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jueves, 26 de enero de 2017

Pequeña crónica de una reunión muy cervantina y quijotesca.

Pedro Ojeda

Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a La Gitanilla, Rinconete y Cortadillo y La Española Inglesa, Novelas Ejemplares de don Miguel de Cervantes, más Don Quijote de Manhattan de Marina Perezagua. Para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda. 

Ayer, martes 24 de enero de 2017, a las cuatro y media de la tarde, los del Club de Lectura presencial nos encontrábamos en la Sala de Reuniones 119 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, de la Universidad de Burgos. Teníamos por delante el comentario de libros muy diferentes: tres Novelas Ejemplares de don Miguel de Cervantes más Don Quijote de Manhattan de Marina Perezagua. Pedro Ojeda completó nuestras lecturas hablándonos de "Cómo Cervantes inventó a Cervantes". Una reunión muy cervantina. 



Comienza Pedro Ojeda:

Son dos novelas muy diferentes. 

La primera, Don Quijote de Manhattan, a unos os habrá parecido mala, a otros interesante, un planteamiento diferente. 


Marina Perezagua es una autora muy apadrinada. Recibió el premio más importante que se da a una mujer escritora en lengua española, el "Sor Juana Inés de la Cruz 2016", en México.

Ahora duda entre dedicarse al best seller o hacer otra cosa. Su otra novela, Yoro, es muy diferente , muy dura. Don Quijote de Manhattan no es una novela, es una alegoría moral a partir de una parodia.

Vamos a un reencuentro con Cervantes. Cervantes no era tan bueno, tenía que sobrevivir en una España muy dura. Encontramos cosas poco éticas: chuleador de mujeres, cuando recauda impuestos pide más de la cantidad oficial...Se construye su personaje, hay un momento en que tiene que reinventarse, cambia el apellido materno de Cortinas, adoptando el de Saavedra, entre su vuelta de Argel y su matrimonio. En el Quijote, en el capítulo del cautivo, habla de un tal Saavedra que fue heroico y protagoniza alguna de sus obras de teatro ambientadas en Argel. ¿Por qué adopta su apellido? 



 En Lepanto no fue un héroe, no tenía edad, estuvo protegiendo a los arcabuceros; aunque estar allí ya era una heroicidad. No hizo lo que él dice que hizo. En un documento conocido en el archivo de Simancas, hay un listado de heridos con la recompensa que recibieron. Aparecen dos Miguel de Cervantes, uno que recibe 20 maravedíes, el nuestro, y otro, con el mismo nombre, con 22 maravedíes. Este último era mayor, era capitán e hizo algo heroico. El archivero puso una equis al lado del nuestro, al lado del otro escribió "ojo". ¡Dos Miguel de Cervantes en Lepanto!

Cervantes se apropió de los hechos del otro Cervantes. En Argel no se mezcló con los cautivos normales, siempre estuvo pegado a los nobles y eso le salvó de ser empalado. No se iban a cargar a quien pensaban que podía pagar un buen rescate. 




Un Miguel de Cervantes que se inventa a sí mismo, se crea una biografía, aumentando, no disminuyendo,  el valor de su literatura con la construcción poderosa de un personaje, del que va dejando caer datos. Los primeros cervantinos crearon un mito, lo santificaron. 

 Ya no creemos en los mitos. Ahora recuperamos los documentos y descubrimos que era soberbio, que se quedaba con dinero...De lo que no hay ningún documento es de su supuesto origen judeoconverso, ni un solo aval. A Cervantes lo han usado todos, los ortodoxos y los heterodoxos. Los franquistas y los antifranquistas. Unos y otros glorificaron a Cervantes, en un sentido u otro. 


Señorita Doña María de los Ángeles Moya García, Maestra de Primera Enseñanza, mi madre, premiada por su trabajo "Vida de Cervantes relatada a los niños". No lo sé, pero supongo que seguiría la línea del Cervantes santo. 

Vamos con Marina Perezagua. Es una mujer sorprendente y no sólo como escritora: nadadora de piscina y de aguas libres que practica la apnea y trata de superar un trastorno obsesivo compulsivo. Su físico también llama la atención a algunos...qué estilo el de esta chica.


Opiniones

-Me costó entrar pero entré y disfruté con los primeros capítulos, los que contienen una crítica de algunos aspectos amargos de la sociedad norteamericana: sanidad, violencia policial, deshumanización, racismo, derroche de alimentos, relaciones laborales duras...Amarguras que nos van llegando a nosotros también. No falta el humor, a pesar de todo. En cuanto se sale de la realidad, más o menos a la mitad, y todo se vuelve apocalíptico...dejó de gustarme y lo leí en busca de algo mejor, hasta el final, sin disfrutar de la lectura (Opinión de la que esto escribe que fue dejando caer a lo largo de la sesión).

-La primera parte me ha costado por su dureza. La última parte no me ha gustado mucho. Hay pasajes que sí me han gustado, aquellos en que reconoces al Quijote.

-El primer capítulo, difícil. Después he entrado. Al final, me he perdido.

-No me ha gustado, qué pesadez, con este libro no me lo he pasado bien.

-No puedo con él. Reconozco que escribe bien. Absurdo, ridículo, un sacrificio leerlo.

-Intentaba encontrar sentido. Aprecio como está escrito, su trabajo, su imaginación. Poco Quijote, menos Sancho. Me costó sacrificio terminarla entera.

-Nos puede a las personas no eruditas.

-La he leído de forma intermitente, no me ha llegado a ilusionar. Es original, admiro la labor literaria, espero que tú nos la hagas valorar, que nos ayudes a entenderlo.

P.O.: Parte de un pacto con el lector con el lector que ha de aceptar lo inverosímil. Pongo a don Quijote y Sancho en el XXI, no tienen memoria, créetelo.

-No he visto ni a don Quijote ni a Sancho Panza. No me ha atraído.

-Un trabajo terrible, no engancha, no atrae.

-Lo lees porque te lo propones.

-Lo he leído a trompicones. Lo único que me ha llamado la atención es la portada: don Quijote con paraguas y la Biblia en la mano, disfrazado de personaje de Star Wars. Ahí sí, lo demás nada. Se pierde en la Biblia. No estamos acostumbrados a este tipo de libros.


-Lo he leído porque me lo he impuesto.

-No es un libro que te haga estar deseando tener un rato para leerlo.

-En algunos momentos, trasciende lo humano, encuentro unos choques muy fuertes.

-Lo he leído con esfuerzo. No me ha gustado nada.

-No son nuestros don Quijote y Sancho.

-No todos los comentarios de Internet son favorables.

P.O.:Al final, nos encontramos con una alegoría moral. Es algo muy de moda en el mundo anglosajón, pero no aquí. Argumentalmente, la obra tiene defectos. No son don Quijote y Sancho, los hace desmemoriados. Este don Quijote no está enamorado de Dulcinea, no hay don Quijote sin Dulcinea. No es una obra para entretenerse, exige del lector un esfuerzo. Es una parodia que destapa la hipocresía norteamericana. Lo de Starbucks es algo muy amargo que nos está llegando.

Lo de que vayan con tarjetas, que nos extraña, está en relación con el Sancho del Quijote que es el que siempre lleva el dinero. Don Quijote en la cárcel es un recuerdo al de Avellaneda. No estamos acostumbrados a la inverosimilitud radical. El Quijote es una novela realista, esta es una alegoría moral que podía estar escrita por un autor barroco. Hay un cambio en la sociedad americana, a partir del 11 de septiembre y el final resuelve el conflicto. Nos van a salvar los libros, no la Biblia sino el Quijote.

El éxito se ha quedado en la primera edición, las críticas han sido muy buenas.

Marina Perezagua trabajaba en Nueva York, en la Universidad y en el Instituto Cervantes. Agotada, lo dejó todo hace dos años para dedicarse a la literatura.

El problema no es como está escrito sino que no es realista, es una alegoría con imágenes extravagantes, cosas que ocurren en Nueva York. Nos recuerda al Barroco, a una alegoría moral barroca. Al final:

"Tomad en vuestras manos...
Don Quijote de la Mancha."

Nos quedan quince minutos para las Novelas Ejemplares. ¿Qué os han parecido?


P.O.: Con crítica social las tres.

A Cervantes le tacharon de racista por La Gitanilla, pero no se dieron cuenta de la palabra "Parece".

-De niño, en mi pueblo, se escondían las gallinas cuando llegaban los gitanos. Era cierto que robaban todo lo que pillaban.

En La Gitanilla, Preciosa va a casa del corregidor y nadie tiene dinero para pagarla. Al final, una criada ha de dar su dedal. 

Rinconete y Cortadillo desmonta la sociedad corrompida. Hay incluso una teoría de que la Mafia siciliana nace de la mafia  organizada de Sevilla y Toledo, a través de Nápoles.

Es el primero que toca el tema de los gitanos. Tampoco nadie había tocado  la mafia organizada y lo hace en Rinconete y Cortadillo.

En La Española Inglesa cuenta como los ingleses llegaron a Cádiz y se llevaron a muchos para pedir dinero por el rescate. María del Carmen Ugarte, en una entrada de su blog, dice que Cervantes retrata el sufrimiento de la gente. Cervantes pudo inspirarse en alguien que lo sufrió.

-Me pregunto qué clase de buenas intenciones puede tener el que roba a una niña de siete años.


-Juega con la técnica de la novela bizantina e, independientemente de lo que ocurra, es convención del género que nunca va a sufrir violencia sexual, la virtud siempre triunfa.

-Me pregunto cómo puede poner bien a la reina de Inglaterra, Isabel Tudor, tan odiada por los españoles y tan terrible, al parecer.

-Una reina es una reina, aunque sea inglesa, la monarquía ni tocarla.


Una Isabel Tudor afable y comprensiva.

-¿Cómo es posible que Cervantes muestre anglofilia en aquellos tiempos en los cuales los españoles tenían reciente lo de la Invencible?

-Idealiza a una clase social inglesa más culta y refinada que la española, proyectando una imagen utópica para los españoles.

Estamos muy a gusto pero tenemos que acabar la reunión. La próxima será la de Patria de Aramburu, un libro que se lee sin dificultad pero lleva su tiempo, es un grueso tomo. Creo que gustará, a mí me gustó mucho y me trajo muchos recuerdos de mis doce años en Euzkadi, en los duros años ochenta.



Un abrazo de María Ángeles Merino

jueves, 19 de enero de 2017

Rinconete y Cortadillo: "¿Págase en esta tierra almojarifazgo de ladrones, señor galán?"



Comentario a la novela Rinconete y Cortadillo de Cervantes. Para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

17 de enero. Estoy buscando imágenes de la Sevilla del XVII en el ordenador. Oigo unos pasos. ¿Habré dejado la puerta abierta? ¡Esta chica me pega unos sustos!

-Austri ¿Estás ahí?

-¡Aquí estoy, amiga de lecturas! Hoy nos vamos a ocupar de Rinconete y Cortadillo, otra novela ejemplar de Cervantes. El jueves pasado te dejé en el preciso momento en que declaraste que, por fin, habías entrado en La Gitanilla. Que a ti no te deslumbraba Preciosa, que te chirriaba y  se te caía de puro falso pero...

-Llegué a la sonrisa cuando empecé a leerla como "simulación y fiesta literaria". Así la define Pedro Ojeda. Si "Se divierte Cervantes jugando a la parodia de géneros y recursos", hagamos por divertirnos con él.


Ahora vamos con Rinconete y Cortadillo, tercera de las Novelas ejemplares que Cervantes dio a la imprenta en 1613, de la cual  tenemos primera noticia en el capítulo 1.47 del Quijote (1605), en los papeles que el ventero da al cura, tras encontrarlos en el "aforro" de la maleta de Cardenio: 

"El cura se lo agradeció y, abriéndolos luego, vio que al principio de lo escrito decía: Novela de Rinconete y Cortadillo..."



-Una novela llena de pícaros que sigue un rumbo diferente a la novela picaresca de su tiempo. Te leo lo que dice Alonso Zamora Vicente: 

"...la suave picaresca cervantina, llena, como toda la obra de su autor, de una admirable sonrisa, de una general indulgencia...Cervantes tenía una visión del mundo mucho más compleja... y trata a los pícaros como una de tantas manifestaciones del vivir íntegro de su obra, dándoles su peculiar sonrisa y generosidad...Un pícaro en Cervantes ha de hacer lo que Cervantes quiera, y esto puede ser muy diverso, amplio como la vida misma, incluidas todas las reacciones susceptibles de belleza y de bondad. "


Una visión distinta, propia de un ser humano optimista y vital como Cervantes, creador de unos personajes complejos que no siguen esquemas. 

-Pero Rinconete y Cortadillo no dejan de ser pícaros. Son dos jóvenes que se conocen en una venta y deciden viajar juntos a Sevilla, donde entran en contacto con una organización de delincuentes encabezada por un tal Monipodio. Se comportan como verdaderos pícaros: roban, juegan a las cartas con trampas, viajan por los caminos de España y agudizan el ingenio para sobrevivir. 


Tal vez les "mosqueen" las espaldas, en el "rozno" o arrimados al "aldabilla". Pueden acabar en la horca, el "finibusterre", pagarán con la "gorja". Incluso cabe la posibilidad de ser condenados a las "gurapas", las galeras, sin don Quijote que los libere. O a la cárcel, la de Sevilla tenía fama...Asumen los riesgos, se ríen de sí mismos, son unos pícaros simpáticos. 

- Fíjate en las diferencias de su esquema narrativo. Son dos, en lugar de uno. No son criados de ningún amo y su vida no aparece determinada por antecedentes familiares que los empujen al delito. 

-Diríamos que son de mejor familia. El padre de Cortadillo es sastre, un oficio respetable. El de Rinconete es bulero o buldero: "persona de calidad, porque es ministro de la Santa Cruzada". Oficio no muy bien visto, era el que predicaba las bulas, como hacía uno de los amos del Lazarillo de Tormes. Todo un guiño a la primera novela picaresca. 

-Les mueve un deseo de libertad y aventura ajeno a la picaresca. Pronto van a descubrir que no hay libertad sin cadenas, ni siquiera en el mundo de los ladrones...Nadie hurta en Sevilla sin registrarse en el patio de Monipodio. 

-"¿Págase en esta tierra almojarifazgo de ladrones, señor galán? -dijo Rincón.
-Si no se paga -respondió el mozo-, a lo menos regístranse ante el señor Monipodio, que es su padre, su maestro y su amparo; y así, les aconsejo que vengan conmigo a darle la obediencia, o si no, no se atrevan a hurtar sin su señal, que les costará caro."
-Vayamos a la estructura. La novela consta de tres partes, sin división en capítulos. 

-En la primera parte, conocemos a los protagonistas y asistimos al encuentro de ambos, después conoceremos algunas de sus pillerías en la venta de los campos de Alcudia y en la cosmopolita Sevilla del XVII.

La segunda parte comienza con el ingreso de Rincón y Cortado en el sevillano patio del Monipodio, donde van a conocer el funcionamiento de una cofradía de hampones sevillanos.

La tercera parte es muy breve, nos los presenta ya fuera del patio del Monipodio, con su opinión crítica acerca de la cofradía y su intención de abandonar "aquella vida tan perdida y tan mala".


Patio del Monipodio

-Es un final abierto porque Cervantes concluye "sucedieron cosas que piden más luenga escritura y así se deja para otra ocasión contar su vida y milagros". De esta manera,  promete una continuación que nunca escribió. 

-A mí me gusta especialmente el encuentro y presentaciones de los dos pillos. El retrato no puede ser más vivo: 
"En la venta del Molinillo, que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía, un día de los calurosos del verano, se hallaron en ella acaso dos muchachos de hasta edad de catorce a quince años: el uno ni el otro no pasaban de diez y siete; ambos de buena gracia, pero muy descosidos, rotos y maltratados; capa, no la tenían; los calzones eran de lienzo y las medias de carne..."
Salen a sestear al portal, no se conocen pero sienten mutua curiosidad. Se preguntan con un tono de reverencia caballeresca que contrasta con su aspecto desarrapado: 
-Uno y otro se cuentan sus circunstancias personales, con la mayor desvergüenza. Cortado es hijo de un sastre y utiliza la habilidad con las tijeras, aprendida de su padre, para robar. Rincón es hijo de un buldero y ha trocado las bulas por los naipes con trampa, naipes grasientos y ovalados en lugar de rectangulares, tal es su desgaste. Rincón robó el dinero de la bula, huyó a Madrid, lo cogieron y, tras mosquearle las espaldas, sin rozno por ser jovencillo, le desterraron de la Corte. Naipes por bulas, guasa erasmista tal vez. 



Ya son tan amigos:
"Diego Cortado abrazó a Rincón y Rincón a él tierna y estrechamente, y luego se pusieron los dos a jugar a la veintiuna con los ya referidos naipes, limpios de polvo y de paja, mas no de grasa y malicia; y, a pocas manos, alzaba tan bien por el as Cortado como Rincón, su maestro."
-Desvalijan a un arriero, suben a la mayor velocidad a las ancas de una mula y huyen de la venta. Llegan a la gran Sevilla y enseguida hacen uso del oficio:

"Con todo esto, a la entrada de la ciudad, que fue a la oración y por la puerta de la Aduana, a causa del registro y almojarifazgo que se paga, no se pudo contener Cortado de no cortar la valija o maleta que a las ancas traía un francés de la camarada...dos camisas buenas, un reloj de sol y un librillo de memoria".
 
Por hoy, no nos da tiempo a más. Me hubiera gustado comentar contigo la risa que le daba a Rinconete la confianza que tenían los cofrades del Monipodio, ladrones y homicidas,  en subir al cielo derechitos si no faltaban a sus devociones: santos, candelitas, rosarios...la religiosidad externa que criticaba Erasmo. 

-Y los vocablos equivocados, fruto de la ignorancia: el tigre de Ocaña que era de Hircania, Nero de Tarpeya que se convertía en marinero de Tarpeya, etc. El pícaro Rinconete "sabía algo de buen lenguaje", aprendido con su padre en el ejercicio de las bulas. 

-Y cuán descuidada era la justicia de la tan famosa ciudad de Sevilla. Cervantes no pierde ocasión de criticar la religión vacía, la ignorancia, la corrupción...¿El maltrato a la mujer?

-Y siempre ansiará la libertad. Rinconete y Cortadillo no la encuentran, Cervantes tampoco. 
No hay libertad sin pagar almojarifazgo. 


"Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida"


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:
María Ángeles Merino
Y Austri.

jueves, 12 de enero de 2017

La Gitanilla: "que también hay poetas que se acomodan con gitanos y les venden sus obras".




Comentario a la novela La Gitanilla de Cervantes.  Para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

Era 8 de enero de 2017, con las luces de la Navidad apagadas y melancólicas. Y los contenedores de papel y cartón a rebosar. 

Mi amiga Austri y yo habíamos quedado junto al reloj de El Morito, para leer y comentar juntas La Gitanilla, una de las Novelas Ejemplares de don Miguel de Cervantes. Hacía frío y buscamos una cafetería pero no encontrábamos una mesa libre. Para hacer tiempo, entramos en el edificio del Consulado del Mar, en el Espolón. Había una exposición de fotografías publicadas en el Diario de Burgos, en 2016. 



Entramos e inmediatamente nos sentimos atraídas por la misma imagen. Fue tomada en una boda que duró tres días, la de Shakira y Enoc, celebrada al más puro estilo gitano en Villagonzalo Pedernales. ¡La Gitanilla

"De entre el son del tamborín y castañetas y fuga del baile salió un rumor que encarecía la belleza y donaire de la gitanilla, y corrían los muchachos a verla y los hombres a mirarla."


-La jovencísima Shakira recoge su vestido y alza el ramo de flores blancas pregoneras de su virginidad mientras recibe el bautismo de las almendras de la "honradez". La alegría de la alboreá es bien visible en el rostro de la novia, en el vuelo multicolor de las peladillas, en el gesto del viejo gitano; pero sabemos que el cante, el baile, los volantes, las flores y el azúcar coloreado no pueden endulzar del todo la amarga prueba a la que la niña Shakira acababa de someterse. 

Qué joven tiene que ser para llamarse así! Tal vez no ande muy lejos de los quince años como La Gitanilla, la de Cervantes.  Han pasado más de cuatrocientos años y, sin embargo, Shakira hubiera hecho suyas las palabras de Preciosa:


¡Mira por fin podemos sentarnos! Dejamos de hablar de la foto, detrás se esconde una historia real de ahora mismo, la de Shakira, la de muchas gitanillas que todavía siguen esa tradición anacrónica. Pasamos a una gitana ficticia, personaje de Cervantes, de la novela ejemplar La Gitanilla, publicada en 1613.



Sabemos, a través de las versiones manuscritas que circulaban antes de su publicación, que Cervantes suprimió pasajes y alusiones. Los censores acechaban y don Miguel andaba con tiento, como puso de manifiesto en el Prólogo


MIÉRCOLES, 28 DE OCTUBRE DE 2015

¿Requiebros amorosos? Sí, pero tan honestos que no moverán a mal pensamiento alguno. ¿Ejemplares? Sí, les dio ese nombre y "no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso". Pero no fue ese su intento sino poner "una mesa de trucos", donde cada uno pueda entretenerse "sin daño del alma". Todo es un juego, un descanso para el afligido espíritu, "que no siempre se está en los templos". 


Nada es lo que parece, están construidas con apariencia y engaño, con una subversión de los géneros y del mensaje, conectando con el lector. Porque Cervantes  es vitalista  y aborda el mar de fondo con optimismo y humor, sin amargura.  

-Comenzamos a leer La Gitanilla y nos encontramos con un primer párrafo durísimo sobre los gitanos: "Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones...". El texto es tan duro que tal vez el lector no repare en el inicial "Parece que...".  A continuación, se refiere, también con dureza, a una gitana vieja, "jubilada en la ciencia de Caco" que crió como nieta, enseñándola sus "gitanerías", a una muchacha a quien puso nombre de Preciosa. 

-"Salió la tal Preciosa...". ¿Cómo salió? Aquí el autor cambia de registro, ante el asombro del lector, porque la chica salió hermosa, discreta, bien hablada, sin huellas del aire o el sol en su piel, cortés y bien razonada a pesar de la crianza tosca...Una gitana "como nacida de mayores prendas que de gitana". El juego de la lectura nace del  extraño caso. 

Salió también rica en villancicos, coplas y romances que cantaba con donaire. La taimada abuela echó de ver lo Precio-sa que podía ser su Preciosa. Descubrió en su "nieta" una medio de acrecentar su caudal y le procuraba versos que le daban los poetas, "que también hay poetas que se acomodan con gitanos y les venden sus obras". Tal vez el poeta Cervantes tuvo que recurrir, en alguna necesitada ocasión, a algo así. El dinero juega mucho en esta novela, en ocasiones asociado con la literatura. 


-Seguimos leyendo, Preciosa seducía con su belleza, sus cantares, sus bailes y sus sonajas. Como aquel día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa de Madrid. Nos parece estar entre el público:


-Sucedió que una mañana que volvía Preciosa a Madrid, con las demás gitanillas y algunas labradoras, vieron a un mancebo gallardo y ricamente aderezado que así se declaró ante Preciosa y sus compañeras:


-Preciosa contestó entre otras muchas palabras:


 Me llama la atención la habilidad lingüística de Preciosa, su fuerza persuasiva y seductora. ¡Y qué razonamientos para una chiquilla de quince años! 

-El mancebo gallardo es un hombre noble (Juan de Cártamo) que se hace gitano (Andrés Caballero) para poner a prueba la sinceridad de su amor por la gitanilla Preciosa (Constanza). 

-Ya sólo falta que Preciosa sea hija de verdad de un padre noble y así pueda casarse con Juan de Cártamo, que la vieja gitana la haya robado de muy niña. Seguro que guarda una prenda o joya que revela su origen noble. El cuento es bien conocido. 

-Que se produzca la anagnórisis y todo arreglado. 

"Llegaron las nuevas a la Corte del caso y casamiento de la gitanilla..."


Pero hay mucho más "mar de fondo" en el cuento y de ninguna manera lo sustituyen nuestras palabras. El camino hasta la anagnórisis no es liso y llano. Constanza y Juan vencerán un camino de obstáculos. Triunfará el amor, se superarán los celos y no habrá venganza.

-Merece la pena leer La Gitanilla y comprobar como Cervantes da la vuelta a viejos cuentos, en una novela que es picaresca, sentimental, pastoril...de todo tiene. Y como le atraía la vida libre de los gitanos, él que apreciaba tanto la libertad. 



Hasta la semana que viene, María Ángeles. 

-Hasta la semana que viene, Austri. Nos iremos con Rinconete y Cortadillo. Después de un gitana que no es gitana, llegan unos pícaros que no lo son tanto. Luego nos pondremos con una española inglesa. Son personajes que experimentan metamorfosis. Las Novelas Ejemplares suponen una lección de relatividad para una sociedad absoluta donde no existía más que el blanco y el negro. 

Un abrazo de María Ángeles Merino.

Hasta la próxima entrada. Seguimos con las Novelas Ejemplares. 


miércoles, 4 de noviembre de 2015

"El casamiento engañoso" y "El coloquio de los perros": "Que el que tiene costumbre y gusto de engañar a otro no se debe quejar cuando es engañado".



Comentario, en forma de diálogo imaginado, para la lectura de dos novelas ejemplares que son una sola: "El casamiento engañoso" y "El coloquio de los perros"  de Miguel de Cervantes. Destinado a la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

¡Hola! Aquí estoy otra vez, al sol del otoño, un tanto caprichoso en mi ciudad, con la lectura de las "Novelas ejemplares". Recordáis, de mis tres entradas anteriores, que soñaba, imaginaba, un diálogo entre Lope de Vega y Alonso Fernández de Avellaneda, en torno al Prólogo y a "El licenciado Vidriera". Viví  mi lectura y la conté con escrito, aquí la tenéis si queréis vivirla conmigo.

Ahora, los sueño leyendo y dialogando en torno a las dos últimas novelas: "El casamiento engañoso" y "El coloquio de los perros". Dos que son una, porque la primera es el marco de la segunda y la segunda, el marco de la colección en total; de manera que conduce al lector de nuevo al Prólogo*. El tema de ambas es el engaño/desengaño, escuchémoslos en una soñada cuarta jornada:

-Buenas tardes, don Alonso. Acomódose a su gusto, que está voacé en su casa. Aquí, cerca del brasero, entrará en calor y será grata la lectura y la conversación. La criada nos servirá una humeante taza de caldo y un vaso de buen vino, comencemos. 


-Será un placer. Qué bien pinta Cervantes al soldado Campuzano, en boca de un narrador sin nombre. Convaleciente de vergonzoso mal y recién salido del  vallisoletano Hospital de la Resurrección; un alférez flaco y amarillo  que anda con pinitos y traspiés, tras veinte días sudando bubas, encerrado en un cuchitril, ahogado entre mantas y respirando vapores de jarabe de palo. Arrastra la espada y apoyase en ella, a modo de báculo, cayado diría yo. 

Encontrose con un amigo, el  licenciado Peralta, que santiguose al verlo, como ante una mala visión; pues le hacía en Flandes, pica en alto que no espada abajo. Contestole que salía del hospital de sudar la carga que le echó a cuestas una mujer. Casose con ella y harto le pesa. Ya sabe su mercé. 


-No, por cierto, no sé yo de tamaña indignidad. Y no me place que un alferez de nuestros gloriosos Tercios dé tan mal ejemplo. De la misma manera me disgusta que un escritor convierta en protagonista a un enfermo de sífilis, nunca se había hecho. 

Aquí, nada de amores y arrepentimientos. De su "casamiento", que fue " cansamiento", tan solo sacó dolores. 

- Decía que no estaba para pláticas, que otro día le daría cuenta de sus sucesos "los más nuevos y peregrinos que vuesa merced habrá oído en todos los días de su vida". El alferez pica la curiosidad del licenciado y Cervantes la de los lectores. Ya estamos dispuestos a oír el relato del casamiento engañoso. El escritor nos ha abierto el apetito.

- No podéis disimular la admiración que sentís, lo cual no es extraño en tan ávido lector del Quijote como sois vos. Mas vamos con el amigo Peralta, advertirá un tema que se repite en toda su obra: los dos amigos. ¿No terminan siéndolo don Quijote y Sancho? 



-Es ansí pero...¿dónde se ha visto a un caballero amigo de su criado? Yo haré un nuevo Quijote y lo reconduciré a la convención social. A esas y a otras convenciones, que un loco tiene su sitio en la Casa del Nuncio. 

 -E incluso los perros, Cipión y Berganza, son dos amigos. Sí, y en todas las Novelas Ejemplares nos encontramos con una pareja de personajes, solo "El celoso extremeño" se enfrenta, en solitario, a un universo femenino y sale mal parado.


A lo que íbamos,  Peralta  movido tanto de la curiosidad como de la cristiana compasión, le invitó a "hacer penitencia" en su casa, con una olla escasa y "muy de enfermo". El convite fue aceptado y, después de comer, no se hizo de rogar el alférez y contole los encarecidos sucesos. 

-Diz que un día estaba comiendo Campuzano en una posada, lugar frecuentado por mujeres de mala reputación, en compañía de un capitán del que bien se acordará el amigo licenciado: "como yo hacía en esta ciudad camarada con el capitán Pedro de Herrera, que ahora está en Flandes". Como está tan lejos no hay ocasión de preguntarle...

-¿Insinúa vuesa merced que Campuzano va a contar una historia fingida?

-Yo no insinúo nada, mas los narradores que usa Cervantes no son muy de fiar. Bien lo sabe quien estudia su obra detenidamente. Siga don Lope, que me place siempre escucharlo.

-Pues entraron "dos mujeres de gentil parecer con dos criadas". Una de ellas, Estefanía, se sentó junto a él, "derribado el manto hasta la barba", permitíendo  que atisbara sus bellezas, sin descubrirlas. Y para avivar el deseo, sacó "una muy blanca mano con muy buenas sortijas".

¡Buenísimas habían de ser! Conozco la estampa, don Alonso. Una tapada con joyas más falsas que Judas y un "bizarrísimo" soldado con cadenón, plumas y colorines. Bien decía que "a los ojos de mi locura",  pues sentíase tan gallardo que "las podía matar en el aire". Rogole que se descubriese; mas ella no se fíaba de su discreción, en su casa había de ser. Su criado iría tras ella y aprendería el camino.



El muy necio quedó abrasado con aquellas "manos de nieve" y "muerto por el rostro que deseaba ver". Y así, otro día, guiado por su criado, diosele libre entrada. Veamos lo que halló.

-Halló una casa bien aderezada y una mujer de hasta treinta años. No enamoraba su rostro sino su "tono de habla tan suave". Pasó con ella "luengos y amorosos coloquios". Blasonó, hendió, rajó, ofreció, prometió y demostró; todo por la puerta de la Gramática. Campuzano iba a ser una víctima del lenguaje, tan absorto estaba en su uso pertinente y engañador; que no cayó en la cuenta de que Estefanía tejería las redes con el mismo material: palabras. Cuatro días y la plática se pasó sin fruto. Finalmente, la instó a dar una respuesta, como soldado que ha de mudarse. No imaginaba el alférez el alcance de la artillería lingüística y embustera de doña Estefanía de Caicedo.



-Apariencia y engaño, todas las novelas cervantinas se construyen con estos dos pilares. Mas sólo quien tiene "el juicio en los carcañares", como reconoce tener Campuzano, puede ser engañado y hacerse el deleite con ofrecimientos como los de Estefanía. 

¡Cielo santo! ¡Sinceridad, arrepentimiento, humildad, entrega, obediencia! No podían ser sino venenosos y falaces ingredientes. Que no se presentaba como santa, no era tan simple. Pecadora había sido y aún lo era, pero de manera discreta. No recibió herencia alguna de padres o parientes; pero el menaje de su casa bien valdría dos mil y quinientos escudos, puesto en almoneda. Con dicha hacienda, buscaba marido a quien entregarse y tener obediencia.

Junto a la enmienda de su vida, recibiría "una increíble solicitud de regalarle y servirle". Sabía dar el punto a los guisados, sería mayordomo de casa, moza en la cocina y señora en la sala. Y, por necesidad, ahí iban sus alabanzas. Que no desperdiciaba nada y un real valía más en sus manos. Que su ropa blanca, "mucha y muy buena", fue hilada con sus pulgares y los de sus criadas. Que buscaba marido que la amparara, la mandara y la honrara; mas no galán que la sirviera y la vituperara. Si el soldado gustare de aceptar, aquí estaba ella, sujeta a todo lo que mandare, sin andar en lengua de casamenteros. 

Es la mejor pintura de embustera que vi en todos los días de mi vida, aunque en mis comedias también las hay. Que, sin faltar a la modestia, he escrito tantísimo que no me falta, creo, ningún personaje.

-Con "los grillos echados al entendimiento", el soldado dijo que "era el venturoso y bien afortunado en haberme dado el cielo, casi por milagro, tal compañera, para hacerla señora de mi voluntad y de mi hacienda que no era tan poca que no valiese...".

Y aquí viene la cuenta que más parece la de doña Truhana de "El Conde Lucanor". La cadena que traía al cuello, otras joyuelas en casa y algunas galas de soldado. Más de dos mil ducados, que junto con los dos mil y quinientos suyos,  serían suficientes "para retirarse a vivir a una aldea... adonde tenía algunas raíces; hacienda tal que...nos podía dar una vida alegre y descansada".



Se  concertó el desposorio y al cuarto día se desposaron, sirviendo de testigos dos amigos del soldado y un mancebo "que ella dijo ser primo suyo". Ordenó Campuzano mudar el baúl de la posada a casa de su mujer. Delante de ella, guardó en él sus cadenas, cintillos, galas y plumas. Le entregó "cuatrocientos reales que tenía" para el gasto de casa. Seis días gozó de una vida lujosa y regalada, entre alfombras, holandas, plata y ropa perfumada. Bailábale doña Estefanía cuando no estaba en la cocina ordenando apetitosos guisados. 

Hasta que, una mañana, estaba con doña Estefanía en la cama cuando llamaron a la puerta. 


Museo Casa de Cervantes

-La moza se asomó a la ventana y anunció la llegada de los verdaderos dueños de la casa: doña Clementa Bueso, una amiga que se la había dejado en guarda mientras viajaba, y su marido don Lope Meléndez. Estefanía se puso fuera de sí: "¡Corre, moza, bien haya yo, y ábrelos!''...y vos, señor, por mi amor que no os alborotéis ni respondáis por mí a ninguna cosa que contra mí oyéredes''. El alférez no entendía nada, quién había de hacer tal cosa, qué gente era esa. Estefanía no respondía, sólo le advertía  que todo lo que pasare era fingido.

Doña Clementa y don Lope entraron en su casa, bizarra y ricamente vestidos, junto a la dueña Hortigosa que proclamaba que Estefanía se había ido bien del pie a la mano, fiada en la amistad de su señora. Doña Clementa se lamentaba de tomar amigas que no lo sabían ser. 


Estefanía tenía palabras, incluso para situación tan embarazosa: "entienda que no sin misterio vee lo que vee en esta su casa: que, cuando lo sepa, yo sé que quedaré desculpada y vuesa merced sin ninguna queja''. 

Y para su nuevo marido el alférez, al que tomó por la mano y llevole a otro aposento y explicole que su amiga  quería hacer una burla a aquel don Lope, con quien pretendía casarse. Le daría a entender que todo aquello  era suyo, de lo cual pensaba hacerle carta de dote. Una vez casada, se le daba poco que se descubriese el engaño. Él le advirtió que mirase bien en ello, que podría llegar a necesitar de la justicia para recuperar lo suyo. Pero ella le respondió con ciertas obligaciones que la obligaban, que el embuste sólo duraría ocho días, los que estarían en casa de otra amiga. 


-A partir de ahí todo era mohína, pasaron seis días en un aposento estrecho, cuyas camas se besaban. No pasó hora en que no tuvieran pendencia, hasta un día en que Estefania salió a ver "en que´terminaba su negocio". La huéspeda de la casa quiso saber de él la causa de tanta riña. Contóle todo el cuento, la mujer se santiguaba con mucha priesa y muchos Jesús, Jesús y, al fin le dijo que doña Clementa era la dueña de la casa y de la hacienda de la dote y "la mentira es todo cuanto os ha dicho doña Estefanía: que ni ella tiene casa, ni hacienda, ni otro vestido del que trae puesto".


El alférez Campuzano dio principio a desesperarse, mas la desesperación es el mayor pecado, cosa de demonios y el ángel de la guarda no se descuidó "tantico" en comunicárselo. Esa buena inspiración le conhortó algo, pero no tanto que dejase de tomar capa y espada, en busca de doña Estefanía, para hacer en ella un ejemplar castigo. La suerte ordenó que no la hallase, fuese a San Llorente, encomendose a Nuestra Señora y se quedó dormido sobre un escaño, sueño pesado del que hubieron de despertarle. A mí tanta piedad me sonaba a falsa. ¿Hay algo sincero en el alférez Campuzano?



-Cuando volvió a casa de la huéspeda, esta ya había contado a doña Estefanía como el soldado conocía toda la maraña y el embuste, más la mala determinación de buscarla. La embustera había huido y se había llevado cuanto había en el baúl.

Pero, en esta historia vamos de sorpresa en sorpresa, y va de pillo a pillo. Cuando Peralta le dijo que bien grande fue haberse llevado doña Estefanía tanta cadena y tanto cintillo, respondió el alférez que ninguna pena le dio esa falta pues podrá decir: 'Pensóse don Simueque que me engañaba con su hija la tuerta, y por el Dío, contrecho soy de un lado''.  

Como en mi comedia "La malcasada", donde mi personaje don Juan dice:




-¿Y si Cervantes se inspiró en vos? No he dicho nada, mi señor don Lope.

Seguimos. El licenciado no entendía por qué decía eso y Campuzano respondió "que  toda aquella balumba y aparato de cadenas, cintillos y brincos podía valer hasta diez o doce escudos". Que no eran de oro, se contentaban con ser de alquimia, tan bien hechas que sólo el toque o el fuego descubría su malicia.

Y Peralta concluyó con un refrán: "Desa manera...entre vuesa merced y la señora doña Estefania, pata es la traviesa". Le animaba a que diera gracias a Dios, pues se había ido y no había obligación de buscarla. Mas al alférez siempre la hallaba en su imaginación y en todas partes tenía la afrenta presente. Peralta le contestó con unos versos de Petrarca que dicen en castellano:  "Que el que tiene costumbre y gusto de engañar a otro no se debe quejar cuando es engañado".

-El alférez fue a engañar y fue engañado. No se queja sino de sí mismo. Pero había algo más. Porque Estefanía se fue con "el primo", en realidad "su amigo a todo ruedo". No quiso buscarla, mudó posada y mudó el pelo porque "porque comenzaron a pelárseme las cejas y las pestañas, y poco a poco me dejaron los cabellos". Es el mal que llaman lupicia o pelarela. La enfermedad fue caminando al paso de su necesidad, la sífilis avanzaba al paso de la pobreza. Así que, "llegado el tiempo en que se dan los sudores en el Hospital de la Resurrección, me entré en él, donde he tomado cuarenta sudores. Dicen que quedaré sano si me guardo: espada tengo, lo demás Dios lo remedie". 

Comprobamos, don Alonso como no hay amargura en nuestro amigo Cervantes. Las calamidades de su vida no han hecho mella en él. 



-Peralta admirábase de las cosas que le había contado, mas el alférez todavía había de contarle otros sucesos que iban fuera de todos los términos de naturaleza. Aunque le daba a entender que, de momento, no iba a contar más y dejaría al amigo licenciado en ascuas:

"...no quiera vuesa merced saber más, sino que son de suerte que doy por bien empleadas todas mis desgracias, por haber sido parte de haberme puesto en el hospital"

Y el lector tanto como el amigo licenciado. Don Miguel juguetea un poco con nosotros. 

"...donde vi lo que ahora diré, que es lo que ahora ni nunca vuesa merced podrá creer, ni habrá persona en el mundo que lo crea"

Preámbulos y encarecimientos encendían el deseo de Peralta que, a su vez, gastaba de no menores encarecimientos para pedirle que soltase ya esas maravillas.

"Ya vuesa merced habrá visto...dos perros que con dos lanternas andan de noche con los hermanos de la Capacha, alumbrándoles cuando piden limosna".

Peralta los había visto. Y también como recogían las limosnas que tiraban desde las ventanas y acudían  a alumbrar y se paraban donde sabían que acostumbraban de dar limosna. 


Esto que encontré en la burgalesa calle de Laín Calvo...


-Peralta replicó que eso no le podía ni debía causar maravilla. Pero sí era razón que la causase lo que dijo Campuzano a continuación: 

"...yo oí y casi vi con mis ojos a estos dos perros, que el uno se llama Cipión y el otro Berganza... oí hablar allí junto, y estuve con atento oído escuchando...y a poco rato vine a conocer, por lo que hablaban, los que hablaban, y eran los dos perros, Cipión y Berganza".

Apenas oyó esto, el licenciado se levantó. Hasta aquí estaba en dudas, pero eso de que hablaran los perros le hacía no creer cosa alguna de lo anterior. Le aconsejó que no contara estos disparates, "si ya no fuere a quien sea tan su amigo" como él.

-Campuzano replicole, no le tenga por ignorante, que sabe muy bien que no hablan los animales y que si hay pájaros que lo hacen es por tener la lengua cómoda para pronunciar palabras que toman de memoria, mas no hablan ni responden con discurso concertado. Pero estos perros hablaron y trataron cosas más para ser dichas por sabios, que no por boca de perros, que él no las pudo inventar.

El licenciado replicole, a su vez, si había vuelto el tiempo de Maricastaña, cuando hablaban calabazas. O de Isopo cuando departían unos animales con otros.

-No, don Alonso, animal sería Campuzano si creyese en la vuelta de ese tiempo; pero animal sería también "si dejase de creer lo que oí y lo que vi, y lo que me atreveré a jurar con juramento ". Pero, puesto caso que se haya engañado,  "¿no se holgará vuesa merced, señor Peralta, de ver escritas en un coloquio las cosas que estos perros, o sean quien fueren, hablaron?"

El licenciado accedió a oír ese coloquio que juzga por bueno por ser escrito y notado del buen ingenio del señor alférez".

Todavía hay más, que el alférez estaba muy atento, con el juicio delicado y desocupada la memoria, gracias a las muchas almendras y pasas que había comido. Como fuere así, lo escribió de memoria otro día, casi con las mismas palabras, sin añadir ni quitar nada. No fue una noche la plática, que fueron dos consecutivas, aunque sólo tenía escrita una, que era la vida de Berganza, que la de Cipión la pensaba escribir otro día. ¡Qué memoria la del alférez!

Sacó del pecho un cartapacio y se lo dio al licenciado, el cual lo tomó riendo y como haciendo burla de lo oído y de lo que pensaba leer.

El alférez se recostó en una silla, abrió el licenciado el cartapacio, y en el principio vio que estaba puesto este título: Novela del coloquio de los perros. 

Admiro el artificio empleado por Cervantes para hacer hablar a los perros y a sí mismo, que es en realidad quien habla y critica a una sociedad corrupta, que no Berganza el can. Pero pasa inadvertido para el amantísimo y desocupado lector.

-¿El artificio?

-Es un delirio de las fiebres
de Campuzano. No es real, es fruto de un estado febril. Todo es un juego de apariencias:

"...yo oí y casi vi con mis ojos a estos dos perros..."

Se está echando encima la noche, voacé no debe arriesgarse por esas callejas oscuras. Otro día comentaremos ese coloquio canino.

-Quédese con Dios, don Lope. con Dios y ese libro que tanto le place. No puede disimularlo.

-Con Dios, don Alonso Fernández de Avellaneda.



No deis mucho crédito a lo que encontráis escrito ahí arriba, en buena parte es fruto de los sudores de un catarro que pillé tras aquel sol otoñal. Los anticatarrales tienen efectos extraños.


Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

*Introducción a la novela "El casamiento engañoso y el coloquio de los perros", página 31 de "Novelas ejemplares II", Miguel de Cervantes, edición de Harry Sieber, Cátedra, Letras Hispánicas, Madrid 1986.