miércoles, 6 de octubre de 2021
Leemos La hora del sosiego de Yolanda Izard
viernes, 17 de septiembre de 2021
La tentación de leer un libro sin haber acabado otro...u otros.
En la entrada anterior, apunté la posibilidad de que don Benito me tuviera abducida, palabra que suena a cosa de extraterrestres, pero me salió así. Por cierto, en Fortunata y Jacinta, aparece un personaje que trae a cuento ese tema en una charla de café, así de avanzado era Galdós. ¿El de los extraterrestres? Sí, ya os contaré, y por si no os lo cuento, os animo a la lectura o relectura de tan grande novela, el más vivo retrato de la España de la segunda mitad del XIX, con personajes en absoluto extraterrestres. En este verano que ya se va marchando, alterné la relectura de Fortunata y Jacinta, mirad qué viejito está mi ejemplar de la editorial Hernando, con la lectura de nueve Episodios Nacionales posteriores a Trafalgar, a los que nunca había osado entrar. Debe ser que cada lectura tiene su edad, qué empecinada estaba yo en que no aguantaba libros de guerras. Entré.
Ahora estoy con Juan Martín el Empecinado, el noveno Episodio Nacional, y de la guerra he pasado a la guerrilla. Gabriel Araceli hace mucho que dejó de ser pilluelo de la playa y grumete en Trafalgar. Qué trajín, pasó por las intrigas de La Corte de Carlos IV, se amotinó un 19 de marzo, fue fusilado y resucitado un 2 de mayo, perdió a su Inés, siempre la pierde, batalló en Bailén, vivió el Madrid situado en Napoléon en Chamartín, resistió en Zaragoza, nos contó lo vivido en Gerona por su amigo Andrés, asistió a las sesiones de las Cortes de Cádiz y de la guerra a la guerrilla con Juan Martín el Empecinado que, al principio, puso en duda que el fogueado militar Gabriel pudiera combatir como guerrillero. Y con el noveno estaba cuando pasé por la librería, a por el décimo y último de la primera serie: La batalla de los Arapiles.
No sé cómo fue, pero salí con el episodio de marras y con otro tomo mucho más gordo: Los vencejos la última novela de Fernando Aramburu. La tentación fue demasiado fuerte. Mi amiga Austri me hubiera dicho: "María Ángeles, un poco de seriedad y termina un libro antes de comenzar otro".
Que sí, Austri, que es mi costumbre, que poco a poco voy rematando las lecturas, voy a sentarme en un banco y le echo un vistacito.
"A la extrañeza inicial siguió la decepción y luego ya todo ha sido un arrastrarse por los suelos de la vida.
...
No voy a durar mucho. Un año.
...
No me gusta la vida. La vida será todo lo bella que afirman algunos cantantes y poetas, pero a mí no me gusta. Que no me venga nadie con alabanzas al cielo del ocaso, a la música y a las rayas de los tigres. A la mierda toda esa decoración. La vida me parece un invento perverso, mal concebido y peor ejecutado. A mi me gustaría que Dios existiera para pedirle cuentas. Para decirle a la cara lo que es:un chapucero. Dios debe ser un viejo verde que se dedica desde las alturas cósmicas a contemplar cómo las especies se aparean y rivalizan..."
(Los vencejos, Fernando Aramburu, colección Andanzas, Tusquets editores, primera edición, septiembre 2021).
El personaje habla en primera persona, no le gusta la vida y se propone quitarse de en medio. A ver...Caí.
No hay problema, Galdós y escritores de ahora mismo. Don Benito, tanto en sus novelas como en sus episodios, nos da muchas claves para entender la España crispada y enfrentada que estamos viviendo. Y la naturaleza humana es siempre la misma, aunque no sé qué personaje galdosiano podría tener algún parentesco con el protagonista de Los vencejos, solo he leído las primeras páginas. Seguro que alguno cuadra...
Sigamos leyendo. Confío en que el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, el del profesor Pedro Ojeda, vuelva a las gestas lectoras de antaño, virtuales y presenciales. Y a ver si van desapareciendo las telarañas de La arañita campeña.
Un abrazo a todos los que llegan hasta aquí, un blog un tanto abandonado:
María Ángeles Merino
domingo, 29 de agosto de 2021
Una lectura de Quijote veraniego y una bloguera que no arranca. De Santa Ana a "San Juan degollao".
Llevo un tiempo que leo pero no os escribo nada. Y sería una traición a mi viejo blog, de casi quince años, permitir que La arañita campeña fabricara telarañas. Así que, a falta de entradas largas, probaré con las cortas, unas pocas palabras para comentar mis lecturas. Manos a la obra y no te alargues, María Ángeles, que luego se queda en borrador y a dormir.
Hoy 26 de julio, día de Santa Ana, después del desayuno, arranco la hoja del calendario y me pongo a releer un poco el Quijote, antes de las tareas cotidianas. La cinta señala el capítulo 2.12, don Quijote y su escudero van a pasar la noche "debajo de unos altos y sombrosos árboles, después del "reencuentro de la Muerte", la "sopa de arroyo" y demás agravios de los comediantes de la carreta. Leo.
