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domingo, 25 de junio de 2017

CEPA Victoriano Crémer y el hierbajo que echó raíces.


Aquí tenéis mi hierbajo, la "crasulácea" que vive en una maceta, como si de un geranio se tratara. En una entrada anterior, dejé pendiente el contar su pequeña historia. A ello voy: 

Hace casi ocho años, una alumna me obsequió con una hermosa rosa, en un humilde vaso de usar y tirar con agua, arropada por hierbas de las que crecen en cualquier parte. 

La flor vivió mucho tiempo y alegró mi mesa de trabajo.Ya no parecía rosa cuando decidí tirar a la papelera aquel obsequio hecho con cariño. Iba a arrojar también las hierbas que la rodeaban pero...

...el hierbajo había desarrollado una enorme raíz que se me quedó entre los dedos. Dije en voz alta: "esto quiero yo, echar raíces aquí". Mis alumnos me miraban divertidos.

Me lo llevé  a casa y lo planté en un tiesto. Y vivió, ya lo creo que vivió. Todos los años echa flores en verano, aunque en otoño haga la poda y vuelva a crecer. Ocho cursos.

Porque yo quería echar raíces, deseaba quedarme en aquel lugar donde trabajaba feliz. Porque yo había estado...donde me habían hecho sentir como un mal hierbajo. Vencí y la humilde planta me lo recuerda cada día, en mi ventana. Ahí está, junto a las campanillas azules. 

Esta es la historia de mi hierbajo, toda una señora crasulácea. 


María Ángeles Merino


Ahora me despido del CEPA Victoriano Crémer y he querido volver a la historia del hierbajo. Es el momento de daros las gracias, a todos los de este centro para mí tan especial. 

¡GRACIAS!

martes, 30 de agosto de 2016

Hierbajo


Aquí tenéis mi hierbajo, la "crasulácea" que vive en una maceta, como si de un geranio se tratara. En una entrada anterior, dejé pendiente el contar su pequeña historia. A ello voy. 

Hace unos siete años, una alumna me obsequió con una hermosa rosa, en un humilde vaso de usar y tirar con agua, arropada por hierbas de las que crecen en cualquier parte. 

La flor vivió mucho tiempo y alegró mi mesa de trabajo.Ya no parecía rosa cuando decidí tirar a la papelera aquel obsequio hecho con cariño. Iba a arrojar también las hierbas que la rodeaban pero...

...el hierbajo había desarrollado una enorme raíz que se me quedó entre los dedos. Dije en voz alta: "esto quiero yo, echar raíces aquí". Mis alumnos me miraban divertidos.

Me lo llevé  a casa y lo planté en un tiesto. Y vivió, ya lo creo que vivió. Todos los años echa flores en verano, aunque en otoño haga la poda y vuelva a crecer. Siete cursos ya. Creo que le queda uno...

Porque yo quería echar raíces, deseaba quedarme en aquel lugar donde trabajaba feliz. Porque yo había estado...donde me habían hecho sentir como un mal hierbajo. Vencí y la humilde planta me lo recuerda cada día, en mi ventana. Ahí está, junto a las campanillas azules. 

Esta es la historia de mi hierbajo, toda una señora crasulácea. 


María Ángeles Merino



lunes, 1 de agosto de 2016

sueña flores azules


Haiku

Esta amapola
sueña flores azules
y no está sola.

(Luz del Olmo)


Ahí siguen, junto a la maceta con el "hierbajo". Lo del "hierbajo", me han dicho que es una crasulácea, es otra historia...

Gracias, amiga.