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miércoles, 28 de junio de 2017

No estaba para literaturas pero...


CEPA Victoriano Crémer, vista desde el lugar donde estuvo la llamada "Puerta Margarita". 


Ya sabéis que ando de despedidas, en la antesala de los "júbilos" y hablo con la que siempre va conmigo: 

-No estoy para literaturas. Esta semana no voy a dar "pasos en la piedra". 

-Pero no escuches l"pieza musical más triste de la historia". Esa déjala para los programas sensacionalistas de la televisión. 

-Aunque, ya lo sé, he de morir ente de ficción, le cantaré las cuarenta a Unamuno, antes de desaparecer en la niebla:

 "Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió...! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos sin quedar uno!..."

-Aunque, ya lo sabes, apalearon a don Quijote. Sigue su ejemplo y, si te caes, levántate. Él siempre lo hacía, el de la Mancha y el de Manhattan:

"la autoridad de la ciudad de Nueva York le recitó el derecho a guardar silencio mientras le arreaba tal paliza que ya no sabía él si estaba otra vez en las tinieblas..."



-Aunque por todo haya de pagar almojarifazgo:

-Aunque, ya lo sabes, puedes encontrar quien te diga:


(Sustituye vasca por cualquier otra palabra)

-Aunque, ya lo sé, puede caerte una bomba (hay muchas clases de bombas):


-Eso sí, evita ser como ésta:



-Que las palabras de amor no sean de yeso, de esas "que se desploman como la negra abreviatura del granizo"

-De vez en cuando, haz como el padre Alas, busca un  buen escondite y piensa en soledad: 

"Hasta un tejo sin tronco, cuyas ramas desde el suelo habían cerrado una cúpula espesa en la que Alas se escondía algún día de verano, cuando jugaba a desaparecer del mundo."

-Espero que que la Naturaleza, ya que no Alá, me conceda: "una vejez sana y alegre". ¡El deseo del joven marrueco Gazel a su maestro Ben Beley!

-No estabas para literaturas, pero los nueve libros de este curso, en el Club de Lectura, te dieron la pauta. Los libros nos sirven, incluso cuando no estamos para literaturas. Gracias a :

José Manuel de la Huerga, Luis Ángel Lobato, Care Santos, Fernando Aramburu, Miguel Ángel Santamarina, José Cadalso, Manuel Chaves Nogales, Marina Perezagua...y Cervantes. 

-Mis compañeros me ayudaron, mucho, muchísimo, nunca pensé que mi último claustro iba a ser tan hermoso y emotivo. ¡GRACIAS!

Llegué a mi casa y ya estaba para literaturas. Una tila y a escribir esta entrada.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

miércoles, 3 de mayo de 2017

"Media vida" de Care Santos y casi una vida entera (2)


Exposición "De hombres y mitos" Muñecas de trapo precolombinas.

Comentario en torno a la novela Media vida, de Care Santos, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

Sigue a la entrada: "Media vida" de Care Santos y casi una vida entera (1).

Mi amiga Austri y yo, tan curiosas, seguimos con el oído pegado a la conversación de aquellas ancianitas tan arregladas. Mientras destapaban su pasado y su presente, no dejaban de darle al güisqui, se iban a poner malas. Todo coincidía con lo que habíamos leído en la novela Media Vida de Care Santos. Olga, Marta, Nina, Lolita y Julia: las adolescentes del internado de monjas en 1950, las mujeres que se reunieron en julio de 1981, a la mitad de su vida.



Una Olga , tan arrugada como pintorreada, abría y cerraba las oxidadas tijeritas una y otra vez, chas chas, hasta romper a llorar. El rimmel comenzaba a empañar el falso color de las mejillas. El güisqui hacía su efecto, sin duda. Julia y Olga repetían, como autómatas, una y otra vez, la misma pregunta y la misma respuesta:

-¿Por qué no me odias? Lo que hice no tiene perdón.

-"Por eso. Precisamente por eso".

Marta agarró a su hermana del brazo, ya no aguantaba más:

- (M) Cálmate, Olga. Julia no te odia. Fue muy lista y muy fuerte y dio en diputada de las Cortes, hubiera sido una amargada Sor Julia.

-(O) Mamá, pobre mamá.

-(M) ¿Ahora sales con lo de la pobre mamá? Se casó con nuestro padrastro, que era un muermo, para dejar de pasarlas canutas. La pobre mamá no conocía otro oficio que el de "señora de", tú hiciste otro tanto. 

Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

-(J) Marta, deja a tu hermana, a ver si se le pasa el berrinche. Y no bebas, que no quiero verte con la cara de desenterrada de aquella vez. Ya te dije, Olga, hace muchos años, que no te odio, que limpié a fondo los cajones.

-(O) Sí, Julia. Yo era una abusona, no me aguantaba a mí misma, comía y comía para no llorar, no soportaba el abandono de mi madre. Dime lo que quieras, desahógate.

-(J) Te lo dije en julio del ochenta y uno, que ya llovió.  La vida nos transforma y cambia los roles. Ya dejamos todo cerrado y, además, ahora somos unas dulces ancianitas recordando el pasado sin amarguras.

Vayamos con dulzuras. ¡Qué sabrosa la cena que preparaste, Marta! Angulas con su salsita de nata, rollitos de rape sin una espina, pastel de berenjenas tan cuadradito y profiteroles lustrados con chocolate y nata. Lo pude degustar porque, cuando  estuve recuperada, me faltó tiempo para ir a tu restaurante, en compañía de Ramona y con mi...


Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

-(M) ¿Con tu qué?

-(J) Con...un amigo. Pedí el mismo menú, delicioso. El que me perdí, por el accidente, sería todavía mejor; pues lo hiciste tú, personalmente, para nosotras. 

-(M) ¡Posiblemente! Aquel día llegó Alex, mi ex, y me amargó la tarde. Menos mal que contaba con la ayuda de Lidia, mi fiel ayudante. No os extrañe que bebiera tanto, compulsivamente. Pensaba que mi rival sería una secretaria minifaldera y era Ni... Peras ¿Te gustó el pato con peras?

-(J) ¡Ah, sí, el pato! Me salté el pato, nunca me gustó esa carne, sabe a humedad y a berraña. No me cabía, además.


Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

-(N) El pato aquel del 29 de julio no lo comió nadie. El que yo tenía en mi horno, tampoco. Alex Baudet no fue ni para Marta, su legítima esposa, ni para mí, su ilegítima amante ocasional. El pato, aunque le endulcen las peras, pato se queda. ¡Qué chivato  el paraguas de lunares! ¡Fue todo un personaje!

(M) Ya estaba yo muy harta de ese pato tan recalentado. Julia, tú no sabrás de qué va lo de los patos y los paraguas.

-(J) Algo me contó Nina, un día en que quedamos para tomar un café. ¿Recuerdas?

(N) Sí, te puse al día de mis patos...quiero decir hombres. De vez en cuando, tocaba cambio y así he llegado a la vejez que todavía alguno hace cua cua, trás mis faldas de algodón indio. 


Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

-(O) (Sigue llorando). ¡Nina, mentirooosa! El doctor Pardo y yoooo...

-(M) Ya andabais escasitos de actividad sexual en 1981. Noooo, que no te lo digo para que llores. Toma el pañuelo y límpiate esa cara. 

-(O) Tú tampoco haces cua cua. ¿Verdad hermanita?

.(M) ¡A ti qué te importa lo que hace tu hermanita! Noooo, no llores más. Eso, límpiate los mocos.

(L) Marta, ¿no se te pasó nunca por la cabeza volver a casarte?

-(M) Ni loca, me dediqué a mi restaurante, "Media vida", mis libros de recetas y mis programas de radio. Ahora solo escribo. Y lo mejor: ¡he escrito y publicado una novela! No me han faltado editores, después de vender tantos libros de cocina.

-(L)¡Qué calladito te lo tenías! Vas a ser más famosa que Care Santos, la del Nadal de este año.

Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

 -(J) Conozco la novela de Marta, ya está a la venta y la compré. Me la tienes que dedicar. Todavía no la he leído ¿No te habrás inspirado en nosotras cinco?

-(M) No, la mía va de una mujer reconvertida por su marido.

-(O) Ya, ya conocemos esa histooooria, hermanita. Venga, Lolita, cuéntanos lo tuyo. ¿Qué tal la niña? Sí, ahora me acuerdo de que fue una preciooooosa niña. ¡Qué casualidades nos llovieron aquel día, en el hospital! El accidente de Julia y Lolita va y se pone a parir, digooo, a dar a luz.

-(L) Ya va para los treinta y seis. Afortunadamente, recibió una educación que nada tuvo que ver con la nuestra, laica laica. Monjas ni hablar.

-(O) Las monjas dan oootra finuuura, otra educacióooon! No son todas como la madre Rufiiiiina ni como las que  ponían a fregar a Juliaaa con soooosa cáustica. Ni las de la prisión de Corps, cose que te cose. Es que clavar unas tijeras a un guardiaaaa se las traeee.


Exposición "De hombres y mitos"Útiles de costura precolombinos

-(L) Tan finas y tan educadas como tú, Olga. Pues mira, salió bien preparada. Da conciertos de piano por todo el mundo, pero todavía no se ha decidido a casarse con su novio, también músico. No tienen tiempo con tanta gira. 

-(N) ¿Qué tal está Andresito? Tu hijastr..., digo tu pareja. ¿Sigue tan guapo?

-(L) Sí, dilo Nina, era mi hijastro y yo acababa de enviudar. Pero no pude evitar enamorarme y seguimos juntos. Me conservo bastante bien, con la ayuda de la cirugía, que para eso está. Andrés guapísimo, ya lo veréis. Ha sido un gran padre para su media hermana. ¿Y tus cinco hijos, Olga?


Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

-(O) No tan bien casados como yo querría. Las nueras y los yernos, ya se sabe. Asas de calderooo mal pegaaadas. Ya son padres y madres y yo soy bisabueeela. Los chicos son médicos en el quinto pinoooo y no los veoooo nuncaaa. Me entra la melancolíaaa y le echo la culpa de todo al doctor Pardo. Solo me aguanta la dulce Juanita, mi ecuatoriana. Me habla bonito y jugamos a las cartas. Y la aaartrosis ¿qué me decís de la artrosis?

-(J) Como todas, Olga, como todas. Aguantamos el temporal. 

-(N) ¿Os acordáis? Yo ya era abuela en 1981, con cuarenta y cinco años. Corrí demasiado. Abandonada de mis padres, madre sola, encontré un buen trabajo, me puse al mundo por montera. ¡Qué pazguatas erais! Casi me caigo cuando descubro que lo del orgasmo ni lo conocíais. Bisnietos, creo que tengo unos cuantos, viven muy lejos. ¡Cómo nos traga el tiempo! ¡Camarero, otro güisqui! Cua, cua, cuaa. 



Exposición "De hombres y mitos". Cerámica precolombina.

-(J) Está empezando a llover. Mirad, ahí viene Vicente, lo trae su enfermera en una silla de ruedas. ¡Vicente, saluda a mis amigas! Tranquilo, que no te van a cortar el pelo. ¿Te acuerdas de Olga, Marta, Nina y Lolita? 

Un Vicente muy viejito sonreía con malicia. Se oyó un tremendo trueno. Olga guardó apresuradamente las tijeras. Las cuatro quedaron inmóviles. 

Como decía Pedro Ojeda, en la reunión que tuvimos con Care Santos,en el MEH: 

"La novela va a continuar en la mente del lector, este se ve implicado, necesita cerrar esa historia, la novela se tiene que terminar, cada uno tiene su continuación. "

Un abrazo de María Ángeles Merino que tal vez algún día continúe con esto.

Otro abrazo de Austri.

Nota: No, los objetos precolombinas no tienen nada que ver con Media vida; pero me serví de ellas por estar muy relacionadas con la mujer y la sexualidad. Son de la Exposición "De hombres y mitos".

miércoles, 26 de abril de 2017

Pequeña crónica en torno a la reunión,en el MEH, con Care Santos, premio Nadal 2017.

