lunes, 30 de marzo de 2009

El Alonso está como un cencerro

elblogdeayoo.blogspot.com
Ele Bergón dijo...
¡Ay! Cada día me hacéis trabajar más.
Vosotros os liáis a escribir y luego yo tengo que leer porque si no leo os pierdo el hilo y ya que he empezado…¡Con las ganas que tengo de que vengan las vacaciones y encima he estado de exámenes! Menos mal que he sacado un notable en Lengua. Es la primera vez en toda mi vida que veo uno. Claro que con el trabajo que me ha costado no sé si merece la pena.

Bueno, no sé como no os queréis dar cuenta, pero El Alonso está como un cencerro, inventa cosas y además se las cree. Dice mi madre que mi padre está todavía más loco que él, porque además le sigue en sus delirios y paranoias sabiendo cómo es ( al igual que hacéis vosotros)

Oye tú, Abejita y ¿qué es eso que dices que dice mi padre de las tocas honradas o tocadas honradas? Que mi padre es bruto, pero formal y eso del hociqueo me suena porque cuando mis padres están contentos y no tienen bronca tiene un juego con esa palabrita que me va sonando. Lo que no hay que nombrarle a mi padre es lo del manteo, eso, en cuanto lo oye… se le pone una leche…que prefiero no estar cerca.

Al final al Alonso cuando se pone a desvariar y desvariar lo engañan como a un niño. Veis eso sí me da pena y lo de la jaula, pues que no me gusta nada. Me pongo triste y yo no quiero que lo encierren pues hasta ahora él está con sus locuras, pero al menos no ha hecho mal a nadie, así que no. Además mi padre y él se hacen mucha compañía y en el fondo son dos muy buenos amigos.

Adiós Troncos. El Sanchico

sábado, 28 de marzo de 2009

La venta parece el camarote de los hermanos Marx


Han pasado dos días y la venta parece el camarote de los hermanos Marx. No cabe un alfiler y es tiempo de partirse ¿en cuántos trozos?

Bromas aparte, la ilustre compañía, la de la venta, decide que ya es tiempo de llevar a don Quijote a “procurar la cura de su locura en su tierra”. Con la Psiquiatría de entonces…

Echan mano de la farsa micomiconil; pero Dorotea y don Fernando no se toman la molestia de llegarse hasta la aldea. ¡Faltaría más!

Por casualidad, pasaba por allí un carretero de bueyes y conciertan con él. Oiga buen hombre, cuánto nos lleva por transportar a este loco que tenemos aquí, no se escapa, no se preocupe, le hemos preparado una jaula de palos enrejados. La aldea no está lejos, se llama…dejémoslo que Cervantes no quiso acordarse.

El cura es , ahora, el director de orquesta, Don Fernando con sus camaradas, los criados de don Luis, los cuadrilleros y el ventero, todos se cubren el rostro y se disfrazan y se ponen en marcha para realizar una lúgubre visita al de la Triste Figura. Atado de pies y manos por sus misteriosos visitantes, piensa que aquellas figuras son fantasmas de aquel encantado castillo. No se puede mover, luego ya estaba encantado, deduce.

Sancho es el único que es el que es, aunque no le falta mucho para tener la enfermedad de su amo. Reconoce a “aquellas contrahechas figuras”, no está tan tonto o tan loco. Y se calla, a ver en qué para todo aquello.

Mientras lo sacan del aposento, se oye la voz temerosa, como dando miedo, del barbero maese Nicolás. Lo que dice es digno de figurar en una antología de parodias. No tiene desperdicio, destaquemos:”el furibundo león manchado con la blanca paloma tobosina yoguieren en uno, ya después de humilladas las altas cervices al blando yugo matrimoñesco; de cuyo inaudito consorcio saldrán a la luz del orbe los bravos cachorros, que imitarán las rumpantes garras del valeroso padre”.

Estas palabras-pronóstico, empapadas del arcaico y alambicado estilo de sus queridos libros, hacen muy feliz a nuestro caballero.¡ Casado con Dulcinea de la que nacerían los hijos del yugo matrimoñesco! Don Quijote, oyendo esto, se deja hacer lo que sea. Se derrite de gusto y contesta al fantasma con otra parrafada muy en la misma línea : “¡Oh tú, quienquiera que seas, que tanto bien me has pronosticado…” Si lo pronosticado se cumple tendrá” por gloria su cárcel “y la dura jaula se convertirá en “cama blanda y tálamo dichoso”.

Y, entre tanta felicidad, no se olvida de Sancho y su salario. Tendrá su ínsula o similar o, por lo menos, su salario no se perderá, puesto que lo ha dejado indicado en su testamento. ¡Cuánto sentido común para un loco! Agradecido Sancho le besa las dos manos atadas ¿Hay en el mundo otro amo que se pueda comparar con el mío?

Las “visiones” toman la jaula en hombros y la acomodan en el carro de los bueyes.

Un abrazo, otra vez, para Pedro y los paseantes.

María Ángeles Merino Moya

Pedro Ojeda Escudero. dijo en este blog:

¡Bien por el comentario! Muy bien visto lo de tocas-tocadas. Cervantes jugó con las palabras y algún editor cayó en la trampa y quiso ponerlo todo políticamente correcto y corrigió para que no se dijera...

¡BIEN POR PEDRO! ¡SIGAMOS APRENDIENDO CON ÉL Y CON TODOS LOS QUE NOS VISITAMOS!

jueves, 26 de marzo de 2009

Tanto les supo el cura decir, y tantas locuras supo don Quijote hacer...

Foto tomada en el paseo del Espolón (Burgos).

Esta vez el comentario lo divido en dos partes. Lo de la jaula lo dejo para luego.

A uno de los cuadrilleros, el pateado por don Fernando, se le refresca la memoria acerca de un pergamino con el mandamiento contra don Quijote, por haber liberado a los galeotes, con la orden de llevarle preso.

Recordamos aquel discurso quijotesco del final del capítulo anterior, que se dirige a esa gente, “soez y mal nacida”, concluyendo con los cuatrocientos palos que cualquier caballero andante propinaría, él solito, a cuatrocientos cuadrilleros que se le pusieran delante.

El cura persuade al cuadrillero, haciéndoles ver la inutilidad de apresar a quien luego han de soltar por loco. Leemos, además, que “tantas locuras supo don Quijote hacer, que más locos fueran que no él los cuadrilleros si no conocieran la falta de don Quijote”.Las locuras las imaginaremos porque… no nos precisa Cervantes en qué consisten esas últimas locuras tan oportunas. Sólo sabemos que fueron muchas. Nuestro caballero andante se librará de ser apresado, gracias al cura y a él mismo.

Los cuadrilleros no sólo se apaciguan sino que hacen de medianeros entre Sancho y el barbero. Ambas partes quedan satisfechas “porque se trocaron las albardas y no las cinchas y las jáquimas”. En lo que toca al yelmo de Mambrino, todo queda saldado con los ocho reales que paga el cura “a socapa”.

Queda ahora una pendencia no sosegada, lo del señorito don Luis que, de momento, no quiere volver a la casa paterna. Uno de los criados le acompañará a los dominios de don Fernando y doña Clara como unas castañuelas.

Después de esto, como un Guadiana, reaparece Zoraida que no entiende ni jota; pero se alegra o se entristece “a bulto”, o sea a ojo. Mi español, ese morenazo al que yo eché la caña, muestra alegría, pues yo no voy a ser menos. Ahora parece que pone mala cara, yo hago lo propio.

Los ocho reales que recibe el barbero espabilan al ventero que pide lo de sus cueros y su vino. El cura pone el apaciguamiento y don Fernando los dineros. Ya no estamos en el campo de Agramante sino en la paz “octaviana”. Poderoso caballero…

Libre ya de pendencias, don Quijote decide que es tiempo de ponerse de camino y acabar el contencioso de Micomicona; que la diligencia es madre de la buena ventura, no vaya el enemigo a adelantarse, sabiendo que vamos a por él. Se pone de hinojos ante Dorotea que, inmediatamente adopta su papel favorito de princesa y el lenguaje grandilocuente de las novelas de caballerías. ¡Qué bien conoce estos libros la lectora de libros piadosos! Agradece el deseo de favorecerla en su gran cuita y no tiene más voluntad que la del señor caballero. A restaurar señoríos se ha dicho. En marcha.

