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domingo, 27 de agosto de 2023

Con Ignacio Martínez Pisón y su última novela Castillos de fuego.


El escritor Ignacio Martínez de Pisón presentó el 7 de junio su última novela, Castillos de fuego’(Seix Barral), en el salón de actos de la Fundación Círculo, en la plaza de España, a partir de las 20 horas.


Aquel día estuve con Ignacio Martínez Pisón, presentado por Alberto Marroquín, en Cultural Círculo. Un libro trae de la mano el recuerdo de otros libros. Al firmarme la novela, recién comprada allí mismo, le recordé aquel Filek que timó a Franco con un invento para convertir el agua en gasolina, una no ficción novelada que leímos en el Club de Lectura con Pedro Ojeda Escudero. Castillos de fuego, se sitúa en el atroz Madrid de postguerra (1939-1945), el mismo donde pululaba aquel misterioso timador, tan real como el BOE que lo publicó. Como Ignacio me dejó escrito: "Para María Ángeles esta novela sobre un Madrid por el que también deambulaba el Filek que ella conoció en otro libro. ¡Abrazos!".

Me gustó escuchar a este escritor que habla claro, se agradece ahora que nos quieren colar otra historia, mentira o posverdad, lo mismo da. Ahora, con la que le va a caer encima a la memoria histórica, ahora que tememos una involución. 


Y disfruté con su lectura. Castillos de fuego es una novela coral, una colmena de personajes que sobreviven entre la miseria y el miedo de la posguerra, con la añoranza de una vida normal. Para unos la guerra no ha terminado, les "ha estallado la paz", como en su día escribió el ya olvidado Gironella. Para otros, es una oportunidad de medrar e incluso enriquecerse a costa de los vencidos. Punto y aparte merecen los personajes femeninos: Gloria, Cristina...Y personajes reales como Primo de Rivera, Dionisio Ridruejo o Serrano Súñer. En realidad, no sabemos mucho de lo que pasó entre 1939 y 1945, es una buena oportunidad de repasar nuestra historia y la de Europa. 

Hay muchas reseñas en Internet sobre este libro, pero me gustó especialmente la del catedrático, crítico literario, escritor y enamorado de Galdós:  Germán Gullón.  Está en YouTube,  Os aconsejo unos minutos con don Germán y su mujer. Una delicia. 


María Ángeles Merino



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a "Filek. El estafador que engañó a Franco" de Ignacio Martínez de Pisón.

Foto cortesía de Yolanda Delgado

Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a Filek. El estafador que engañó a Franco de Ignacio Martínez de Pisón. 

El otoño seguía en la ventana, las hojas ya caídas.

El martes,  27 de noviembre, a las cuatro y media de la tarde, en el Seminario 119 de la Facultad de Humanidades, en la UBU, el Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU,  dirigido por Pedro Ojeda Escudero, vivió una animada reunión, en torno a El estafador que engañó a Franco de Ignacio Martínez de Pisón.

Después de tratar algunos temas de organización del Club de Lectura, un viaje y un cambio de fechas, nuestro profesor nos entrega unas fotocopias de la página del Boletín Oficial del Estado de 5 de enero de 1940 con: 

Decreto de 15 de diciembre de 1939 disponiendo la "declaración urgentes" a las obras de instalación de la Fábrica de Carburante Nacional, del que es inventor don Alberto Elder von Filek.

BOE de 5 de enero de 1940

-(P.O.) Es el BOE de 5 de enero de 1940. Por si habéis dudado, fijaos en "de interés nacional", "se declaran urgentes". 

-(L.) No, no lo dudo. 

-(L.) ¿Por qué estás seguro de que es él?

-(L.) No queda claro si es aristócrata.

-(L.) El escritor dice: yo creo, yo supongo...

-(P.O.) La construye sin imponerse. ¿Qué os ha parecido?

-(L.) Deja en interrogante la mayoría de las cosas, dice: me parece, puede ser así o podría ser de otra manera.

-(L.) El proceso de investigación del escritor me ha enganchado bastante.

-(L.) ¿Quién era en realidad?

-(L.) El escritor dice: no sigo buscando. Esa forma de tratarlo me gusta mucho, me ha parecido muy interesante.

-(L.) Se ha propuesto una cosa dificilísima. Nadie lo ha querido, se ha puesto a investigar a un "ninnundi".

-(P.O.) No es un "ninnundi".

´-(L.) Siempre la misma estafa, va por el mismo camino, siempre fracasa.

-(P.O.) Es un estafador. Estafas que no son nada comparadas con las de hoy.

Foto cortesía de Yolanda Delgado

-(P.O.) Con cualquiera de nosotros podría hacer lo mismo. Con los rastros que dejamos en la vida, cualquiera puede construir una historia.

