Todos llevamos cicatrices en el alma.
El poeta ha de ver la luz que un día fueron.
Puede que aún duelan pero es el dolor de lo vivido y agradecido.
Quiero respirar y sentirte, quiero sentir tu boca de sal cubriendo la herida.
Pero la poesía no ha de ser un canto a la no vida.
(Agustín Merino)
Mi hermano Agustín sigue leyendo y comentando Brillante.
Sigo confiando en poder escribir mi propio comentario.