Mas… ¿qué le pasa a Sancho que menea la cabeza? Responde con unas palabras misteriosas que ni su señor entiende, ni nosotros tampoco: “¡Ay señor, señor, y cómo hay más mal en el aldegüela que se suena, con perdón sea dicho de las tocadas honradas!”

¡Tocas honradas o tocadas honradas? ¿Qué le pasa a Sancho? ¡Qué mal puede haber en la aldea? ¿Por qué maliciosamente convierte las tocas en tocadas? El escudero no concibe una reina que hociquee, vaya verbito con sus dos es, como una criatura terrenal, con varón nacido de mujer. Por cierto, voy a buscar el verbo hociquear en el diccionario de la RAE, aunque me imagino a qué se refiere… ¡Vaya, vaya! ¡Uno de los significados de hocicar u hociquear, figurada y familiarmente, es besar! La conclusión que saca Sancho: esta reina “no lo es más que mi madre”.Que se enteren las testas coronadas: las reinas no besan.

Se sonroja la del bello pie “porque era verdad que su esposo don Fernando…había cogido con los labios parte del premio que merecían sus deseos”. ¡Mira el grande de España!

Dama cortesana, puta… ¿a dónde va a ir a parar este deslenguado? Don Quijote lanza “vivo fuego por los ojos”, es el basilisco que mata con la mirada. Diez adjetivos, diez, uno detrás de otro, sin respirar: “bellaco villano, mal mirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado, atrevido, murmurador y maldiciente “. No para ahí la cosa, todavía faltan estas lindezas :” monstruo de naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquerías, inventor de maldades, publicador de sandeces, enemigo del decoro”. Sancho no sabe en qué rincón meterse.

Pero la discreta Dorotea va a arreglarlo. Como de costumbre, todo es fruto de un encantamiento y debe perdonarlo. Don Quijote está encantado, nunca mejor dicho, con esta explicación. Sus cejas y carrillos vuelven a su posición normal, jura por Dios que “ha dado en el punto”, “alguna mala visión se le puso delante”, Sancho solo no es capaz…

Don Fernando dice que debe perdonarle realizando una regresión hacia el momento anterior al encantamiento. Y lo expresa con la fórmula que empleaba la Inquisición:” reducille al gremio de su gracia”.Y añade “sicut erat in principio” como reza, nunca mejor dicho, la oración Gloria Patri. ¿Por qué esta alusión al Santo Oficio? ¿Casualidad? No sé, Cervantes es de los que no dan puntada sin hilo…

Don Quijote expresa su voluntad de perdonarlo y el cura va por Sancho; el cual viene muy humilde, y, hincándose de rodillas, pide la mano a su amo; y él se la da, y, después de habérsela dejado besar, le bendice. Todo es encantamiento en este castillo, Sancho lo cree así, pero lo de la manta, no. Lo de la manta, que le pregunten a mis huesos, sucedió por vía ordinaria.

El ventero cuenta a los presentes lo de la volatería de Sancho que es celebrada con muchas risas .Cervantes quiere precisar “que jamás llegó la sandez de Sancho a tanto, que creyese no ser verdad...lo de haber sido manteado por personas de carne y hueso”.

María Ángeles Merino

Que seguirá comentando el capítulo, a la mayor brevedad. Iré a buscar la jaula, pobre don Quijote. Un saludo para Pedro y los paseantes.

miércoles, 25 de marzo de 2009

De sobra sabía mi padre que era una albarda




Ele Bergón dijo...
Querida Abejita.

No había leído la carta porque me entraba pereza hacerlo en la pantalla. La he sacado por impresora y me has dejado embrujada.¡Qué bien te ha salido!. Enhorabuena. Ya sabes lo que te vaticiné.


El Sanchico dice que está de acuerdo con “es gran bellaquería que tanta gente principal como aquí estamos se mate por causas tan livianas”. Y luego dicen que los adolescentes somos violentos y bla..bla..bla..pues anda que esta panda se las trae y todo por ná. Discutir que si es bacía o yelmo o albarda o jaez . De sobra sabía mi padre que era una albarda pero, " A río revuelto, ganancia de pescadores".


La verdas es que yo también a veces discuto con El Richi, La Vanesa ( no, no quiero hablar de ella), mi Churri, El Pelos y en fin los de la pandi y es por cosas tontas, pero ten enzarzas, te enzarzas, notas que te va el rollo y no siempre sale todo bien.


Tranquilos Troncos.El Sanchico y la Ele.

lunes, 23 de marzo de 2009

Energía piramidal

Por petición de la Abejita, que me llegó por parte de Ele Bergón, y me recordó la Arañita, el video que tanto gusta a Sor Austringiliana

domingo, 22 de marzo de 2009

Una venta con mucha leña



Esta vez hago el comentario, en forma epistolar, el barbero de la bacía escribe una carta, pidiendo ayuda, al barbero Maese Nicolás.

Discúlpeme, don Miguel, por inventarme esta carta y salirme un poco de su relato.

Carta de un barbero a otro barbero.

Señor Maese Nicolás, barbero de profesión:

Espero de vuestra merced, escuche mis cuitas y tenga en cuenta nuestro mismo gremio y oficio. Con toda verdad os digo que estoy en trance de convertirme en un loco, mucho más loco que ése que llamáis don Quijote. Posiblemente, ay, mis últimos días tengan, como escenario, a uno de esos terribles asilos para alienados, donde encadenan y amordazan a los pobres desgraciados que pierden el juicio.

Siguiendo mi camino, fui a dar a aquella endemoniada venta. Llevaba mi jumento a la caballeriza cuando me encontré ¡al ladrón de mi albarda! Reconocí al criado, o escudero o lo que sea, de cierto endemoniado que me enristró con el lanzón y me robó la bacía, aquel malaventurado día de lluvia en que perdí ambas cosas. Al reconocer mi albarda, arremetí contra él, reclamando mi propiedad y me encontré con sangre en la boca.

Me dirigí a aquellos señores y señoras, algunos muy principales, otros simples villanos, para preguntarles su opinión acerca de lo que porfiaba el extravagante caballero que llamaba yelmo de Mambrino a mi bacía , la misma que tantas barbas y tanta sangre ha visto.

Confiaba en el buen juicio de vuestra merced, mas me quedé con la boca abierta cuando escuché vuestro discurso en el que os declarabais barbero examinado, con más de veinte años de ejercicio y conocedor de todos los instrumentos barberiles. Asimismo relatabais vuestra mocedad soldadesca, no pudiendo tener dudas en lo que toca a yelmos, morriones y celadas. Creía estar soñando cuando manifestabais:” esta pieza… no es bacía de barbero… está tan lejos de serlo como está lejos lo blanco de lo negro”.Confirmaron lo que decíais un cura y dos caballeros a los que se dirigían con los nombres de Cardenio y Fernando, más los acompañantes de este último.

Aquel loco, atribuía las dudas a los encantamientos que continuamente ocurrían en aquel lugar, que en sus delirios, llamaba castillo y no venta. Menuda sarta de majaderías que desgranaba, que si un moro encantado, que si los secuaces, que si lo colgaron del brazo. ¡Ah! Y los encantamientos afectaban, únicamente, a los caballeros armados como tales, por lo que confiaba en el juicio de los presentes, libres de esa condición.

Aquel noble caballero, don Fernando, decidió someter a votación la solución de este caso. Para los que seguían la burla, era “todo esto materia de grandísima risa”. Para los que no estaban en ella: don Luis, los cuatro criados de don Luis, tres cuadrilleros y mi modesta persona…estábamos ante el mayor disparate del mundo.

Yo estaba desesperado, la bacía, ante mis ojos, se me había vuelto en yelmo de Mambrino, y tenía que soportar sus risas y palabritas al oído. Aquel don Fernando, después de tomar los votos de los que conocían a don Quijote, me informó de que mi albarda era jaez de caballo castizo. ¡Mi burro y yo sin saberlo! Me resigné, qué remedio, si me lo dice un señor tan alto… Dije aquello de “Allá van leyes donde van reyes”. No estaba borracho, ni siquiera había desayunado. ¡Cuántas risas! En esto, don Quijote sentenció:

“Aquí no hay más que hacer, sino que cada uno tome lo que es suyo, y a quien Dios se la dio, San Pedro se la bendiga.”

Me sentí muy aliviado cuando uno de los cuatro criados de aquel jovencito, don Luis, manifestó su disconformidad “con hombres de tanto entendimiento”, afirmando que no era bacía ni albarda. ¡Por fin hablaba la voz del sentido común!

Uno de los de la Santa Hermandad perdió la paciencia ante una pendencia tan absurda, obviando la alta condición social de algunos burlones enfadado declaró:”Tan albarda es como mi padre; y el que otra cosa ha dicho o dijere debe de estar hecho uva.”. Don Quijote no pudo soportar que le trataran de mentiroso y borracho y tras “un mentís, bellaco”, arremete con su lanzón, contra el cuadrillero. El golpe iba a ser tremendo, gracias a cielo puede dar de que se desvió, evitando caer muerto allí mismo. El arma se hizo pedazos y se oyeron voces pidiendo favor a la Santa Hermandad. El ventero, dada su condición asimismo de cuadrillero, los venteros suelen poseerla aunque hayan sido de manos ligeras, fue con presteza a buscar su varilla y su espada, para socorrer al compañero.

Vuestra merced ya conoce la confusión y la leña que reinó en la venta, a partir de ese momento.
Los cuatro criados rodearon a su joven señor, yo aproveché para atrapar mi albarda al mismo tiempo que el Sancho de mis pecados, don Quijote propinaba espadazos a los de la Santa, don Luis voceaba, Cardenio y don Fernando favorecían al loco, el cura daba voces, la ventera gritaba, las mujeres lloraban, se desmayaban…Yo aporreaba al ladrón de mi albarda que hacía lo propio conmigo, don Luis dio una puñada a un criado, el oidor empeñado en defender al muchacho, don Fernando pisoteando a un cuadrillero...

En medio de aquella batalla campal, nuestro loco Quijote recordó la discordia del campo de Agramante , donde cada uno peleaba por una causa diferente y nadie se entendía , trasladándola a nuestro caso por afinidad. Decidió que el oidor fuera el rey Agramante y el cura fuera el rey Sobrino. Añadió, muy cuerdamente, que “es gran bellaquería que tanta gente principal como aquí estamos se mate por causas tan livianas”.

Los cuadrilleros no sabían nada de orlandos furiosos ni de carlomagnos, ni entendían ni querían sosegarse. El ventero reclamaba un castigo para el loco que le alborotaba la venta. Por mi parte, no me quedaba más remedio que tomar sosiego, mi bacía-yelmo no vería ya peos de barba ni lanceta, mi asno no llevaría nunca tal albarda-yelmo.

Confío en que vuestra merced me conceda la gracia de contarme la verdad –verdad ¿Bacía o yelmo? ¡Albarda o jaez? Se preguntará su merced ¿es que todavía no la conoce? Aunque parezca mentira, me están entrando dudas…Vienen a buscarme, creo que son los guardianes del asilo de alienados.

Aquí termina la carta del sobrebarbero al barbero Nicolás. La presente nunca fue cursada, fue encontrada, muchos años después, en un cajón secreto.

Un abrazo Pedro, espero que te estés curado y que no hayas tomado los escaramujos , ésos de Fierabrás.

Un saludo a todos los visitantes.

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/

ABEJITA: qué buena perspectiva para el comentario, me gusta mucho y la creo muy acertada.De cada uno de los pasajes del Quijote sería posible hacer un contrarrelato. Es más, siempre nos quedamos con las ganas de saber más de ellos.
Merche Pallarés dijo también en http://laacequia.blogspot.com/

MERCHE: en efecto, estupenda. Cualquier día de estos aclararé lo de los escaramujos, que iba en clave. La gripe, no, que es bien cierta. Ay.

GRACIAS A PEDRO Y A MERCHE.

sábado, 21 de marzo de 2009

El cerezo de tu jardín ¿está en flor?


Felicidades a Luz

Hoy, 21 de marzo.

El cerezo de tu jardín está en flor.

El año pasado era Viernes Santo, el domingo siguiente sería la primera luna llena de la primavera. Este año es sábado y no es Semana Santa.La abejita revolotea ahora con otro brío, gracias Luz por tu ayuda.

Es el cumpleaños de mi amiga Luz que, en este momento, está paseando ¿por dónde?

Que sigas, por mucho tiempo, siendo la luz de todos los que te queremos.
EL TIEMPO ES CIRCULAR , PERO O COINCIDENTE, COMO TÚ DICES.


Un abrazo desde las orillas del Arlanzón.