miércoles, 30 de septiembre de 2009
domingo, 27 de septiembre de 2009
"La poesía, señor hidalgo, a mi parecer es como una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa"
"La poesía, señor hidalgo, a mi parecer es como una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa"
Tercera entrega del comentario al capitulo XVI, segunda parte del quijote.Publicado en http://laacequia.blogspot.com/
¡Qué mala suerte! En vez de estudiar leyes o Teología, el muchacho dedica su tiempo a hurgar los entresijos a los versos grecolatinos. No a los escritos en romance, esos ni tocarlos. Parece ser que el joven es tan pijo como su padre y no va a prestar atención a esos “romancistas” de ahora: Lope de Vega, Cervantes… ¡puag! No ha estado seis años rompiéndose la cabeza con las declinaciones para estudiar a poetas que escriben en lengua castellana ¡qué ocurrencia! Aunque ahora, el niño tiene “desvanecidos los pensamientos” en glosar unos versos, en lengua castellana, para un concurso literario; lo cual parece ser que irrita todavía más al amantísimo padre. Todo un modelo de progenitor que nos dejó helados con sus palabras: “tengo un hijo, que, a no tenerle, quizá me juzgara por más dichoso de lo que soy, y no porque él sea malo, sino porque no es tan bueno como yo quisiera”.
Don Quijote, cuando no habla de caballerías, es muy razonable y va a recordarle a don Diego lo que dicta el sentido común. A los hijos hay que quererlos sean buenos o sean malos. Los padres deben encaminarlos bien y no han de forzarles a dedicarse a una u otra ciencia, aunque pueden persuadirlos, lo cual no es malo. Y, cuando no hay que ganarse el pan, como en este caso, no hay inconveniente en que el afortunado estudiante siga la ciencia a la que se siente inclinado. Al escribir esto, posiblemente, Cervantes esté recordando los “tira y afloja” con su padre, aunque él sí tuvo que ganarse pronto el pan y no pudo seguir los estudios de Gramática que inició con López de Hoyos. Dedicarse sólo a estudiar y a escribir, qué suerte tiene el hijo del de Verde Gabán.
Y el autor pasa a hablarnos de poesía, de “la gracia que no quiso darle el cielo”. Y nos la define con una bella metáfora: “una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa”. Esta bella doncellita ha de servirse de otras ciencias, pero es delicada y no debe ser “manoseada” por ahí, no ha de utilizarse en “torpes sátiras” ni “desalmados sonetos”. Puede habitar, eso sí, en poemas heroicos, tragedias o comedias; pero nunca ha de caer en manos del vulgo o de la gente ignorante. Y el que dé buen trato a esta tierna jovencita conseguirá ser famoso y estimado.
A continuación, Cervantes, defiende la poesía en romance, algo muy obvio ahora, pero que no lo era tanto entonces. El hijo de don Diego no anda muy acertado en su opinión, según don Quijote, que expone sus razones impecablemente. Todos los poetas antiguos escribieron en su lengua materna: “Homero no escribió en latín, porque era griego…” De esta manera, se valorará al poeta alemán que escribe en alemán, al castellano que escribe en castellano e incluso al vizcaíno, sí al vizcaíno…El joven poeta no debe ser enemigo de la poesía en romance sino de la mala poesía, de los “meros romancistas”. Aunque el poeta nace, será mejor si es auxiliado por el arte. La suma de arte y naturaleza será la clave para obtener un “perfetísimo poeta”. Como se trata de un buen estudiante y ha subido el primer escalón de las lenguas, llegará a la cumbre de las letras y ello puede ser un buen adorno para un caballero de capa y espada , que es lo que le gusta a papá don Diego. Así que “deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama”. Eso sí, éste deberá reprender a su retoño si se dedica a perjudicar con sátiras las honras ajenas, podría acabar desterrado. Y deberá alabarle si compone sermones para fustigar los vicios en general, a la horaciana manera, sin señalar a nadie en particular. Y cuando los reyes ven “la milagrosa ciencia de la poesía en sujetos prudentes, virtuosos y graves, los honran, los estiman y los enriquecen, y aun los coronan con las hojas del árbol a quien no ofende el rayo”. Téngalo en cuenta el aspirante a poeta famoso.
