lunes, 27 de abril de 2026

Comentamos La península de las casas vacías de David Uclés. Crónica de una reunión lectora.

 

Crónica de la reunión de 7 de abril de 2026, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, sexta de este curso, 2025-2026, en su formato presencial, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. 

El libro comentado fue la novela La península de las casas vacías de David Uclés. El lugar, el habitual: en la facultad de Humanidades y Comunicación de la UBU, aula 1-4 , en el edificio del antiguo Hospital Militar.


Una reunión muy enriquecedora y amena,  comentando y desentrañando las triquiñuelas de una novela histórica, qué duda cabe, distinta. 

Pedro Ojeda comienza mostrando su ejemplar:


-(P.O.): ¿Qué edición tenéis? ¿Alguna dificultad? 

-(L.): Yo tengo la 27 edición, la compré en enero, me la eché de Reyes. 

-(P.O.): El gran éxito de la temporada. No me gustan los éxitos de venta. Es un best seller.

Éxito de ventas, un proyecto que apunta a que ese libro va a estar en todos los sitios. Antes de que la gente lo lea se ha puesto en la sexta, la séptima edición. Tenía apoyo de grupos de comunicación y el libro se vende solo. 

¿Erratas? Ha pasado con Comerás flores. En su última edición tenía hojas más cosidas y arrugadas. Se había vendido y no había ido nadie a protestar. ¿Lo compran y no lo leen?

¿Cómo ha podido ocurrir? Cómo alguien desconocido en el mundo editorial puede llegar a romper como un autor de autoridad discutida? Lo edita Siruela y pasa a Planeta, se pegan por su autor: David Uclés.

Últimamente no ha hecho otra cosa que estar en polémicas, mucho ruido para escribir.


-(L.): Hizo el podcast de cuatro capítulos sobre la guerra, impresionante. 

-(P.O.): Le encargan el podcast. Llevan quince años escritos, el libro es del 24.

¿Cómo es posible en un mundo cerrado?

Algo tiene que tener, algo tiene que aportar para que lo lean y se convierta en referencia.

(L.): Es un fenómeno, lo he visto en un artículo hablando de Praga, con una profundidad que no había visto nunca.

-(L.): Es como Rosalía a la canción. 

-(L.): ¿La Castro? (Jeje)

-(P.O): ¿Qué aporta?

-(L.): Un fenómeno increíble. Ya no lees la guerra.

-(L ): El capítulo del tren...Estás leyendo, te paras y dice que es la muerte hablándote. El montaje que hace es increíble. 

-(L.): Los dos encuentros de los hermanos en la guerra, frente a frente, cada uno de un bando, uno tiene que matar al otro. ¿O no?

-(L.): En cada página hay una sorpresa. 

-(P O.): El desparpajo, la frescura. ¿Dónde hay algo que nos lo recuerde? El andaluz Antonio Tocornal, el autor de Pájaros de estaño que leímos aquí.


-(L.): ¿Óscar Esquivias, nuestro paisano? ¿No hace algo así? 

-(P.O.): Óscar Esquivias juega con el surrealismo en la trilogía, va por ahí en La Ciudad del Gran Rey.

David Uclés, algo tiene que aporta al público. La polémica a propósito le interesa mucho.

David Uclés fue invitado a unas jornadas que dirige Pérez Reverte, dedicado a la guerra y  aparece el título: "La guerra que perdimos todos". Lo crítica, se da de baja, el no está de acuerdo, además asisten Aznar y Espinosa de los Monteros, no está de acuerdo, no quería cruzarse con ellos. Pérez Reverte lo llama ignorante.

-(L.) Aunque antes había hablado bien del libro. 

-(P.O.): Su personalidad se ha criticado: el personaje, la boina, la historia de que estuvo tocando por ahí. Hasta aquí la construcción de una historia, un personaje contracorriente, contra el canon, que es un poco el narrador.

Rompe con el canon, también significa que llevaba mucho tiempo que no había un joven narrador que rompiera. Nacido en 1990, hacía falta alguien de la Generación X, escritor de verdad que rompiera. Junta varios fenómenos. 

-(L.): Se sube, se puede bajar. Recuerdo el caso de una escritora india, Arundhati Roy, que escribió una primera novela maravillosa, luego otra que no merecía la pena.

-(P.O.): Ahora la segunda novela ambientada en Barcelona. 

-(L.): Con apagón.

(L.) Qué casualidad, en Barcelona. 

-(L.): Y con apagón.

-(P.O.):  Ha pasado de la sinceridad a entrar en el sistema. No dejamos cuajar a los autores. 

-(L.): ¿Puede ocurrir como otros que han quedado como autores de un solo libro? 

-(L.): Pienso que este autor quedará en la historia de la literatura.

(P.O.): Hace falta un recorrido. Cuando rompió Javier Cercas con Soldados de Salamina la literatura de no ficción siguió ese hueco de la literatura de ficción. 

De la guerra civil el que rompe es Chaves Nogales con A sangre y fuego. Desconocido durante muchos años. A este no le va a pasar.

-(L.): Me ha parecido largo.

-(L.): Se lee bien.

-(P.O.): ¿Qué os ha llamado la atención? 

-(L.): Es un poco surrealista. Lo de la vidente, fuera de la realidad. 

-(P.O ): ¡Clave! 

-(L.): La tía Eva que sabe lo que va a pasar

-(L.): Lo de poned esta música, genial. "Andante festivo" de Sibelius...


-(L.): ¡El narrador!

-(L.): Hay cosas contradictorias en el prólogo. Es un sueño, luego dice que es la realidad.

-(L.): ¿Quién es el miliciano del prólogo, en los Alpes, en la segunda guerra mundial?¿Paulo o José? José no puede ser, murió en  la guerra civil. Paulo es el que sobrevive pero era del bando franquista, cómo es que muere en la segunda guerra mundial. 

-(L.): Un poco largo pero me ha gustado. La batalla del Ebro es un poco larga.

-(L.): Yo he vivido la batalla. 

-(L.): Pega saltos tremendos.

-(L.): Se lee bien, pero tienes que estar atento.

-(L.): Y buscar información en el móvil. Y, con la música sugerida, en el You Tube encuentras comentarios: ¿ Has llegado aquí por David Uclés?

-(L.): A mí no me ha entusiasmado. Me da miedo que la gente se crea que esto es historia. Hay errores como el lugar donde murió Mola...

-(L.): Fue en Alcocero de Mola, un pueblo de Burgos. 

-(L.): El peligro de que confundan una novela histórica con la historia existe en cualquiera de ellas. 

-(L.): Nunca había oído que las presas barrieran las calles. No sé de dónde lo habrá sacado.

-(P.O.): Seguro que de algún sitio. Todo lo ha sacado de algún sitio.

-(L.): El libro es de una crueldad tremenda, es historia total.

-(L.): La crudeza de la guerra civil, en los dos bandos. La crueldad tanto de fascistas como de republicanos. A mí personalmente me ha llamado la atención lo de "nos vamos a dar un paseo", exactamente como se decía. 

-(L.): O chorradas como lo de que muere Mola y Franco se come dos corderos. 

-(L ) Lo de la plaza de toros de Badajoz muy exagerado.

-(P.O.): Tiene una gran ventaja, es un libro universal. Todas las exageraciones crean complicidad. Se ha tenido que documentar. Lo de las exageraciones no es relevante, pero las crueldades sí, nos pone la guerra civil para que hagan una reflexión, para saber lo que nos jugamos en guerra entre hermanos. Los datos exactos no me importan, literariamente no tanto. Un chaval de treinta y tantos debería leer este libro. 

-(L.): No me gusta tanto. Mi padre estuvo en la guerra, recorrí con él la batalla del Ebro. Si lo viera diría que dulcifica una guerra entre hermanos. 


-(L.): ¿Dulcificar? Cuando hablan de la guerra con tanta crueldad, te trasladas a esa crueldad y eso es bueno. 

-(L.): Las checas, lo del Cuartel de la Montaña, lo de Paracuellos, el bombardeo de Guernica, la desbandada de Málaga, lo de la plaza de toros de Badajoz, los falangistas, los anarquistas...

-(L.): Me cuesta entrar en él, un poco lento.

-(L.): Odisto no está ni a favor de unos ni de otros. Sus sentimientos son contradictorios. Pagará el pato.

-(L.): Nombra todas las provincias, excepto Ibiza. El pasaje de la batalla del Ebro me resultó durísimo, crueldad...

-(L.): Y se acuerda de Burgos y provincia. La Catedral y el Palacio de la Isla donde pulula Franco, cómo no. 

-(L.): Cuando se encuentran los dos hermanos, frente a frente, cada uno de un bando. 

-(L.): El terremoto que parte la península, mucha fantasía. 

-(L.) La violación y muerte de la chica, con una escopeta cargada de bayas de muérdago. ¿Muérdago? 

-(L.): Leyendo este libro recordaba a una persona superquerida a la que pregunté si sería capaz de matar y me contestó: "ahí me planteas un problema muy difícil".

-(L.): Personas reales y personajes de ficción como Robert Jordan, el protagonista de Por quién doblan las campanas de Heningway". 

-(L.): Los fotógrafos Gerda Taro y Robert Capa, Orwell, Malraux, Picasso, la Zambrano, el sobrino de Virginia Woolf, el hermano ficticio de Bertolt Brecht, no paras de comprobar en el móvil. 


-(L.): En la página 570 dice que el militar republicano Valentin González el Campesino sintio pánico al ver las aguas del río Ebro y desertó. Me hubiera gustado poder contar eso a mi madre que lo conoció en Alcalá de Henares, amenazando a mi abuelo, una historia de la familia, oralidad. 

-(L.): Agotamiento, se lee y bien.

-(P O.): La frescura del narrador: si no me gusta así me lo invento de otra manera. Lo más importante es quién cuenta el relato. Un narrador que accede a través de las historias que le cuenta su abuelo Luis. Una estrategia engañosa que lleva al lector donde él quiere. Como Valle Inclán en las Sonatas que nos engaña con un marqués de Bradomín que al final descubrimos que es un hijo de puta. O el Lazarillo que nos engaña desde el principio, no es la historia de un niño sino la de un cornudo No lo vemos. ¿Quién es el narrador? ¡De dónde le llegan las historias? El niño superviviente, el único que puede dar testimonio de su familia, a él le ha llegado por oralidad, a través de su abuelo, es oralidad de oralidad. Tomarlo al pie de la letra es un error.

Es una novela que accede a la realidad con una oralidad de una oralidad. ¡Y quién es el narrador? El nieto de alguien que ya no vive, un chico joven que ya está lejos de aquellos acontecimientos, quita, pone, interrumpe la narración, no se está tomando en serio la transmisión de la historia, su desparpajo es increíble.


-(L.): ¿Las acelgas? ¿Por qué son tan malas las acelgas? Será que no le gustan, pensé. 

-(L.): ¿Qué son las chuzas? ¿Unas plantas que si las tocas te quedas congelado? 

-(P.O.): El narrador  vive de oralidad, está jugando con el lector, esto me gusta o no me gusta, el tono narrador, entrometiéndose en la narración, quita, pone, corta. La figura del narrador es un juego literario. No se había contado la guerra civil con estrategias de oralidad. No se había hecho de esta manera, toda esta historia es muy interesante, está aportando frescura, con fallos pero a él no le importa. Diferentes tonos. Lo de cuenta los puntos, el juego con la música, lo de cortamos y volvemos. A mucha gente no le van a gustar estas cosas. 

Es de una época en que "nadie" lee setecientas páginas.

Lo de las acelgas no lo habéis pillado. 

Muñoz Molina utilizó ya elementos de oralidad. 

La historia de la guerra civil total tiene que abordarla ya de una forma diferente, un mundo como el de García Márquez, el de Alfanhuí, el de Torrente Ballesteros en la Saga Fuga...

David Uclés pertenece a otra época en que nadie aguanta la historia total de la guerra civil. Está construido a propósito, puede desagradarte, pero no molestarte ideológicamente. Para un público amplio, nadie se tiene que molestar. Mezcla cosas que te entretengan, aquí viene lo de las acelgas. Cosas de la familia, en cada página una cosa entretenida, no se la inventa, es una tradición popular. Si las acelgas brotan antes de tiempo se pierde la cosecha, deciden ocultar las acelgas, tradición que él recoge. En la página 73 se relaciona hambruna con las acelgas y las van a quemar Frontonia y Fabriciano. 

-(L.) Qué nombrecitos 

Pintar de negro la casa de luto, se pintaban los árboles...

-(L.) Como mi abuela que usaba papel de luto para las cartas. 

Entra Manuel, sale Niceto. Así cuenta el cambio de gobierno. 

"No tuvo más remedio que acudir a mí..." (al narrador). 

El cuerpo de Cristo, la familia que llega la primera a lo alto de un cerro sube al cielo y desaparece, es abducida.  (Página 48). 

Adelardo tenía arena dentro del cuerpo, como el licenciado Vidriera que se creía de vidrio. 

Innovación personal, sabiduría del pueblo, construido con el frescor de la oralidad.

-(L.): Lluvia en una cueva.

-(L.): Hibernan como si fueran osos. 

-(P.O.): Es una novela histórica porque trata de historia. 

-(L.): No al uso.

-(P.O.): Trufada con oralidad.

-(L.): ¿Realismo mágico andaluz?

-(L) Él dice que leyó sólo veinte páginas de Cien años de soledad, que lo leyó después de escribir La península de las casas vacías.

-(L.): No la llama España. 

-(P.O.): Juega con el  iberismo. Quiere que guste al mayor número de personas posible. Quita la palabra España, un prejuicio.

En la página 96, "Los ríos bárbaros y las falanges quebradas", el "último jueves antes de la guerra, "un día normal", "mediodía", el efecto del distanciamiento entre familias: 

"Un martín pescador verde agua", "la familia de Isidra y Rosalía", "vivían pared con pared", "en tres años se habrán matado entre ellos". 

"Una ninfa de saltamontes", "dos jóvenes desnudos", "se masturbaban...casa uno con su instrumento, delante de unas estampas". "En dos años, Álvaro no tendrá brazos para tocarse y Tobías yacerá bajo tierra". 

-(L.): Más de pueblo que las amapolas.

-(P.O.): Lo abras por donde lo abras encuentras historias...

Como siempre, tomé notas. Esta crónica es el resultado. 


Nos despedimos hasta el día 28 en que nos reuniremos para comentar "Únicas" de Alicia Vallina, pequeñas biografías de mujeres poco conocidas pero únicas.


En el autobús todavía releo un poco. Lo he pasado muy bien con La península de las casas vacías de David Uclés. Gracias, David.


Un abrazo de:

María Ángeles Merino Moya

Gracias a todos los del Club de Lectura.







miércoles, 15 de abril de 2026

Señora con perrito.

 

Ayer paseaba por la orilla del Arlanzón y me llamó la atención un pescador. Es un deporte que no entiendo, qué interés tiene sacar de su medio natural a un animalito que vive tan tranquilo, en sus aguas.

Sin embargo, hace poco, una persona culta y en absoluto salvaje, me comentaba que le relajaba muchísimo, que le dejaba como nuevo. Y, además, creo que es pesca deportiva, sin muerte. Tampoco procesaba yo eso último, entonces para qué, pescar para comer cuando había hambre tenía su sentido pero...

Ayer pescaba un pescador cerca del puente Bessón, un chico joven y sí, se le veía relajado. Qué frío en los pies, pensé. Quise hacerle una foto, tras el ramaje, sin que se le viera la cara. El amarillo de su jersey destacaba sobre el verde, era bonito el contraste. Saqué el móvil y...

Busco la foto. 

¿Dónde está el pescador? Solo veo a una chica con su perro, en la otra orilla, la de los paseantes.

En lugar de "Mis amigas las truchas" de Delibes me salió "La dama del perrito" de Chéjov. Por cierto que a don Miguel le hubiera dicho que las truchas no eran amigas suyas. Tampoco las perdices... Nadie es perfecto.

Bueno, aquí tenéis una foto titulada "Señora con perrito". Nada que ver con Anna Serguéyevna y su historia, advierto.

"Si sale con barbas, San Antón y si no, la purísima Concepción."  Dicen que lo dijo un escultor.

Aspiro al premio de peor fotógrafa del mundo.

Ay, como ando...

María Ángeles Merino Moya

https://es.wikipedia.org/wiki/La_dama_del_perrito


lunes, 13 de abril de 2026

Un día frío y una flor de ganchillo.



Ayer volvió el frío y buscábamos los guantes. El banco naranja seguía solitario, bajo los plátanos y frente al río. ¿Quién se va a sentar ahí? 

Todavía trompetas de Semana Santa, no sé qué celebraban ayer. Tararí, tararí, Sanqueremos y Samporquesí. Hacen bien. 

Quedé con una amiga de lecturas para hablar de los libros que nos ayudan a vivir, quería regalarme una flor...de ganchillo, un marcapaginas. Un regalo con cariño. 

Ha cerrado una librería, la que fue la más grande, dicen que la más antigua de España. Y me cuesta creer que la gente no lea y más aún que presuma de ello. Así de raros somos, amiga lectora. 

 Compraré un cuaderno de HSR, Hijos de Santiago Rodríguez, creo que todavía los venden, grises con el sello de la Minerva, como los que usaba en el colegio, para dictados y problemas. 

Frío, soledades y libros. Mi amiga lectora me presta el del premio Nadal 2026 y comentamos cómo nos gustó la novela de las casas vacías, qué personaje el narrador. Te va a gustar el de Barcelona. Sí, pero tengo un cerro de libros... Ya te contaré. Escalaré por tan placentera montaña, junto a otras. David Uclés en otra aventura lectora. 

Los domingos por la tarde leo el periódico en papel. El mundo está como esta. Manuel Vicent escribe de las costumbres en Semana Santa y concluye que no hay quien entienda "este absurdo galimatías que existe en el cerebro humano".

¿Quién entiende? 

Una "buena" noticia en la radio, lo de Hungría. Uno menos, al menos.

Vamos con el lunes. Voy a levantar a mamá y a ver qué hago de comida. Tengo que comprar protectores para la cama. 

Vamos con la vida, que no es poco estar vivos.

 Empecé con el frío y las soledades del banco naranja. Y la flor de ganchillo. 

Galimatías.

María Ángeles Merino Moya





martes, 7 de abril de 2026

Reunión lectora muy enriquecedora sobre "La península de las casas vacías".

 







Esta tarde el Club de lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, se ha reunido para comentar la novela "La península de las casas vacías" de David Uclés.El lugar ha sido el habitual, en la Facultad de Humanidades y Comunicación de la UBU, en el edificio del antiguo Hospital Militar. La hora, las cuatro y media de la tarde. 

Lo pasamos muy bien con su lectura y lo hemos pasado igualmente bien comentándola y desentrañando las triquiñuelas de una novela histórica, qué duda cabe, distinta. Ya va más allá de la 27 edición, un éxito editorial. 

Con la frescura, el desparpajo de un narrador que nos atrapa, nos hechiza, escrita pensando en un público que ya no se leería setecientas páginas de sesuda historia sobre la guerra civil. 

Oralidad sobre oralidad, escuchamos la voz de un chico joven que nos cuenta la historia sobre su familia que le contó su abuelo, que a su vez le contó su hija, sobre el bisabuelo que...La historia de la guerra civil trufada de miles de historias fantásticas que no son sino tradiciones de pueblo, más que "realismo mágico".  

Y, a pesar de las inexactitudes y exageraciones, no hay historia de la guerra civil más real que ésta, vivida por la familia Ardolento, natural de Jándula, trasunto de  la localidad jiennense de Quesada. 

He tomado notas de una reunión muy animada y enriquecedora. Publicaré la crónica, aquí y en mi blog, siguiendolas, con fidelidad a lo hablado, en la medida de lo posible. 

Gracias al profesor Ojeda  y a los compañeros lectores. 

María Ángeles Merino Moya







jueves, 2 de abril de 2026

Llevé a doña María a una cafetería fina.



Miércoles Santo. Se me hizo tarde por la mañana, escribiendo de mis lecturas, ahí tenéis los tres, y guisando un pollo, con cebolla, pimiento rojo y verde, vino, caldo, laurel, pimentón, pimienta molida y no molida, caldo Aneto y un poquito de sazonador de fajitas. Así que me di el paseo de los diez mil  pasos después de comer y dejar comidos a los dos de casa. 

Lo de siempre: Avenida del Cid, calle Santander, calle Moneda o Almirante Bonifaz, Plaza Mayor, Espolón, paseo de la Audiencia, Arlanzón arriba...

No llegué al paseo de la Isla, ése donde los árboles me saludan, porque me entró pereza y ganas de tomar un café; así que entré en una cafetería "fina", un poco más que las habituales, aquí que en Burgos la pijotería no llega muy allá, veinte céntimos más en el café con leche no son la ruina. Sofás capitonés, creo que se dice así, cucharillas doradas, chimenea ayer apagada y mucha tarta tentadora. 

Me senté con el café y abri un libro ligero de peso, no así de contenido. No termino de leerlo y lleva dos meses paseando, la Zambrano en el bolso. Un trocito y a darle vueltas, ayer me hablaba de la luna. Ay, doña María. 

"No se detiene la influencia de la luna en el reino de las aguas, se enseñorea de los bosques y tiene un cielo suyo. Crea la luna un mar propio con su sola aparición y más todavía si no se ensalza sobre la urbe. Sobre su reino " el bosque" se derrama en libertad, es Ella, ella la sola, la perdida, escapada de la casa del Padre, o sometida, por el mismo, a andar así errante  y dominadora a la par. Delegada y rebelde, revolucionaria, cumple sus fases exactamente, es todo lo que obtuvo del sol, al querer una órbita propia y diversa, la obediencia rendida se muestra a las claras en ser su espejo..."

(3. La adoración de la luna. La Cicuta. Claros del bosque. Página 139. Alianza editorial)

Ay, señora filósofa, la luna, qué hace usted aquí, con una maestra jubilada que aspira a encontrar, por fin, un "claro del bosque", algo que ilumine por qué estamos aquí, "la casa del Padre", ay esa mayúscula.

Cuando se cansó de dar vueltas a lo de la luna, va y coge una revista, Telva nada menos. Una publicación para mujeres cristianas, modositas, medianamente cultas, bien maquilladas, con ropa de buena marca y amigas del "camino" que marcó un monseñor, ahora Santo. Por cierto, que ese "camino" lo escribió al otro lado del río, en un hotel, a un paso de dónde estamos. 

Ay, que ya no es lo que era, en la portada del Telva se muestra una joven escasita de ropa, con poca chicha, eso sí. Hojeo y ojeo, leo un poco, algo de culturilla y mucha publicidad, dice que un poco del encaje del sujetador puede asomar, "gen santa", don José María.

Doña María Zambrano se me enfada, oiga usted  vuelva a mi libro, que yo soy cristiana quietista y mística, pero nada de cilicios. Esas mujeres tan elegantes son como las que me echaron del piso de Roma, dicen que por los trece gatos de mi querida hermana, que si poca higiene, pretextos para echarnos por falta de pago. 

La imaginaba hablándome así, pobre doña María, las estrecheces que pasó en el exilio, ni para café... Menos mal que tuvo unos últimos años mejores, en España, cuando le dieron premios y reconocimientos. 

Dejo el Telva. Volví al filosófico y poético  libro, mientras me miraban unos "guiris" comiendo sándwiches con cerveza, que no té. Es que la revista de marras traía algo de los Windsor, que son como de otra galaxia, ya lo pensaba. 

"La luna asimila la luz del sol..."

He andado poco hoy, venga a la calle, que no llegas ni a los seis mil. Qué frío van a pasar los de las procesiones, en Burgos la Semana Santa suele ser fría. Recuerda cuando tus sobrinos lo pasaban bomba con sus amiguitos, sentados en la acera y comiendo pipas, pasaba la procesión, se reían a saber de qué, la tita helada y de pie. Mira ese que va descalzo, mira ese que se le conoce aún con el capuchón. .

A casa. Preparo  un vaso de leche con  descafeinado a mi madre y sigo con "Laa casas vacías" de David Uclés. En este libro tiene un cameo María Zambrano, breve y feminista.

 Odiaba a Rousseau porque estaba en contra de la igualdad de las mujeres. Recuerdo de cuando leí al famoso pedagogo, que Emilio aprendería a leer, Sofía solo a bordar letras. Señor, Señor.

 Tiene usted razón, doña María. Ahora, hasta la chica Telva es feminista, a su manera y dentro de un orden. 

Todo empezó porque llevé a María a una cafetería fina. A dónde me lleva el albur de mis pensamientos. 

Feliz Jueves Santo y cada uno a la procesión que va por dentro. A las otras también, si es de vuestro gusto.

María Ángeles Merino Moya

miércoles, 1 de abril de 2026

Tres libros en un primero de abril.




Tres libros en un primero de abril.

Abril asoma. Miércoles Santo y el gato chino mueve el brazo, un poco de sol. 

Tres libros. Voy acabando uno en el que estoy "zambullida". Ayer pasé buena parte de la tarde en la batalla del Ebro y presencié el encuentro de dos hermanos, cada uno de un lado.

 ¿Abrazo? ¿Una bala? José y Paulo, hijos de Odisto, al que se le van muriendo los hijos, él no lo sabe todavía.

Inmensa documentación, con realismo mágico incluido, lo uno no excluye lo otro. "La península de las casa vacías". De maniqueo nada, la sangre y la barbarie de unos y de otros. 

Me gustan los personajes, pero el mejor es el narrador, con un desparpajo y una desvergüenza que Cervantes hubiera aplaudido, qué osadía la de este muchacho andaluz:

Y ahora vais y os ponéis a escuchar el Andante festivo de Sibelius, o el Réquiem de Ligeti, o el Concierto de Aranjuez, para eso tenéis el móvil.Y esto lo cambio porque me da la gana. Gracias, David Uclés, por los quince años que estuviste escribiéndolo. 

 Comienzo otros dos: abril y mayo en el Club de lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda Escudero.

"Únicas" de Alicia Vallina, de mujeres que pasaron por la historia de puntillas y dejaron su huella. Vaya, me han salido tres "elles".


Y "El viaje de mi padre" de Julio Llamazares, "un viaje a la memoria de la guerra civil española". El padre del escritor, maestro rural que apenas viajó; pero que , con dieciocho años, cruzó obligado la península ibérica, para ir a la guerra. Y salió vivo, aunque las pasó canutas. Una lectura que encaja perfectamente con la de David Uclés. Memoria siempre. Como cita David, en la página 598 de su libro:

"En las guerras no gana nadie, pierden todos, eso aprendí" (Miguel Delibes). 

"Lo peor en este mundo es sobrevivir" (Ana María Matute).


Como escribió la poeta Emily Dickinson, los libros son la mejor nave para viajar, la que te lleva más lejos. Ella no salió  casi de su casa, yo poca cosa. 

Buen mes de abril, a pesar de los nubarrones.

María Ángeles Merino Moya



lunes, 23 de marzo de 2026

El pruno del puente de Castilla y los abismos de María Zambrano.



Cerca del puente de Castilla, junto al rio, crece un pruno muy hermoso que ahora descubre sus flores blancas y levemente rosadas. Los paseantes se detienen, lo miran y atrapan su imagen, la cámara del móvil hace lo que puede

Desde el pretil del río veo a un hombre y una mujer enredados en sus ramas, juguetean y se hacen fotos con bonito telón de fondo, se entregan completamente a la contemplación, se "abisman" con su belleza  como diría Maria Zambrano y acabo de aprender. Son jóvenes. 

Yo también, a "abismarme" voy.  Busco la entrada más próxima y bajo junto al rio, paso por debajo del puente, ahí está. Quiero verlo más cerca. ¿Abismarme yo también?

 Me "abismo" enredada entre flores, el pruno puede ser un "claro del bosque". Leo en las páginas 77 y 78: 

"El abismarse de la belleza

Tiende la belleza a la esfericidad. La mirada que la recoge quiere abarcarla toda al mismo tiempo, porque es una manifestacion sensible de la unidad...

Y la belleza...se ofrece al aparecer cono unidad sensible. Y la mente de quien la contempla tiende a asimilarse a ella, y el corazón a bebérsela en un solo respiro, como un cáliz anhelado, su encanto.

Porque la belleza, al par que manifiesta la unidad, la unidad que no puede proceder  más que del Uno, se abre...Se abre como una flor que deja ver su cáliz, su centro iluminado, que luego resulta ser el centro que comunica con el abismo. El abismo que se abre en la flor, en esa sola flor  que se alza en el prado, que se alza apenas abierta enteramente. Apenas como distancia que invita a una mirada, a asomarse a ese su cáliz violáceo, blanco a veces. Y quien se asoma al cáliz de esta flor una, la sola flor arriesga a ser raptado...

El solo abismo que en el centro de la belleza, unidad que procede del Uno, se abre, bastaría para abismarse.Y así la esperanza dice: hasta que el abismo del Uno se alce todo..."




Me asomo al abismo del cáliz de una flor una. No espero llegar al alzamiento del "Uno", el 'Uno' que abarcaría todo. Mi esperanza no llega a tanto. Mi fe tampoco, pero me bebo la belleza del árbol " en un solo respiro", más bien en una sola mirada y la guardo en mi retina, hasta otra primavera. 

Paso de nuevo por debajo del puente de Castilla, pintarrajeado, y salgo al paseo de siempre. Dejo atrás el río, con su agua alborotada.



Guardo las palabras de María Zambrano, filósofa, poeta y mística. Mujer sabia y abismada. Sabe que "Sobreviene la angustia cuando se pierde el centro".



Nos abismamos, nos ensimismamos, nos abstraemos, nos sumergimos, nos reconcentramos, nos concentramos, nos embebemos, nos embebecemos.

Ya veis, la floración de un pruno y los abismos de María Zambrano. La belleza redonda de la primavera nos "abisma" y nos hace bien, aunque no demos con "claros del bosque" filosóficos. Ni lleguemos a la divinidad. Calmar la angustia, puede ser. 

 María Ángeles Merino Moya 

Leo, un poco más, de Claros del bosque de María Zambrano, propuesta por el Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda