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sábado, 25 de mayo de 2019

Concierto barroco de Alejo Carpentier. Se abre el concierto con el tintineo de la plata, las palabras y los acentos.


Concierto barroco junto a Fuente Colonial del Paseo de la Isla (procedente de San Pedro de Arlanza).

Comentario en torno a la lectura de Concierto barroco de Alejo Carpentier, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda Escudero. 

Con la invitación del Salmo 81, entramos en Concierto Barroco, del escritor cubano Alejo Carpentier.



Cuchillos, tenedores, platos, jarros fruteros, bandejas, jarros de vino, saleros, cascanueces, cubiletes, cucharillas...y el pargo. Se abre el concierto con el tintineo de la plata, las palabras y los acentos. Plata, plata, plata, quedamente, acompasadamente: aquí lo que se queda, aquí lo que se va, el orín del amo cae en la plata, el orín de Francisquillo  al barro va, y le sigue al compás, aquí lo que se queda, aquí lo que se va.



"Los adjetivos, la síntaxis  acumulativa, las palabras eufónicas, la repetición de estructuras y los acentos situados en una clave determinada" bañan de poesía la prosa. El resultado es una prosa poética cuyo ritmo se nos pega, como una música insistente y repetitiva. ¡Como un concierto barroco! Un barroco triple por americano: europeo, indígena y africano a la vez. 

Es el siglo XVIII, aunque luego el realismo mágico habrá de hacer trizas la línea de tiempo. Una barroca orfebrería de la palabra para contar algo ligerísimo: el viaje de placer de un antiguo minero, enriquecido en las minas de plata del México colonial, acompañado por su criado. Embarca en Veracruz, va a La Habana, donde una epidemia acaba pronto con el sirviente, y encuentra pronto sustituto en Filomeno, un quijotesco mozo de mulas, negro y cantarín. Va a un Madrid poblachón manchego  que no le gusta nada, parte a Venecia y allí estallan los colores del Carnaval. En una taberna, conoce al músico Vivaldi y le cuenta la historia de Moctezuma. El "cura pelirrojo" se entusiasma y le falta tiempo para escribir con ella una ópera. 



Un inaudito trío, Vivaldi, Scarlatti Haendel, tocará la ópera Motezuma, con las chicas huérfanas instrumentistas del Ospedale. Lo temporal qué más da, si un exultante Louis Armstrong nos aguarda al final. Todo se sostiene en la música, "en un movimiento circular que va creciendo". Por medio, los del del XVIII, discuten sobre la música de Stravinsky, del XX. Y lo hacen bajo los cipreses, en el cementerio donde yace el romántico y decimonónico Wagner: el alemán que fue a morir a Venecia de una apoplejía. 

El rigor histórico que más da, "un Hernán Cortés vencedor, perdonando a sus enemigos y sellando una eterna amistad entre aztecas y españoles. Moctezuma jura fidelidad eterna al Rey de España". Las patadas a la Historia son bestiales, lo que importa es la exaltación de lo americano. Así concluye el protagonista:

"Nieto soy de gente nacida en Colmenar de Oreja y Villamanrique de Tajo, hijo de extremeño bautizado en Medellín, como lo fue Cortés...Y me di cuenta, de pronto, que estaba en el bando de los americanos, blandiendo los mismos arcos y deseando la ruina de aquellos que me dieron sangre y apellido."

Así es Concierto barroco, una convergencia de tiempos y situaciones que sólo es posible gracias a la creación literaria. Es la fiesta de la literatura, no nos confundamos. 



Y cada lector se fabrica su propia fiesta. La mía es vivir un Concerto grosso, compuesto y dirigido por "il Prete Rosso", tan optimista que "vivirá siempre en primavera, aunque lo agarre el invierno". 



Sueño. Unas campesinas juegan al corro en un campo tapizado de chiribitas, un pajarillo canta con insistencia en una rama y, de pronto, amenaza una tormenta. Haendel acomete con "tubos de clarines", trompetas y bombardas" y empiezan a sonar las trompetas del Juicio Final. El cura pelirrojo grita: "¡El sajón nos está jodiendo a todos!" y las instrumentistas del Ospedale exasperan el "fortíssimo"para seguirlo. 

Se oyen gritos de valkirias. El negrito Filomeno golpea las fiambreras: "Ca-la-ba-són. Son-son". El circunspecto y pálido Scarlatti corea: "Kábala sum sum sum" y clama: "Cuando quiero llevar un compás, él me impone el suyo. Acabaré tocando música de caníbales". Vivaldi aguanta la risa, hace cesar la tormenta y silencia las trompetas apocalípticas y los calabasones. Ahora canta un coro de pajarillos, se impone la dulce calma y las campesinas danzan enlazadas. Antonio está en su salsa, baja los brazos, la última nota y todos al Ospedale. Allí, unos detrás de otros: 

"Así, en fila danzante y culebreante, uno detrás del otro, dieron varias vueltas al deambulatorio, y siguieron luego por los corredores y pasillos, subiendo escaleras, bajando escaleras, recorrieron las galerías, hasta que se les unieron las monjas custodias, la hermana tornera, las fámulas de cocina, las fregonas...pronto seguidas por el mayordomo de fábrica, el hortelano, el jardinero, el campanero, el barquero y hasta la boba del desván que dejaba de ser boba cuando de cantar se trataba..."

¿No era eso una conga? Excelente fin de fiesta. 



Después de mi particular concierto barroco, no queda más que despedirme.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

domingo, 19 de mayo de 2019

Crónica de una reunión lectora en torno a Concierto barroco de Alejo Carpentier.


Pedro Ojeda Escudero,  Paloma  Fernández Villa y Antonio. 

Crónica de la reunión mensual del Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU

La primavera avanza, abril se acaba, el domingo hubo elecciones y el lunes cumplí años. Nos saluda el árbol junto a la ventana, no demasiado frondoso. 


El martes, 30 de abril , a las cuatro y media de la tarde, en el Seminario 119 de la Facultad de Humanidades, en la UBU, el Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU,  dirigido por Pedro Ojeda Escudero, vivió una interesante reunión, en torno a Concierto barroco de Alejo Carpentier. 


Comenzamos recordando algunas sugerencias de lectura para el próximo curso. Pedro comenta la edición de Concierto Barroco que trae Paloma. Es de Siglo XXI, la primera editorial que la editó en España, es la octava edición. Es una edición muy artística, llaman la atención sus ilustraciones. 


-(Pedro Ojeda) ¿Vuestra opinión sobre Concierto barroco?

-(L.) No la he leído entera. Me ha costado entrar. En el tercer capítulo empiezas a entrar en ello. Luego he entrado.

Pedro Ojeda y Paloma Fernández Villa.

-(Lectora María Ángeles Merino) Se abre el concierto con el tintineo de la plata y las palabras. Plata, plata, plata, aquí lo que se queda, aquí lo que se va, el orín del amo cae en la plata, el orín de Francisquillo  al barro va y le sigue al compás, aquí lo que se queda, aquí lo que se va...El ritmo se nos pega, es una música insistente y repetitiva. ¡Es un concierto barroco! Triple barroco americano: europeo, indígena y negro a la vez. Vivaldi, Scarlatti y Haendel tocan juntos la ópera Motezuma, con las instrumentistas del Ospedale. Lo temporal que más da, si un exultante Louis Armstrong nos aguarda al final. 



-(L.) En el capítulo 5, el concierto mezcla personas, instrumentos y cacharros de la cocina. Muy simbólico.

-(L.) Me ha gustado, va jugando con los tiempos. Cita a Stravinsky,

-(Pedro Ojeda) Y a Wagner de forma indirecta: un alemán que vino a morir a Venecia de una apoplejía.

-(L.) Mezcla, desconcierto.

