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lunes, 28 de diciembre de 2009

¿Qué hacen con una barca por el Ebro? Y ¿En qué parte del Ebro están? ¿Dónde nace? ¿ O han llegado por fin a Zaragoza?




Éste sí es el Ebro.

Ele Bergón dijo...

¡Buf! qué llego tarde, pero es que estos días de vacas, pues como que no apetece mucho esto de escribir, pero es que me traéis malas noticias de mi padre Sancho. ¡Qué empeño tiene en seguir con El Alonso si por su culpa sólo recibe golpes y más golpes y disguto tras disgusto. Estoy furioso.

¿Qué hacen con una barca por el Ebro? Y ¿En qué parte del Ebro están? ¿Dónde nace? ¿ O han llegado por fin a Zaragoza? o por el contrario, ¿se han desviado y han llegado al mar? Vete tú a saber porque con estos dos cualquier cosa se puede esperar de ellos y luego dicen que nosotros los adolescentes somo un desastre, pues anda que algunos que tienen ya muchiiiisimos años parecen crios de dos años.

¡Como presume el Alonso de tanto meridiano, paralelo, equinocios, solsticios y demás. Ya lo he estudiado yo en Sociales un montón de veces y creo que esta vez lo he aprobado. Claro que la profe es más maja....

Feliz Año Nuevo a todos, troncos

Choque de manos

El Sanchico


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"El Sanchico, vía Ele Bergón, según nos dice Abejita, nos felicita las fiestas de forma bien original y después se preocupa por su padre, pero se le nota que va mal en geografía, perdón, cono. Amenaza con ser un poco gamberro al no estar su padre, pero sé que es un buen chaval."

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/search/label/Para%20una%20lectura%20de%20El%20Quijote#ixzz0b6Sfk9UL
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sábado, 12 de diciembre de 2009

"Don Quijote de la Mancha...determinó de ver primero las riberas del río Ebro"



El río Ebro a su paso por la Rioja (Briones)


Segunda parte del comentario al 2, 27 del Quijote.Publicado en "La acequia"

De repente, el titiritero desaparece. Maese Galeote: ¿volverás algún día? ¿Acaso adoptarás, en un próximo capítulo, una tercera personalidad?

Vuelvo a ser María Ángeles Merino y vuelvo con don Quijote que sale de la venta y decide que todavía falta mucho para las justas de Zaragoza. Como dispone de tiempo, determina ver las riberas del río Ebro.

Durante dos días de camino, el 8 y el 9 de julio de 1614, no le acontece nada digno de ponerse por escrito.

El 10 de julio sube a una loma y desde la cumbre ve a más de doscientos hombres armados hasta los dientes: lanzones, ballestas, partesanas, alabardas, picas, arcabuces y rodelas. ¿Algún Tercio Viejo? No, a juzgar por las extrañísimas banderas. En una de ellas, está pintado un burrito, con la lengua fuera, en actitud de rebuznar. Su leyenda dice: “no rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde”.

Deduce don Quijote que aquella era la gente del pueblo del rebuzno y se lo cuenta todo a Sancho. Recuerda a aquel muchacho, el que llevaba tanta prisa, cargadito de armas. Le habló de dos regidores y no de dos alcaldes. Sancho no da importancia al detalle, que el que empieza de regidor suele trepar hasta la alcaldía. Y tan dispuesto al rebuzno puede estar el alcalde como el regidor. Tan burro puede ser un alcalde como un concejal, o más. ¿No estarán pensando en alguien concreto? Yo, no…Dios me libre.

Más tarde se enteran de como el pueblo sale a pelear con el otro porque se burla de él, tomándole a chacota más de lo que es razonable entre buenos vecinos.

Va acercándose a ellos don Quijote, con gran disgusto de Sancho, poco amigo de estas situaciones, en las que sus doloridos huesos podrían salir mal parados. Los del escuadrón lo recogen como a uno de los suyos y nuestro caballero andante se coloca al lado del pollinesco estandarte, rodeado de los más principales del extraño ejército; los cuales le miran como se suele mirar al de la Triste Figura, por primera vez.

El silencio reina y don Quijote lo aprovecha para dirigirse a estos “buenos señores”. Les suplica que no le interrumpan su razonamiento, si sus palabras son motivo de disgusto o enfado, pueden hacer una señal y él callará.

Todos le dicen que dijese lo que quisiese, que le escucharían. No saben lo que les espera, si estuvieran aquí aquellos pacientes cabreros ¿os acordáis? Salían corriendo, sin preocuparse de sus cabras, seguro.

Continúa en la siguiente entrada.


Pedro Ojeda Escudero dijo aquí:

"y ahora recuperas tu voz: lógico, Ginés no vio lo que sigue. Excelente."


Menos mal que desapareció. Excelente trabajo estamos haciendo entre todos. Un abrazo

sábado, 28 de noviembre de 2009

"...eso que dice el Maese que le ha dicho el mono, de mi madre Teresa, eso es mentira. Mi madre no bebe..."



Teresa Panza trabaja como estas mujeres, sin un jarro de vino al lado.

Ele Bergón dijo:

Hola coleguis

En el anterior capítulo no comenté nada porque aparte de la mano, que está tonta y algo mejor, parece ser que era apócrifo, el capítulo claro ,no la dolencia de mi mano, y si es mentira pues ¿para qué comentar?.

Bien, vamos al siguiente.

Con este Cervantes todos los burros desaparecen para luego aparecer, aunque alguno, como el del capítulo de hoy, lo haga muerto. ¡Pobrecito, me da pena! Ya sabéis que la Abejita los llama burros guadiana.

Anda que los regidores rebuznando, ya les vale, ya. Parece que estaban en un concurso de rebuznos, como mis coleguis y yo cuando hacemos concursos de eructos. El Rubén, que está un poco gordo, siempre gana. ¡Qué exagerado y divertido es el Cervantes con los rebuznos del pueblo y de los otros pueblos. Guerra de rebuznos, no está mal

Este capítulo va de animales y ahora aparece un mono que es adivino, claro que mi padre no se lo cree del todo y le contesta muy bien contestado y eso que dice el Maese que le ha dicho el mono de mi madre Teresa, eso es mentira. Mi madre no bebe y no es celosa, no, pero se está un poco hartando de que a mi padre le deje tanto tiempo sola. A ver si aparece uno por ahí... y no digo más.

A quién quiere pillar mi padre en un renuncio es al Alonso con lo de la cueva de Montesinos y es que él sabe muchas cosas..

Gracias a todos Merche, ALatriste, ¿tú eres nuevo, no ? Superprofesor, Gelu, Tucci, lo de las partidas lo tenemos pendientes desde hace tiempo, CornelVs, Mry. Pancho,Silvia, Selma , Karim, en fin a ver si es verdad eso del encuentro, que quiero presumir de todos vosotros. (Seguro que me dejo alguno)

Os doy una primicia: Me voy a enamorar aunque me resisto un poco, pero la pibita está muy buena.

Choque de manos

El Sanchico

jueves, 30 de julio de 2009

El trigo que ahechó Dulcinea



Trigo de Palacios de Benaver (Burgos) sobre el Quijote.

Comentario al capítulo 2.8 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Dos noches y dos días en el camino, una mentira que se enreda" y un diálogo sobre la fama", correspondiente al día 30 de julio de 2009.

¡Ay qué susto! Dejamos a don Quijote y Sancho camino del Toboso y, ahora, el ex cautivo en Argel nos sorprende con un alegre y mahometano pistoletazo de salida: ¡Bendito sea el todopoderoso Alá!

Por si hubiéramos olvidado los mimbres narrativos de esta historia, aquí tenemos, otra vez, al ficticio y arábigo Cide Hamete persuadiéndonos para que se nos “olviden las pasadas caballerías”. No, no las olvidéis, pero lo que está por venir ha de ser diferente; ahora, queridos lectores, sabéis demasiado de Don Quijote y Sancho.

En este capítulo, amo y señor van de camino, montados en sus jumentos, con poca o ninguna luz; hablan, hablan, pasa una noche y el día siguiente…

Rocinante relincha, pero muy poquito y el rucio le gana la partida con un sonoro pedo, los “sospiros” son aire y van al aire, acompañado de rebuzno. Aunque ambas sonoridades son de felicísimo agüero, la asnal es más potente, lo cual es interpretado por un Sancho, astrólogo de pacotilla, como una preeminencia de las hazañas sanchescas sobre las quijotescas. ¡Te estás subiendo a las barbas, escudero!

La oscuridad se les echa encima sin llegar al Toboso, que parecía estar tan cerca, donde don Quijote ha de recibir la licencia y bendición de Dulcinea, trámite imprescindible para el éxito de sus aventuras. El enamorado caballero cree que su dama recibió la carta .Sancho, que no entregó carta alguna, teme que se tire del hilo de sus embustes. Se ve obligado a inventar apresuradamente una nueva versión. ¡Ay, que el libro ése, del que trajo noticias el bachiller, le va a descubrir!

La bendición…tendrá que echársela desde las bardas del corral ¿Del corral? ¡Los palacios no tienen corrales ni bardas! Da igual desde dónde, “cualquier rayo que del sol de su belleza” llegue a sus ojos le dará poderes extraordinarios.

Sancho echa un jarro de agua fría: ni rayos, ni sol vio él, debió ser el polvo del trigo que estaba ahechando, el cual tapó su rostro…



Don Quijote se enfada, cómo puede pensar este majadero en su señora Dulcinea ahechando trigo, ejercicio impropio de las personas principales. Estaría bordando con hilos de oro y perlas, como las ninfas garcilasianas…Lo de siempre, algún envidioso encantador que trueca sus cosas. Y algo nuevo: ese libro impreso con sus hazañas, del cual teme que su autor sea un enemigo y haya “puesto unas cosas por otras”. ¡Ay, la envidia! ¡Ay, esa “continuación de una verdadera historia”!

Sancho tampoco las tiene todas consigo respecto al dichoso libro . Su honra tal vez ande arrastrada por las calles, cual cochino cinchado, y, por si esa “leyenda” no dice la verdad, nos dedica una definición de sí mismo: malicioso, algo bellaco pero simple y natural y creyente, faltaría más. Cervantes, los personajes se te escapan del libro,


Un abrazo a todos los que me visitáis de:

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero. dice en este blog:

Qué bien vista la trama técnica del capítulo y las idas y venidas mentales de don Quijote y Sancho (sobre todo de éste, que ya teme...).
Y las fotos, bien oportunas.


Gracias, Pedro. Sigo con la segunda parte del capítulo. Lo paso muy bien con el texto pero con las fotos...

sábado, 18 de julio de 2009

"si fuese menester en una necesidad podría subir en un púlpito "


"¡Que sepa vuestra merced tanto, señor tío, que si fuese menester en una necesidad podría subir en un púlpito e irse a predicar por esas calles, y que con todo esto dé en una ceguera tan grande y en una sandez tan conocida, que se dé a entender que es valiente, siendo viejo; que tiene fuerzas, estando enfermo, y que endereza tuertos, estando por la edad agobiado , y, sobre todo, que es caballero, no lo siendo, porque aunque lo puedan ser los hidalgos, no lo son los pobres..."

Comentario, en forma epistolar, al capítulo 2.6 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Afirmación del camino personal", correspondiente al día 16 de julio de 2009.

Habla Antonia Quijana, sobrina de don Quijote.

Aquel día en que oímos a ese mentecato de Sancho hablar a su juiciosa Teresa de ínsulas y gobiernos, nos dimos por vencidas, predicábamos en desierto, sermón perdido. Lo habíamos ido comprendiendo, a medida que los sustanciosos caldos del ama iban haciendo efecto, cambiando aquel color amarillo por otro rosado más saludable. Irremediablemente volvería al ejercicio de la malandante caballería.

Mas no era empresa poco dificultosa cerrar la boca al ama, metamorfoseada en basilisco, que manifestó estar dispuesta a quejarse ¡nada menos que a Dios y al rey! , si mi tío persistía en sus intenciones aventureras. Confío en que nadie lo entienda como blasfemia…que las paredes oyen y el Santo Oficio... Don Quijote, como lo llamáis los que alentáis insensatamente sus locuras, no se inmutó. Dijo no desear causar pesadumbre a Su Majestad, que harto tenía con responder a los pesados memorialistas que escribían y escribían…

Y, a continuación, ¿qué creéis que se le pasó por el magín a mi buena y ocurrente nodriza? Pues le propuso que se hiciera caballero cortesano. ¡Discurso habemus!, dio en el blanco de su tema favorito. Efectivamente ya no cerró la boca hasta que llamaron a la puerta y… 


¡Caballero cortesano! De esos que conocen al enemigo sólo en pintura, bien comiditos y abrigaditos en sus aposentos, con su mapa en la mano, jugando a los soldaditos, mientras los caballeros andantes soportan el hambre, el frío y el calor, enfrentándose a un enemigo que mata. Nada de niñerías y desafíos, la guerra de verdad. Y un caballero andante no se ha de espantar por nada. ¡Ni por diez gigantes, de los que alcanzan las nubes, con tajantes cuchillos y amenazadoras porras con púas! No le han de espantar, gigantitos a mí, los acometerá de igual manera. El ama ha de ver la diferencia…y los príncipes también.

