Mostrando entradas con la etiqueta El País. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El País. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2026

Nunca es demasiada la lectura. ¿O sí?

 

Nunca es demasiada la lectura. 

¿O sí?

Llueve.

Y aquí me pilláis con El viaje de mi padre de Julio Llamazares, Oxígeno de Marta Jiménez, La sala número 6 de Chéjov y los cincuenta años de El País. 

Llueve y viajo en el tiempo y en el espacio. ¿Qué más se puede pedir a unas hojas de papel?

El viaje de mi padre. La reconstruccion de la ruta de un soldado en la guerra civil. Y su hijo, el escritor, Julio Llamazares, buscando indicios  de lo que su padre contó y, sobre todo, de lo que no contó. ¡Qué frío aquel de Teruel! La comentaremos en el Club de lectura de La Acequia.

Oxigeno. Una intoxicación por monóxido de carbono donde la escritora  nos cuenta cómo te mueres sin morirte y cómo lo cuentas después. Calderas de gas peligrosas y caseros negligentes, sanitarios que salvan y una historia de amor. Muy de ahora y muy bien escrita. 

La sala número 6. La sala infecta de los locos, en un hospital ruso todavía zarista, con un médico al que dan por loco, sólo por hablar con un loco. ¿.A quién se le ocurre buscar una conversación inteligente? Un trasunto del mismo Chejov, médico y autor de los cuentos más geniales. 

Cincuenta aniversario de El País. Los cincuenta últimos años, vistos desde el periódico que sigo leyendo los domingos. 

Aquella primera página, que yo no leí, citaba un pueblo que conocería tres años después. Fueron doce años de mi vida, en Legazpia, donde viví, trabajé y conocí muy buena gente que todavía encuentro en redes sociales. Si, los ochenta fueron duros. En mayo de 1976 no conocía ni el nombre. 

En 1991 fui a otro del que tampoco conocía el nombre. La vida que te trae y te lleva. 


https://www.facebook.com/share/p/1HFC3TzKrW/

¿Es demasiado?

Llueve, leo.

¿Qué otra cosa mejor que hacer?

Mi madre me pide un café con leche, se lo toma, a los pocos minutos me pide otro, ya no se acuerda, a por otro. 

Llueve, leo. 

"Claro, cómo tú no tienes otra cosa qué hacer...".

María Ángeles Merino Moya

Foto de la portada de El País tomada de Sergio del Molino, https://www.facebook.com/share/p/1HFC3TzKrW/

lunes, 9 de febrero de 2026

Soledades y claros del bosque.





Me pareció ver a una amiga de lecturas, desde Barrantes, en la pequeña cuesta que sube a Santa Águeda, hacia un pequeño ultramarinos que abre los domingos y es amigo de los peregrinos. Subí, me asomé al interior de la tienda, a la cola de los "olvidos". No estaba allí, en otro momento hablaré con ella de los Claros del bosque, de la Zambrano

Seguí por la calle de Santa Águeda, camino de Santiago al revés, que santos aquí, en Burgos, no nos faltan. Abria el suplemento dominical, hablaba con Rosa Montero, a través del artículo: "Sobre las soledades". Sí, Rosa, convivir con la soledad, un aprendizaje esencial, muchos no dominan la vital asignatura, conocemos a "demasiadas personas estupendas atrapadas en esa mutilación existencial que es el miedo a estar solas". 

Viene de la niñez. Maria Ángeles nunca fue de mucha calle, ni de muchas amigas, amigos menos, qué brutos los chavales de mi tiempo.   Mejor buscar un rinconcito para los  libros, las muñecas y los cuentos. Jugaba, me hacía compañía. 

Y ahora juego con este aparatejo, engancha, más de lo que quisiera, luego dicen de los niños. Paseo sola y leo, andando, no importa. Cuidado con las piedras del camino, dicen que, por aquí mismo, el Cid hizo jurar al rey Alfonso si fue o consintió en la muerte de su hermano. Buena literatura, excelentes cuentos para mayores, por qué necesitamos que nos cuenten, buena pregunta. 

Buen camino, va algún peregrino y gente a misa a la iglesia de Santa Águeda, hace poco fue su día, recuerdo los hermosos cantos nocturnos de una noche del 4 al 5, coros en la calle, en el  valle guipuzcoano donde viví mis veintitantos y mis treinta y pocos, con ruido de bastones despertando a la tierra, llamando a la primavera. Recuerdos encadenan recuerdos. 

La memoria, buena compañera también. Esta tarde, pienso, correré por los claros del bosque, voy muy lenta, cuesta. 

Acelero el paso, me esperan. A ratos,  disfrutamos del soliloquio con nuestro yo. Nuestro mejor amigo, el que lo sabe todo de ti o cree que lo sabe, también distorsiona, enmascara, borra, cuidado. La conciencia, ahí dentro vive el pensamiento, el que corre "por los claros del bosque", "en instantes como centellas de un incendio lejano". 

Leo:

"Y así se corre por los claros del bosque...abriéndose así un claro en la continuidad del pensamiento que se escucha: la palabra perdida que nunca volverá, el sentido de un pensamiento que partió..."

"Y de lo que llega, falta lo que iba a llegar, y de eso que llegó, lo que sin poderlo evitar se pierde."

"Y de lo que apenas entrevisto o presentido va a esconderse sin que se sepa donde, ni si alguna vez volverá ese surco apenas abierto en el aire, ese temblor de algunas hojas, la flecha inapercibida que deja, sin embargo la huella de su verdad en la herida que abre, la sombra del animal que huye, ciervo también él herido, la llaga que de todo ello queda en el claro del bosque. Y el silencio..."

¿El ser de las cosas? "La pregunta clásica que abre el filosofar."

"¿Adónde te escondiste?...". 

¿Un ciervo herido? Salto, como con un resorte, a otro libro que guardo en la estantería desde 1978. San Juan de la Cruz, en la colección Austral, Obras escogidas.

"¿Adónde te escondiste, 

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido,

salí tras ti clamando, y ya eras ido..."

(Cántico espiritual. Canciones entre el Alma y el Esposo. San Juan de la Cruz)

María Zambrano "tras el maestro que nunca se le dio a ver: el Único, el que pide ser seguido y luego se esconde detrás de la claridad..."

¿Qué busca la filósofa María Zambrano?

"Y al perderse en esa búsqueda, puede darsele el que descubra algún secreto lugar en la hondonada,que recoja el amor herido, herido siempre, cuando va a recogerse."

¿La Conciencia? ¿El ser de las cosas? ¿Dios? ¿El Amor? Filosofía, Mística y Poesía. Así es. O así me parece, María Zambrano.

Ya veis, yo, buscando claros en un bosque filosófico.

San Juan de la Cruz, una fuente donde bebió esta gran filósofa, poeta y amiga de los místicos. El ciervo huía, Maria herida.

¿Era Dios lo que buscaba María en los intermitentes claros del bosque?

El sol entra en mi habitación, después de tanta lluvia.

Ya veis, las soledades de un domingo. Oigo una voz: ¿Me llevas a la cama? Mi madre se aburre con la televisión, no entiende, me dice. ¿Quién entiende algo?

Mañana vuelvo a la calle Santa Águeda, a ver si encuentro a mi amiga lectora y charlamos en torno a Claros del bosque de María Zambrano, entre las dos mejoraremos nuestras entendederas filosóficas. 

Es la lectura de febrero, en el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda.

María Ángeles Merino Moya

Claros del bosque, María Zambrano, Alianza Editorial, páginas 34 y 35)





viernes, 8 de agosto de 2025

Hace seis años con "La España vacía".


Hace seis años, leía La España vacía de Sergio del Molino,. El verano iba pasando, como ahora. De este autor, mejor leer la novela Los alemanes , en torno a los "alemanes" de Camerún,  o el artículo televisivo del domingo en El País. "La España vacía" no descubre gran cosa a una de Burgos, tuvo mucho éxito, sus méritos tendrá. 

Ahí estaba yo, con un café y un libro que saqué de la biblioteca Cervantes de Fuentecillas, en un lugar céntrico más vacío que de costumbre, entre el Paseo de la Audencia y la calle Martínez del Campo, enfilando lo que yo llamo "la milla eclesiástica". 


El verano va pasando, la vida va pasando. Luego levanto a mamá.

Ya veis, seis años y me lo recuerda el Facebook, una máquina. 

María Ángeles Merino

https://aranitacampena.blogspot.com/search/label/Sergio%20del%20Molino

martes, 19 de marzo de 2024

"Detritus de odio ibérico" ("Tirad de la cadena")



Tomado de mi otro blog : "El blog de Sor Austringiliana"

El domingo, 17 de marzo, el escritor Manuel Vicent se expresaba así en su columna del suplemento dominical de "El País". El título "Tirad de la cadena":

"Al final de cada sesión de control al Gobierno en la que algunos diputados de uno y otro bando sacan lo peor que llevan dentro, como sucede en las letrinas, debería haber un ujier encargado de tirar de la cadena. El espectador echa de menos que suene una cisterna que se lleve hacia la alcantarilla este detritus de odio ibérico que les sale del alma a algunos padres de la patria..."

Sacan lo peor y esto ya huele bastante mal. "Detritus" y "odio ibérico", qué entrada más ajustada la de Vicent, también nos recuerda que no todos los políticos son así y el riesgo que corremos. 

Reflexionó sobre lo que he leído, abro el Episodio Nacional 23 de Galdós, "De Oñate a la Granja" u encuentro la respuesta que daban a esto los  románticos: batirse en duelo con pistolas, como hizo el célebre Mendizábal con su oponente Istúriz. Leo: 

"Para que el romanticismo, ya bien manifiesto en la Guerra civil, se extendiese a todos los órdenes, como un contagio epidémico, hasta los Ministros Presidentes iban al terreno, pistola en mano, con ánimo caballeresco, para castigar los desmanes de la oposición. En los campos del Norte, la cuestión dinástica se sometía al juicio de Dios. Los políticos, ciegos, medio locos ya, no pudiendo entenderse con la palabra que de todas las bocas afluía sin tasa, apelaban a la pólvora..." (De Oñate a la Granja) 

Unos disparos sin intención de herir y el honor recuperado, así se saldó aquel duelo. En otros, hubo heridos y muertos. En fin, no me parece solución la romántica, que nadie me malinterprete, pero es que ahora...

Aplaudo a Manuel Vicent. Tirar de la cadena, ahora no hay cadena siquiera. 

Ya ve, Sor Austringiliana, a ver si los románticos van a ser más civilizados que nosotros.  

María Ángeles Merino

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-onate-a-la-granja--0/html/

lunes, 3 de septiembre de 2018

"No tengo por qué huir, yo no he hecho nada".



Ayer leía "El País" y me encontré con la triste historia familiar que tantas veces me contó mi madre, la que nos contó aquí en el blog, para la lectura colectiva de "La Acequia", en un ficticio diálogo con Chaves Nogales, el autor de A sangre y fuego. Sigue contándola, a sus casi noventa y cinco años, y le ha sorprendido verla escrita en un periódico.

El artículo se titula "El anhelado ascenso del teniente coronel Moya". Habla de la petición de un militar retirado de 85 años, héroe de la guerra de Ifni e hijo de un teniente fusilado por Franco. Su nombre: Antonio Moya Muñoz. ¡Uno de los cuatro hijos de Francisco Moya Escribano, el tío de mi madre, el fusilado en Málaga! 

Sorprendida leo:

"Moya es huérfano de un teniente que combatió en la guerra de África. El 17 de julio de 1936, su padre tomó el barco melillero para incorporarse a su nuevo destino en Valladolid. La sublevación le pilló en mitad de trayecto y, al llegar a Málaga, se puso a las órdenes de la autoridad militar. Cuando las tropas nacionales entraron en la ciudad, en 1937, su hermano le ofreció escapar a Almería, aún en manos republicanas. "No tengo por qué huir, yo no he hecho nada", le contestó. Franco no lo consideró así y lo mandó fusilar. Dejó viuda y cuatro hijos. Uno de ellos, entonces de cuatro años, acabó siendo militar."




Vuelvo al diálogo que mantuve con mi madre, en marzo de 2017: 

-Veinte días antes de comenzar la guerra, salimos de Antequera. Un día o dos antes de que nos fuéramos, nos visitó mi tío, Francisco Moya Escribano, que era militar y que, muy poco después, sería fusilado por los nacionales, en Málaga. Recuerdo sus palabras: "Antonio, si te vas a marchar, vete mañana mejor que pasado, porque se va a armar una muy gorda, no me preguntes más".

-Por último, mamá, tengo curiosidad en saber cuándo se enteró mi abuelo de la muerte de su hermano, Francisco Moya Escribano, militar fusilado en Málaga.

-Eso fue muy triste porque no lo supo hasta el fin de la guerra y lo habían matado al principio. Durante los tres años tuvo comunicación con su madre, que estaba en Córdoba, pero la abuela Ángeles no nos dijo nada de la muerte de su hijo Paco. Tu abuelo estuvo tres meses neurasténico, no pudo trabajar ni dar clase en ese tiempo. Las guerras son terribles. Son a sangre y fuego como ese libro tuyo.

Son a sangre y fuego. 



No cabe duda, mi madre es una buena cronista.

Un abrazo desde aquí para el teniente coronel Antonio Moya Muñoz de: 

María Ángeles Merino Moya, hija de María Ángeles Moya García, hija a su vez de Antonio Moya Escribano, el hermano que le ofreció escapar a Almería, aún en manos republicanas. 

https://elpais.com/politica/2018/08/26/actualidad/1535312751_298637.html

http://aranitacampena.blogspot.com/2017/03/mi-madre-dialoga-con-sangre-y-fuego.html

http://aranitacampena.blogspot.com/2017/03/mi-madre-dialoga-con-sangre-y-fuego-2.html

http://aranitacampena.blogspot.com/2017/03/mi-madre-dialoga-con-sangre-y-fuego-3.html

jueves, 10 de enero de 2013

¡Ah, pues si leen esas!


Comentario en torno a la novela "La busca", de Pío Baroja. Esta entrada pertenece a la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

Polvo o lodo según la estación, "vida africana, de aduar". Así son las orillas del Manzanares en mil novecientos y poco.


Madrid, Puente de Toledo.

Manuel ya no puede trabajar en la pensión de doña Casiana, ha cometido la imprudencia de pelearse con el huésped comisionista, aquel que tanto le chinchaba. Su madre, la criada Petra, le acompaña a un nuevo trabajo: vivirá con su tío, un  zapatero "regenerador" de calzado viejo. Reciclaje diríamos hoy, en aquellos tiempos todo era un intento de "regeneración":

"...el zapatero  discurseó un poco a cerca del porvenir de España y de los motivos de nuestro atraso, conversación agradable para la mayoría de los españoles que nos sentimos regeneradores"

Con  chichones en la cabeza y tras descuartizar una montaña de zapatos viejos, acompaño a Manuel, con su primo  Vidal, por las "rondas miserables" del sur de  Madrid. Allí va a conocer al Bizco y los "Piratas", compañías nada recomendables.
 
Me doy de bruces con unas líneas especialmente duras, cuyas protagonistas son apenas unas niñas. El Bizco se nos hace odioso.

"Unas cuantas chiquillas de diez a catorce años charlaban en grupo. El Bizco y Vidal y los demás las persiguieron por el patio. Corrían las chicas medio desnudas, insultándoles y chillando. El Bizco contó que había forzado algunas de aquellas muchachitas
-Son todas puchereras, como las de la calle de Ceres -dijo uno de los piratas.
-¿Hacen pucheros? -preguntó Manuel.
-Sí; buenos pucheros.
-Pues ¿por qué son puchereras?
-Pu... lo demás -añadió el chico haciendo un corte de mangas.
-Que son zorras -tartamudeó el Bizco-. Pareces tonto.
Manuel contemplo al Bizco con desprecio, y preguntó a su primo:
-¿Pero esas chicas?
-Ellas y sus madres -repuso Vida] con filosofía-. Casi todas las que viven aquí."


Me quedo con la mirada de desprecio de Manuel. Y con la respuesta filosófica del primo Vidal.

 El ritmo de lectura que impone Baroja es muy rápido, se suceden personas y ambientes fundidos en un mismo conglomerado mísero y cochambroso. Hombres y mujeres en su lucha por la vida, aunque algunos abandonen la batalla y se limiten a "dormir como aletargados"

Aguas pestilentes, " un montón de trastos inservibles, cubierto de chapas de cinc...telas puercas y tablas carcomidas, escombros, ladrillos, tejas y cestos: un revoltijo de mil diablos."

Respiro aliviada, algunos trozos de galería, en la Corrala, se salvan del caótico amasijo:

"Aquí se advertía cierta limpieza y curiosidad: la pared blanqueada, una jaula, algunas flores en pucheretes de barro...un banco de carpintero, la caja de herramientas, denunciaban al hombre laborioso, que trabajaba en las horas libres"



A pesar de estos oasis, estoy agotada, literariamente hablando. Así que cierro el libro y me dedico al googleo, a ver qué dicen por ahí de la singular manera de escribir que tiene nuestro don Pío; al cual voy tomando cariño, a pesar de su fama de misógino.

"todos leen a Baroja"

 Misógino, misoginia...me viene a la memoria una anécdota bien conocida acerca de Miguel Delibes, cómo no, Pío Baroja y las mujeres lectoras.  El periodista Juan Cruz lo escribe así en "El País":

"Contaba Miguel Delibes que cuando tuvo su primer éxito editorial con La sombra del ciprés es alargada se fue a ver a su maestro Pío Baroja. Y cuando estuvo frente al ilustre misógino (y misántropo) le explicó los números de su triunfo:-Maestro, ya he vendido 3.000 ejemplares.-Esa es una cantidad muy importante, le respondió Baroja, que a continuación inquirió: ¿Y cómo es posible, cómo ha vendido usted tanto?-Bueno, me han dicho que ahora leen mucho las mujeres. -¡Ah, pues si leen esas...!"

 -Sí, don Pío. Ahora "esas" leemos e incluso  algunas de "esas", profesoras universitarias, han rastreado su obra para despojarle a usted del sambenito. Como la profesora Asunción Rivas que afirma:

"Ha sido un error proverbial tachar a Baroja de misógino" 
 
“El problema, quizás, es que la observa con objetividad y no duda en describir su situación como realmente la ve”

"...un arquetipo embrutecido, dependiente y dominado por la religión"

Hay en otras novelas de Baroja otro tipo de mujer libre y culta, como la Lulú de "El árbol de la ciencia". “Pero...con dos rasgos femeninos fundamentales –la necesidad del amor y el deseo de ser madres- que las caracteriza frente a los hombres y las hace vulnerables”-

¿Y en "La busca"? Como muestra, puede servir este botón:

"Las mujeres de la casa, por lo general, trabajaban más que los hombres, y reñían constantemente. De treinta años para arriba tenían todas el mismo carácter y casi el mismo tipo: negras, desmelenadas, iracundas; gritaban y se desesperaban por cualquier cosa"

Mujeres trabajadoras, pobres y desesperadas. Así era la realidad, no había misoginia en ello. Como la pobre Salomé y el bellaco de su marido.
"Por un espíritu de humildad o de esclavitud, unido a un natural independiente y bravío, la Salomé adoraba a su hombre, y se engañaba a sí misma, para considerarlo como tremendo y bragado, munque era cobarde y gandul. El bellaco se había dado cuenta clara de la cosa, y cuando le parecía bien, con ceño terrible aparecía en la casa y exigía los cuartos que la Salomé ganaba cosiendo a máquina, a cinco céntimos las dos varas. Ella daba sin pena el producto de su penoso trabajo, y muchas veces el truhán no se contentaba con sacarle el dinero, sino que la zurraba además."
 
