lunes, 23 de marzo de 2026

El pruno del puente de Castilla y los abismos de María Zambrano.



Cerca del puente de Castilla, junto al rio, crece un pruno muy hermoso que ahora descubre sus flores blancas y levemente rosadas. Los paseantes se detienen, lo miran y atrapan su imagen, la cámara del móvil hace lo que puede

Desde el pretil del río veo a un hombre y una mujer enredados en sus ramas, juguetean y se hacen fotos con bonito telón de fondo, se entregan completamente a la contemplación, se "abisman" con su belleza  como diría Maria Zambrano y acabo de aprender. Son jóvenes. 

Yo también, a "abismarme" voy.  Busco la entrada más próxima y bajo junto al rio, paso por debajo del puente, ahí está. Quiero verlo más cerca. ¿Abismarme yo también?

 Me "abismo" enredada entre flores, el pruno puede ser un "claro del bosque". Leo en las páginas 77 y 78: 

"El abismarse de la belleza

Tiende la belleza a la esfericidad. La mirada que la recoge quiere abarcarla toda al mismo tiempo, porque es una manifestacion sensible de la unidad...

Y la belleza...se ofrece al aparecer cono unidad sensible. Y la mente de quien la contempla tiende a asimilarse a ella, y el corazón a bebérsela en un solo respiro, como un cáliz anhelado, su encanto.

Porque la belleza, al par que manifiesta la unidad, la unidad que no puede proceder  más que del Uno, se abre...Se abre como una flor que deja ver su cáliz, su centro iluminado, que luego resulta ser el centro que comunica con el abismo. El abismo que se abre en la flor, en esa sola flor  que se alza en el prado, que se alza apenas abierta enteramente. Apenas como distancia que invita a una mirada, a asomarse a ese su cáliz violáceo, blanco a veces. Y quien se asoma al cáliz de esta flor una, la sola flor arriesga a ser raptado...

El solo abismo que en el centro de la belleza, unidad que procede del Uno, se abre, bastaría para abismarse.Y así la esperanza dice: hasta que el abismo del Uno se alce todo..."




Me asomo al abismo del cáliz de una flor una. No espero llegar al alzamiento del "Uno", el 'Uno' que abarcaría todo. Mi esperanza no llega a tanto. Mi fe tampoco, pero me bebo la belleza del árbol " en un solo respiro", más bien en una sola mirada y la guardo en mi retina, hasta otra primavera. 

Paso de nuevo por debajo del puente de Castilla, pintarrajeado, y salgo al paseo de siempre. Guardo las palabras de María Zambrano, filósofa, poeta y mística. Mujer sabia y abismada. Sabe que "Sobreviene la angustia cuando se pierde el centro".



Nos abismamos, nos ensimismamos, nos abstraemos, nos sumergimos, nos reconcentramos, nos concentramos, nos embebemos, nos embebecemos.

Ya veis, la floración de un pruno y los abismos de María Zambrano. La belleza redonda de la primavera nos "abisma" y nos hace bien, aunque no demos con "claros del bosque" filosóficos. Ni lleguemos a la divinidad. Calmar la angustia, puede ser. 

 María Ángeles Merino Moya 

Leo, un poco más, de Claros del bosque de María Zambrano, propuesta por el Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda

viernes, 20 de marzo de 2026

Crónica de una reunión lectora, y filosófica, en torno a "Claros del bosque" de María Zambrano.

 


Crónica de la reunión de 24 de febrero de 2026, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, quinta de este curso, 2025-2026, en su formato presencial, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero


El libro comentado fue el ensayo Claros del bosque de la filósofa María Zambrano.El lugar, el habitual: en la facultad de Humanidades y Comunicación de la UBU, aula 1-4 , en el edificio del antiguo Hospital Militar.

Pedro Ojeda comienza con una introducción en la figura de María Zambrano


 
-(P.O.): María Zambrano, filósofa, uno de los grandes filósofos españoles y europeos de todos los tiempos, en el circuito de Ortega y Gasset y la Revista de Occidente. Trabajó con el filósofo Zubiri y se ganaba la vida dando clases en la famosa "Residencia de Señoritas", en la órbita  de la Institución  Libre de Enseñanza. Conoció a los de la Generación del 27 y fue amiga de muchos de ellos, especialmente de Luis Cernuda. 


Tras la guerra civil, quedó desconectada y separada por cuestiones políticas y religiosas, abandonando la Razón Práctica de Ortega, el racionalismo. Ella había empezado, poco antes del exilio a profundizar en la expresión de su propio pensamiento: la Razón Poética. 

Sus textos contienen una carga poética enorme. La única forma de acceder a verdades ocultas es, para Zambrano, la poesía. No era una filósofa al uso. Une la expresión poética con un análisis profundo del pensamiento, en conexión con el cristianismo español, empapada de San Juan de la Cruz. 


También recibió gran influencia de Miguel de Molinos, un escritor español del XVII, poco conocido, partidario del "quietismo", una doctrina nacida a partir de la reforma protestante. Todo está escrito, está decidido, no existe el libre albedrío, no tengo que hacer nada para salvarme, Dios lo ha decidido por mí. La Iglesia Católica estuvo profundizando en el libre albedrío , contra el protestantismo, algo muy debatido en muchos libros, está incluso en el Quijote. Miguel de Molinos aporta una visión muy original que influye en María Zambrano: con la razón pura no podemos entender el mundo. 


De salud frágil, pasó muchas penalidades. En Chile se casó con un diplomatico español, decide volver a España, luego se exiliará en Francia, en México y en Suiza. Se instala en Italia cuando se divorcia, acaba viviendo con su hermana y sus trece gatos, la echan de la casa por falta de higiene, le pidió al marido una pensión, malvivió de ayudas y becas, en la miseria, el marido no la ayudaba. Solo a partir de los sesenta empieza a publicarse su obra y lo pasó menos mal, siguió escribiendo.

-(L.): En otros textos, el tema es el mismo, no cambia.

-(P.O.): Tiene una evolución. Habla de amor, de "confesiones", de "soledades", muy barroco. Escribe el prologo para El Solitario de Concha Méndez, con el concepto de "soledad".  A partir de los años treinta, la razón poética en la filosofía. 
¿Es difícil?


-(L.): Leer y no entender, me pasa como a mis alumnos. 

-(P.O.): Quizá no haya sido un gran acierto. 

-(L.): Es un libro que te lleva.

(L.): No lo he terminado. No he entendido nada.

(L.): Me gustó el capítulo dedicado a Andrés Segovia.

(L.): Me ha resultado muy difícil .


(L.): Me ha gustado el dedicado a las palabras, te vas acostumbrando. He leído un poco más lo relacionado con la música.

(L.): Es difícil, hay que leerlo por segunda vez. He ido apuntando. 

(L.): Y por tercera y por cuarta.



Foto cortesía de Esperanza Martínez. Fragmento. 

(L.): Es un libro bien estructurado, me ha gustado, pero echo de menos de dónde parte y no hay una implicación para desarrollar:

¿Para qué?
¿Qué me ha contado? 
¿Qué me ha llegado? 
Echo de menos la implicación directa. 
Queda en el aire, deslavazado...



-(P.O.): Intuye algo en que no llega a entrar.Te deja a la puerta y no entras.

Las claves: en el ámbito de la Vanguardia lo importante es la metáfora indirecta donde el origen está muy lejos, entre A y E hay mucho camino. 

Un libro bastante denso, escrito al final de su vida, con la fragmentación de Ortega, son fragmentos y no hay ilación. La estructura: el planteamiento teórico y la metodología sin aplicación. Está dicho y borrado el resto, como un testamento en condiciones difíciles y penosas, cuando lo estaba pasando muy mal con su hermana que se moría. 

¿Qué le ha pasado? El existencialismo de Sartre, la angustia vital, quiere dar respuesta a esa angustia. 
Quiere dar sentido a la existencia. ¿Metáforas iniciales? El ser humano angustiado en un bosque hostil, busca los claros, un espacio donde penetra la luz. 



-(L.): Ella se rebela.

-(P.O.): Quietismo, dejarse inundar por la luz, es un tiempo muy breve, en espacio y en tiempo. Un momento en la vida, algo que te ilumina, misticismo, algo que te viene del exterior y tienes que aceptar. 
La mística, la luz, lo que viene de fuera. Dejarse inundar por esa luz del claro del bosque.
¿Hacer algo? No. Lo que tiene que hacer es parar, detenerse, parar la angustia, llegar a ese estado de iluminación.

-(L.): Dura poco.

-(P.O.): Claro, dura poco. Tienes que vivir del recuerdo de esa comunión. Mantener el recuerdo de ese espacio. Después de la quietud, mantener el recuerdo. El poder ser "el ser verdadero", "dulzura" dice. No es un planteamiento ético de filosofía. Vía ascética, distinta de vida mística. A la vuelta de una esquina te lo puedes encontrar, lo que tienes que hacer es dejarse inundar por la luz, Puede haber muchos "claros del bosque". Ella utiliza la filosofía mística. ¿Cómo puedo comunicar este encuentro con Dios, con la divinidad, si no tengo lenguaje? A través de la poesía, es la clave. Los métodos: el despertar, el nacimiento, el dejarse inundar por la sensación de vacío, vaciarse por dentro, cono en las filosofías orientales. Lo va a desarrollar con metáforas del mundo mítico cono la medusa. Para poder llegar a la quietud tenemos que aceptar el claro del bosque, el vacio. Remontarnos a antes de que existiese la palabra, en lo histórico o prehistórico.



(L.): Rarito. 

(L.): Una visión mística.

(P.O.): Como dijo un chico llamado Claudio Rodríguez, que en en 1953 consiguió el premio Adonáis de Poesía: "Siempre la claridad viene del cielo, es un don...". 

(L.): ¿Ángeles?

(P.O.): Pensad cada uno como como conseguir la "quietud".

(L.): Unos proponen el yoga, con el control de la respiración. Otros, la música, seguir mentalmente una música muy conocida. Hay quien pesca, quien está en la iglesia en silencio, cada uno tiene una forma de desconectar. 

Se fue el profe y seguíamos "filosofando". 


Fue una lectura muy distinta, algunos tuvimos que acabarla. Lo de conseguir la "quietud" ya lo vemos más difícil, especialmente las mujeres. 

Como veis, cono con otras lecturas, pasé las notas rápidas de mi cuaderno, para confeccionar la crónica con la mayor fidelidad posible a su espíritu; ya que la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

Gracias al profesor Pedro Ojeda y a todos los compañeros lectores. Y si leen esto, miel sobre hojuelas.

Un abrazo a todos los que paséis por aquí. Y al recuerdo de doña María. 

María Ángeles Merino Moya



viernes, 13 de marzo de 2026

Flores "en el pelo verde de la pubertad del mundo".

 



Ayer salí a sorprenderme del tímido estallido floral de los arbolillos silvestres, junto al rio, y el de los prunos domesticados, en el paseo.  Eché al bolso un libro de poco peso, para abrirlo al azar y encontrar sintonía con lo que veo o siento. Suelo hacerlo así. 

"(...La primavera es una corona de novia, abril y mayo son flores en la cabeza de una adolescente, en el pelo verde de la pubertad del mundo. Pasamos del sol a la sombra, como de la vida a la muerte. Pasamos de la vida a la muerte, de la muerte a la vida, cono del sol a la sombra, y vuelta, y este juego es vivir, y la primavera no nos salva de nada, porque ella misma está amenazada de muerte. )"

(Página 291, Mortal y rosa, Francisco Umbral, Austral)

La primavera no nos salva de nada, nos da una vida fugaz, jugamos a vivir, es el juego que nos podemos permitir. 

El libro de Francisco Umbral pesa mucho, toneladas de dolor.  "Mortal y rosa" era su niño.

El agua, el sol y los árboles en flor. Pasear y leer un poco. No es poco. La fuente sigue su cantinela. 

Cierro el libro y leo lo último de la guerra. ¿Primavera?

Ya veis, una mañana de marzo de 2026.¿Estallido?

María Ángeles Merino

https://aranitacampena.blogspot.com/2025/11/lis-inmensos-telares-de-la-literatura.html


martes, 24 de febrero de 2026

Un libro difícil: Claros del bosque de María Zambrano.

 


Esta tarde hemos disfrutado de la reunión del Club de lectura de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda Escudero. El lugar ha sido el habitual, en la Facultad de Humanidades y Comunicación de la UBU, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 

El libro comentado ha sido "Claros del bosque" de María Zambrano. María Zambrano, filósofa, uno de los grandes filósofos españoles y europeos, de todos los tiempos, en el circuito de Ortega y Gasset y la Revista de Occidente. Trabajó con el filósofo Zubiri y se ganaba la vida dando clases en la famosa "Residencia de Señoritas", en la órbita  de la Institución  Libre de Enseñanza. Conoció a los de la Generación del 27 y fue amiga de muchos de ellos, especialmente de Luis Cernuda. 

 Tras la guerra civil, quedó desconectada y separada por cuestiones políticas y religiosas, abandonando la razón práctica de Ortega, el racionalismo. Ella había empezado, poco antes del exilio a profundizar en la expresión de su propio pensamiento: la Razón poética. Con la razón pura no se puede entender el mundo. 

De salud frágil, pasó muchas penalidades en el exilio y solo a partir de los sesenta empieza a publicarse su obra. 

Sus textos contienen una carga poética enorme. La única forma de acceder a verdades ocultas es, para Zambrano, la poesía. No era una filósofa al uso. Une la expresión poética con un análisis profundo del pensamiento, en conexión con el cristianismo español, empapada de San Juan de la Cruz. También recibió gran influencia de Miguel de Molinos, un escritor español del XVII, poco conocido, partidario del "quietismo", una doctrina nacida a partir de la reforma protestante. 

La lectura de "Claros del bosque" ha sido difícil, pero ha merecido la pena, pienso. 

Pedro Ojeda nos ha explicado las claves: en el ámbito de la vanguardia, con el uso de la metáfora indirecta, el fragmentarismo de Ortega y el existencialismo con la angustia vital.

¿Cómo dar sentido a la existencia? El bosque es hostil, buscamos los "claros", un espacio donde penetra la luz. El quietismo: nos dejamos inundar por la luz, en un tiempo muy breve, un espacio y un tiempo. De repente vemos claramente la solución, está en nosotros, la mística, la luz que viene desde fuera.¿Hacer cosas? No. Lo que hay que hacer es detenerse, parar la angustia, llegar a ese estado de iluminación.

Llegar a la "quietud". Pedro Ojeda nos sugiere que pensemos cada uno como conseguir la "quietud".

Unos proponen el yoga, con el control de la respiración. Otros, la música, seguir mentalmente una música muy conocida. Hay quien pesca, quien está en la iglesia en silencio, cada uno tiene una forma de desconectar. 

Foto cortesía de María Esperanza Martínez.Pedro Ojeda y María Ángeles Merino

Ha sido una lectura muy distinta. Algunos tenemos que acabarla. Lo de conseguir la "quietud" ya lo vemos más difícil, especialmente las mujeres. 

Como siempre, pasaré las notas de mi cuaderno para confeccionar la crónica. Esto ha sido un adelanto. 

Gracias al profesor Pedro Ojeda y a todos los compañeros lectores. 

María Ángeles Merino Moya

Un abrazo de:

María Ángeles Merino Moya

lunes, 23 de febrero de 2026

Ya no llueve, salen las margaritas y me voy con María Zambrano a un centro que lleva su nombre.



Ya no llueve, el sol anima a las margaritas a salir y voy buscando el cauce molinar. Sigo a unos patos azulones, hasta una casa con los pies de agua y el mismo nombre de la autora del libro que llevo en la mano: Maria Zambrano. Es un centro de "personas mayores". De oídas, sé que se imparten clases de pintura, trabajos manuales, Gimnasia, Arte..."Envejecimiento activo", dicen, a mí me suena mal y debe ser porque lo entiendo al revés.


Mayores, ancianos, viejos, tercera edad, eufemismos mil. Confieso que muchas veces me sorprendo como el ratón del cuento, el que nunca sospechó que era un ratón. 

Me acerco al agua para hacer unas fotos y charlo con un hombre que me habla de clases de talla en madera y de las margaritas que acaban de salir  y yo de cuando "todo esto eran huertas", concluyendo él que "ya tenemos una edad". Sí, recuerdo el olor a cebollas, no había calle, era un atajo con un puentecillo endeble y mucho barro. Era "La Canal", la del crimen que inspiró la película "Amantes", me lo contaba mi padre, no lo viví, mayor pero no tanto. 




Es un buen lugar para abrir el libro y seguir los laberintos filosóficos de María Zambrano. Recordáis que dediqué la entrada anterior al nacimiento: "Se nace, se despierta. Se despierta, se nace." Ahora viene "la respiracíón" y "el despertar de la palabra"

"Y tendrá que esforzarse para respirar, oprimido...lo que le rodea...su propio sentir...su propio pensamiento...su sueño que mana sin cesar envolviéndole...Y suspira...

Indecisa, apenas articulada, se despierta la palabra...como un ave ignorante que no sabe dónde ha de ir, más que se dispone a levantar su débil vuelo. 

Viene a ser sustituida...por la palabra que la inteligencia despierta profiere como una orden...Y la palabra primera se recoge, vuelve a su silencioso y escondido vagar...Mas no se pierde...germinar lento de la palabra en el silencio...

Pues la verdad llega, viene a nuestro encuentro como el amor, como la muerte...Y así, su presencia es sentida como que al fin ha llegado...se ha ido engendrando...en lo escondido del ser en sueños...

La preexistencia de la verdad que asiste a nuestro despertar, a nuestro nacimiento. Y así, despertar como reiteración del nacer es encontrarse dentro del amor...con la presencia de la verdad...

Y en cada despertar...el ser preexistente, emerge...como llamado por una luz que no ve, por una luz que lo toca y se derrama hasta una cierta profundidad en ese lugar, nido quizá, donde alienta...

Y el ser escondido alentará de nuevo en una vida recóndita, junto a la fuente de la que no siempre...podrá beber. "

(Entresacado de Claros del bosque. María Zambrano. Alianza editorial)

Agua. Miro el agua del cauce molinar, que pasa por debajo del edificio y luego va al encuentro del rio Vena. 




La fuente de Maria Zambrano mana como la de San Juan de la Cruz: 



Me siento en un banco cercano, a mi lado se sienta una señora de pelo gris y ropa algo anticuada, me cuenta que va a clase de pintura y yo que voy a un club de lectura. Ve la portada de Claros del bosque y me pregunta qué dice "esa escritora". Y yo le resumo algo así:

Nacemos, despertamos, respiramos, suspiramos, brota la palabra, la inteligencia, el amor, la verdad. Porque la verdad estaba ahí ya, antes de la tiranía de la individualidad y el imperio de Cronos, el tiempo. 

Emergerá el ser preexistente, como llamado por una luz. En un nacimiento al revés, buscamos los "Claros del bosque", un paraíso perdido donde habita nuestra conciencia primigenia, la fuente está escondida, no siempre podremos beber de ella. 

No somos filósofos ni místicos, podemos tener la tentación de considerar Claros del bosque solo como literatura, poesía en prosa, o como un mar de palabras en el que naufragamos y nos ahogamos. 

Mi compañera de banco me escucha atentamente, pero se despide sin comentarios  y se va con prisa. Se da un aire a María Zambrano, en sus últimas fotos, pienso ahora. 


Seguiré buscando "claros". ¿Qué propone la pensadora malagueña para entrar en esos paraísos primigenios? ¿Música tal vez? 

Mañana tenemos la reunión del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda. 

Os contaré. 

María Ángeles Merino Moya



Aulas de Personas Mayores "María Zambrano" https://share.google/ZeIDjuBXVVpsk9c8g

domingo, 15 de febrero de 2026

Se nace, se despierta. Se despierta, se nace. María Zambrano.

 


Era un día "entresemana", llovía dentro y fuera. Hay días así, las palabras explotan y causan dolor, los almendros se anegan, se ahogan, en un mar de malentendidos.

A mitad del paseo, me desvio de mi querencia cotidiana, tal es para mí el Paseo de la Isla, cruzo la pasarela, el Arlanzon baja con brío, hinchado de lluvias. 

Mis pasos me llevaron junto a una residencia de ancianos, la del Carmen, clínica y maternidad  en otro tiempo, en la Castellana de Burgos, en la zona señorial, de "chalés", de toda la vida. 

Allí nací, un día de finales de abril, pasada la mitad del siglo pasado. 

Mi madre me contó que nací en el "antequirófano", con una comadrona muy vieja  que le dio mala espina, largo y penoso el parto, pero normal. 

Desperté mi primer despertar, sin imagen, sin nombre, ni para mí ni para las cosas, con la ingenua pretensión de "ser por separado", pobre niñita "deslumbrada y ofuscada", salida de un "baño de purificacion" en el "amor preexistente". 

-¿Qué dices? 

-Escucha. Leo  a Maria Zambrano, en sus Claros del bosque:


"Un despertar sin imagen, así como debemos de estar cuando todavía no hemos aprendido nuestro nombre y nombre alguno.

Se nace, se despierta. El despertar es la reiteración del nacer en el amor preexistente, baño de purificacion cada despertar y transparencia de la sustancia recibida, que así se va haciendo trascendente


Y la existencia, surgia de la pretensión de ser por separado, deslumbra y ofusca al individuo naciente que, sin ella sería como una aurora...". 

"Y el existir lo arranca del amor preexistente, de las aguas primeras de la vida y del nido mismo donde su ser nace invisiblemente para él, pero no insensiblemente...

Y él, el que nace en cada despertar surgiría por levemente que fuese, en una especie de ascensión...en ese lugar primero que parece sea como un agua...

Mas el ímpetu del existir se precipita...se ve arrastrado hacia la realidad, lo que lo pone frente a ella, a que se las vea con ella...

Y la luz tendrá que ser por el ser humano reducida...y el milagro...tendrá que ser tenido por deslumbramiento, del que hay que huir y hundirnos en el olvido. Y asi el olvidar desconociendo comienza..."

-Pero Maria, en cada despertar, se dejará "alzar desde el insondable mar de la vida":

"Una centella del fuego que no abrasa, aunque traiga a veces pena, la fatiga de respirar por entero, como si el respirar todo de la vida atravesara ese ser que entra en ella...Y la respiración se acompasa por esta luz ...El que así alienta el encuentro de la luz es alumbrado por ella, sin sufrir deslumbramiento...vendría él a ser como una aurora...".

-El "fuego que no abrasa", a la manera de la "Llama de amor viva" que "tiernamente hieres", de San Juan de la Cruz. 


"Se nace, se despierta". Se despierta, se nace de nuevo, se sale al encuentro de la luz, en un claro del bosque. Volvemos al "amor preexistente", sin ser deslumbrados. ¿Las "lámparas de fuego" de las cavernas de Platón? Los "amigos de la sabiduría" nos podrían explicar. Yo solo estudié retales de Filosofía, casi siempre en relación con pedagogías.

Sigo con la lectura de Claros del bosque, no es fácil. Ahora viene la " inspiracion" y "el despertar de la palabra". Leo un poco y tengo que detenerme, corro el riesgo de ahogarme en un mar léxico.

Vuelvo a casa, ya no miro el río. Me sale al encuentro el homenaje a Trótula de Salerno, una mujer médico del siglo XI que escribió el primer tratado de Ginecología, cuando el nacer podía llevarse una vida, o dos. 

Se nace, se despierta. Se despierta, se nace. Y a "los claros del bosque".

Ya veis, una filósofa muy poeta: Maria Zambrano. 

María Ángeles Merino Moya

Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda. 

(Entresacado de las páginas 39, 40, 41 y 42. El amor preexistente. El despertar. Claros del bosque. María Zambrano. Alianza editorial)



lunes, 9 de febrero de 2026

Soledades y claros del bosque.





Me pareció ver a una amiga de lecturas, desde Barrantes, en la pequeña cuesta que sube a Santa Águeda, hacia un pequeño ultramarinos que abre los domingos y es amigo de los peregrinos. Subí, me asomé al interior de la tienda, a la cola de los "olvidos". No estaba allí, en otro momento hablaré con ella de los Claros del bosque, de la Zambrano

Seguí por la calle de Santa Águeda, camino de Santiago al revés, que santos aquí, en Burgos, no nos faltan. Abria el suplemento dominical, hablaba con Rosa Montero, a través del artículo: "Sobre las soledades". Sí, Rosa, convivir con la soledad, un aprendizaje esencial, muchos no dominan la vital asignatura, conocemos a "demasiadas personas estupendas atrapadas en esa mutilación existencial que es el miedo a estar solas". 

Viene de la niñez. Maria Ángeles nunca fue de mucha calle, ni de muchas amigas, amigos menos, qué brutos los chavales de mi tiempo.   Mejor buscar un rinconcito para los  libros, las muñecas y los cuentos. Jugaba, me hacía compañía. 

Y ahora juego con este aparatejo, engancha, más de lo que quisiera, luego dicen de los niños. Paseo sola y leo, andando, no importa. Cuidado con las piedras del camino, dicen que, por aquí mismo, el Cid hizo jurar al rey Alfonso si fue o consintió en la muerte de su hermano. Buena literatura, excelentes cuentos para mayores, por qué necesitamos que nos cuenten, buena pregunta. 

Buen camino, va algún peregrino y gente a misa a la iglesia de Santa Águeda, hace poco fue su día, recuerdo los hermosos cantos nocturnos de una noche del 4 al 5, coros en la calle, en el  valle guipuzcoano donde viví mis veintitantos y mis treinta y pocos, con ruido de bastones despertando a la tierra, llamando a la primavera. Recuerdos encadenan recuerdos. 

La memoria, buena compañera también. Esta tarde, pienso, correré por los claros del bosque, voy muy lenta, cuesta. 

Acelero el paso, me esperan. A ratos,  disfrutamos del soliloquio con nuestro yo. Nuestro mejor amigo, el que lo sabe todo de ti o cree que lo sabe, también distorsiona, enmascara, borra, cuidado. La conciencia, ahí dentro vive el pensamiento, el que corre "por los claros del bosque", "en instantes como centellas de un incendio lejano". 

Leo:

"Y así se corre por los claros del bosque...abriéndose así un claro en la continuidad del pensamiento que se escucha: la palabra perdida que nunca volverá, el sentido de un pensamiento que partió..."

"Y de lo que llega, falta lo que iba a llegar, y de eso que llegó, lo que sin poderlo evitar se pierde."

"Y de lo que apenas entrevisto o presentido va a esconderse sin que se sepa donde, ni si alguna vez volverá ese surco apenas abierto en el aire, ese temblor de algunas hojas, la flecha inapercibida que deja, sin embargo la huella de su verdad en la herida que abre, la sombra del animal que huye, ciervo también él herido, la llaga que de todo ello queda en el claro del bosque. Y el silencio..."

¿El ser de las cosas? "La pregunta clásica que abre el filosofar."

"¿Adónde te escondiste?...". 

¿Un ciervo herido? Salto, como con un resorte, a otro libro que guardo en la estantería desde 1978. San Juan de la Cruz, en la colección Austral, Obras escogidas.

"¿Adónde te escondiste, 

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido,

salí tras ti clamando, y ya eras ido..."

(Cántico espiritual. Canciones entre el Alma y el Esposo. San Juan de la Cruz)

María Zambrano "tras el maestro que nunca se le dio a ver: el Único, el que pide ser seguido y luego se esconde detrás de la claridad..."

¿Qué busca la filósofa María Zambrano?

"Y al perderse en esa búsqueda, puede darsele el que descubra algún secreto lugar en la hondonada,que recoja el amor herido, herido siempre, cuando va a recogerse."

¿La Conciencia? ¿El ser de las cosas? ¿Dios? ¿El Amor? Filosofía, Mística y Poesía. Así es. O así me parece, María Zambrano.

Ya veis, yo, buscando claros en un bosque filosófico.

San Juan de la Cruz, una fuente donde bebió esta gran filósofa, poeta y amiga de los místicos. El ciervo huía, Maria herida.

¿Era Dios lo que buscaba María en los intermitentes claros del bosque?

El sol entra en mi habitación, después de tanta lluvia.

Ya veis, las soledades de un domingo. Oigo una voz: ¿Me llevas a la cama? Mi madre se aburre con la televisión, no entiende, me dice. ¿Quién entiende algo?

Mañana vuelvo a la calle Santa Águeda, a ver si encuentro a mi amiga lectora y charlamos en torno a Claros del bosque de María Zambrano, entre las dos mejoraremos nuestras entendederas filosóficas. 

Es la lectura de febrero, en el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda.

María Ángeles Merino Moya

Claros del bosque, María Zambrano, Alianza Editorial, páginas 34 y 35)