Pero, a continuación, fui tan sincera que provoqué la ira de mi querido tío, afirmando que todas esas historias son “fábula y mentira” e insinuando que debían ser señaladas como inmorales. ¡Nunca lo había visto tan enfadado conmigo! Si no fuera hija de su hermana, no sé qué terrible castigo haría conmigo, una “rapaza que apenas sabe menear doce palillos de randas “y se atreve a censurar a los caballeros andantes. Bueno, Amadís me perdonaría, no hace falta que me lo diga, lo conozco bien porque aprendí a leer con mi tío y el “Amadís de Gaula”, sin la ayuda de silabarios ni abecedarios… pero otros no son tan corteses y bien mirados, los hay “follones y descomedidos”…qué miedo.

Mi ánimo no quedó encogido con la filípica recibida y mi atrevimiento tocó techo: viejo, enfermo, agobiado, demasiado pobre para ser caballero… ¡Qué atrevimiento,qué poca vergüenza, Antonia!

En vez de castigarme, me dio la razón y me soltó una exposición sobre los linajes. Allí salieron a relucir faraones, ptolomeos, césares, príncipes, monarcas, medos, asirios, persas, griegos y bárbaros. ¡La Historia entera! Y algo muy hermoso, el camino a seguir por el caballero pobre que ha de ser: “afable, bien criado, cortés y comedido y oficioso, no soberbio, no arrogante, no murmurador, y, sobre todo, caritativo”. Si cuando mi tío habla de cosas serias…podría subir a un púlpito y los dejaría a todos con la boca abierta.

El discurso no acabó ahí, siguió con lo de las armas y las letras, el camino de la virtud, la senda del vicio…lo de siempre. Nos lo sabemos ¿verdad, ama mía? Y esos versos de Garcilaso, también ¿no es cierto?

Parecíame que nunca acabaría. Gracias al Cielo, llamaron a la puerta , mas era el aborrecido Sancho quien la aporreaba. El ama se escondió, caballero y escudero se encerraron en sus aposentos, allí tuvieron otro coloquio.

Vamos coligiendo que nuestro tío y señor quiere desgarrarse la vez tercera. Nada podemos hacer…

María Ángeles Merina, que si Antonia es Quijana yo soy Merina, un poco ovejuno queda el apellido...

Un abrazo a todos.


Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

Me gusta mucho esta nueva mirada al Quijote. Cómo enriquece nuestra lectura.

Y en http://laacequia.blogspot.com/dijo:

La Abejita da voz a un nuevo personaje de su blog: toca la sobrina (con foto de sobrina), que nos permite una nueva mirada a la obra. Qué acierto tantos personajes para dar nuevos matices. En el comentario del capítulo, ilustrado con un púlpito al que bien podría subirse nuestro hidalgo, tenéis la demostración de esta nueva voz.

Gracias, Pedro, busquemos nuevas miradas y pasémoslo bomba con el Quijote, también en verano.

lunes, 29 de junio de 2009

¿Qué pasa con la maleta?





Dedicado a Luz del Olmo por haber estado siempre dispuesta a darme luz...
Esta imagen la encontré el miércoles pasado, en la iglesia de Briones (Rioja).Por cierto que el órgano sonaba muy bien...

Ele Bergón (Luz del Olmo) dijo:


A mi padre lo veo algo disgustado estos días. Anda con la cabeza un poco baja y pensativo. De vez en cuando lo oigo decir en voz alta: " Se han dado cuenta, se han dado cuenta. A ver si no me dan la Insula. Aquella maleta..."

Yo le pregunto:

-¿Qué pasa con la maleta?

-Nada, nada, son cosas mías.

Pero me he dado cuenta que ha aparecido por casa una maleta muy rara y la han guardado en el trastero. El otro día cuando fui a coger el monopatín, estaba en un rincón. Como mis padres no quieren que hable de ella, yo chitón.

Por otra parte sigue con los delirios esos que le ha metido en la cabeza un tal Sansón, que no sé de dónde habrá salido. Le cuenta las aventuras que han tenido el Alonso y él cuando han estado con la furgo y dice que lo ha leído en un libro. ¡Jó! será cachondo el tío¡ Luego me dicen a mi que soy un iluso y que me creo todo lo que me dicen pues anda que ......

Estoy contento y tranquilo porque no tengo que ir al tuto ni aguantar a los profes. ¡Esto sí que es vida!

Choque de manos

El Sanchico.


Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/

Sanchico, vía Ele Bergón nos cuenta algo más que interesante sobre el destino de los famosos escudos...

También dijo en este blog:

Ay, que al final será Sanchico el que se quede con los escudos...

viernes, 26 de junio de 2009

Una historia “tan trillada y tan leída y tan sabida de todo género de gentes”



Comentario al capítulo III del Quijote, segunda parte.
Publicado en http://laacequia.blogspot.com/

Sancho se va y don Quijote se queda pensativo. Cervantes aprovecha las cavilaciones de su criatura para llamar nuestra atención acerca de la incongruencia cronológica con que comienza esta segunda parte. El lector avispado se habrá dado cuenta: hace un mes que el carro de bueyes llegó a la aldea y ya circula impreso el libro que lo narra. Impreso y leído y comentado por todas partes…es demasiada celeridad, ni viajando en hipogrifo...

El escritor sabe muy bien del largo y tortuoso camino de sus manuscritos hacia la “estampa” y, más luengo aún, el que conduce a un libro hasta la boca de la gente, para bien o para mal. ¿Quién puede realizar estos prodigios que no sea un sabio encantador? Un sabio amigo que engrandecerá sus hazañas, no puede ser de otra manera, siendo de caballero andante.

Pero si es Cide es moro y si es moro es falsario, embelecador y quimerista...Lo correcto entonces era decir eso. Bin Laden, tranquilo, tú no has oído nada…

De qué le vale tener a raya sus naturales movimientos, pobre hidalgo qué esfuerzo, si va ese hijo de Alá y se inventa alguna indecencia de su decentísima Dulcinea.
Aquí tenemos a Sancho con el bachiller Sansón Carrasco, un Sansón bajito, deseoso de burla, a pesar de sus respetables hábitos y sus cuatro órdenes de ostiario, lector, exorcista y acólito. No, ostiario no es lo que pensáis, era el que abría la iglesia…

Buen lector y empapado del espíritu caballeresco y quijotesco, se arrodilla, le coge las manos, dedica parabienes al autor, el moro, y al traductor, el cristiano, hasta que el homenajeado le hace levantar.

Don Quijote pregunta con avidez si hay historia suya y la hay: más de doce mil libros, varias ediciones en lugares distintos, traducciones…

Sansón da unos datos poco precisos que han dado pie a alguno para romperse la cabeza a la busca de la edición fantasma, pero dadas las características sansonescas… menudas ganas de divertirse tiene el reciente bachiller por Salamanca.

El de la Triste Figura desea saber si su fama es buena y lo es: gallardía, ánimo, paciencia en la adversidad, honestidad, continencia en los amores. Mi señora Dulcinea o doña Dulcinea, qué más da, no seas tiquismiquis Sancho.

También anhela conocer cuáles de sus hazañas son las más celebradas y este capítulo se convierte en una revisión. ¿Qué es lo que más ha gustado? Molinos, batanes, carneros, galeotes, vizcaíno…Todo está en el libro, incluso lo de Rocinante tirando los tejos a las hacas galicianas, incluso lo de las cabriolas de Sancho en la manta o en el aire. Hay para todos los gustos, ya hemos visto que Cervantes quiere seducir a lectores de todo tipo, ofreciendo un amplio menú.

“No hay historia en el mundo que no tenga sus altibajos”, dice don Quijote y el bachiller, como si recibiera el campanazo de salida, comienza airear los defectos de la obra. Y Cervantes se convierte en crítico de sí mismo: los excesivos palos, la ínsula prometida, la inserción forzada de “El curioso impertinente” y los maravedíes de la maleta, en paradero desconocido. Y para todo ello posee una o varias respuestas.

En cuanto a los palos ofrece tres puntos de vista. El escudero, dolido por sus cardenales, afirma: “Ahí entra la verdad de la historia” .El hidalgo, apaleado pero orgulloso, opina que, si no altera la verdad, no hay por qué contar lo que pueda contribuir al menosprecio del protagonista.

El bachiller, distingue al poeta del historiador y sostiene que este último no puede obviar nada.

Sancho reivindica protagonismo que Sansón le concede como “segunda persona de la historia” y favorito de muchos lectores. Pero le reprocha su credulidad en la promesa de la ínsula. Don Quijote, no se lo cree ni él, considera que su escudero será, con los años, un buen gobernador. Pero Sancho lo desea ya, no quiere ser un Matusalén gobernador. Don Quijote pone en evidencia su ignorancia cuando le advierte que los gobernadores saben Gramática. Sancho manifiesta entender de “gramas”, unas hierbas, pero no de “ticas”…ración de risas para el que busca un libro cómico, que para todos hay.

Sigue la revisión de las tachas y pasan a la de “El curioso impertinente”. ¿Por qué se colaron Anselmo y Lotario en la venta de Palomeque? Don Quijote nos deja boquiabiertos cuando leemos: “que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que a tiento y sin algún discurso se puso a escribirla, salga lo que saliere”. ¿Está confesando Cervantes que no la escribió él? ¿O se está excusando por haberla escrito “a tiento”, en un momento de precipitación? Cuando nos relata la anécdota del gallo y el pintor ¿Está reprochando a sus lectores que necesiten comentario para entender su historia?

Al oír eso Sansón deja las faltas y pasa a las virtudes: clara, trillada, leída, sabida, ni una palabra deshonesta, ni un pensamiento hereje. ..Niños, hombres, viejos, pajes, señores…todos la leen o la manosean. ¿Quiénes faltan?…esas no leen.
Don Quijote, como un niño egocéntrico, no se explica por qué el autor se valió de cuentos ajenos, habiendo tanto que escribir de lo suyo, más que el Tostado podría haber escrito. Sus pensamientos, suspiros, lágrimas… ¿puede haber algo más interesante?

Cervantes, a través del loco cuerdo y del bachiller socarrón, pasa a opinar sobre los autores , en general. Que nos quede claro, no es escritor cualquiera. ” Es menester un gran juicio y un maduro entendimiento para componer cualquier obra “y mayor todavía para las “gracias y donaires”. Aunque hay quien hace libros como buñuelos, no hay ningún libro tan malo que no tenga algo bueno. Y cuidado con la estampa, que allí los libros se miran con más detenimiento y se ven más las faltas. Y si es un autor famoso, se escudriñan más, bien lo sabe ahora que le ha llegado la fama. Y los envidiosos que los juzgan, son tal vez, de los que no han escrito jamás nada. A éstos hay que pedirles benevolencia, dado el gran riesgo que corre un autor que imprime un libro, siendo imposible contentar a todos los que le lean.

Pero el que trata de don Quijote ha contentado a muchos y Carrasco lo dice de una forma muy poco considerada , aunque tal vez el latín suavice la grosería: “como infinito es el número de los tontos, infinitos son los que han gustado de la tal historia”. Entre estos tontos, entre los que me cuento, hay quien ha reparado en lo del burro que aparece y desaparece.

Y ahora, Sancho, viene lo peor ¿qué pasó con los cien escudos de la maleta? El escudero quiere que le trague la tierra, se pone malito, muy malito ¿Un “desmayo de estómago? ¿Qué mal es ése? Dos tragos de vino añejo serán la autorrecetada medicina…la tomará en su casa, con su mujer que algo tiene que ver en esto. En cuanto acabe de comer, volverá y rendirá cuentas. Se va…
Don Quijote ruega al bachiller que se quede a hacer penitencia con él, fórmula cortés, un tanto alambicada que se usaba para invitar a comer en casa. Comen lo ordinario, con dos pichones de añadidura, hablan y duermen la siesta. Sancho volverá y seguiremos, pero será otro capítulo.

Un saludo a Pedro Ojeda y a los que nos visitan.


María Ángeles Merino


Pedro Ojeda Escudero. dijo en este blog:

Qué bien has retratado la espera de don Quijote y su monólogo.

También dijo en http://laacequia.blogspot.com/:

Abejita...comenta el capítulo de esta semana fijándose en el monólogo dubitativo de don Quijote

Gracias, Pedro, sigamos a ver qué se les ocurre después de la siesta.