Leemos la frase“La pluma es lengua del alma”. Con el alma escribió Cervantes que, sin embargo, no fue honrado, estimado y enriquecido por reyes y príncipes. No gastaron mucho laurel con él.
El del Verde Gabán se arrepiente de haber tomado a nuestro caballero por mentecato. Admirado queda de su buen discurso y discreción.
Iban a seguir con la plática, cuando don Quijote ve, a lo lejos, un carro con banderas reales y vocea a Sancho, para pedirle la celada, que aventura “habemus”. El escudero había ido a pedir leche a unos pastores. Oye a su señor y pica al rucio para llegar hasta donde está su amo. ¿Quiénes llegan? Lo sabremos en el próximo capítulo.
Un abrazo para todos
Pedro Ojeda dijo en http://laacequia.blogspot.com/
Finalmente, termina Abejita el comentario del capítulo con una excelente entrada que habla de su amor a la poesía al hilo de la defensa que hace don Quijote de este género literario.
Pedro Ojeda dijo en este blog:
Qué sensibilidad en el comentario de la defensa de la poesía que hace don Quijote. Cómo se ve que te ha llegado.
Me ha llegado y, por eso, he puesto como ilustración una foto de una criatura tierna, hermosa en extremo y de muy corta edad: mi sobrina nieta Aitana, de dieciocho meses.
Un abrazo muy poético.
Un lugar muy visitado es "La Acequia" en Internet. Don Quijote y Sancho Panza, se han metido sin querer.
Ele Bergón dijo...
Hola Abejita, antes de que termines tu comentario te va a escribir el Sanchico. Es que mañana la Ele se va unos días.
Pues resulta que este año tengo en clase un chico mayor que se llama Diego Miranda y dice que a su padre lo llaman "El del Verde Gabán".Al parecer le gusta vestir de este color. No me ha dicho a qué tribu pertenece.
Bueno, el caso es que parece ser que su padre se ha encontrado con el mío en su camino a Zaragoza. Él y el Alonso se han echado unas parrafadas.¡Con lo que le gusta charlar al delgaducho, no me extraña!. Mi padre esta vez parece que no ha dicho ni mu.
Por lo visto todos están bien (no sé por cuanto tiempo porque con estos nunca se sabe) y eso es lo importante que dice mi madre Teresa.
Pues veréis el chaval, el tal Diego Miranda, ha leído esto en clase de lengua:
Un lugar muy visitado
es "La Acequia" en Internet.
Don Quijote y Sancho Panza,
se han metido sin querer.
Entre ellos han hablado,
si prefieren no saber,
de estas cosas que circulan
en pantallas sin papel.
-Sigamos Sancho a lo nuestro.
Falta mucho por hacer,
dejémos a estos chiquillos
divertirse por la red.
No sé si éste tal Diego habrá nacido poeta o será un mero romancerista como dice el Alonso, que de esto parece entender mucho, como también entiende de otras cosas y ¡eso que está loco!
Un choque de manos
El Sanchico
Sigo sin Churri.
Pedro Ojeda dijo en http://laacequia.blogspot.com/
Abejita publica, gracias a Ele Bergón, texto del Sanchico, que parece que se queja un tanto de su padrino Tomé Cecial. El pobre chico acaba de comenzar las clases... Después, el Sanchico, nos cuenta, vía Ele Bergón, que sigue sin churri, que conoce al hijo de Don Diego y que éste, que ya sabéis que es poeta, dedica a esta lectura un rap que no podéis dejar de leer.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Si mucho miraba el de lo verde a don Quijote, mucho más miraba don Quijote al de lo verde.


http://cachodepan.blogspot.com/
El del Verde Gabán y su versión actual: el del Verde Loden.
Comentario al capítulo 16 del Quijote, segunda parte, publicado en http://laacequia.blogspot.com/
Hablando de encantamientos estaban, cuando les alcanza un jinete muy bien vestidito y conjuntado: gabán verde, aderezo de la yegua morado y verde, alfanje con tahalí verde y oro, borceguíes verdes y espuelas verdes. ¡Qué empacho de verde! La yegua es hermosa, las espuelas como el oro, todo es armonioso, brillante, impecable…un pijo del siglo XVII. Nos imaginamos, en contraste, el aspecto desastrado y sucio del caballero andante, su escudero, el caballejo y el rucio.
