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martes, 29 de mayo de 2012

Imágenes con minimización de versos (Lope de Vega)






  




  

Los versos pertenecen a los poemas:


Como epílogo a nuestra lectura colectiva de "La viuda valenciana", os invito a leer estos dos poemas que nos muestran a un Lope de Vega ser humano, enfrentado a sí mismo y a los demás. Diréis que como todos y tenéis razón.

El famoso autor de comedias, el protagonista de sonados amoríos, el artífice de brillantes versos va y viene a sus soledades, pelea con  olas procelosas y se refugia "adonde el agua es poca".
 Que tengáis un buen día, cada uno con sus olas, o con las de todos.

¡Uy, qué ola viene por la parte de Bruselas!

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"Mª Ángeles Merino juega con imágenes y versos de Lope para cerrar con todo acierto esta lectura. No dejéis de pasaros por su espacio."

martes, 28 de junio de 2011

"...las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas. " ¿Las vio Bécquer?

LECTURA COLECTIVA DE LAS RIMAS DE BÉCQUER.
  "LA ACEQUIA" (PEDRO OJEDA)

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
...
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme  con mi dolor a solas!


Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!


Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!...
¡No pudo ser!


Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas:
...
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas
que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
...

...
Ascua encendida es el tesoro,
sombra que huye la vanidad.
Todo es mentira: la gloria, el oro,
lo que yo adoro
sólo es verdad:
¡la Libertad!

Así los barqueros pasaban cantando
la eterna canción
y al golpe del remo saltaba la espuma
y heríala el sol.


¿Te embarcas? gritaban, y yo sonriendo
les dije al pasar:
—Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo
la ropa en la playa tendida a secar.


¿Gustavo Adolfo Bécquer vio, realmente, el mar ? Su biografía nos dice que , en 1846, con diez años, ingresa en el Colegio Náutico de San Telmo, llamado "de mareantes", como alumno gratuito. En su condición de futuro marino ¿ las naúticas lecciones incluyen ver realmente el océano  ? ¿O se limitan sus instructores al cercano y familiar  Guadalquivir? No lo sé. Tal vez no hubo tiempo porque el colegio cierra un año después y, desconcertado,  ha de buscar otras vocaciones: la pintura, el periodismo, la poesía...

En su corta vida, reside siempre en ciudades o pueblos interiores. Pero, en  la rima 79 , nos encontramos con "las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas". ¿Cantábricas? ¿Hay algún viaje a tierras norteñas? ¿Se lo permite su frágil economía? ¿Alguno de sus  escritos periodísticos deja constancia de ello?

En realidad, el poeta, para moldear su propia realidad poética no necesita ver, ni oír, ni oler, ni tocar .

El  mar de Bécquer forma  parte  de una naturaleza  dinámica, agitada, vibrante, animada por una corriente vital que permite la fusión entre individuo y universo.

Así , en la rima 35, las olas braman y él pide  ser arrebatado por ellas, de la misma manera que lo hace con los vientos y las nubes. En la  26, se produce un enfrentamiento , la roca contra  el océano, él y ella, una unión imposible. En la 79, unas  pupilas  verdes centellean tan enojadas como las olas "que rompen en las cantábricas peñas". En la 5, el poeta embarca en el barco del desengaño.

Mar  desatado, rompiente, enojado, espumeante...

En esta entrada, utilizo las imágenes tomadas ayer, día 27 de junio, en mi excursión de fin de curso. Visitamos un rincón precioso de la costa de Bizkaia: Bermeo, Bakio y la ermita de San Juan de Gaztelugatxe. Busco un  mar Cantábrico becqueriano, me parece un disparate; pero en la rima 79 descubro  que no lo es tanto

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino