Ayer hacía frío, saqué los guantes con brilli brilli de mi sobrina. El paseo de un día sí y otro también, los jardineros no daban abasto con tanta hoja otoñal. Recuerdo a un alumno, de hace muchos años, espantado de oírme hablar de la poesía de las hojas caídas. "¡Yo las odio! ¡Soy barrendero!" Te comprendo, acerté a decir.
Todo guarda dos caras, o tres o muchas más. Y de todo se puede encontrar el " esperpento", pensaba ayer mientras leía a Valle Inclán. Basta con colocarlo delante de un espejo de feria, como los de la calle del Gato. Algunas imágenes que nos ofrece la actualidad informativa llevan el esperpento incorporado, sin espejo. No es menos esoerpéntico el rey emérito en sus loas a Franco que su tatarabuela Isabel, la segunda, bebiendo un dedal de "marrasquino", emocionada por las palabras de Su Santidad o por la opresión del corsé. A saber por qué yo me quedé con ese texto, valleinclanesco, de libro de texto de mi lejano bachillerato. El marrasquino era un licor donde se bañaban las cerezas en lata, creo recordar. El Papa aquel conocía muy bien las andanzas de aquella reina "putana ma pia". Creo que eso último lo leí en un libro de historia "contada para escépticos" de Eslava Galán. Era El Ruedo Ibérico:
-Mira, dame un dedal de marrasquino. Se me barre la vista y creo que va a darme un vahido.
La Doña Pepita pasó del remilgarse compungido al remilgo consternado:
-¡No es de extrañar con tanta opresión del talle!
-¡Y la emoción oyendo leer aquellas expresiones cariñosísimas del Santo Padre
(El ruedo ibérico. La corte de los milagros, Ramón del Valle Inclán)
A lo que íbamos, por el Paseo de la Isla, frente a los arcos de Castilfalé, con mucho frío, guantes de color de rosa y un libro.
El autobús llegó lleno de universitarios, de negro y enormes mochilas. Un chaval me ofreció su asiento y no me hizo gracia, disimulé, no gracias. Todos tenemos nuestro lado asomado al espejo del esperpento. Mientras más viejos, más expuestos.
Ayer hacía mucho frío, qué gusto llegar a casa. La televisión mostraba también esperpentos, Valle Inclán hubiera sacado mucho partido de tamaños personajes: ayusos, koldos y cerdanes, jueces despeinados...
Sigo leyendo Luces de bohemia, para el Club de lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda Escudero. Y el sesudo estudio de la edición de Cátedra. Leo...El último Galdós se adelantó al esperpento, con su Tito Liviano, burgalés de Oña, por cierto. Esto me gusta, don Benito, mi debilidad.
Esperpentos.
María Ángeles Merino Moya
https://laacequia.blogspot.com/2025/11/el-estilo-al-servicio-de-la-comprension.html
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-ruedo-iberico-primera-serie-i-la-corte-de-los-milagros-876743/html/6cdfd8a0-cce6-457d-ac90-f9a10586f57e_2.html





2 comentarios:
Curiosamente, en todos los antros que visita Max Estrella debía hacer también mucho frío...
Frío y miseria, física y moral. Sin embargo, hay quien dice que se ha reído mucho.A mí me parece muy triste.Naturaca.
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