Levanta un testimonio de una época, las dudas son producto de los errores. Filek está en el listado de nazis protegidos por el gobierno de Franco. ¿Era real? ¿Cuál era la realidad de Filek? Pudo ser un agente doble. Es la versión de Pisón, basándonos en los mismos documentos podíamos hacer otra novela completamente distinta. Es el producto de la ficción, con esos datos, podríamos convertirlo en un agente nazi y podía encajar.




(L.) Empieza basándose en novelas, supone...todo lo supone.
(L.) No todo tiene que ser verdad. Si lo ven como una novela todo es posible.
(L.) Está planteado como reportaje, no es reportaje, le sacas faltas.
(L.) Muy poco personaje. Lo veo pobre.

(P.O.) Cualquiera de nosotros puede tener una novela. La literatura histórica se construye con los secundarios. El género es la literatura de no ficción. Utiliza elementos ficcionales para un reportaje más o menos histórico. Un personaje atractivo que plantea dudas: le devuelven a un país que no es el suyo, se equivocan con el nombre, aparece un hijo adoptado, no sabemos dónde está enterrado...



-(L.) Es un ladrillo, me parece pesadísimo.
-(L.) No estoy de acuerdo.

Foto cortesía de Yolanda Delgado

-(P.O.) Habla de cosas muy importantes de la historia de Europa, no sólo de España, pero no es una novela histórica, es una construcción ficcional. Coge los datos, construye una ficción, se puede comparar a la de Javier Cercas en Soldados de Salamina. Tiene apariencia de biografía pero no lo es. La que leímos sobre Juana la Loca desde el principio sí es una biografía.

-(L.) Por otro lado, aparece el cuento de hadas soñado por un gobierno autárquico sediento de recursos. Filek era una disculpa para hablar de lo que pasaba alrededor. ¿Filek hubiera llegado al BOE en otro contexto?

-(P.O.)Ahora ocurren cosas más raras, como lo del pequeño Nicolás o Rato, a distintos niveles. Filek es un retrato de época.

-(L.) Me ha encantado el de las cárceles, las checas, los campos de concentración, los barracones.

-(P.O.) ¿Quiénes somos? Con los mismos datos, podemos ser muchos personajes. Depende de quién nos cuente, según nos cuenten somos una cosa u otra, sin inventar nada. Está cuestionando el relato histórico, va presentando disyuntivas: ¿Derrotado o victorioso? ¿Coronel o soldado? Plantea cosas antagónicas.

-(L) Una profundidad a la que yo nunca hubiera llegado.

-(P.O.) Estáis atrapados, lo saben todo. Si suman todos los datos, al final ¿eso somos nosotros? No (rotundamente). Cuestiona la identidad. Alguien puede contarnos de muchas formas.

-(L) ¿Por qué no se lo cargaron?

--(P.O.)  ¿Pudo ser un espía? ¿Estar al otro lado del sistema? La España de la autarquía era un campo abonado, el caldo de cultivo.

-(L) Se sentía victorioso, se liberaba, se escapaba. En prisión en la República y en la posguerra, le tratan igual, los comportamientos se reproducen.


-(L) Todos los gobiernos hacen lo mismo, salvando las cifras. Todos mataron, el que estuvo más tiempo mató más gente.

-(L) Me pregunto si esto le habría pasado igual si hubiera sido español.

-(L) Lo hubieran matado...

-(P.O.) ¡Un alemán! El prestigio de la tecnología alemana.

(L) El complejo de inferioridad que sentimos en España ante lo extranjero.

Foto cortesía de Yolanda Delgado

-(P.O.) Tras una concatenación de chapuzas gubernamentales, había que echar tierra sobre el asunto. Si se enteraban fuera, el primero que caía era el ministro de Industria.



-(L) Un lenguaje muy natural y muy limpio. Me ha llamado la atención, aunque se ha salido muy poco a nivel estético.

-(L) Más seco que un bacalao...

-(L.) Está muy bien escrito.

-(P. O.) Atrapa con la realidad, la realidad nos va envolviendo, de pronto nos atrapa con las cosas que no son sorprendentes. Lo más opuesto a Cien años de soledad.

Un poco más de oporto y nos despedimos hasta la próxima reunión que será en enero. Leeremos y comentaremos Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Blasco Ibáñez., grande y contundente novela. Ahora que se han cumplido los cien años del fin de la Primera Guerra Mundial es un buen momento. ¡Os animo a leerla! 

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible. 

Foto cortesía de Yolanda Delgado

Un abrazo de María Ángeles Merino para todos los que pasáis por aquí.

Gracias a Yolanda Delgado por la cortesía de sus fotos que atrapan el clima de la reunión.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿Quién fue de verdad don Alberto Elder Von Filek?




Comentario en torno a Filek. El estafador que engañó a Franco de Ignacio Martínez de Pisón, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

-El otoño desnudaba los árboles y tapizaba de amarillo los bancos del paseo. Me senté a leer un poco; pero apenas llevaba una página de Filek cuando se me acercó un marcial anciano, con sombrerito verde y ganas de pegar la hebra.

(El sombrerito verde podía acompañarse de un loden y algún periódico conservador bajo el brazo pero el sombrero me pareció suficiente caracterización, no hay que pasarse.)

-¡Buenas tardes, señorita! ¿Le importa si me siento? 

-Faltaría más, caballero.

(Caballero, una palabra poco habitual en mi vocabulario, salió de mi boca con rara espontaneidad.)

-Disculpe mi curiosidad pero he visto de pasada el título de su libro y, con todos los respetos, he de manifestar mi desacuerdo. Señorita, es imposible. 

-¿Qué es lo imposible?

-El título: Filek. El estafador que engañó a Franco? Que hubiera un estafador que engañara al Caudillo. ¿Quién osó escribir tamaño disparate?


Filek. El estafador que engañó a Franco.

- El osado se llama Ignacio Martínez de Pisón, escritor y guionista, nacido en Zaragoza en 1960, con más de quince libros, premiado y traducido. Mire la Wikipedia.

-¿La Wiki qué? Mujer, que yo no uso tales moderneces. A ver qué nos cuenta un escritor nacido en 1960. 

-Sí, señor. Nos cuenta de un austriaco llamado Albert Eduard Wladimir Fülek Edler von Wittinghausen que se ganó la confianza de Franco y le convenció "de las bondades de su invento: un combustible de calidad superior a la gasolina, obtenido a partir de una mezcla de agua con extractos de plantas y otros ingredientes secretos".  

La primera noticia la encontró en la monumental biografía del dictador escrita por Paul Preston, apenas diez líneas. "Una buena historia" pensó, nada menos que "¡un estafador internacional que tomó el pelo a Franco en la etapa más sanguinaria del régimen!". 


-Dictador, sanguinaria, ya estamos con lo de siempre, con la ayuda de historiadores extranjeros de la cáscara amarga. Si hubo que derramar sangre fue para forjar cuarenta años de paz, trabajo, justicia y orden. Ya, ya veo en sus ojos que no está usted de acuerdo, bueno, con mis mayores respetos, si no es abusar de su paciencia...le pediría que me adelantara un poco de la novela. Soy gran amante de la lectura, usted en eso parece de los míos, en lo otro...

-No es novela sino una "historia real perfectamente documentada". Martínez de Pisón siguió el rastro por archivos y hemerotecas y el trabajo no fue pequeño: de estafa en estafa, en su país y en España, de cárcel en cárcel, tanto republicanas como franquistas, un breve período de triunfador y la caída en desgracia. Lo pasa mal pero las siete vidas del gato son poco para él. 



Le cuento. Verá, Albert von Filek llegó a Madrid en 1931, a tiempo para conocer cuando: "el martes 14 de abril, en medio de un ambiente festivo, la gente se echó a la calle para proclamar la Segunda República". El recién llegado tal vez no acabara de entender: multitudes avanzando, banderas tricolores, himnos, gritos, chistes soeces, estatuas mutiladas o derribadas, escarapelas y brazaletes rojos, alcohol, latas de petróleo...O entiende demasiado, quizás le disgustaba porque le traía malos recuerdos. Si veía caer la cabeza de Alfonso XIII, él la sentía como la de su venerado Kaiser. Esto último es lo que a I.M.P. le parece más verosímil. 

-Si el tal Filek era de buena familia le disgustaría aquel espectáculo de borrachos y prostitutas. 

-"Filek llegó a Madrid a tiempo de presenciar como la historia se repetía: si en 1918 había visto nacer la república en Austria, ahora la estaba viendo nacer en España..."



Abolir la nobleza, suprimir los privilegios de la aristocracia, ilegalizar los títulos nobiliarios, incluso la particula von de los apellidos, prohibir su clase social ¿la suya?...¿Ocurriría en España lo mismo que en Austria? 

- Lo que yo le decía . Un barón de rancia familia que odiaba a los revolucionarios. ¿Un nazi?

-No parece, en una carta que escribió en plena Guerra Civil, en una cárcel republicana, censura interna por medio, se muestra como "un conservador que añoraba antiguos esplendores, pero no un hitleriano". Un joven reportero norteamericano llamado Foltz , una de las pocas personas que escribió sobre él, alguien que lo conoció brevemente, le atribuye "amistad con ciertos aristócratas monárquicos que en agosto de 1932 fueron encarcelados por apoyar el levantamiento militar del general Sanjurjo".

-"Le atribuye". No es muy contundente. 

- Leemos: "Foltz...está hablando de oídas, pero lo que dice parece razonable. La prueba...es que poco después, en cuanto se le presentó la ocasión, intentó hacer negocios con algún militar próximo a Sanjurjo."

-"De oídas". No hay que creer demasiado al reportero norteamericano. ¿Quién era ese hombre de verdad?

-"La documentación le identificaba como Alberto von Filek, hijo de Vladimiro y de María, de profesión químico, de nacionalidad austriaca, nacido el 27 de marzo en Tschöran...Y él se presentaba a sí mismo como antiguo capitán de artillería hasta el forzado licenciamiento general tras la derrota de 1918, miembro de una familia ilustre entre cuyos parientes había generales y mariscales del ejército imperial."

-La documentación podía ser más falsa que Judas. "Se presentaba a sí mismo"...Dudoso.

-En la carta mencionada, dejó claro que "su sistema de valores seguía anclado en los tiempos del imperio", que "cuando llegara el momento no moriría como un conejo sino que lo haría como un capitán condecorado y un aristócrata: los "mil años" de antigüedad de su apellido le imponían un código estricto de conducta que sabría respetar hasta el último instante de su vida."



-¿Por qué escribe eso y en una cárcel republicana? ¡Qué personaje más extraño! ¿A quién iban dirigidas de verdad esas palabras de novela? ¿Eran la clave de algún mensaje secreto? ¿Espía? ¿Espía doble? 

-De novela, sí señor. Martínez Pisón pasa, a continuación, a compararlo con héroes literarios:

"Le ocurría lo mismo que al conde Franz Xaver Morstin , protagonista de "El busto del emperador" de Joseph Roth y arquetipo de la vieja aristocracia que quedó desclasada tras la derrota en la Gran Guerra..."

-El bribón de Filek. Ni aristócrata ni capitán del ejército imperial. Me huele a mí, sin leer el libro.

-Me parece que a continuación viene el tío Paco con la rebaja. Bastardo de un aristócrata y soldado raso no más. Y sus conocimientos químicos provocan la sonrisa, incluso a los que no sabemos ni papa de esa ciencia. Jugo de naranja o de remolacha, baño María, etc, etc. 

-Tal vez un estafador sin más que, tal vez, se justificaba a sí mismo alegando que su mundo había caído. Muertos los viejos valores imperiales, él tenía barra libre para el engaño. No sé, señorita, engañar al viejo zorro del Caudillo, me cuesta creerlo. ¿Y no había químicos de verdad que echaran el alto a tan disparatada fórmula? ¿Y no lo quitaron de en medio a tiempo?


Palacio de la Isla en Burgos, sede del Gobierno franquista durante la Guerra Civil. 

-¿O era algo más que un timador? Franco y los suyos cayeron en la trampa, les cegó el sueño de la España autárquica sedienta, llenando  depósitos con agua y zumos vegetales. Filek tuvo su momento de gloria. Después se echaría tierra encima. Aquí no ha pasado nada, nada. Él también tenía "baraka" como Su Excelencia. 

-Su momento de gloria...

-Aquí tiene el BOE . 



-¡Oh! "Decreto de 20 de diciembre de 1939. Don Alberto Elder Von Filek. Interés nacional. Urgentes. Firmado Francisco Franco. El ministro de Industria y Comercio. Luis Alarcón de la Lastra.

-¿Quién le ha dado esto, si no es mala pregunta?

-Un profesor de la UBU, Pedro Ojeda Escudero, el que dirige nuestro Club de Lectura. 

-Lo siento. Se me hace tarde, es la hora de cenar en la residencia. Hablaremos otro día. A ver si consigo esa novela.

-Bueno, esa biografía.

-Tampoco, el profesor nos dijo que era una "construcción ficcional".

-Ya entiendo, se cogen unos papeles y se inventa una historia. No es la verdad pero tiene todo el aspecto de serlo. Si me dan los documentos, yo escribiría también una novela sobre el tal Filek, completamente distinta seguro. ¡Y tampoco sería verdad!

-Seguro. Adiós caballero. Hasta otro día. 

El anciano del verde gabán desaparece como por arte de encanto. Seguiré leyendo y a ver si lo encuentro otra vez por aquí. Ahora los bancos están limpios de hojas.

Un abrazo para todos los que me habéis aguantado hasta aquí. Os lo agradezco porque ahora me cuesta mucho más redactar una entrada. ¡Y este libro es más seco que un esparto! Echo de menos una construcción ficcional con más carne y hueso, como las de José Antonio Abella, por ejemplo. 

La próxima entrada será la de la crónica de la reunión lectora de ayer. 

María Ángeles Merino



Foto cortesía de Yolanda Delgado