-(L.) Una adjetivación maravillosa, mucha ironía.

-(L.) Me ha parecido complicadísimo, lo he tenido que ir apuntando para llegar a conclusiones, un galimatías.

Pedro Ojeda
-(Pedro Ojeda) A ver si lo ordenamos luego.

-(L.) Pensé si todo iba a ser como el primer capítulo. Encontré una película mexicana basada en la novela titulada Barroco y protagonizada por Paco Rabal y Ángela Molina (1989). La vi empezar y  quise seguir viéndola, me quitaría la imagen que yo tengo. Me costó al principio muchísimo, luego me metí.



-(L.) Hasta el capítulo 5 me liaba, me ha costado trabajo. Me gustaría ver la ópera, para ligarla. No sé si la darán.

-(L.) Puedes ver entera la ópera Motezuma en You Tube.

-(L.) Patadas a la Historia, lo habitual en la ópera.

-(Lectora Paloma Fernández Villa) Me trae recuerdos antiguos. Me encanta la música barroca, el arte barroco, el horror vacui, los trampantojos. Esto es totalmente barroco, con un lenguaje impresionante. Sin embargo, yo no he visto que Alejo Carpentier defienda la historia de América. Se centra en los carnavales de Venecia y los siente, tiene una profundísima cultura. Mezclar a Haendel con Vivaldi y Scarlatti, hacer coincidir a los tres en Venecia, me parece genial.


-(Pedro Ojeda): Es una novela clave por el barroquismo. El barroco es el juego del trampantojo, el juego de los espejos, el juego de las duplicidades, duplicidad de escenas. El Amo manda en un sitio, el criado en otro, eso es muy barroco. Se recupera el concepto de lo barroco, en contra de una lectura muy directa. El lector no puede ser pasivo, no se enteraría de nada, la literatura es una fiesta: la realidad a partir de la literatura. Es literatura, no te confundas, recuerda que es una obra literaria.

El barroco es movimiento continuo, lo contrario a lo estático. Un movimiento circular, continuo, no para...Lo barroco se centra en lo irracional, en contra de lo racionalista. Recuperan lo fantástico, lo introducen en la realidad. El realismo mágico es la definición del barroco. De ahí el salto temporal: están en el XVII y pasan al XX (de Vivaldi a Louis Armstrong). No es una estructura lineal del tiempo. Al principio, no sabemos en qué época estamos, en el XVI, en el XVII, en el XVIII...Después aparecen datos que nos llevan al XVII: Vivaldi, Scarlatti y Haendel se concentran en Venecia. De pronto mezclan cosas que son del XIX. ¿Wagner? Y del XX. ¿Stravinsky? ¿Qué pasa aquí? Se está preparando la traca final, saltando a un concierto de Armstrong.

La Historia no está vista en su linealidad, nos está contando la Historia de otra manera. Hay un juego temporal, una ruptura espacio tiempo, no estamos en un hilo temporal, aunque el centro es el XVIII. No importa el hilo de continuidad, se nos rompe como lectores, no cuenta una historia tradicional. 

Sería muy fácil: el nieto de uno de Madrid se hace muy rico con minas de plata, no hay motivo para viajar, viene a España, España no le gusta, la razón es la música, quiere ir a Venecia. El rico sale de México, en La Habana hay epidemia, cambian el viaje. Madrid no les gusta nada, parte a Venecia y allí es el carnaval de los sentidos; al final le decepciona, el tiempo se quiebra y allí está Louis Armstrong tocando. El argumento es ligerísimo, no existe. Lo que nos está contando se sostiene en la música, en un movimiento circular que va creciendo hasta llegar a Louis Armstrong buscando el ritmo de la escritura en las enumeraciones continuas, los adjetivos, la síntaxis  acumulativa, las palabras eufónicas, la repetición de estructuras y los acentos situados en una clave determinada. Está haciendo poesía, prosa poética, con un ritmo que todos habéis percibido, es Rubén Darío en prosa.

