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sábado, 11 de diciembre de 2010

"una hija suya, doncella, muchacha y de muy buen parecer"


Al pensar en la hija del ventero, me he acordado de esta muchacha que ofrecía chupitos en un conocido paseo burgalés.

Comentario en torno al capítulo 1,16 del Quijote , publicado en "La acequia".

Estoy leyendo el discurso de Soledad Puértolas, el de los aliados secundarios. Después de Marcela, la nueva académica busca el contraste con la hija del ventero, un personaje “sin halo”, que nos baña en la realidad. Una jovencita sin nombre, ni pícara ni soñadora, inocente unas veces, malintencionada otras. Si Marcela, falsa pastora, se mueve en unos idílicos e ilimitados prados, al aire libre, a la hija de Juan Palomeque la imaginamos trajinando en estancias cerradas, oscuras, poco limpias y ventiladas.

Permanece silenciosa, al margen de la acción, pero Cervantes la enfoca, de vez en cuando, para que nos fijemos brevemente en ella, lo suficiente para que sepamos de su “muy buen parecer” y de las miradas y sonrisas que dedica a nuestro don Quijote.

También leo la entrada que hizo Pedro Ojeda, en “La acequia”, titulada “Una noche de sexo frustrado en la venta (Cap. 1.16). Nuestro profesor nos presenta a la hija adolescente como a “una joven atractiva que provocará la ensoñación del caballero.” Y, sin embargo, Cervantes no nos da ni una pincelada de su tierna belleza y “prefiere detenerse en la caracterización de la moza asturiana, Maritornes, uno de los varios personajes femeninos de la obra que sirven de contraste barroco con la belleza de tantas mujeres idealizadas que aparecen”.

Al llegar aquí, mi ordenador, el de la tecla “ce” ladeada, empieza a hacer lo de otras veces. Bailoteo de pantalla, extrañas ventanas emergentes…Estos secundarios no se han enterado de que se acabó la lectura colectiva del Quijote, celebrándolo sus participantes en torno a una contundente olla podrida y que nos vamos a dedicar a otro escritor…vivo. Ya no nos va a valer eso de “que nos perdone don Miguel” porque al escritor propuesto le quedan luengos años, afortunadamente, para abandonar este valle de lágrimas.



Salúdole, señora amanuense. La señora Marcela me habla mucho de vuestra merced y de otra señora principal, doña Soledad, que se interesa asimismo por mi humilde persona. Algunas de sus palabras me placen, otras no tanto. No soy pícara y, en cuanto a lo de soñadora, algunas veces sueño…tengo quince años. Inocente unas veces, malintencionada otras. Bueno…sí. Me ha parecido oír que las estancias de mi venta están poco limpias, ha de saber que las barro todos los días, buena es mi madre para eso. En cuanto a lo de poco ventiladas, los cuarterones agrietados de las ventanas dejan pasar todo el aire que precise vuestra merced.

Me gusta lo de mi buen parecer y, en cuanto a las miradas y sonrisas que dirijo al viejo caballero , don Quijote de la Mancha, son las propias de una muchacha honesta. Y es lícito que las doncellas pobres soñemos con un hombre que nos conduzca a una vida más blanda, su edad no importa tanto.

Ese profesor, el llamado Pedro, dice que provoco “la ensoñación del caballero”. Es cierto, buenas miradas echa a mi camisa de pechos y…a lo que queda fuera de la mi camisa. Su criado, el tal Sancho, me dice que “es caballero aventurero, y de los mejores y más fuertes que de luengos tiempos acá se han visto en el mundo”. No entiendo pero suena bien.

Mas todo lo estropea la pícara de Maritornes, nuestra criada, con sus trapicheos carnales. Y creo que don Quijote la confunde conmigo cuando la asturiana entra en el camaranchón, donde duerme con Sancho y el arriero morisco. ¡Con lo diferentes que somos! De muy baja estatura, encorvada, chata, tuerta y con un olorcillo que lleva encima. Aunque peque de presumida, he decir que poseo un buen talle, derecha como un huso, una cara menudilla , unos bellos ojos garzos y ...me enjuago la boca con elixir de hierbas aromáticas.

Maritornes, un poquillo furcia, se dirige al encuentro con el arriero. Y don Quijote se dirige a ella como “fermosa y alta señora” y se disculpa por no poder satisfacerla, a causa de su molimiento. Y añade que de no ser por la fe que le tiene dada a la sin par Dulcinea, no dejaría pasar en blanco la ocasión.

Molido está, me consta porque yo ayude a ponerle emplastos, que mi madre es mujer caritativa, aunque ventera. Y no sé quién es Dulcinea, pero no creo que lo de yacer con la Maritornes sea una venturosa ocasión. Esas dulces disculpas a mí van dirigidas, está soñando que le requiero de amores…

Ya sabe vuestra merced la ensalada de golpes que viene a continuación. El caballero con las quijadas ensangrentadas, el arriero golpea a Sancho, Sancho a la moza, acude mi padre, se apaga el candil, llega un cuadrillero de la Santa Hermandad y anuncia que hay un hombre muerto…No, muerto no había. Pero en este capítulo no hay más, ya le contaré. Me voy, que me llama Maritornes, creo que está enfadada. Que no, amiga, que lo de furcia no era por ti.

¿Maritornes? Sí, me gustaría hablar con Maritornes. De momento, coloco esta entrada en “La acequia”, en la del 28 de agosto de 2008.

Un abrazo de María Ángeles Merino


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Los secundarios se resisten a abandonar el ordenador de Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega: ahora es la joven hija del ventero quien viene a defender su versión de lo acontecido en la venta en el capítulo 16 de la Primera parte del Quijote."

sábado, 27 de noviembre de 2010

"Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos..."



"Historia del pastor Grisóstomo y la pastora Marcela" de Valero Iriarte.

En mi entrada anterior, a propósito del " Día Internacional contra la violencia machista" recordaba unas palabras del Quijote, las de la pastora Marcela, las mismas que recordó Soledad Puértolas, en su reciente discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua: "Yo nací libre...".



Pedro Ojeda nos decía,el 22 de noviembre de 2010, en una interesante entrada, de su blog "La acequia":
"Su discurso se tituló Aliados. Los personajes secundarios del Quijote. Parte de que el Quijote es una fuente inagotable para el aprendizaje de cualquier escritor porque Cervantes se atreve a todo, en especial a opinar sobre la misma obra al hilo de la trama...Afirma Puértolas que, entre los muchos temas del Quijote, eligió el de los secundarios por su predilección por este tipo de personajes tanto en la vida como en la literatura, tema que tanto hemos abordado en nuestra lectura."

Entre los personajes secundarios, la escritora se fija especialmente en los personajes femeninos y nos muestra a un don Quijote marcado por Dulcinea,su corazón le pertenece; pero " que no es ni mucho menos insensible
a los encantos femeninos"
Un don Quijote incapaz de negarles su ayuda. Un don Quijote al que le gusta "el juego del amor". Y Marcela irrumpe, dejando "una huella imborrable" en el "universo caballeresco de la primera parte", con su "firme declaración de libertad" y su fama de "cruel e ingrata".

A mí siempre me gustó mucho este personaje y su firme "Yo nací libre". Me gusta especialmente porque,como escribe Soledad Puértolas,"alcanza la plenitud a solas, no en función del otro", no "en función del amor". Aunque, no deje de percibir cierto tufillo tridentino, lo que señalaba Pedro Ojeda en "Una mujer que quiere ser libre a la que sólo hace caso un loco (Cap. 1.14)":

"en las expresiones que vierte, no deja de percibirse cierto contenido contrarreformista sobre la virginidad en la toma de esa decisión -podría ser tolerable la libertad de Marcela mientras no sea en lo sexual y su voluntad de no ceder a los deseos de su tutor le suponen apartese del mundo-."


Concilio de Trento o tridentino concilio contrarreformista.

Mi aventura quijotesca en "La acequia" comenzó con el capítulo 1,17 y no tuve oportunidad de hablar de la libérrima pastora. Don Quijote se muere y termina el secundario baile de personajes, las visitas de mi sufrido ordenador.

¿Qué pasa? Uy, que el baile sigue. Que no, que ya no comento capítulos...

Una bella mujer aparece en pantalla, va vestida de pastora, de pastora pastoril, vosotros me entendéis. Acaricia un corderito por si hay alguna duda de su bucólica condición. Hable, hable, señora Marcela.



Saludo a vuestra merced, mujer amanuense. Traigo muy buenas referencias de vuestra merced, me han dicho que tiene vuestra merced debilidad por los personajes secundarios del gran libro. También tengo noticias de los escritos y discursos de una señora principal llamada Soledad Puértolas, que nos denomina aliados a los humildes secundarios.

Aliada soy de don Quijote porque me brinda su incondicional servicio, mientras los pastores me comparan con el monstruoso basilisco de asesina mirada o con el cruel Nero de Tarpeya.


"¡oh fiero basilisco destas montañas!"


"¿O a ver desde esa altura, como otro despiadado Nero, el incendio de su abrasada Roma ?

Ay, qué palabras las de Ambrosio...Rechacé a Grisóstomo, mas no soy su asesina y no vengo a regocijarme ante la vista de su cadáver. De pena murió el pastor o ...¿fueron sus propias manos las ejecutoras? ¡Condenación eterna! ¡Dios no lo quiera!

El cielo me hizo hermosa, tanto que mi hermosura mueve al amor. Mas yo no estoy obligada a amar a quien me ama, que el verdadero amor es voluntario. Amor forzoso no es amor.

¿Y si fuera fea? "¿Fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades?"

Yo no escogí ser hermosa, no. Si"la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza"...tampoco yo he de ser reprehendida.



"la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza"

Honesta soy y , como tal, soy " fuego apartado o...espada aguda". No quemo ni corto a los que no se me acercan.



"Fuego soy apartado y espada puesta lejos"

He de vivir apartada,´con la única compañía de los árboles de estas montañas, mirándome en el espejo que me ofrecen las cristalinas aguas.



"Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos..."



"... las claras aguas destos arroyos, mis espejos..."

Me llaman, son mis compañeras : la hija del ventero, Maritornes, Dorotea...Ya voy, amigas. Quede con Dios vuestra merced.

Se va y me deja con ganas de preguntarle tantas cosas.

Un abrazo de María Ángeles Merino.


Ya, ya sé que don Quijote se murió...Es que ese capítulo no lo había comentado y Marcela es mucha Marcela.


¡Ah! Y lo publico en "La acequia", en la entrada correspondiente.

Pedro Ojeda dice en este blog:

"Marcela es una soberbia creación de Cervantes, inolvidable desde el punto de vista narrativo e ideológico.
Estamos todos atrapados por el libro."

Así es, Pedro.

jueves, 25 de noviembre de 2010

"Yo nací libre..."









¿Recordáis el año pasado, en esta misma fecha?

Es el Día Internacional contra la violencia machista. En Burgos, en el mismo lugar, los alumnos de este centro de educación de adultos recuerdan otra vez a las víctimas y manifiestan su "Prohibido el paso a la violencia machista porque..." y su "Paso obligado a la igualdad para...". Y llegan a la conclusión de que . "Desigualdad = Violencia.

Les felicito y les recuerdo, como no, unas palabras del Quijote, las de la pastora Marcela, las de Soledad Puértolas, en su reciente discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua: "Yo nací libre...".

Pero del Quijote, de Marcela y de Soledad Puértolas, os hablaré en la próxima entrada, la quijotesca de todas las semanas, desde hace dos años.

Recordad, amigas: "YO NACÍ LIBRE"