Pedro Ojeda con Care Santos

Pequeña crónica en torno a nuestra reunión con Care Santos, autora de Media vida, premio Nadal de Novela 2017. Para La Acequia, blog dirigido por Pedro Ojeda. 
Ayer, 25 de abril de 2017, a las siete de la tarde, nuestro Club de Lectura estuvo en el MEH, disfrutando de una reunión con la escritora Care Santos, nuestro profesor Pedro Ojeda y los clubes de lectura de Burgos. El acto fue propiciado por la librería Luz y Vida, de larga tradición en Burgos. Fueron dos horas muy intensas y la escritora no nos defraudó sino que cumplió con creces nuestras expectativas. 

En primer lugar, antes de abrir la sala al público, a las ocho y cuarto, estuvimos los clubes de lectura de Burgos compartiendo nuestras experiencias. Los representantes de cada club fueron contando como funcionan, cada uno con sus peculiaridades, y como viven la lectura. Participaron de los distintos clubes de la Biblioteca Pública de Burgos, de la Biblioteca de Belorado y del club de lectura del I.E.S. Pintor Luis Sáez. El clima era de entusiasmo y cariño y creo que me contagié.Tuve el honor de expresar ante el público lo que ha sido para mí el Club de Lectura de La Acequia y los sentimientos se me desbordaron. Como ha dicho hoy El Correo de Burgos

"El encuentro de los lectores con Care Santos se tramó como una reunión de viejos amigos que, salvando todas las distancias, pareciera una recreación de la historia que cuenta Media vida, la última novela de la escritora catalana, distinguida con el Premio Nadal 2017..."


Pedro Ojeda con representantes de clubes de lectura

Pedro Ojeda comienza, como presentador del acto: 


-(P.O.) Está cayendo un diluvio en Burgos, en consonancia con la tormenta que cayó en la novela. Tiene valor el público que se incorpora ahora. 



Bienvenidos a todos, gracias a Care Santos. Parte del auditorio ya ha leído la novela, algo excepcional. Aprovechamos para felicitar a Óscar Esquivias por el premio Castilla y León de las Letras. Está entre nosotros y le dedicamos un merecido aplauso. 
Pedro Ojeda nos recuerda que Media vida es el último premio Nadal. Care Santos se dirige a los lectores:
-Hablabais de lo que une la lectura, lo que une la escritura. Para mí, Burgos vive gracias a Óscar, al recuerdo de un congreso de escritores donde éramos inéditos. Me mandó una postalita, con las bases del premio de un café literario: La Cábala. Alumbramos un premio y caminamos por las calles, no nos conocía nadie, hablábamos de libros. Me emociona estar con Óscar, convocada por haber ganado el premio Nadal. Compañero, la amistad une más que los libros.

-(P.O.) Al presentador se le caen los papeles después de oír esto.
-Care Santos es uno de los escritores más constantes en español. Ha escrito novelas, cuentos, también poesía, aunque dice que no volverá a caer en ese error. Es una de las personas consideradas más relevantes para la narrativa española. Mantiene gran actividad en la prensa, es escritora de columnas y críticas y colabora con medios de comunicación.
De Care me interesa su honestidad. Respeta al lector, da lo que promete, no da gato por liebre; lo cual nos lleva a una novela bien escrita, aparte de los polémicos premios.
Juega con rasgos de las novelas actuales, misterios o lo que parece un misterio; pero ella va por otro lado. Me interesa su comunicación de emociones, sentimientos. Parece que va a haber un dramón, pero no. Juega con el humor.
-(C.S.) Recuerdo a un escritor norteamericano, James Salter, que comenzaba la novela escribiendo la última línea. El final hay que tenerlo siempre previsto. Construyes una historia creando expectativas. La clave es hacer que tengan ganas de saber lo que estoy contando, pequeños trucos de mago, sin que lo vean venir mucho. Hay lectores que se dan cuenta del juego: crear pequeños misterios para desvelarlos en el último momento. Una escribe como le gustaría leer. Imagina aquello que quiere escribir y lo reconduce, ajustándolo por el camino.



-(P.O.)¿Qué es Media vida
 Es la historia de cinco mujeres que se reúnen en 1981, en uno de esos encuentros con las antiguas compañeros de colegio a los que no sabes si tienes que ir y vas. Se cuentan lo que ha sucedido en sus vidas, desde el día de 1950 en que se separaron. Viven en un internado de monjas, en verano también. Son las únicas que se quedan porque no tienen quien se haga cargo de ellas. Ocurre algo que va a desencadenar una tragedia. En 1981, aparte de comentar si tienen hijos, si se han divorciado, si han engordado o tienen arrugas…van a cruzar sus vidas. En 1981, España se está transformando política y moralmente. Venganza o perdón, el perdón es parte de la novela. Mientras cruzan sus historias, en Barcelona cae una tormenta, como ahora en Burgos.


Llovía en Burgos y las monjas sacaron el paraguas
Busca la participación del lector. ¿Cómo me enfrentaría yo a eso? Care ya lo había previsto.
-(C.S.) Hay personas que vivieron la época, esa educación en un internado de monjas. Se sienten identificadas y me parece maravilloso. La literatura permite revivir incluso lo que no has vivido, podemos tomar de la memoria ajena. Yo tomé la de mi madre, niña que pasaba veranos en un internado de monjas; tenía que estar allí, era una experiencia traumática. Le pareció muy bien que su hija ajustara cuentas de alguna manera con aquellas monjas terribles de su infancia: camisón en la ducha, pechos vendados y demás.


Recientemente, en una entrevista para la SER, conocí a María Izquierdo, una mujer que estuvo, como diputada, en las primeras Cortes democráticas. A diferencia de Julia, doctora en Derecho, es doctora en Literatura e hizo su tesis doctoral sobre Onetti. Me contaba que ella podía ser Julia, que veía verosímil el ambiente que yo describía y que existieron personajes como Ramona. Le dije que yo había consultado su biografía y el de otras mujeres de las Cortes.


-(P.O.) Coincide con la Ley de Divorcio, algo que se vivió de forma polémica: se va a divorciar todo el mundo, van a acabar con la familia…El personaje de Julia participa en la redacción de la ley. Esta novela está integrada en lo que sucedía en la sociedad española, con perspectivas diferentes de mujer.
-(C.S.) Son cinco respuestas a lo que la educación y la vida les ha dado. La vida les ha ido modelando, han tenido vidas muy difíciles o más acomodaticias. Esposas, madres, algunas se creen realizadas porque se han casado bien. Como música de fondo, hay una transición íntima. Fueron a una reunión de compañeras de colegio, no saben a qué van, el caso es que van. Al día siguiente de la reunión, ya tienen motivos para ser amigas.
-(P.O.) La novela va a continuar en la mente del lector, este se ve implicado, necesita cerrar esa historia, la novela se tiene que terminar, cada uno tiene su continuación.
-(C.S.)Que no haya dos lecturas iguales. Lo completas con lo que eres, los gustos son variopintos. Creía que me iban a acusar de tibia, era fácil caer en el sentimentalismo, trato de evitar excesos sentimentales; pero no, está gustando mucho. No quería una novela de buenos y malos, traté de evitar caer en la ideología, la que me importaba era la ideología del momento.


-(P.O.) Aunque parezca que haya una incomprensión, se provoca una empatía, van comprendiendo la posición de las otras. Julia va a necesitar perdonar.
-(P.O.) Id pensando las preguntas. No todas las novelas tienen que gustar a todo el mundo. Esta novela está a punto de ser una novela sentimental o de terror, el primer capítulo es excepcional. Tú lo evitas, das un giro que va llevando la novela a donde el lector no espera.
-(C.S.) Estoy siempre cerca del folletín porque como lectora lo adoro, creo que ando cerca y, en este caso, cerca del teatro. Podría ser una obra de teatro, con las actrices maduritas tan estupendas que tenemos. Releí a Carmen Martín Gaite, esos diálogos magistrales de Entre visillos. Que se me pegue algo de ella, pensaba. ¿Preguntas?



Media vida también  en mi clase de español
-(P.O.) Voy a empezar yo, con el tema de la comida. Marta se reconvierte, el marido la reconvierte. De novelista pasa a escribir libros de recetas de cocina y de ahí a la radio. Me interesa la deconstrucción de la cena.
-(C.S.) El pato, el pato. Me gusta que la gente coma, soy madre y doy de comer a tres. Sentar a los personajes a la mesa me viene bien. Los novelistas suelen poner a la gente a comer. ¿Qué comen? ¿Cómo está servida la mesa? Para el menú, solicité la ayuda de una cocinera amiga, Ada Parellada, una mujer muy enérgica. Le pedí un menú para deslumbrar: angulas, crêpes de rape, flan de berenjenas, pato con peras y profiteroles de nata y chocolate. Me dispuse a cocinar esa comida, saqué la vajilla de mi abuela. Lo de las angulas era fácil, los crêpes de rape causaron sensación, el pato estaba muy rico y los profiteroles también. Sólo el flan de berenjenas me salió fatal, el de Ada era perfecto, rectangular. Le pregunté por qué a ti te sale tan bien, me contestó que los cocineros siempre se guardan algún secreto. Le mandé las fotos a Ada, me preguntó si mi libro llevaba fotos. No, le contesté, es que soy una maniática, una obsesiva.


-(Paco Cuesta) Tenía una pregunta que he recogido aquí, en un pequeño grupo de nuestro club. Teníamos la duda de si estábamos ante dos novelas. Una hasta la comida y otra desde la comida hacia adelante. Ahora se entiende, empieza por el final y se puede predecir el principio. Ahora veo una novela.
-(C.S.) Irrumpe Nina y comienza una dinámica distinta, más teatral. Se empieza a coser y es otra cosa asumiendo lo anterior. 
-(P.O.) Gracias, Paco. Muy atinado. Empieza por el final.
-(Lectora ) Me gusta la novela porque no soy española y me permite ver cómo era antes la sociedad de este país. Pienso que la comida de aquel tiempo sería más ecológica.
-(C.S.) Ada me dijo: tú no hagas caso, mucha crema de leche, salsas contundentes, estaban de moda.
Yo no empiezo a escribir por el final, pienso primero, planifico y lo sigo. Esa es mi manera, no sé por qué, quizás porque me conozco y pienso que me despistaría. Para trabajar con constancia, tengo que saber lo que voy a hacer. Es una sensación que detesto, la de no saber lo que voy a hacer. En ese esquema interesa el final, leemos para el final, historias de las que podemos extraer algo. La vida no nos ofrece esas historias que dan sensación de redondez de todo completo y es lo que gusta más.
(María Ángeles y la compañera de lectura que tenía al lado no están de acuerdo en ese punto, no es el final lo que más nos interesa de los libros)

Final de Media vida
-(C.S.) La gente habla del final. Como dice mi madre: si pago una película me la den terminada. Procuro pensar mucho en el final para no defraudar expectativas. Crear expectativas es fácil, resolverlas es muy difícil. Seguir piedrecitas, el rastro que hay que seguir. Me encamino hacia el final y es bonito.
-(C.S.) Me gusta y me gustaría leerlo.
-(María Ángeles) Se me ocurrió en una cafetería del Espolón, en Burgos, un lugar donde se suele tomar chocolate con churros. Allí había cinco viejecitas hablando de sus recuerdos e imaginé que eran Olga, Nina, Lolita, Marta y Julia. Quiero escribir una segunda parte en el blog.
Traigo, además, una pregunta de parte de unas amigas del Facebook. Entre todas, se nos ocurrió preguntarte si sería posible Media vida con cinco personajes masculinos. Si los hombres hablan entre ellos de sus sentimientos.
-(C.S.) Sería muy difícil Media vida con cinco hombres. Ya me lo habían preguntado. El personaje de Nina sería impensable en un hombre. Los hombres hablan de tetas, culos y fútbol.
Se crea un ambiente divertido y Paco Cuesta exclama:
-(Paco Cuesta) Y algunos hablamos de literatura.


-(Lector) Hay un tufillo de salvadora, no veo clara una vida tan trepidante, la veo en el papel de macho dominante.
-(C.S.) No esto de acuerdo. Julia valía y su partido se encarga de que reciba una buena formación. Había mujeres, como Ramona, que tuvieron que sacrificar una parte de su vida. Me lo voy a tomar como un cumplido.
Hay otros lectores a los que les gustaría saber más de Julia, del internado a la agresión con las tijeras a un guardia civil, lo cual la lleva a la cárcel. Hay una parte de Julia que queda desdibujada, sería Guerra y Paz. No puedes contar todo. Julia ha comprendido que Vicente es lo único que tiene en el mundo. Julia hubiera dado para más de una novela. ¿Trepidante? No sé si es trepidante, es el momento de las casualidades. Una novela es una farsa, una impostura, en la vida no hay tantas casualidades. Una mujer serena, nada trepidante.




-(P.O.) Estamos acostumbrados a que nos cuenten determinadas historias personajes masculinos. Se habla de la Transición como si no hubiera habido una sola mujer. Julia puede chocar, hubo Julias. Almudena Grandes también escribe novelas con personajes femeninos, es interesante que aparezcan. El lector está intentando rellenar estos huecos. Nos ponen delante de estas situaciones y nos preguntamos que hubiéramos hecho si hubiéramos sido Julia.
-(Lectora) Cuando comentamos la novela en el club, destacamos el valor que da a algunos objetos: el paraguas, las tijeras, la radio de fondo. ¿Eso está meditado?
-(C.S.) Está meditado, forma parte de mis tics. Objetos que cobran importancia y toman otro significado. El paraguas…El objeto dialoga con el lector, es un efecto muy premeditado, un guiño al lector que se entera o no se entera de lo del paraguas. Para los que se enteran, que lo celebren conmigo. Algunos objetos tienen una carga de significados. Las tijeras son un símbolo de lo que se está intercambiando, el perdón. Las tijeras me sirven para definir al personaje. Olga piensa en las tijeras, en todo lo que sobre ellas ha echado. No puedo evitarlo.



(Lectora) la música juega también su papel, las canciones dicen mucho.
-(P.O. Los objetos cuentan historias.
-(Lector) Cruel lo de las monjas. Lo relaciono con Los cipreses creen en Dios.


-(C.S.) No directamente, hay tantos ejemplos de monjas malas. Hay lectores enfadados, suerte los que tuvieron monjas buenas. En el colegio de mi madre había una monja buena, no pintaba nada. Las mías, las de mi colegio, no me hicieron nada malo. Me agobiaron mucho, eso sí.
-(Lectora) Hay un salto generacional. Las había así y las había asá.
-(C.S.) Quise hacer una novela coral y, al principio, pensé en seis personajes. Te das cuenta de que no vas a poder abarcar tanto. Cuatro eran pocos. El número ideal era cinco.
Quise que mi novela fuera un homenaje a la generación de escritoras de Carmen Laforet y Carmen Martín Gaite.



Termina la reunión, Care Santos firma y dedica ejemplares de sus libros. Aquí tengo el mío. 


Como decía Pedro Ojeda: 

"La novela va a continuar en la mente del lector, este se ve implicado, necesita cerrar esa historia, la novela se tiene que terminar, cada uno tiene su continuación. "

Yo todavía tengo que terminar de escribir mi particular continuación.

Un abrazo de María Ángeles Merino


jueves, 20 de abril de 2017

"Media vida" de Care Santos y casi una vida entera (1)




El sol engañaba. La mañana era muy fría. Quería andar el camino de siempre pero, al pasar por el Espolón, me encontré con mi amiga Austri, sentada, tan pancha, en la terraza de una cafetería. Llevaba en la mano la novela Media vida e insistía:

-Anda, María Ángeles, siéntate aquí conmigo y hablamos del libro. Te ayudo a escribir la entrada, ya verás que bien te va a quedar.

-Bueeeeeno, pero vamos adentro, Austri, que aquí fuera nos helamos.



Una vez dentro:

-Esta cafetería me gusta, unas señoras que vienen aquí me dieron mucho juego literario. No sé si recuerdas a María Tirgo y a Juana Teresa Idiáquez, viejas damas burgalesas como recién salidas de La estafeta romántica.

-Algo he leído en tu blog. Aquí, las mujeres, hablan hasta por los codos, no sé si nos van a inspirar mucho.

En lo de hablar por los codos, nosotras tampoco nos quedamos atrás. Comenzamos con temas nada literarios, como es nuestra costumbre, y pasamos a los libros. El Nadal y su nivel, el Planeta, los premios en general, Media vida, Care Santos y las mujeres de la generación de las protagonistas. Entre medias, repasamos el comentario que dejé a Pedro Ojeda, en su entrada: 

-Las conocemos, muchas contemplan atónitas la libertad que se gastan sus nietas: trabajos que antes se consideraban como de hombre, viajes al quinto pino, carreras, másteres, idiomas, gimnasios, pisos donde viven con el novio, métodos anticonceptivos y de casarse ni hablar. Las peores serían como Olga, las mejores como Julia. 

-Marta tampoco está mal. No consigue ser novelista pero se hace famosa con su libro de cocina. La escritora la pinta casi como una Simone Ortega, la de las 1080 recetas. Vendió más libros que su suegro, el ínclito filósofo.



-Una segunda parte podría ofrecernos a Olga, Marta, Nina, Lolita y Julia en la actualidad, de ancianitas. No sé qué le parecería a Care Santos, igual ya lo ha considerado. 

-Se lee bien, es amena y podría convertirse fácilmente en obra de teatro. Está mejor construida al principio que al final, donde las casualidades aparecen algo forzadas. La escritora comenzó pensando en su generación y luego hizo un traspaso a la de su madre, tan distinta, como indicas. Tal vez ese cruce sea el culpable de algunas inverosimilitudes y de que nos chirríen algunos detalles.

-En cuanto a su calidad literaria, doctores y doctoras podrán juzgar certeramente. Los lectores y blogueros comentamos y estamos atentos.



Foto del día que compré Media vida

De pronto, mi amiga se quedó callada y me hizo un gesto para que yo también guardara silencio. ¡Y para que escuchara como ella! ¡Vaya par de cotillas! Yo no entendía nada, por fin Austri decidió darme explicaciones:

-¡Son ellas!

-¿Quiénes?

-¡Ellas! ¡Las cinco! Olga, Marta, Lolita, Nina y Julia que ha llegado la última.

-¿Las protagonistas de Media vida? Sólo son entes de ficción, como diría Unamuno. Existen mientras nosotras las soñamos. ¡Sueñas, amiga Austri!

-¡No sueño! ¡Que están ahí, en la mesa de al lado! Mira que llevo un rato escuchando su conversación. No se veían desde 1981. Una quedada, como dicen ahora. ¡He oído sus nombres! 

-Son nombres muy normales y de los de antes. ¡Casualidad! Te recuerdo que viven en Barcelona. 

-¡No! ¡Mira! Han colocado encima de la mesa las tijeritas de bordar y cortar mechones, la estilográfica de escribir novelas, el libro de Elena Fortún para leer las líneas de la mano y el retrato de recordar al padre pianista. Sólo faltaba una prenda, pero esa...desapareció. ¡La braga agujereada y con cordel! ¡Menuda guarrería! Todo muy antiguo.




-Como ellas. Los ochenta no los cumple ya ninguna. Las mujeres guardamos las cosas más extrañas e inservibles en el bolso. 

-Bueno...Aunque esté feo, nos ponemos a escuchar y salimos de dudas. La delgaducha del traje crujiente y amarillo acaba coger las tijeras de costura, después de atizarse un lingotazo de güisqui. ¡Vaya con la venerable ancianita! Nunca vi esa bebida en el Ibáñez, aquí vienen a por el chocolate con churros. Son los hidratos rápidos los que disparan sus lenguas, que no el alcohol. Ahora está hablando Olga:



- Sólo teníamos catorce años, éramos sólo unas pobres niñas, internas con las monjas, con unos padres muertos o ausentes. Jugábamos a las prendas, en el dormitorio, bajo las sábanas. Lo más inocente.

-Ya no éramos niñas, Olga. Tal vez no lo sabíamos pero éramos personas adultas. 


-Teníamos la regla, Lolita. Bueno, tú no la tenías todavía y bien que te penaba. En todo caso, éramos menores de edad hasta los veintiún años. 



-Aquí están mis preciosas tijeritas de bordar: "el arma del crimen". La usasteis por turnos, después de entregar vuestras apreciadas prendas, estas. Yo era la líder, la "maestra de ceremonías". 




-Pero nos reíamos cuando te enfadabas y te temblaba la papada, Gordi. 

-Ahora estáis todas más gordas que yo, Lolita querida. Gasto una tallita de niña pequeña. Menos mal que tengo una buena modista, de las pocas que quedan. Y eso que pasé mis embarazos. ¿Qué tal tu niño, el que nació en 1981, aquel día de nuestro accidentado encuentro? ¿O fue niña?

-Ya está crecidito o crecidita. Hace ya tiempo que se ducha solo o sola. 

-La modista...¿fue aquella que se tragó los alfileres un día que te probaba? Vino en el periódico.

-Deja de inventar barbaridades, Nina. Recordáis que os puse la prueba más peligrosa: teníais seis minutos para entrar en el cuarto del tonto Vicente y cortarle un mechón de pelo. Perdona, Julia, ya sé lo del pobre Vicente. 

-Tranquila, Olga, nos conocemos. No lo arregles, que lo pones peor. 

-No se me olvida vuestra cara de susto, aquello era pecado y de los más gordos, bien nos lo habían enseñado las buenas monjitas. 
¡Estar a solas con un hombre en su cuarto!

-Nuestra educación fue detestable y nos llenó de sentimientos de culpa. Menos mal que no seguimos sus previsiones: "decentes, obedientes, castas, magras y católicas". Bueno, Olga, tú eres un caso aparte, tan antigua y convencional; pero, a tu manera, has hecho lo que te ha dado la gana. Has vivido muy bien, aunque aburrida y deprimida, a costa del señor doble doctor. Sin dar un palo al agua. La carrera de Medicina te salió rentable, un solo curso y a vivir. 

 -Oye, Nina, guapa, que yo crié a mis cinco hijos y sin pelargones. Y yo seré antigua pero las hay que se pasan de modernas. 



-Venga, chicas, que no hemos venido aquí a la guerra. 

-Gracias, Lolita, tú siempre querías poner paz entre nosotras. 

-A lo que iba, con aire de mártires allá que fuisteis, tras la cuenta atrás. Nina y Marta cumplieron, Lolita a medias y Julia no volvió. ¿Me perdonaste, verdad señora diputada?

-No tenías perdón, por eso te perdoné, Olga. Me echaron del colegio pero fue lo mejor para mí. Hubiera acabado de monja amargada, como sor Rufina. Recuerda que fui diputada en Cortes, gracias a los renglones torcidos de Dios, o de la Naturaleza o de la casualidad. ¿A que nunca lo hubieras pensado de aquella niña de la combinación agujereada?

-¡Y cómo olías el mechón que te entregó tu hermana, Olga! Te ponía...contenta.

-Déjalo ya, Nina. Seguro que mi hermana se confesó y quedó limpia de todo pecado. Es lo que nos enseñaron y Olga lo practica todavía. Yo cambié mucho después de aquel 29 de julio de 1981, mi vida dio un giro. Mi ex marido me pidió el divorcio, precisamente el día de nuestra famosa reunión,  y di la vuelta a mi vida. Se me cayó todo, me dediqué a mi restaurante y me fue muy bien. No quise hacer sitio a un nuevo amor. Pero ya no creía en pecados y tuve mis aventurillas. ¡Y mi hermana sin teléfono secreto!

-¿Ahora tú, Marta? ¿Qué os he hecho yo? 

-Venga sigue, no pasa nada.

-El tiempo se agotaba y Julia no volvía. Rezamos unos cuantos paternóster, la educación hipócrita que decís vosotros. Yo me escapé y pude oír a las monjas que reprendían duramente a Julia. Me fui a la cama, yo no era culpable de nada, de nada. Al día siguiente, Marta y yo comenzamos una nueva vida. 

-Mi madre vino a buscarnos con el que iba a ser nuestro padrastro, rico y mayor. No sólo tu vida dio un giro, Julia. Mi madre buscó desesperadamente un marido que le permitiera recuperar el nivel de vida al que estaba acostumbrada. Sí, Olga, nuestra madre, recurrió al INEM de las mujeres de antes. No se sentían con fuerzas para luchar solas y tampoco las habían preparado para ganarse la vida. Vamos al 29 de julio de 1981. Julia tuvo un accidente ese día, Lolita parió un hijo  y yo un divorcio, el que se acababa de aprobar en España. Nuestros puntos de inflexión. 

Austri y yo escuchábamos atónitas a aquellas ancianas. Seguían destapando su pasado y dándole al Chivas. Todo coincidía con lo que habíamos leído en la novela Media vida y nosotras sólo habíamos bebido café con leche. Seguiré con la crónica de aquella conversación, hoy no tengo más tiempo. Estoy ocupada en asuntos domésticos. Voy tardía. Publico.

Un abrazo de María Ángeles Merino.
Y otro de Austri. 


jueves, 13 de abril de 2017

Media vida de Care Santos: "También le dijo que la mala cizaña hay que arrancarla cuanto antes"



Comentario inicial de la novela Media vida, de Care Santos, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

El domingo era de ramos, de niños y de sol. La procesión del hombre bueno, el de la borriquilla, salió a mi encuentro. Y entre el bullicio infantil, reconocí a una niña de coletas que agitaba alegre su ramo amarillo y sus rosquillas de caramelo rojo. 

-No, María Ángeles, que las modas vuelven, ahora las visten como en los sesenta, pero ¡no eres tú! Todo parece que vuelve pero no vuelve y lo que vuelve vuelve distinto. Los que siguen igual son esos de las faldas.



-¿Quién me habla? ¡Austri! ¡No te veía desde la lectura de Patria! Ya sabes que, en marzo, escribí un diálogo a tres voces: mi madre con sus recuerdos, Chaves Nogales el de A sangre y fuego, y yo. 

-Sí, amiga, tranquila. Me gustó mucho leer cómo vivió la guerra civil una niña de trece años, en paralelo con los relatos del periodista. Yo ahí no pintaba nada. Ahora sí, he leído y releído Media vida. De su autora, Care Santos, podemos encontrar abundante información, por ejemplo en la Wikipedia o en su página web:

Care Santos (Mataró, Barcelona; 8 de abril de 1970) es una escritora y crítica literaria española en lengua castellana y catalana. En 2017 ganó el premio Nadal...

Care Santos es una escritora catalana que escribe tanto en castellano como en catalán. Nació en Mataró(Barcelona) en 1970. Empezó a escribir a los 8 años, a los 14 ganó su primer concurso literario y a los 25 publicó su primer libro, una colección de relatos...



- Media vida dice el título. ¡La mitad de la vida!

-¿El síndrome?

-¿De qué estás hablando?

-Del síndrome de la mitad de la vida. Recuerdo, hace unos añitos, cuando una amiga me habló de eso...en un funeral. Tenía yo entonces unos cuarenta y tantos años, la cuenta era fácil y...¡Es verdad! Cuarenta y tantos más cuarenta y tantos suman ochenta y tantos o noventa y tantos. Cincuenta y cincuenta ya suman cien y eso es mucho pedir. ¡Estaba entonces a una mitad razonable! 

Me contó  que es una fase que unos viven  más intensamente que otros, que entras en crisis porque te cuestionas tu vida. Y que hay personas que, tras un balance negativo, dan un volantazo a su vida personal, familiar o laboral. O todo junto. Como Gauguin que se largó a Tahití, la isla más lejana que pudo pillar, a pintar tahitianas.  

-Escapó porque estaba arruinado y enfermo. Nunca falta algún revés, antes o después de la mitad de la vida. Giras o te hacen girar. Muchas veces el volantazo es obligado, Austri. A partir de ahí, viene el famoso "punto de inflexión" que no tiene nada que ver con las matemáticas. O sí. 



Venga, nos ponemos con la novela. Vamos a ver cómo giran e inflexionan las vidas de cinco mujeres ficticias: las gemelas Olga y Marta, Lola, Nina y Julia. Las conocemos en dos momentos: en 1950 con catorce años y en 1981 con cuarenta y cinco, una vez pasada "media vida"Nacieron con la guerra civil, pasaron su infancia y adolescencia en la etapa más dura del franquismo y el fin de la dictadura les llegó en la cuarentena. Pertenecen a una generación que creció en un Régimen que las había previsto "decentes, obedientes, castas, magras y católicas". 

-Me parece a mí que ninguna cumple las previsiones. Nos sorprenderán estas chicas, tal vez nos parezcan un poco marcianas. Conocemos a mujeres de esa generación, muchas contemplan atónitas la libertad que se gastan sus nietas: trabajos de hombre, viajes al quinto pino, carreras, másteres, idiomas, gimnasios, pisos donde viven con el novio, métodos anticonceptivos y de casarse ni hablar. Las peores serían como Olga, las mejores como Julia. Yo conocí algunas, en mi infancia sesentera. Paseaban por el tontódromo, tan modositas con su novio formal del brazo, su pelito cardado y enlacado, su falda debajo de la rodilla, sus medias de cristal y su rebequita. Las de los setenta nos hubiéramos salido "con esa pinta". Nos pusimos los pantalones y comenzamos el camino de la independencia económica. Lo del pantalón no es asunto baladí.

-No te adelantes, Austri.

-Comienza la novela en un internado de monjas. Allí están las cinco, tienen catorce años y están jugando en el dormitorio, bajo una tienda de campaña hecha con sábanas. Una niña, Julia, entra la última y otra niña, Lolita, le hace un hueco. ¿Un ingenuo relato de internados? ¿Celia en el colegio? ¿Enid Blyton?



-No, porque el tono de juego infantil desaparece en cuanto Julia descubre un agujero en la raída combinación que usa para dormir. Siente vergüenza, sus compañeras llevan camisones bonitos, son niñas ricas, ella es pobre. A continuación, Olga, la que manda, la regaña por "tardona". Lolita la defiende, no tiene la culpa, la hermana Antonina la ha tenido fregando. Julia es una niña sirvienta, sirve a la monjas y a las niñas de pago, a cambio la dejan estudiar, "lo que más deseaba en el mundo" y está agradecida. De Enid Blyton a Dickens.


-Aunque ahora parezca increíble, en algunos colegios de monjas tenían niñas como criadas. Conozco a quien pasó por esa situación en un colegio bien conocido, en los años setenta que no eran los cincuenta.

-Juegan a las prendas. Olga ejerce con crueldad de maestra de ceremonias. Marta entrega su pluma Parker de escritora en ciernes, Nina su libro El mapa del destino en la palma de la mano de aprendiz de quiromántica y Lolita el retrato de su padre el pianista. Julia no tiene nada, en todo caso puede entregar un pelo. No, eso no vale. Olga disfruta con la humillación y propone que entregue ¡las bragas! Marta y Nina están de acuerdo. Lolita le suplica que no haga caso, pero Julia acepta el juego por orgullo.


-¡Y se quita las bragas! Las únicas que tenía, atadas con un cordel porque la goma se había roto hace tiempo. Creo que aquí la escritora ha cargado las tintas de la pobreza de Julia. Sin poderse cambiar de ropa interior y con una cuerda, es demasiada miseria. ¡Y las monjas no permitirían ese falso camisón con agujeros! La hubieran puesto a zurcir, que en los conventos se zurce mucho y se imita el tejido. Y un trozo de cinta elástica cuesta muy poco, en una mercería, y se enjareta con la ayuda de un imperdible. Una novela tan de mujeres, que habla de entredoses en los camisones, debía tener en cuenta estos detalles. 



-Toda una mujer de tu casa, Austri. Yo no digo nada que siempre fui muy patosa para la aguja y me gané algún capón que otro, en clase de Hogar. 

Olga proclama que van a jugar a "Acción". La prueba va a ser muy peligrosa, tienen que entrar en el cuarto del tontito Vicente, un muchacho que las monjas recogieron de niño, y cortarle un mechón de pelo. Nina vuelve victoriosa. Lolita no puede y prefiere pagar una de las terribles penitencias que Olga impone. Marta escapa por poco, la agarra del camisón. Olga huele "con delectación" el mechón que le entrega su hermana. Dice que huele a animal. Esta va a tener que confesarse. 

-"Era la vez de Julia". El tiempo se agota y Julia no vuelve. Rezan por ella unos cuantos paternoster, qué educación tan hipócrita la de estas chicas. Después:

"Pasaban más de tres minutos del final de la cuenta atrás cuando les llegó con nitidez  un chasquido, seguido de un montón de cosas que caían...y de un berrido de Julia que les heló la sangre. Nunca habían oído nada parecido. Era un grito de dolor, o de terror, o de ambas cosas"

-Julia no las delata. Olga se esconde y oye aquella noche a la madre Rufina. 

"Le dijo a Julia que no podía quedarse en el colegio, que tendrían que enviarla  a otra parte. También le dijo que la mala cizaña hay que arrancarla cuanto antes...". Había ofendido al cielo y debía pagar por este crimen."

La vida de Julia va a girar y no sabemos en qué dirección. Sus compañeras lo olvidarán, es preciso olvidar.

-Olga se arrepiente de estar allí, decide olvidarlo todo, para que no sea pecado. Vuelve muy tarde a la cama y su último pensamiento antes de quedarse dormida es pedirle al Señor que le devuelva sus "preciosas tijeritas de bordar". Es increíble que se acuerde de sus dichosas tijeritas. ¡Y se lo pide a Dios! Care Santos deja en evidencia una detestable educación moral. 



- Treinta y un años después:

"Como era una mujer trágicamente sola y desocupada, Olga necesitaba invertir mucho tiempo en sí misma. Dedicaba a sus persona mucho tiempo y mucha fe."

Recordamos que Olga empezó a estudiar Medicina y fue de esas mujeres que cambiaron la Medicina por casarse con un médico. Comenzó "la verdadera carrera de la mujer", en frase que hubieran aplaudido Pilar Primo de Rivera y sus mandos de la Sección Femenina. 

También cambió a un sonetista por un doble doctor. Cambios. Giros. 



-Mucho tiempo para tratamientos de belleza, peluquería, el aeróbic de Eva Nasarre, aburrir a la modista, la manicura, el club de tenis, la piscina o el bronceado bien untada de crema cara. Olga se aburre y enferma de una melancolía incurable que culmina echándole le la culpa al despistado doctor Pardo, su marido. Deja de comer, se pone intratable, bebe más de la cuenta.



Un día en que se prueba un vestido de noche, en presencia de su marido y de la modista, a los pies con la boca llena de alfileres, dijo:

"Como me gustaría que me vieran ahora mis antiguas compañeras de colegio". 

El doctor Pardo, tan atento a la ocasión de contentar a su mujercita, le da la idea:

"¿Y por qué no organizas con ellas un cóctel o una cena o algo?"

-Los días siguientes son de gran actividad telefónica. Hay que localizarlas. Se reunirían en una cena muy especial, en el restaurante que Marta iba a abrir. Sí, Julia también. Apunta la dirección del Congreso de Diputados. Es donde tiene que escribirla. 

-¡Qué alto ha llegado! ¿Me perdonará? Es lo que me figuro que pensaría Julia. 

-Se reunirán un 29 de julio de 1981, día del cumpleaños de Olga y Marta Viñó, a la mitad de la vida, el mismo día en que se casaron el príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Diana Spencer. El día 22 de ese mismo mes, se aprobó la Ley de Divorcio en España.



Conoceremos los giros e inflexiones que la vida dio a Marta, Lolita, Nina y Julia. ¡Y a Olga!

Un abrazo de María Ángeles Merino.
Y de Austri.