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martes, 29 de mayo de 2012

Imágenes con minimización de versos (Lope de Vega)






  




  

Los versos pertenecen a los poemas:


Como epílogo a nuestra lectura colectiva de "La viuda valenciana", os invito a leer estos dos poemas que nos muestran a un Lope de Vega ser humano, enfrentado a sí mismo y a los demás. Diréis que como todos y tenéis razón.

El famoso autor de comedias, el protagonista de sonados amoríos, el artífice de brillantes versos va y viene a sus soledades, pelea con  olas procelosas y se refugia "adonde el agua es poca".
 Que tengáis un buen día, cada uno con sus olas, o con las de todos.

¡Uy, qué ola viene por la parte de Bruselas!

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"Mª Ángeles Merino juega con imágenes y versos de Lope para cerrar con todo acierto esta lectura. No dejéis de pasaros por su espacio."

miércoles, 13 de julio de 2011

Carta de Bécquer donde dice que irá "a tomar los baños de mar a Bilbao".


Mi entrada del 28 de junio, en torno a algunas Rimas,  tenía como título: "...las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas. " ¿Las vio Bécquer? Os planteaba la pregunta ¿vio Gustavo Adolfo Bécquer el mar realmente? La respuesta me la ha dado Gelu, del blog "Penélope aguarda en Itaca". Así dice en un comentario, en mi blog:


"Creo que Bécquer sí vio el mar.
Te dejo un enlace, con el lugar exacto donde aparece, (que había puesto en mi entrada del día 4, de julio) de la
Universidad de Sevilla- Fondos digitales. Bécquer. 294 en el que en una carta a sus suegros, les dice:
(...)" hasta junio que iré a tomar los baños de mar en Bilbao a fin de estar bien para el otoño...”.


Mi intención era colocar aquí la copia del documento, pero el blogger no la admite.  El enlace es:
http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/3725/1/becquer-manuscrito/


Tenéis que buscar la página 294 . Veréis dos cartas mecanografiadas, publicadas  por el poeta Gerardo Diego en 1942.  Gustavo escribe a sus suegros, llamándolos "queridos padres". Al leerlas, nos da la impresión de que las relaciones con su familia política no pasaban por un buen momento.

En ellas , también ocupan un lugar importante las preocupaciones económicas. Vemos que , al poeta, le importan un rábano las alabanzas; lo que le interesa es que acudan a ver su "Clara de Rosembag".  Y su mujer, Casta, informa a sus padres del costo de la celda en Veruela, nada menos que ¡veinticinco duros al año! Por cierto que la ortografía de ésta no es muy cuidadosa.


"Queridos padres: después de haber estado un mes en Madrid me (encuentro) ya en Veruela bastante bueno. A Casta y al niño los he encontrado bien y según me dice Uds. también se encuentran con salud. Ahora voy a ver si vacuno al niño para llevarlo a esa donde pasaremos algunos días. Los negocios no han salido mal arreglados de modo que yo estaré por esas tierras hasta junio que iré a tomar los baños de mar a Bilbao a fin de estar bien para el otoño época en que volveremos a Madrid. Casta dice que ha escrito a Uds. dos cartas que al parecer no han recibido. Contesten Uds. a esta para saber como siguen de salud y manden a su hijo que los quiere: Gustavo"


Gracias, amiga Gelu, por tu minucioso trabajo y por guiarnos hasta este interesante documento.


Un abrazo de:


María Ángeles Merino

martes, 28 de junio de 2011

"...las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas. " ¿Las vio Bécquer?

LECTURA COLECTIVA DE LAS RIMAS DE BÉCQUER.
  "LA ACEQUIA" (PEDRO OJEDA)

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
...
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme  con mi dolor a solas!


Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!


Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!...
¡No pudo ser!


Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas:
...
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas
que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
...

...
Ascua encendida es el tesoro,
sombra que huye la vanidad.
Todo es mentira: la gloria, el oro,
lo que yo adoro
sólo es verdad:
¡la Libertad!

Así los barqueros pasaban cantando
la eterna canción
y al golpe del remo saltaba la espuma
y heríala el sol.


¿Te embarcas? gritaban, y yo sonriendo
les dije al pasar:
—Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo
la ropa en la playa tendida a secar.


¿Gustavo Adolfo Bécquer vio, realmente, el mar ? Su biografía nos dice que , en 1846, con diez años, ingresa en el Colegio Náutico de San Telmo, llamado "de mareantes", como alumno gratuito. En su condición de futuro marino ¿ las naúticas lecciones incluyen ver realmente el océano  ? ¿O se limitan sus instructores al cercano y familiar  Guadalquivir? No lo sé. Tal vez no hubo tiempo porque el colegio cierra un año después y, desconcertado,  ha de buscar otras vocaciones: la pintura, el periodismo, la poesía...

En su corta vida, reside siempre en ciudades o pueblos interiores. Pero, en  la rima 79 , nos encontramos con "las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas". ¿Cantábricas? ¿Hay algún viaje a tierras norteñas? ¿Se lo permite su frágil economía? ¿Alguno de sus  escritos periodísticos deja constancia de ello?

En realidad, el poeta, para moldear su propia realidad poética no necesita ver, ni oír, ni oler, ni tocar .

El  mar de Bécquer forma  parte  de una naturaleza  dinámica, agitada, vibrante, animada por una corriente vital que permite la fusión entre individuo y universo.

Así , en la rima 35, las olas braman y él pide  ser arrebatado por ellas, de la misma manera que lo hace con los vientos y las nubes. En la  26, se produce un enfrentamiento , la roca contra  el océano, él y ella, una unión imposible. En la 79, unas  pupilas  verdes centellean tan enojadas como las olas "que rompen en las cantábricas peñas". En la 5, el poeta embarca en el barco del desengaño.

Mar  desatado, rompiente, enojado, espumeante...

En esta entrada, utilizo las imágenes tomadas ayer, día 27 de junio, en mi excursión de fin de curso. Visitamos un rincón precioso de la costa de Bizkaia: Bermeo, Bakio y la ermita de San Juan de Gaztelugatxe. Busco un  mar Cantábrico becqueriano, me parece un disparate; pero en la rima 79 descubro  que no lo es tanto

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino