martes, 1 de abril de 2025

Se va marzo y viene abril. Y leo "La ciudad que el diablo se llevó".

 


Y se va marzo y viene abril.  Y aunque no sea santo de mi devocion, vamos con él, "tempus fugit" y aquí estamos. 

Los niños van al colegio frente a mi ventana, en una dirección al público, en otra al privado. Las mamás y los papás, y algún abuelito o abuelita, empujan somnolientas sillitas. 

Los ciclámenes apuran su mejor momento, no son amigos de calores. Los sufridos geranios siempre sacan flores de las "mangas" con brotes, aguantan lo que les echen. Belleza y supervivencia. 

1 de abril y leo, con el Club de lectura de La Acequia, La ciudad que el diablo se llevó de David Toscana, un escritor mexicano que, ante mi sorpresa, me lleva a la Varsovia devastada tras la Segunda Guerra Mundial. Un coro de personajes que usa la imaginación como medio de supervivencia, con historias de vivos y muertos. 

Imaginación y adelante. Feliks, Kasimierz, Eugeniusz y Ludwick, qué nombrecitos, conviven con las heridas de su ciudad. Y Olga, y Marianka y las hermanas Kasia y Gosia. Todos buscan el sentido de la existencia en la belleza. Y, todo hay que decirlo, con algunos tragos de alcohol...

¿Aquella fue Segunda? ¿Tercera? ¡No, por Dios! 

Ya veis, comienza abril. Así se siente. 

María Ángeles Merino Moya