Todo tiene que ver con la música, la grandeza de Carpentier es que, cuando él escribe Concierto barroco, publicada en 1974, solo se conservaba el libreto de la ópera Motezuma de Vivaldi (la música había quedado perdida tras la muerte del compositor, llegando hasta nuestros días sólo la letra) .Él imaginó como podía ser la partitura (que fue descubierta en 2002, en Ucrania). Le interesa esta ópera para escribir como pudo acceder Vivaldi a la historia: un rico llega a Venecia y le cuenta la historia de Moctezuma. Al músico le apasiona y comienza a escribir una ópera. Las inexactitudes son bestiales, con un Hernán Cortés que simpatiza con Motezuma, lo que le interesa es la exaltación de la unión de lo español y lo indígena. No cuenta el final de Moctezuma.



Hace un giro, introduce el elemento negro, construyendo por acumulación la realidad, no de toda América sino la del Caribe, incluyendo a México. Un nuevo mundo formado por lo indígena, lo español y lo negro; por eso termina con Louis Armstrong. La síntesis da el salto temporal, llega al siglo XX, el jazz pone todos esos elementos y ya tienen cabida lo europeo, lo americano y lo africano. Comprendemos una nueva realidad americana, esa es la lectura de Carpentier, con una intencionada visión: el Nuevo Mundo es el Nuevo Mundo, lo demás está caducado. Al protagonista de Concierto Barroco todo le parece mal: el Quijote, Galdós, los colores, los sabores...hasta las prostitutas le parecen peores. Cuando los personajes hacen el viaje, Mexico es el Imperio Español. La clave en el capítulo VIII, cuando el rico desea que triunfen los mexicanos:

"Nieto soy de gente nacida en Colmenar de Oreja y Villamanrique de Tajo, hijo de extremeño bautizado en Medellín, como lo fue Cortés...Y me di cuenta, de pronto, que estaba en el bando de los americanos, blandiendo los mismos arcos y deseando la ruina de aquellos que me dieron sangre y apellido."

Al rico indiano ya no le gusta Venecia:

"Regreso a lo mío esta misma noche. Para mí es otro el aire que, al envolverme, me escupe y me da forma."

Encontramos una defensa de lo americano y una definición de realismo mágico:

"Según el Preste Antonio, todo lo de allá es fábula. De fábulas se alimenta la Gran Historia, no te olvides de ello. Fábula parece lo nuestro a las gentes de acá porque han perdido el sentido de lo fabuloso. Llaman fabuloso cuanto es remoto, irracional, situado en el ayer...No entienden que lo fabuloso está en el futuro. Todo futuro es fabuloso."

Filomeno no volverá con el Amo, de momento irá a París porque en París le llamarán monsieur Philomène. En La Habana sólo sería "el negrito Filomeno".

Carpentier da un salto a la revolución cubana:

 "Eso cambiará algún día"."Se necesitaría una revolución"..."Y los que tienen plata no aman las revoluciones. Mientras que los yos , que somos muchos y seremos mases cada día."

No es España, es América: con lo negro, lo indígena y lo europeo. Faltaba lo negro y aparecerá, al final, en un salto temporal, Louis Armstrong triunfando, en un "nuevo concierto barroco".

"...y apareció en truenos, grandes truenos que lo eran de aplausos y exultación, el prodigioso Louis. Y, embocando la trompeta, atacó como él sólo sabía hacerlo, la melodía de Go Down Moses...".



Toda la novela está está estructurada de forma sinfónica, magníficamente trabajada.

Como dijo Paloma Fernández Villa:

"La sensación que tuvimos fue como haber estado presenciando un auténtico concierto de Vivaldi en el Ospedale della Pietá de Venezia."

A continuación, antes de dar por finalizada la reunión lectora, Pedro Ojeda, nos adelanta unas pinceladas sobre el próximo libro: Tea rooms de Luisa Carnés.

Tea rooms ha sido un auténtico éxito por varias razones. Luisa Carnés es una escritora perdida y recuperada, una mujer que no pasó a la historia de la literatura. Una mujer autodidacta, sin una gran formación, trabajó en un salón de té y empezó a construir su literatura cuando comenzó a trabajar como mecanógrafa. Defensora de la República, desde una postura feminista se pasó al Partido Comunista. A consecuencia de su compromiso político tuvo que exiliarse a México.



Tea rooms es una novela de la época en que se está pasando a un realismo social, con un compromiso ideológico de defensa de la mujer: mujeres que trabajan, vistas desde una perspectiva ideológica y social. Es interesante porque ha sido una recuperación. Luisa Carnés y Chaves Nogales constituyen dos grandes recuperaciones de escritores olvidados, si bien Chaves es más escritor, más formado.


Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible. 

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

jueves, 11 de abril de 2019

Una reunión lectora para Los amores equivocados: tres libros y una excursión.



La primavera asomaba a la ventana y las ramas del árbol se iban vistiendo.

El martes, 2 de abril, a las cuatro y media de la tarde, en el Seminario 119 de la Facultad de Humanidades, en la UBU, el Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU,  dirigido por Pedro Ojeda Escudero, vivió una interesante reunión, en torno a Los amores equivocados de Cristina Peri Rossi.

Comenzamos con algunas sugerencias de lectura para el próximo curso. Pedro Ojeda nos aconseja "id apuntando cosas". Alguien apunta a Carmen Kurtz, a otro lector le gustaría leer a Juan Manuel de la Prada...A continuación, se recuerda la excursión a Sevilla: "un lujazo, un éxito agotador".

-(Pedro Ojeda) Eva Díaz Pérez y un profesor de Historia del Arte nos enseñaron la ciudad desde un punto de vista distinto, la profundidad de conocer esa Sevilla de aquella época. Fue muy denso, un día completo dedicado a Murillo.



Eva Díaz, el profesor de Historia del Arte y Pedro Ojeda.
Foto cortesía de Yolanda Delgado, tomada durante la excursión a Sevilla.

La novela El color de los ángeles, como biográfica, hace un repaso a la vida del pintor. Algunas novelas históricas profundizan en el testimonio de una época; otras, la mayoría, se documentan y recrean una época, como un "biopic" que toma a los personajes y los sigue, sin problematización, sin conflicto. Eva Díaz Pérez ha intentado levantar testimonio de la Sevilla de la época y de quién era Murillo. Le podéis pedir más cosas: una profundización del personaje. Murillo ve la época en que Sevilla deja de ser la ciudad del esplendor y el arte empieza a tener menos riqueza. La peste casi acaba con la población, cientos de cadáveres eran arrojados a los carneros y cubiertos de cal, y el comercio con América se vio afectado. Sevilla va a ser sustituida por Cádiz. A Murillo le pilla un cambio de estética y una nueva forma de entender el Arte y la Teología.



-(L.) Maravilloso, no lo conocía mucho (al pintor).

-(L.) Todos tenemos la imagen de Murillo como pintor de las Inmaculadas.

-(L.) Nos explica las técnicas: cuatro capas de pintura...

-(Pedro Ojeda)  Descubrimos al Murillo costumbrista, muy apreciado en el mundo protestante, que gustaba a los comerciantes de paso por Sevilla. Ahora han traído cuadros de todo el mundo, con las dificultades de transporte, seguros, etc. Es significativa la historia del cadáver de Murillo: lo enterraron en la iglesia al lado de su casa, vinieron los franceses y los del barrio sacaron el cadáver para evitar que fuera robado, lo quemaron y esparcieron sus cenizas en la Plaza de Santa Cruz. En represalia, derribaron la iglesia; su lugar lo ocupa hoy el consulado de Francia.


Los lectores en la Plaza de Santa Cruz (en primer plano Myriam Goldenberg)
Foto cortesía de Yolanda Delgado, tomada durante la excursión a Sevilla.

Bien escrita, bien documentada, levanta la biografía a partir de un momento determinado. Murillo en primera persona va contando su vida, sus técnicas, su familia. No va a una problematización, a un conflicto. Algunas de los episodios están sacados de las crónicas de la época, nos enseña otra Sevilla. ¿Buena persona? Lo que se traduce es que vivía dedicado a su trabajo, como un artesano y no como un genio, que eso llegaría mucho después, con el romanticismo. Pintaba para las iglesias y los monasterios y lo hacía magníficamente, con dominio de la técnica y los colores. Experimentaba con productos llegados de las Indias, como la cochinilla, que aumentaban el valor del cuadro y, con él, llega la dulzura en la expresión a la temática religiosa, abandonando la sangre, los padecimientos, el dolor. Hay clientes que están buscando otra cosa y él va a modificar la sensibilidad de los clientes. La pintura de Murillo supone un paso hacia el amaneramiento.

-(L.) La escritora pone en boca de su personaje el temor a ser ahogado en un mar de almíbar, como reflexión al contemplar la pintura de su paisano Velázquez.

-(Pedro Ojeda) En Velázquez sale el paisaje, en Murillo es un telón.

La excursión ha salido muy bien, menos mal que no hizo calor. 

-(L.) Vamos con el libro que toca ahora, bien diferente, por cierto. 

Los amores equivocados es una colección de cuentos de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi. Exiliada durante la dictadura uruguaya, vive en España desde 1972, integrada en los círculos literarios españoles. Al principio, era conocida por su poesía y más tarde por sus novelas, como La nave de los locos.


Con Los amores equivocadossigue la tradición del relato breve. Muy juguetona, rompe las convenciones sociales, algo que a los jóvenes les puede parecer natural, pero que no lo era tanto para una mujer nacida en 1941, de otra época. Son en total once cuentos, desde  Ironside a Cuento de Navidad. ¿Qué os han parecido?



-(L.) A mí me ha chocado el del pelo púbico (Un maldito pelo).

-(L.) El del pelo es muy erótico.

-(L.) No hay amor, son encuentros sexuales.

-(L.) El primero, el del camionero, es el que más impacta (Ironside).

-(P. O.) En el 72 llega a España y vivirá la Transición. En Madrid y Barcelona, en los años ochenta, durante la movida, se publicaban relatos de ese tipo.

-(L.) Un libro que escribió y tenía guardado en un cajón. Algunos cuentos son anteriores, posiblemente.

-(L.) El segundo relato, el titulado Los amores equivocados, tiene trazas autobiográficas.

--(L.) Te estimula, son relatos breves que hacen que no te aburras.

-(P. O.) Se lee fácilmente.

-(L.) Relatos recuperados.

-(P. O.) ¿O se sigue escribiendo así? Son relatos como los de la movida, de los años 80. Ahora serían políticamente incorrectos. El contexto es la época en que llega a España. Cristina Peri Rossi es deudora de esa época.

-(L.) Leí un poco y qué pereza.

-(L.) ¿Nos aporta algo?

-(P. O.) Va desvelando la hipocresía. Se centra en escenas de sexo explícito. En el del pelo (Un maldito pelo), el que lo está relatando está haciendo un "cunnilingus", se le atraviesa un pelo en la garganta y se pregunta: paro o no paro, se lo digo o no se lo digo. Se mete en el pensamiento de una persona.



-(L.) También es muy explícito el de La escala Lota. 

-(L.) Lo que hace una señora con una señora, no lo sabía...(con guasa). 

-(P. O.) Relaciones equivocadas, no van de forma sincera. En Ironside, un camionero recoge a una chica muy joven en autoestop, nunca ha subido a nadie, el personaje es tópico, machista, piensa en sus hijas mellizas, la chica le cuenta su historia, parece un hombre bondadoso. El camionero va a acceder a una petición insólita de la chica, al final la deja en un club de carretera. Al final, llama a casa y pregunta a su mujer por sus hijas, han ido a una fiesta, que vuelvan, que el mundo está lleno de hijos de puta...



En el relato titulado Los amores equivocados hay dos historias, la de él y la de ella. Ella, uruguaya como la autora, con dieciocho años se enamoró y cruzó el Atlántico para buscarlo. La había desvirgado "con sabiduría, delicadeza y sensualidad"...se lo encontró en Barcelona. Él queda atrapado en el relato, se casa con ella, la cual no hará más que contar su bonita historia de amor que él terminará creyendo. Hasta que un día invitan a cenar a un matrimonio portugués y ella cuenta la historia de otra manera, él descubre que todo era mentira.




-(L.) Dice "como la Maga, de Cortázar".

-(P. O.) Es la protagonista de Rayuela. 

-(P.O.)En De noche la lluviauna mujer conduce un día de lluvia, en una curva se encuentra con una chica y piensas que se va a cumplir lo de "la chica de la curva". No es nada de eso sino que terminan liándose las dos.

En Ne me quitte pas hay un doble plano: el psicólogo psicoanaliza al paciente mientras va pensando en el chico que le espera en casa.

La escala Lota juega con el convencionalismo: la mujer madura va siendo atrapada por la chica joven, convirtiéndose en el cazador cazado. Se repite el esquema de una persona mayor que abusa de su posición y el menor da la vuelta a la situación.



En Confesiones de escritores todo termina reducido a un postureo para ligar: "El autor iba con la periodista madura. La agente, con el joven escritor inédito".

En La Venus de Willendorf , el adulterio termina sin tragedia, divirtiéndonos: "Estaba ahí de pie, completamente desnuda y cubierta con un tapado de visón". 

Los cuentos navideños o son muy dulces o muy tristes. En Un cuento de Navidad, dos hermanas, separadas por el océano, se preguntan: "qué vamos a hacer con mamá". Al final: "¿Quién se ocupará de nuestra madre de más de noventa y cinco años cuando las dos hayamos muerto". ¡Tienen claro que la madre las va a sobrevivir!

Una vez acabado el comentario de Los amores equivocados, quedamos para el 30 de abril. Nuestra próxima aventura lectora será: Concierto barroco de Alejo Carpentier. Paloma sugiere que Pedro nos dé una pincelada del libro que vamos a leer a continuación, sin desvelar, solo para guiar. Lo cuenta: 


Los amores equivocados y Concierto barroco, juntos pero nada que ver. 

-(P.O.) Lo cuento. Concierto barroco es una novela pequeñísima. Lo que se va a contar es cómo se construyó la ópera Montezuma de Vivaldi. Alejo Carpentier, conocido por novelas como El Siglo de las Luces, reflexiona sobre la identidad americana. Ante un nuevo imperio, Norteamérica, varios autores, como Vargas Llosa, García Márquez o Miguel Ángel Asturias, se preguntan qué van a hacer para integrar lo indígena, lo español y lo negro. 

Es una doble reflexión sobre la identidad americana, con un nuevo tipo de lenguaje, "el lenguaje de la maravilla". El argumento de Montezuma es la conquista de México por Hernán Cortés. La novela quiere estudiar el conflicto de identidades, lo español y lo americano. Escrito en los años sesenta del siglo XX, plantea la necesidad de reflexionar sobre lo americano, ante la imposición de los Estados Unidos. Alejo Carpentier propone una identidad a partir de Concierto Barroco.



Pedro Ojeda nos lee el comienzo: "De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el juego de los asados; de plata los jarros fruteros, de tres bandejas redondas, coronadas por una granada de plata; de plata los jarros de vino amartillados por los trabajadores de la plata..."

Un lenguaje repetitivo y rítmico, como la misma música de Vivaldi. Después de la pincelada, nos despedimos hasta la próxima reunión, el 30 de abril.

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible. 

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino