"De todas las aguas de una vida, las más peligrosas son las ocultas. Deberíamos tantear el suelo en cada paso, porque es tan frágil que una pisada imprudente puede hacernos caer en ellas. Caer tan adentro que pareceríamos olvidarnos de nosotros mismos, de nuestra casa y del camino que cada día nos lleva hacia el amor, la palabra cariñosa y el abrazo que necesitamos junto al trozo de pan que nos alimenta..."
¡Cuidado con las aguas ocultas! Tanteamos el suelo y el amor es la mejor barandilla. ¿O no?
Un abrazo de:
María Ángeles Merino
Gracias a mi compañera Laura que me prestó sus fotos.