No había campana de bronce que los protegiera, Sancho no quiso tomar venganza y barajó argumentos para detener a su señor que ya había comenzado a embalarse. Y eso que el "moharracho" de la vejiga arreó en las patas del pobre rucio. Mire que "es gente favorecida", "es más temeridad que valentía acometer un hombre solo a un ejército donde está la Muerte y pelean en persona emperadores, y a quien ayudan los buenos y los malos ángeles". Al final, pulsó el resorte correcto: "entre todos los que allí están, no hay ninguno caballero andante". "Ahora sí" y percibimos el alivio de don Quijote: "Pues si esa es tu determinación...Sancho bueno, Sancho cristiano y Sancho sincero, dejemos estas fantasmas y volvamos a buscar mejores y más calladas aventuras...".
¿Qué ha pasado aquí? Don Quijote en horas bajas y Sancho atinado, crecido y sabio. Menos mal que entre los sombrosos árboles se oirá crujir de armas, dos a caballo y el discurso de otro caballero andante de los de libro. Y va a cambiarlo todo.
-"Hermano Sancho, aventura tenemos".¿Qué pasó aquí? Una relectura veraniega quijotesca y una bloguera que no arranca. Pues la entrada, esté como esté va a publicarse, fuera telarañas. Santa Ana fue el 16 de julio y hoy es..."San Juan degollao". Venga, pulsa el resorte correcto, tú también.
María Ángeles. a ver si vuelves a lo de antes, que nos contabas con pelos y señales lo que leías. ¿La pandemia? ¿La edad? ¿Vagancia? ¿El móvil versus el ordenador? ¿Otros entretenimientos virtuales más facilones?¿La lectura de Galdós te tiene abducida? A saber. De todo un poco.
María Ángeles Merino os envía un saludo.
https://aranitacampena.blogspot.com/2009/08/unos-arboles-altos-y-frondosos-una.html
lunes, 19 de abril de 2021
La lectura en los tiempos del coronavirus. El doctor Centeno (B. Pérez Galdós).
martes, 23 de marzo de 2021
Trafalgar: doña Francisca, la voz del sentido común ante la locura de la guerra.
El domingo 14 de marzo, primer aniversario del confinamiento de la pandemia, volví a escuchar su voz, cuando miraba los árbolillos floridos de la orilla del río. Pensaba en la primavera del año pasado, cuando el único paisaje fue mi casa, mi calle y el cerro de San Miguel como implacable telón. Y los arbolillos se quedaron sin mirones.
Recuerdas que el protagonista es Gabriel de Araceli, un anciano que escribe su vida, desde la niñez, en primera persona, y contempla los años pasados "como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se leyó". Mientras le dura" la superchería de la imaginación" , le parece como si un genio amigo le quitara de encima la pesadumbre de los años. Es joven, "el tiempo no ha pasado".
-¿Dónde lo dejamos?
-Era a primeros de octubre de aquel funesto 1805, nuestro héroe volvía a tener catorce años cuando le pilló desprevenido la pregunta de su "noble amo":
-Parece que el chaparrón también cae sobre nosotros, los lectores. La oímos y la vemos imponente: "con su gran papalina, su saya de organdí, sus rizos blancos y su lunar peludo a un lado de la barba". Solo con cuatro pinceladas y el retrato de la doña es completo, incluso un poco cómico.
-No sabemos muy bien qué solución proponía Francisca. Don Alonso, ante la ingenuidad de su mujer, miraba sonriendo una estampa mal pintada del Emperador Napoleón, clavada en la pared. Gabriel había dejado de verlo como un contrabandista, ahora se lo representaba de cardenal, con su famoso redingote colorado y subido a un caballo verde.
"Mira, Alonso...me parece que ya os han derrotado bastantes veces. ¿Queréis otra? Tú y esos otros tan locos como tú, ¿no estáis satisfechos después de la del 14?"
martes, 9 de marzo de 2021
La voz de Gabriel de Araceli: ni niño ni pícaro.
Este domingo, último día de febrero mocho, volví a escuchar su voz, cuando miraba distraída unas violetas, no muy lejos del pino habitual.
martes, 23 de febrero de 2021
Inés del alma mía, Inés Suárez y otras conquistadoras.
El domingo de Carnavales sin Carnaval, la volví a encontrar, bajo el mismo pino.
-¡María Ángeles! ´¿Todo bien?
-...se pueden sumar algunos despistados. Sí, yo tenía esa edición, prestada por la Biblioteca Pública de Burgos. Facebook me censuró la foto y no salía de mi asombro.
-Podemos escudriñar sus defectos y mandarla a los infiernos o dejarnos atrapar por sus entretenidas narraciones. Es lo que viene a decir Camilo Marks, escritor y crítico literario chileno. Mira, lo he encontrado aquí, en la socorrida Wikipedia.
-La escritora, con desparpajo, se concedió a si misma "la libertad de modernizar el castellano del siglo XVI para evitar el pánico entre mis posibles lectores". Tampoco se excedió con las palabras indígenas: yanaconas, mapuches, viracochas y poco más. Y le basta el cariñoso "señoray"de la criada fantasma para dar una pincelada araucana.-La Allende sabe bien lo que su público habitual quiere y lo que no quiere. El personaje de Inés busca engancharnos con nuestra complicidad. Sale a nuestro encuentro la voz de una viejecita que ha pasado lo suyo y nos lo cuenta con sinceridad: mujer trabajadora, aventurera, amante, soldado, conquistadora... La perdonamos todo, incluso cuando su espada chorrea sangre.
-Hacía mucho que no leía una novela histórica, en otro tiempo llegaron a aburrirme aquellos tochos de griales y códigos secretos.
-Este no es muy tocho de esos, que ya quisieran ser novelas históricas. No lo pasamos mal con Inés, aunque al final haya mucha violencia y me recordaba, un poco, aquella de Ramón J. Sender, muy buena pero terrible: La aventura equinoccial de Lope de Aguirre. Podría contener trazas y también del poema épico La Araucana de Alonso de Ercilla. ¿Qué recuerdas de una novela que leiste hace casi un año?-Y consigue que la valoren, más allá de sus habilidades domésticas y de ser la amante del Capitán General. El viaje en el barco cascarón de nuez ya tuvo que ser una pesadilla estremecedora. El hacinamiento, el hambre, la sed, el océano, guardarse de las ratas y...de algunos hombres. Viajó acompañada de una sobrina que iba para monja pero desembarcó emparejada.
Inés siguió, como asistente, a Pedro de Valdivia, en la conquista de Chile, tras una marcha larga y penosa por el desierto de Atacama, bajo la amenaza de los bravos mapuches. Nuestra heroína peleará, espada en mano, como un aguerrido soldado "viracocha". Es curioso, "viracochas" llamaron los incas a los españoles, Viracocha era el Dios Creador, qué ironía gastaban.
-Inés Suárez es la mujer activa que toma las riendas de su vida y consigue cambiar lo que el destino parecía señalarle. Isabel Allende la contrapone a la hidalga doña Marina Ortiz de Gaete, la esposa oficial de Valdivia, encerrada entre cuatro paredes, bordando casullas de obispo y asistiendo custodiada a las misas del amanecer. Al parecer, Inés Suárez cuidó de que la inútil doña Marina no pasara hambre en su condición de viuda olvidada. Curiosamente, los chilenos más conocidos son del linaje de la Ortiz de Gaete, descendientes de sus hermanos. Lo mejor y lo peor: Neruda, Mistral, Allende, Pinochet y una lista interminable. Y ni Inés ni Marina tuvieron hijos.
-Es una historia silenciada la de las mujeres en la conquista y colonización de América. Como escribe Pedro Ojeda: "La conquista y colonización de América es un relato marcado fuertemente por lo masculino. Los textos escritos y la historiografía posterior ha ninguneado la presencia de la mujer en la misma hasta fechas muy recientes...".
-Encerradas en el ámbito doméstico, a ver cómo buscaban estrategias para salir del corralito, serían las más inteligentes y valientes. Con la nueva sensibilidad hacia el papel de la mujer se recuperará información, espero. Pongo, por ejemplo, en el Google "mujeres conquistadoras en América" y leo:
-La literatura nos alumbra en terrenos que la historia, tantas veces, nos oculta. La historia pone el foco, a menudo, solo en un lado.
-Pensaba que no me quedaba nada de Ines del alma mía y ya llevamos un rato hablando. A Inés Suárez no le faltó el arrojo y el valor, como a esas mujeres que ves ahí, en el paseo, empujando la silla de ruedas de un anciano. ¿Conquistadoras?
-Sí, "conquistadoras", si quieres llamarlas así, pero con todo el cariño. Viajaron en dirección contraria a la de Inés, miles de mujeres emigrantes sudamericanas que emprendieron la aventura de su vida, juntar dinero para volar sobre el océano, hasta la otra orilla, para mejorar la vida de los suyos. Muchas lo hicieron solas, sin nada, dejando a sus hijos y maridos, para trabajar como internas y abrir el camino al resto de la familia.
-Cuando las escucho hablar con dulzura a un anciano, tratarlo con paciencia, me conquistan. Conocí muchas, cuando daba clase en educación de adultos: ecuatorianas, peruanas, bolivianas, colombianas, paraguayas, dominicanas, brasileñas...Cada una con una dura historia a cuestas: abandono, malos tratos, hijos enfermos...
-No todas son sudamericanas, también las hay rumanas, búlgaras, ucranianas, marroquíes...
-También son "conquistadoras", con no menos valor que Inés Suárez. ¿Por qué me ha salido esta digresión? Estaba hablando de un libro.
-Debe ser porque acabamos de oír que el que emigra es porque quiere, que no obligan a nadie.
-Eso debe ser.
Se me hacía tarde, iba a despedirme de Austri pero ya no estaba. Se había despedido, como suele decirse, a la francesa.
¡Austri! ¿Has visto la serie de televisión?
Nada. Ha desaparecido. Espero encontrarme con ella otro día. Hablaremos de libros.
Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:
María Ángeles Merino

























