miércoles, 11 de mayo de 2016

Cicatriz de Sara Mesa: la soledad en los tiempos de Internet.



Sara Mesa nació en Madrid, en 1976, aunque desde niña reside en Sevilla. Ha publicado las novelas: Un incendio invisible (Premio Málaga de Novela) y El trepanador de cerebros, y los libros de relatos No es fácil ser verde y La sobriedad del galápago. Con su poemario Este jilguero agenda ganó el Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández en 2007. En Anagrama ha publicado Cuatro por cuatro, finalista del premio Herralde de novela.



Comienzo una nueva aventura lectora y llamo a mi amiga Austri que se me ha hecho imprescindible para comentar los libros que Pedro Ojeda nos propone. Quedo con ella en una cafetería, vamos a hablar un poco de Cicatriz, no mucho, solo para abrir fuego. Me consta que se lo ha leído, ya no es una lectora plana, lo podéis comprobar.

-¡Hola Austri! ¿Qué tal te va la vida?

-Bien, dentro de un orden, como sueles decir tú. Ya sé que viajaste felizmente a tierras manchegas, en compañía del mejor club de lectura y que ya acabasteis lo lúgubre, las noches de don José Cadalso que, al final, no lo eran tanto. Compruebo que disfrutasteis con la reunión, como es habitual, y que hablasteis mucho de Historia. Que si el liberalismo revolucionario se hizo conservador y de esos polvos vinieron estos lodos y aterrizasteis en el llamado neoliberalismo, la bestia parda de nuestros días.

-Sí, hubo mucho más que gusanos, venerables azadones y pesadas losas. Lorenzo y Tediato quedaron unidos en universal fraternidad de sentimientos. Ahora vamos a comentar la novela Cicatriz que también tiene algo que ver con...

-¡Con difuntos no! ¡Que la he leído con mucha atención! 

- Me refiero al neoliberalismo que es la amenaza, o la realidad, de ahora. Porque Cicatriz supone, como Nada de Carmen Laforet, un aldabonazo para una sociedad que vive una crisis.



-Vamos a matizar eso. La nihilista Andrea de Nada no poseía nada de nada y la Sonia de Cicatriz no sabe qué hacer con tanto. 

-Nada era el vacío de la sociedad española de la posguerra, el vacío de ahora es consumista pero vacío también. Suena un aldabonazo porque Sara Mesa quiere llamar nuestra atención sobre la soledad y la incomunicación en nuestro tiempo de crisis, paradójicamente más comunicado que nunca. 

-Una comunicación ficticia tantas veces. La que nos proporcionan todos estos artefactos que hemos convertido en imprescindibles. Mira la portada, me recuerda a la mujer solitaria que pintó Hopper, sentada sobre la cama de un hotel. 


-¡Qué gesto tan mustio! ¡Enseguida descubrimos que no es un ser humano! ¡El brazo delata a una muñeca, a un maniquí! No sé qué tiene entre las manos, pero a primera vista parece que estuviera esposada. Atada, triste y ensimismada. Sola, muy sola.


Tan sola como Sonia, la protagonista. ¿Como la ves tú?

-La veo escasa de cariño, mentirosilla...o redomada embustera, con sentimientos de culpa,  curiosa, fantasiosa, ávida de vivir otras vidas. Leemos:

"Siempre le gustó enmascararse. De niña solía contar en el colegio que era bailarina, que su padre había muerto en la guerra, que en su casa tenían un piano de cola, que llevaban antibalas en el coche, que su madre era rusa, que tenían de mascota un loro que recitaba la Biblia de memoria. "

Está claro que a Sonia no le bastaba, no le basta, con una vida:

"¿Mentirosa? Se lo dijeron muchas veces, y ella se quedaba incómoda, contrariada, con una espesa sensación de culpa. No pretendía engañar a nadie. Sólo vivir otras vidas. Su curiosidad era-es-demasiado grande para ceñirla a una sola existencia."

-Algo ingenua, como diría una compañera del club de lectura: "me puede esta chica...". Su nada no se llena con la familia, ni con las amistades, ni con el tedioso y mal pagado trabajo del archivo, ni siquiera con sus aficiones literarias...Se echa en brazos de una vida paralela, bajo la dictadura de un personaje extraño hasta lo inverosímil. Alguien que se hace llamar Knut Hamsum, como un escritor noruego. Nombre tan real como señor Pez, Hipatia o Fray Angelico...

"Sonia conoce a Knut en un foro literario de Internet, y a pesar de los setecientos kilómetros que los separan, establece con él una particular relación marcada por la obsesión y la extrañeza". 

-Tras una "quedada" comienza un cortejo mantenido a través de regalos robados que él la envía por correo. Él solo le pide que pague los portes. Mantienen una relación morbosa, apenas hay contacto físico...los posibles encuentros  entrañan gran dificultad para Sonia.



 Manipulada, fascinada...aunque echa sus cuentas. 

Knut le envía más libros de los que puede leer, más ropa de la que puede usar, agobio de paquetes, agobio de armarios...¡Unas prendas tan lujosas que harían sospechar a su familia! Pero Sonia se siente incapaz de romper, no soporta la grisura de su vida cotidiana. Y Knut le fascina intelectualmente, es un teórico de todo, dice que "no hay placer comparable a pensar". ¡Y le pierde la curiosidad! Me puede esta chica, a mí también. Se va a meter en la boca del lobo...¿Es Knut un lobo?

-La boca del lobo está en la imaginaria Cárdenas, ciudad grande donde se reúne el foro literario y donde suponemos que vive el tal Knut. Sonia reside en una ciudad más pequeña a setecientos kilómetros. Los precios figuran en euros y se nombra mucho a El Corte Inglés y a otras grandes superficies. Suponemos que estamos en España... El estilo es "conciso y eléctrico", dice la portada, estoy de acuerdo, incluso diría que da un poco de calambre. Nos habla un narrador frío, conciso y neutral que comienza con un capítulo cero, titulado precisamente Cicatriz.

-Lo del capítulo cero nos sugiere la cuenta atrás de un cohete. Pensamos que va a haber un orden temporal de cuenta atrás y que el primero será el último. No nos hagamos ilusiones, el siguiente se titula Siete años antes, el siguiente es Siesta, a continuación Dos años antes...El desorden argumental que es también el desorden de los personajes...

-El lector tendrá que ir desentrañando los misterios de la relación de Sonia y Knut, a partir del capítulo cero. Un hombre y una mujer que entran en un edificio de oficinas casi desocupado, con evidentes señales de abandono. Suben al último piso, el que da a una azotea donde no llega el ascensor y allí, en un pequeño cubículo de escasos metros cuadrados, a la luz de una ventana sucia, vivimos un encuentro entre los protagonistas que nos deja perplejos. Aparte de las mutuas miradas y del beso en la boca, todo se centra en que la chica se ponga una camiseta nueva que el chico trae en una bolsa y en comprobar que ella lleva una ropa interior que él bien conoce. Leo:

Enfrentan sus miradas, se miran de arriba abajo.
...
...Sonríen azorados.
Él le entrega una bolsa.



Ella la coge, mete la mano y saca una camiseta estampada en tonos grises y azules...Luego, con rapidez se quita su camiseta y se pone la que él acaba de darle. Tarda tan solo unos instantes, lo suficiente para que él otee su torso desnudo, el sofisticado sujetador de encaje negro.
Mueve un poco la mano hacia su cuerpo, sin llegar a rozarla.

¿Cómo la ves?, pregunta ella:
Bien, te queda muy bien.

Vuelven a sonreír. Él se aproxima, la besa en la boca. Ella se deja, con los brazos caídos y la espalda ligeramente arqueada hacia atrás. Él la toma por la cintura. Ella continúa sin moverse, sin corresponder. 
La suelta.

¿Vas a dejártela puesta? Te va mucho mejor con esa falda que con la otra.
En otro momento, responde ella. Prefiero llevar la mía.
Ahora las dos son tuyas.
Ella se muerde los labios, insiste. La estrenaré otro día.

Se cambia de nuevo. Él la observa. Se le agita la respiración. Un estremecimiento le recorre las piernas.

¿Por debajo llevas también algo...mío?
Ella afirma...baja unos centímetros la cinturilla de la falda hasta que puede verse el filo de una blonda color perla, por encima del pubis.
Es suficiente, dice él. Gracias, añade.
...
Al salir del edificio...él se vuelve hacia ella. Se te nota una marca, le dice. Los ojos le brillan al hablar. La cicatriz de la cesárea...Ambos se ruborizan...No me importa, tartamudea él...pero luego congela el gesto. En serio, créeme, no me importa en absoluto.



-La cicatriz de la cesárea no es algo suyo, a Knut se le congela el gesto. Sí le importa.

-Que lleve algo suyo, es lo único que le...estremece. Camiseta, sujetador, bragas...

-Y ella no se mueve, parece un palo arqueado.

-¡Qué raro es esto! Esta chica nos puede, Austri.

-Seguiremos con ella y con el posesivo Knut. ¿Se meterá Sonia en la boca de algún lobo?

-Una posesión extraña, sí.

Un abrazo de María Ángeles Merino y...de Austri.

Dedico esta entrada a Carmen,Turri, nuestra compañera del grupo de lectura presencial, la "benjamina". Nos puede esta chica ¿Verdad?

Palabras en naranja tomadas directamente de Cicatriz de Sara Mesa, editorial Anagrama, S. A. 2015. ISBN 978-84-339-9792-0

domingo, 8 de mayo de 2016

Pequeña crónica de nuestra reunión, nada lúgubre, en torno a Noches lúgubres de José Cadalso.


Comentamos el libro Noches lúgubres de José Cadalso. Nuestra reunión mensual de lectura presencial tuvo lugar el martes 3 de mayo de 2016, en la facultad de Humanidades, de la UBU. 



Pedro Ojeda nos explica que Cervantes fue el primer escritor que reflejó en su obra la lucha del hombre contra la maquina. Un adelantado a su tiempo, don Miguel, tal vez impresionado ante el impacto visual de los molinos, alta tecnología traída de Flandes en el siglo XVI.

También nos informa de su apretado calendario del mes de mayo. El 25 de mayo, Pedro Ojeda presentará, en la Feria del Libro de nuestra ciudad, la novela El Castillo de Diamante de Juan Manuel de Prada, XIV Premio de la Crítica de Castilla y León. El 26 de mayo tendrá lugar un encuentro de clubes de lectura, en torno a su libro de poemas piel. También está previsto en una fecha que puede ir del 20 al 29 de mayo, un acto de maridaje de vino y literatura, con una cata.

Durante el mes de junio, tendremos la reunión para la lectura de este mes: Cicatriz de Sara Mesa.

Del 11 al 15 de julio esta prevista una excursión al sur de Francia, relacionada con el libro que cerrará este curso. El título motivará el viaje y la reunión se celebrará en el Instituto Cervantes de Toulouse.

Escuchamos a Pedro Ojeda:

Noches lúgubres es una obra conocida que siempre ha figurado en los programas del Bachillerato y de la Universidad. Es de las que siempre han estado en nuestra cabeza, pero no las leemos. 

Tediato qué personaje, relacionado con la leyenda de Cadalso, qué escritor. Se enamora de una actriz que muere prematuramente, queda desesperado, se vuelve loco y no supera el duelo. Es un ilustrado que nos cuenta una historia romántica, pero sin creencias. Lleva una vida apasionante y cosmopolita: sabe idiomas, viaja por Europa, muere en una batalla. 



No se nos olvide que los pensadores españoles son lo más puntero de finales del XVIII. Estamos ante uno de los grandes ilustrados españoles que ocupa una posición de sandwich entre estos y los románticos liberales. ¿Liberalismo?

El concepto de liberalismo figura en todos los idiomas pero es una palabra española. El origen del liberalismo está en el individuo libre frente al EstadoLos ilustrados critican las estructuras anquilosadas del Antiguo Régimen y a un pueblo mayoritariamente defensor del mismo que prefiere ser súbdito a ciudadano al grito de "¡Vivan las cadenas!". El pueblo era inculto y anafabeto, ni siquiera leía la Biblia, como en otros países europeos. Pedro nos recuerda a don Jorgito el Inglés, el primer editor y vendedor de Biblias populares en España. 



Si los ilustrados hubieran progresado la historia de España hubiera sido diferente. Precisamente la Constitución de Cádiz fue una de las primeras constituciones liberales. 



La Ilustración representa la España que pudo ser y no fue, la que fracasó con Napoleón. Porque Napoleón era la ideología ilustrada, lo que ellos defendían. Los que apostaron por Napoléon veían en él la única forma de cambiar España y fueron calificados de "afrancesados" y traidores a la Patria. Napoleón perdió y muchos intelectuales tuvieron que emigrar, nos venía Fernando VII. Goya es un buen ejemplo. 



El primer liberalismo buscaba la cohesión social, como corregir una situación injusta: buscar formulas de mecenazgo y de sustitución de la caridad. La idea era: yo soy rico y tengo que devolver a la sociedad lo que me dio. El liberalismo revolucionario se haría conservador, giraría hacia la derecha. En Europa giraría hacia el conservadurismo a partir de las revoluciones de los años cuarenta del XIX. En España, la burguesía será revolucionaria hasta que se haga con el pastel de la Desamortización, volviéndose rentista y conservadora. Galdós, como vimos en una pasada lectura, criticaría a la burguesía española por no haber cumplido con su misión histórica. Desde entonces, podemos llegar hasta la deformación actual del liberalismo: el neoliberalismo, centrado en la libertad económica pero nunca al servicio de la sociedad.



Después de enmarcar histórica e ideológicamente al autor, vamos al texto:

Tediato es un personaje desesperado. Algo muy de moda en la época, lo mas in: el desesperado al que le hastía el mundo. Refleja una época en que se esta rompiendo con Dios, el mundo ya no se explica por Dios. Lo llaman Criador o Ser Supremo, Dios existe, todavía no se le niega la existencia; pero la vida en la tierra no tiene nada que ver con él. Tediato no puede agarrarse a Dios y queda enganchado a una parte del duelo. Proclama que el mundo es una mierda y suelta la mayor blasfemia cuando aconseja a Lorenzo el sepulturero que coja a sus hijos y los mate. Muy pocos europeos eran capaces entonces de escribir algo así.



¿Qué le salva? La fraternidad, la amistad. A finales de la segunda noche, ya son amigos. Les une el dolor. Ya no tienen a Dios, les salva la amistad y la fraternidad, dos valores de la Ilustración: hermandad de personas de diferente clase social. La clave esta en la unión de seres humanos que sufren. Un canto a la fraternidad y a la amistad. La única salida a la desesperación. Tediato y Lorenzo se salvan por la fraternidad, puro concepto masónico. ¿Qué les une? Algo que puede entender todo el mundo: construye la amistad y la fraternidad a través de los sentimientos. 



El argumento nos puede impresionar mas o menos. Solemos ir a la lectura argumental, pero la obra nos conduce hasta la idea final. Cadalso lo deja ahí, pero los románticos leerán mucho Noches lúgubres, les emocionará y sentirán la necesidad de completarla, buscando un mayor impacto. Tediato desenterrará a la amada, la llevará a casa y prenderá fuego a todo. Sin embargo Cadalso, que había tenido tiempo suficiente de continuarla, no lo hizo. Se le había pasado el dolor insoportable y había optado  por el fragmentarismo, algo que también también muy romántico. La obra no necesitaba más, impactaba más así.

A Cadalso se le clasifica dentro de los neoclásicos, pero hace décadas que un hispanista americano vio a Cadalso como uno de los primeros románticos europeos. Hay un paso hacia el romanticismo. Es algo más que un cuento de miedo, con el asco de los gusanos. Es una novela que nos lleva  a una situación límite para llevarnos a una solución ideológica. 



Los lectores opinamos:
  • No es largo, aunque el final te deja cortado. 
  • Tanto gusano no me ha gustado.
  • No he entendido la moraleja de fondo de esta historia.
  • Moraleja no tiene.
  • Facilísimo de leer, tiene su gracia.
  • No me ha gustado.
  • Me ha gustado mas la vida apasionada de Cadalso que la obra.
  • El liberalismo se consideró como pecado, se hizo conservador.
  • El liberalismo tiene la vertiente de Smith. Hacer que el estado no intervenga pero con su parte correctora
  • ¿Derechos en el liberalismo? Con respecto al Antiguo Régimen es progresista pero con respecto a lo que vendrá después es conservador. 
  • No veo al liberalismo del XIX  al servicio de la sociedad. Pensemos en la Revolución Industrial y en cómo cómo vivían los obreros. El liberalismo no mueve un dedo. La crítica llega con el socialismo.
  • Al liberalismo les pasa lo que a todas las ideologías. Son bonitas sobre el papel pero fallan en la practica.
  • Tendríamos que leer las Cartas Marruecas, en las que se une el liberalismo con la cohesión social. Muy avanzadas para la época. En las Noches lúgubres el liberalismo no da de sí mas que unas pinceladas.
  • Biografía apasionante.
  • A veces nos da risa, tan exagerado todo.
  •  Monologo artificioso, teatral. 
  • Texto muy literario, no me ha emocionado, a otros sí les ha emocionado.
  • El argumento no nos ha emocionado, después de tantas peliculas de terror. Ridiculo.
  • El pesimismo me parece mal. 
  • No me parece real. Eso de mata a tus hijos, entiérralos...
  • Muchos puntos supensivos, como en Bécquer, Espronceda...
  • Pero dice "A imitación de Young"...

Pedro Ojeda nos pregunta que nos parece Cicatriz. Pero esa será otra lectura, bien diferente, por cierto. ¡Tan de hoy en día! ¡Y no hay cementerios ni gusanos en ella!



Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de María Ángeles Merino.
Con uno muy especial para mis antiguas compañeras del Departamento de Ciencias Sociales, en el CEPA Victoriano Crémer: Belén Velasco y María Jesús Caballero. 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Noches lúgubres: "Nadie es infeliz si puede hacer a otro dichoso".




Recordáis seguramente la entrada anterior titulada "Domina, noche, domina, y más y más sobre un mundo que por sus delitos se ha hecho indigno del sol...”. Hoy sigo comentando Noches Lúgubres con mi amiga Austri. 

-¿Qué tal, Austri? ¿Has pasado buena noche?


-¡Calla! ¡Calla! Si antes lo digo...¡Que pesadilla! Me cargaban de cadenas y me metían a una mazmorra negra y maloliente. Se oía el arrastre de los hierros más los lloros y los lamentos de otros presos, como yo. De pronto alguien daba un grito que helaba la sangre en las venas, para después callar...para siempre. Entonces, se oía el silencio, una tortura más insufrible que la de los ruidos y mi corazón latía, latía, se me iba a salir del pecho. 

Vi, a través de mis rejas, a un malencarado carcelero con un manojo gigantesco de llaves. Introducía una de ellas en la cerradura de la celda de enfrente y, tras varios forcejeos y chirridos, se hacía la luz. Al poco tiempo, salía el del llavero con un prisionero liberado de sus fierros. Me pareció oír un nombre que acababa en ato. ¿Tediato? Puede ser. Luego alguien pronunció mi nombre y me sacó de allí, era libre, todo había sido una confusión. 




Era de noche y no sabía volver a mi casa. Aquella no era mi ciudad y era demasiado antiguo todo. Me pareció oír el ruido de los cascos de un caballo y brillaban los adoquines a la luz de la luna. Eché a andar y pronto di alcance a Tediato que llevaba a un niño de la manita. El pequeño roía con ansia un mendrugo de pan. Me fui andando detrás de ellos. Entraron en un lugar lleno de lapidas y cruces rotas que no me era desconocido. 

Luego sigo contándote. ¿Por que no comentas en serio la Tercera Noche que es tan cortita? 

-No, amiga mía, concluye tu relato gótico. Tú, tan poco amiga de la literatura, te has colado dentro de Noches lúgubres como Alicia dentro del espejo.



-Pues ahí va...En el cementerio, una estatua cobró vida. ¡Era una dama antigua que hacía girar una pequeña rueda sobre un globo terráqueo! 


Un hombre descalzo, sucio y cubierto de harapos, machacaba, con mano despiadada y roñosa herramienta, un montón de cráneos, con la furia del homínido de la película "2001: Una odisea en el espacio". ¡Era el sepulturero Lorenzo!



Una legión de gusanos huía despavorida a través de las descarnadas órbitas oculares. 

Mi Tediato hablaba en tono teatral y grandilocuente, las exclamaciones iban una detrás de otra. Lorenzo, que había dejado los huesos en paz, escuchaba con reverencia, sin soltar el azadón. Al final se abrazaron. Tediato insistía: "Andemos, amigo, andemos". Yo me desperté sobrecogida, con la palabra "venerables" en la cabeza.


Ahora te toca a ti. Escribes el comentario, lo publicas y después...a la reunión de la lectura presencial. Me gustará leer las conclusiones de Pedro Ojeda y los diferentes puntos de vista de los compañeros lectores. Ya sabes que yo no puedo asistir...o sí. No desvelemos nuestro secreto compartido.

-De acuerdo, pero puedo comenzar con tu sueño porque la señora caprichosa de la rueda no es otra que la "fortuna", lo que ocurre más allá de nuestro control. Y Tediato reflexiona, habla consigo mismo.

"Virtud, valor, prudencia, todo lo atropellas. No está más seguro de tu rigor el poderoso en su trono, el sabio en su estudio, que el mendigo en su muladar, que yo en esta esquina lleno de aflicciones..."


Confía en la tercera noche porque a primera y la segunda no le sirvieron para poner fin sus males. La primera tuvo: "truenos, relámpagos, conversación con un ente que apenas tenía la figura humana, sepulcros, gusanos y motivos de cebar mi tristeza en los delitos y flaqueza de los hombres."

-¡Qué nochecita! Recuerda que tú también soñaste con ella y se te enredó con la noche romántica de un relato de Oscar Esquivias. ¡ Buena mezcla hiciste, amiga! 

En medio de la tormenta, Tediato hablaba con un ente que no era sino un perro. Usaba la razón y se negaba a admitir fantasmas, como ilustrado que era. 

¡Qué esfuerzo para levantar la losa mientras asomaban los gusanos! 

-Y ahora cae en la cuenta del aspecto religioso de la temeridad cometida. Era muy grave profanar templos en el XVIII. 

-Tediato nombra a Dios cinco veces, pero al modo de los ilustrados, como Criador o Ser Supremo. La Divinidad está muy lejos como para pedirla que te eche una mano. ¡Pero no se podía ofender la fe de los no ilustrados! 


-La segunda noche tuvo: "Asesinato, calumnia, oprobios, cárcel, grillos, cadenas, verdugos, muerte y gemidos...". 

-Le acusaron de un asesinato que no cometió, pudo ser torturado y ejecutado, le cargaron de cadenas y fue testigo de una ejecución. ¡El Antiguo Régimen las gastaba así!

-La tristeza no habría de huir de él ni un instante. Lo liberan y se da de cara con la dramática situación familiar del sepulturero Lorenzo: 

"Un padre de familias, pobre, con su mujer moribunda, hijos parvulillos y enfermos, uno perdido, otro muerto aun antes de nacer, y que mata a su madre aun antes de que ésta le acabe de producir."

Ahora Tediato considera su comportamiento egoísta del día anterior: 

-Por fin ve los males ajenos, los de Lorenzo que subsiste con carga tan pesada:

"Qué corazón el mío, qué inhumano, si no se partió al ver tal espectáculo!"
"Mayores son sus propios males, y aún subsiste. ¡Oh Lorenzo!"


-Espera al sepulturero con otros ojos:

"Lorenzo, Lorenzo infeliz! Ven, si ya no te detiene la muerte de tu padre, la de tu mujer, la enfermedad de tus hijos, la pérdida de tu hija, tu misma flaqueza."

La noche tercera será muy distinta. Tediato es otro Tediato. Padece los infortunios propios y los de "todos los infelices" que conoce. Y los mirará como hermanos, como iguales, por encima de las clases sociales. ¡Viva la Fraternidad Universal! 

-"¿Qué importa que nacieras en la mayor miseria y yo en cuna más delicada?"
-"...todos lloramos..., todos enfermamos..., todos morimos."



-Ahora "el horroroso conjunto de cosas de la noche antepasada" le hiere con una "dulce melancolía". Duele pero menos.

-Ve a Lorenzo como persona que sufre, no como simple herramienta para abrir una tumba. 

"¡Qué rostro! Siglos parece haber envejecido en pocas horas..."


Le saluda con un "el cielo te guarde" que el desdichado sepulturero rechaza. No desea seguir viviendo lleno de infortunios y sin fuerzas "para ganar un triste alimento".

Ante el insoportable dolor, Tediato le ofrece la solución, la clave de Noches lugubres: la amistad y la fraternidad entre todos los hombres. La propia de un hombre de la Ilustración, como Cadalso:

"El gusto de favorecer a un amigo debe hacerte la vida apreciable, si se conjuraran en hacértela odiosa todas las calamidades que pasas. Nadie es infeliz si puede hacer a otro dichoso."
-"Liberté, egalité, fraternité". ¿Te suena? ¡Cuánto dolor podría evitar la fraternidad! Como todas las buenas ideas, se llevó, y se lleva, poco a la practica.

-Hemos superado el cuento de terror para dar con la idea clave del libro. Nuestro profesor dice que no podemos quedarnos en lo argumental. 

-Las últimas líneas:

"Más contribuirás a mi dicha con ese pico, ese azadón..., viles instrumentos a otros ojos..., venerables a los míos... Andemos, amigo, andemos."

- ¿Inacabada? A los románticos que vinieron después les gusto tanto Noches lúgubres que se creo el ambiente adecuado para que se escribieran dos continuaciones. Nosotras nos quedamos con este final de Cadalso y andemos, amiga, andemos.


-¿Levantó el azadón venerable la losa de la amada de Tediato? Venerable, ay amiga, que adjetivo.

-Deja los azadones y los venerables. Vamos a pasear por el Parral, alfombrado de margaritas y dientes de león. 

Un abrazo de María Ángeles Merino

Ayer tuvo lugar la feliz reunión de nuestra lectura colectiva de Noches lúgubres. Voy pasando a limpio mis apuntes. Publicaré mi habitual crónica...Y me pondré con Cicatriz de Sara Mesa. 

Las fotos están tomadas en el antiguo cementerio de peregrinos que rodea a la ermita de San Amaro, en Burgos. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Tiempo ha que deseaba enfrentarme en fiera y desigual batalla, al grito de "Non fuyades cobardes y viles criaturas".

Maria Ángeles en fiera y desigual batalla. 
Foto de Yolanda Delgado.

Esta misma mañana me he enfrentado, como un nuevo don Quijote, a los molinos de viento en Campo de Criptana (Ciudad Real). Aquí me tenéis Quijote en ristre. Tiempo ha que deseaba enfrentarme en fiera y desigual batalla, al grito de "Non fuyades cobardes y viles criaturas".


Un deseo cumplido gracias al Club de Lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda. Ya sabéis el presencial de la AAAAUBU y el virtual en las entradas blogueras. Durante los días 30 de abril y 1 de mayo, hemos realizado un interesante y divertido viaje de dos días a tierras de La Mancha (Alcázar de San Juan y Campo de Criptana). Pedro Ojeda lo contará con mejores palabras que las mías. Mi agradecimiento a los que lo han hecho posible.






De cómo Cervantes, de un plumazo, pasa de escribir una obra maestra a la mejor novela de todos los tiempos (1.8).

El Capítulo VIII de la Primera Parte es prodigioso. En todos los sentidos. Podría decirse que es el núcleo que impulsa la novela hacia adelante. Cervantes consigue, en estos párrafos asombrosos -que algunos dejarán de valorar por tan conocidos-, dar un salto de calidad que parecía difícil tras la altura alcanzada: ya no estamos sólo ante una parodia sino ante una novela divertida, actual y con una ampliación de la lección de cómo escribir un relato moderno. Seguir leyendo.



También me gusta recordar mi participación en la lectura de aquel famoso capítulo. Convertí al molino en un personaje secundario al que llamé Molen. ¡Y me hablaba!

Comienzo el capítulo 8, leo: “En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento”. Ya he llegado a lo más conocido del Quijote, el comentario no ofrece dificultades. Aquí tengo al caballero y el escudero: don Quijote y Sancho Panza. La ventura va guiando sus cosas mejor de lo que acertaran a desear, allí se descubren unos desaforados gigantes con quienes piensa hacer batalla y quitarles la vi… ¿qué es esto?¿Se cuela el viento dentro de mi casa? Porque las ventanas están cerradas, vuelan los papeles que tenía sobre la mesa, se agitan los visillos, cae una silla… 


Vuelvo al viaje, felizmente acabado esta tarde. Visitamos los molinos de viento de Campo de Criptana con un guía excepcional. ¡El Quijote es universal de verdad! ¡Sí, habéis visto bien!


Un abrazo de María Ángeles Merino 

Con la colaboración de mis fotógrafas favoritas: Esmeralda, María Jesús y Yolanda.

jueves, 28 de abril de 2016

Noches lúgubres: "Domina, noche, domina, y más y más sobre un mundo que por sus delitos se ha hecho indigno del sol..."


Comentario a la obra Noches lúgubres de José Cadalso, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda

Recordáis seguramente la entrada anterior titulada "Salga yo valeroso al suplicio o inocente al mundo. ¡Pero no! Agraviado o vindicado, muera yo, muera yo y en breve." Hoy sigo comentando Noches Lúgubres con mi amiga Austri. 

-¡Hola Austri! Vamos a seguir con el tedioso Tediato, el personaje más triste que en mi vida lectora conocí. Intentaremos no espantarnos cuando dice barbaridades como la de enterrar vivos a los niños del sepulturero.

-Sí, porque es un saco inmenso de desgracias. ¡Y no digamos el sepulturero y su familia! Vamos a pasar con él otra noche lúgubre, primero en la cárcel y luego de nuevo al cementerio. Su empatía con el prójimo es muy especial: yo quiero morir, que los demás me acompañen, qué mejor cosa pueden esperar. ¡Todos al hoyo que no hay mejor solucion!


Un personaje al que llevan "ensangrentado, pálido, mal vestido, cargado de cadenas... y de oprobios"; pero todo le da igual, incluso la tortura, sólo desea la muerte: "Salga yo valeroso al suplicio o inocente al mundo. ¡Pero no! Agraviado o vindicado, muera yo, muera yo y en breve."

-La cárcel, "sepulcro de vivos, morada de horror, triste descanso en el camino de malhechores" abre las puertas al infeliz de Tediato. La Justicia ordena su aislamiento "en el calabozo más apartado y seguro", con los hierros doblados. "Los indicios que hay contra él son casi evidentes". Se le examinará al día siguiente, se le aplicará el tormento si se obstina. 

El carcelero no ha de perderle de vista, no puede permitirse ninguna compasión. No la tendrá quien años ha que guarda presos como "fieras en jaula". El tratamiento: "pocas palabras, menos alimento, ninguna lástima, mucha dureza, mayor castigo y continua amenaza". Su voz de trueno hace temblar a "los hombres más atroces". Castiga a quien abre la boca y si no basta dispone de mordazas.¡Qué pintura la del carcelero! Sobrecoge más que la del sepulturero que si machaca huesos es de muertos, nunca de vivos.

- A Tediato no le permiten hablar, mas nadie le privará de la voz de su corazón, escuchamos su voz interior. Al calabozo va, no le espantan ni las tinieblas, ni el frío, ni la humedad ni la hediondez. Tampoco el ruido de los cerrojos ni el peso de las cadenas. 

Todo es oscuridad, huele a moho y a miseria, los hierros chirrían, el frío se nos mete en los huesos, sentimos nauseas, nos tapamos los oídos. ¡Y a Tediato no le espanta!



-Vives la lectura, es como si estuviéramos en ese inmundo calabozo. Vamos con los pensamientos del prisionero. Piensa en su amada que...

-No sabemos como se llama y tampoco nos lo dice. ¿María Ignacia como la de Cadalso? Su pensamiento vuelve a la que yace en el templo: "peor habitación ocupa ahora...". Y a Lorenzo que le habrá juzgado de miedo o inconstancia, al no hallarle en el lugar de la cita. ¿Miedo? Nada hay espantoso para Tediato, ni de aquí ni de allá. ¿Constancia? El día anterior no le faltó ante un cadáver medio corrompido.

-Tediato sufrió ingratitud, pobreza, odio, envidia, burla...Soñó con el fantasma que llaman Fortuna y su rueda. La extraña mujer tenía el brazo levantado contra él, Tediato se permitió mirarla con desprecio y echarse a dormir. Ahora se venga, le pone entre facinerosos hoy, mañana las manos del verdugo le depositarán entre los brazos de la muerte. ¿El mayor daño, la muerte? Quien así lo diga, no ha pasado lo que él. 


Oye voces en el calabozo inmediato. Hablan de morir, un condenado a muerte llora. Son las voces del miedo. Tediato considera que, si el reo muere pronto, menos tiempo estará "expuesto a la tiranía, envidia, orgullo, venganza, desprecio, traición, ingratitud...". ¡Y lo envidia!

-Calla el que solloza y también las voces que le acompañan. "Sin duda fue ejecución secreta". Tediato desearía que llegaran a él los verdugos feroces manchados aún de la sangre del compañero. "¡Qué silencio tan espantoso ha sucedido a los suspiros del moribundo!". Se estremece al oír las pisadas quedas, las voces bajas, el ruido de las cadenas que le quitan al cadáver, el ruido de la puerta. Tediato posee un corazón frágil en un espíritu fuerte, tiembla...

¿Quién no temblaría? Yo misma estoy temblando: suspiros, silencio, pisadas, voces, cadenas y la puerta.¡Sobre todo el silencio!

-Si, nos sobrecoge el pensar en una ejecución secreta, ejecutada en la misma celda por unos verdugos feroces  y sanguinarios. ¿Era posible algo así en el Siglo que llamaron de las Luces? ¿Se sumaba la incorrección política al sacrilegio en Noches lúgubres? Sabemos que fue libro prohibido.

-Los ojos se le cierran, a pesar del llanto. Una piedra es su cabecera, una tabla es la cama y los insectos la compañía. Decide dormir, indiferente ante la amenaza de la voz que le llame para el suplicio. Bienvenido sea el sueño, imagen de la muerte.

Escucha como Cadalso nos hace vivir la ansiedad de Tediato:

"¡Qué pasos siento! Una corta luz parece que entra por los resquicios de la puerta. La abren; es el carcelero, y le siguen dos hombres. ¿Qué queréis? ¿Llegó por fin la hora inmediata a la de mi muerte? ¡Me la vais a anunciar con semblante de debilidad y compasión o con rostro de entereza y dominio! "

Respiramos aliviados al leer:

 "...se han descubierto los autores y ejecutores de aquel delito. Vengo con orden de soltarte. Ea, quítenle las cadenas y grillos: libre estás."

-Es como si nos las quitaran a nosotros, pero Tediato nos sorprende una vez más. El carcelero viene a liberarlo y su reacción no puede ser mas extraña:

"Ni aun en la cárcel puedo gozar del reposo que ella me ofrece en medio de sus horrores. Ya iba yo acomodando los cansados miembros de mi cuerpo sobre esta tarima, ya iba tolerando mi cabeza lo duro de esa piedra, y me vienes a despertar, ¿y para qué? Para decirme que no he de morir. "

-Ahora que había cogido el sueño en su cama de piedra, en la buena compañía de miles de bicharracos, llega ahora el carcelero a soltarlo...¡Increíble!

-El carcelero le arroja al mundo, el mundo ya no vale nada sin su amada: "lo poco bueno que había en él". Sólo le interesa saber si es de día. Falta una hora de noche, todavía hay tiempo para buscar a Lorenzo y concluir "nuestra empresa". Se habrá cansado de esperar.

No sabe donde vive el sepulturero, decide acudir al templo. Le pide a la noche:

"Domina, noche, domina, y más y más sobre un mundo que por sus delitos se ha hecho indigno del sol...Mientras más dure tu oscuridad, más tiempo tendré de cumplir la promesa que hice al cadáver encima de su tumba..."


-Se dirige hacia el templo y le guía la luz que alumbra una imagen. Adelanta el paso, oímos el corazón de Tediato, su interlocutor:

"Corazón, esfuérzate, o saldrás en breve victorioso de tanto susto, cansancio, terror, espanto y dolor, o en breve dejarás de palpitar en ese miserable pecho."

La luz tiembla, tal vez se apague. Tediato no ha de temer a la oscuridad, las tinieblas son su alimento. Su pie siente un obstaculo. Tienta, tentamos, un bulto de hombre, tal vez un mendigo. ¡Es un niño que acaba de salir del sueño! Lo imaginamos escuálido y andrajoso.

Ángel en la tumba de un niño (San Amaro, Burgos)

-Le pregunta quién es y el pequeño llora. Tediato intenta tranquilizarle, no piensa hacerle mal. Es uno de los hijos del sepulturero, al que su padre mandó quedar hasta las dos allí y "ver si pasaba alguno por aquí muchas veces y que fuera a llamarle". Se quedo dormido y temía el castigo paterno.

- Tediato le pide, en un gesto de cariño,  que le dé "la manita" y lo acompañe a casa de su padre. Le da un trozo de pan que ha hallado, no sabe como, en el bolsillo. Yo tampoco sé de donde ha salido el pan, pero sigamos:

El niño se llama Lorenzo, como el padre, y su familia acaba de pasar por un rosario de desgracias: 

"Mi abuelo murió esta mañana. Tengo ocho años, y seis hermanos más chicos que yo. Mi madre acaba de morir de sobreparto. Dos hermanos tengo muy malos con viruelas, otro está en el hospital, mi hermana se desapareció desde ayer de casa. "

Ni una ni dos. Dos muertos...o tres. Tres enfermos graves más la hermana que deshonra a la familia y huye. Como se suele decir: "muere hasta el apuntador".

-Lorencito no sabe cómo se llama el oficio de su padre y lo explica a su manera:

"Cuando uno se muere, y lo llevan a la iglesia, mi padre es quien..."

Tediato llega a casa del sepulturero, guiado por el niño. Lo primero de todo: 

"Mañana nos veremos en el mismo puesto para proseguir nuestro intento, y te diré por qué no nos hemos visto esta noche hasta ahora."

-A continuación, se compadece del saco de desgracias familiares con que carga el desdichado Lorenzo:

 "Te compadezco tanto como a mí mismo, Lorenzo, pues la suerte te ha dado tanta miseria y te la multiplica en tus deplorables hijos... Eres sepulturero... Haz un hoyo muy grande, entiérralos todos ellos vivos, y sepúltate con ellos.

-¿He leído bien? 

-Si, has leido bien. Le aconseja que haga un hoyo muy grande, los entierre a todos ellos vivos y se sepulte él. Y remata:

"Sobre tu losa me mataré y moriré diciendo: Aquí yacen unos niños tan felices ahora como eran infelices poco ha, y dos hombres, los más míseros del mundo."

Tediato esta loco, muy loco. ¿Crees tú que desenterrará a su amada muerta? La tercera noche es muy breve...

-No lo sé. Déjalo por hoy, esta noche me veo pasando una "noche lúgubre", soñando con Tediato y todos esos pobres críos.

-Lo dejamos, que ya es hora. Ya te contaré lo de la lectura colectiva presencial del día 3 de mayo.
Restos del cementerio de peregrinos de San Amaro (Burgos)

Un abrazo de María Ángeles Merino

Texto íntegro aquí.