El caminante no tiene intención de detenerse; pero don Quijote lo invita, con gran cortesía, a ir juntos. El “señor galán” se disculpa, pasó de largo ante el temor de que su yegua alborotara al caballo. Sancho le responde que no se preocupe por el castísimo Rocinante que no se desmandará, se la pongan como se la pongan.
El del verde gabán se detiene y admira al amarillo y desaliñado pero arrogante caballero, con su flacucho rocín. El orgulloso caballero andante no se queda atrás en mirar al del gabán: cincuentón, un poquito canoso, alegre, grave…qué traje, qué apostura, un hombre física y moralmente intachable. A la legua se le nota la curiosidad y su interlocutor está encantado de satisfacerla. Don Quijote está en su mejor momento, sólo así se explica que diga eso de “no me maravillaría yo de que le hubiese maravillado”. Le dedica un resumen hiperbólico de sus muchas y cristianas hazañas como resucitador de la caballería andante, auxiliador de pobrecitas viudas, huerfanitos, etc. Y que sepa el de verde que su historia está ya impresa: “treinta mil volúmenes” que pronto serán “treinta mil veces de millares”. Qué más da unos millares, más o menos. Y que está ante don Quijote de la Mancha, así que no se maraville el gentilhombre de nada de lo que vea : esas armas abolladas, esa cara tan amarilla, ese cuerpo tan flaco…
El de lo verde tarda en dar una respuesta. Manifiesta que es ahora cuando está maravillado, puesto que no creía en la existencia de verdaderos caballeros andantes ni en “historias impresas de verdaderas caballerías”. Y no lo creyera si en don Quijote no lo hubiera visto con sus propios ojos. Y se alegra de que exista una historia verdadera para que se olviden “las innumerables de los fingidos caballeros andantes”.
¡Está tan feliz que no se irrita ante alguien que llama fingidos a sus admiradísimos caballeros! Responde, con calma, que si la duración de la jornada lo permite, espera darle a entender que “ha hecho mal” en creerlo así.
Don Quijote ha contado lo suyo, ahora le toca al de verde que se presenta como don Diego de Miranda, un hidalgo natural de un lugar cercano. En su casa, caballero y escudero están invitados, ese mismo día, a la primera comida caliente, después de muchos días de fiambre.
Su vida es la antítesis de la vida caballeresca. Es un hombre muy satisfecho consigo mismo y moderadísimo en todo. Rico, pero no exageradamente. Pasa la vida con su mujer, hijos y amigos. Caza sin halcón ni galgo, que eso cansa mucho. Pesca, suponemos que sin mojarse. Tiene setenta y dos libros, un poco de todo. Su biblioteca no cuenta con novelas de caballerías. Le gusta comer con amigos y convidarles generosamente. No es cotilla, oye misa, da limosnas, no se vanagloria, es devoto de la Virgen y confía en Dios.
Después de oír todo esto, no nos extraña que Sancho, el cual ha estado muy atento, se arrodille ante él y le llame santo, el primer santo a la jineta que ha visto. Don Diego le contesta que no es santo sino pecador, que el hermano Sancho sí es un santo, de puro simple. Don Quijote se ríe… ¡No aguanto más al santurrón! Ahora nos va a hablar de un hijo que le ha salido poeta. ¡Vaya por Dios!
(Continúa)
Pedro Ojeda dijo en http://laacequia.blogspot.com/:
Continúa con la segunda parte, bien ilustrada con gabanes y acertada en las razones de Sancho para admirar a don Diego..
Un abrazo, Pedro, y un deseo de no encontrar por ahí muchos santos como éste.
viernes, 25 de septiembre de 2009
"...no se acordaba... de la pedrada que le derribó la mitad de los dientes"
Sopa de arroyo: de mar y de río.Don Quijote no se acordaba ya de la cantidad de "sopa de arroyo" recibida.
Comentario al capítulo XVI,segunda parte del Quijote.Primera parte de tres.Publicado en http://laacequia.blogspot.com/
¡Qué alegre, contento y ufano se muestra nuestro hidalgo! Encantadores, palos, galeotes, estacas, pedradas…todo lo da por bien empleado. Sólo le falta la fórmula que desencante a la señora Dulcinea y, entonces, ay, entonces, su felicidad será perfecta.
A Sancho se le representa todavía la imagen nariguda de su vecino, ése que vive pared en medio de su misma casa, el compadre Tomé Cecial. Su señor le pregunta si, tal vez, cree que el de los Espejos era Sansón Carrasco y el criado era Tomé Cecial. Sancho duda; mas la cara, la voz, los detalles que conocía de su casa, mujer e hijos. ..
Don Quijote quiere llevarlo de la mano hacia lo que, aparentemente, se cae de su peso. ¿Por qué va a querer el bachiller pelear con él? Sancho sigue en sus trece. ¿Y por qué se parecen tanto? ¿No había otros a quién parecerse?
Lo de siempre, los malignos encantadores, ahora en plural. Los muy ladinos, como veían que don Quijote iba a vencer en la contienda, mudaron el rostro del caballero vencido por el del bachiller; así, al ver una cara amiga, se templaría la ira de su bravo corazón. Y quedaría vivo y de rositas el que quiso matar al de la Triste Figura. En fin, quedó vencedor, sea la figura que sea.
Y Sancho, ¿verdad Sancho?, que ya sabe cómo se las gastan los encantadores con sus encantamientos. Tuvo la enorme dicha de ver, con sus propios ojos, la entera hermosura de Dulcinea y, sin embargo, su amantísimo enamorado tuvo que contemplarla ¡y olerla! convertida en una fea aldeana con halitosis.
El escudero teme que don Quijote destape la olla de su gran embuste y sale al paso con una piadosa frase: “Dios sabe la verdad de todo”. Y calladito, que así está más guapo.
Hasta luego, que esto sigue.
María Ángeles Merino
Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/
Luego comenta la primera parte del capítulo con todo acierto: desde el miedo a la sopa de piedra hasta el silencio de Sancho.
jueves, 24 de septiembre de 2009
"Homero no escribió en latín, porque era griego..."
Un día, creo que en 1989 o 1990, recibí esta carta, encabezada por un fragmento de un capítulo del Quijote, el de esta semana. Trabajaba entonces en la provincia de Guipúzcoa , como maestra de un centro público. No sé por qué me la enviaron, era una misiva un tanto amenazadora en cuanto a mi futuro profesional allí, dada mi situación de maestra que no hablaba euskera. Está firmada por la Comisión de Cultura del P.N.V., pero no creo que ese fuera el verdadero remitente. La conservo desde entonces, como una curiosidad de mis años en el País Vasco. ¡Cervantes y la política lingüística del Gobierno Vasco!
La pongo aquí como preámbulo al comentario del capítulo 16, segunda parte del Quijote. El texto es el siguiente:
"Homero no escribió en latín, porque era griego, ni Virgilio no escribió en griego, porque era latino; en resolución, todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche , y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la alteza de sus conceptos; y siendo esto así, razón sería se estendiese esta costumbre por todas las naciones, y que no se desestimase el poeta alemán porque escribe en su lengua, ni el castellano, ni aun el vizcaíno que escribe en la suya."
Un abrazo y me pongo con el comentario.
Pedro Ojeda dijo en http://laacequia.blogspot.com/
Después, Abejita vincula el capítulo de esta semana a un recuerdo personal que os pido leáis con calma porque da miedo el fanatismo político -sea el que sea- aplicado a la enseñanza y al uso de las lenguas.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Torre Almenara en la playa del Saladillo (Estepona)
Las Torres Almenaras fueron construidas por todo el litoral para defender los asentamientos de las invasiones de musulmanes, de norteafricanos y de piratas turcos.
Por allí pasó la abejita de la Vega con su cámara .Veis que lo de "no hay moros en la costa" era algo más que una frase hecha.Fijaos en la ventana...
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