| "Y luego dicen que en Burgos hace frío" |
En Burgos, es curioso, hablamos mucho del tiempo y, aunque deberíamos estar acostumbrados, nuestro extremado "microclima" no deja de sorprendernos. Y no obviamos decir: "hace fresco", somos los únicos que al frío llamamos fresco, o "vaya cambio de ayer a hoy"" o "uno no sabe qué ropa ponerse". Eso sí, es muy sano...
Un día tuve la curiosidad de buscar Burgos en el "Diccionario geográfico estadístico histórico de España", "el Madoz", y encontré esta información sobre el Burgos de 1845:
"El clima es húmedo y frio en demasía, combatiéndole con mucha frecuencia los vientos N. NO. Y NE. Tan fuertes e impetuosos, que en medio del estio hacen sentir los rigores del invierno: estos aun los mas benignos, casi duran 8 meses, habiéndose visto nevar con abundancia en el dia de San Juan, de junio: el verano es muy corto, y sucede en el rigor de la canícula tener muchas tardes que abrigarse como en el mes de enero, encender la chimenea y calentarse la cama, siendo por consiguiente considerables las nieves y hielos: es tan inconstante su temperatura, que en un solo dia suelen esperimentarse las mutaciones correspondientes a todas las épocas del año; pero esta inconstancia no produce aquellos perniciosos efectos que podían temerse y que suelen desarrollarse en otras parles: todas las enfermedades endémicas, se reducen a destilaciones, catarros, reumatismos y algunos males de pecho crónicos , siguiendo las mas comunes el curso regular: solamente las tercianas otoñales son terquísimas, porque los vientos del N. las hacen repetirse con facilidad y hasta 1a primavera no se desarraigan a manera de cuartanas, si bien sucede esto cuando las mutaciones no son estremadas. La poca sequia y escesivos calores que se esperimentan en el estio, suelen producir una epidemia de calenturas erisipelosas y muy malignas: principia con síntomas de una fiebre ardiente; al tercer dia aparece la erisipela en la cara , y al quinto hace retroceso a la garganta, sofocando al paciente en pocas horas; en otras personas causa metástasis al estómago, les vuelve cipíricos y quita la vida arrebatadamente sin que aproveche diligencia alguna, aunque son los menos: en los mas sigue el rumbo de calentura ardiente maligna con delirio, y movimientos convulsivos; dura 17 ó 21 dias y termina por cursos viliosos, muriendo muy pocos de los de esta clase..."
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Nunca vi nevar el día de San Juan y los burgaleses de ahora no conocemos las erisipelas. Aparte de eso, en 2012 es como en 1845. Debió pasarlo muy mal el corresponsal que pasó por aquí y dejó escrito: "y sucede en el rigor de la canícula tener muchas tardes que abrigarse como en el mes de enero, encender la chimenea y calentarse la cama". ¡Pero no se producen "efectos perniciosos"! Sano, muy sano. Dicen que los microbios se mueren...de frío.