas han emprendido la fuga por el llano adelante...¿No ve usted? Llevan un lío a la espalda, y los zapatos en la mano para correr mejor...Observe usted a aquélla infeliz que se da de cabezazos contra un cañón...Éstos de aquí hablan de quitarse ellos mismos la vida... (Copiado de las páginas 174 y 175 de El equipaje del rey José, Alianza editorial). 

Palabras que son literatura, ficción; pero confiamos en que Galdós entrevistaría a los mejores  testigos de aquel horror que siguió a la batalla de Vitoria y se documentaría impecablemente.  Huían los franceses y huían los españoles afrancesados, la pluma de don Benito nos dejó para siempre la más viva pintura. Era a principios del siglo XIX. 

Siglo XXI, ahora mismo en Ucrania: seis millones y medio desplazados internamente, tres millones y medio que  han cruzado las fronteras. El drama de diez millones de "mojados" que no  temen a la lluvia, veinticinco mil  han llegado a nuestro país. 

Leo a Manuel Vicent en El País ("Para huir", 13-3-22) :

"Todos los días a la hora del telediario debo elegir entre la compasión que me producen las pobres gentes que huyen de los bombardeos en Ucrania y el equilibrio que requiere mi estómago para que me siente bien el almuerzo. He aquí el dilema, una de dos, los misiles rusos o la sopa de fideos. Todos los días antes de sentarme a la mesa apago el televisor , más que nada para que las bombas sobre Kiev no caigan también en mi plato, pero ignoro si este hecho es una operación de salvamento o una cobarde deserción. Esta crueldad humana tan radiada y televisada remueve hasta tal punto la conciencia que dudo si es lícito mirar hacia otro lado..."

¿Mirar hacia otro lado?

Un abrazo de María Ángeles Merino