Volvamos al "¡Ah, pues si leen esas!".  Podemos cerrar con estas palabras de Juan Cruz, en "Él País":

"La respuesta de don Pío esconde toda una manera de ver la irrupción de las mujeres en el universo en el que él no veía, entonces, sino pantalones de dril. Lo cierto es que antes y después las mujeres han sido tan buenas o tan malas lectoras como los hombres, pero los hombres han sido más o menos como don Pío en todas las épocas y también ahora mismo. "



Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Las palabras directamente extraídas del texto se corresponden con el enlace:
http://www.escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/contenidos/biblioteca/esociales/PioBaroja-LaluchaporlavidaI_Labusca_.pdf

lunes, 18 de julio de 2011

18 de julio, un buen día para recordar la trilogía de Óscar Esquivias.

La trilogía de Esquivias en una pequeña biblioteca escolar.
Hoy 18 de julio de 2011 se cumplen 75 años del comienzo de la guerra civil española. El "Diario de Burgos" del día 17, recuerda que "Burgos se adelantó a la guerra".  También incluye un artículo acerca de la novela de Óscar Esquivias "Inquietud en el Paraíso", que comienza recordándonos su escena final: 

"... Cabanellas, Dávila y Mola fuman entre silencios y comentarios triviales en el balcón del palacio de Capitanía, con la bóveda celeste nítida, preñada de astros. De cuando en cuando atraviesa el firmamento una estrella fugaz. Es la calurosa noche del 21 de julio de 1936 y los tres generales sublevados disfrutan de una ciudad en calma. «Señores, ¡esto es el paraíso!», exclama Cabanellas tras un largo silencio..."
R.P. Barredo / H. Jiménez
"Palacio de Capitanía" de Burgos, la que fue "VI Comandancia", lugar histórico.

Pienso que es un buen momento para recordar nuestra lectura colectiva de "La acequia", la que hicimos en torno a la trilogía de Esquivias: "Inquietud en el paraíso", "La ciudad del Gran Rey" y "Viene la noche".

Empezamos por "Inquietud en el Paraíso". En la  entrada correspondiente al  día 18 de enero de 2011, titulada "Una locura más peligrosa que la de don Cosme", leo parte de mi comentario:

“Cae la noche, una noche muy larga, en la VI Comandancia. Los militares golpistas, allí reunidos, conocen la aventura, mucho más loca que la de don Cosme Herrera, en que Mola y otros van a embarcarles.
De momento, van a probar al general Batet, a ver cómo reacciona ante una “supuesta situación de incomunicación absoluta con Madrid y Pamplona”. ..Todos saben que es una farsa. Todos, excepto Batet y su asistente , leales a la República.
… Batet permanece callado y se asoma a un balcón. Se siente rodeado de “fieras”, mira las calles, están tranquilas. Fuma el pitillo que le ofrece el pérfido González de Lara. Todos están en silencio, sumidos en sus pensamientos.
El capitán Paisán se asoma a otro balcón. Lo normal: … cuarteles, iglesias, más cuarteles.
Se imagina la tensión que se respirará allá, en las salas de banderas, con oficiales y jefes esperando la orden de sublevarse. Un estampido, una bocina, algún disparo aislado…poca cosa.

Batet se siente como la polilla que el capitán acaba de atrapar y tirar por el balcón..."
"Antiguo despacho del Comandante Militar", en el Palacio de la foto anterior, testigo de la Historia.

Actual facultad de Teología de Burgos, la cual albergaba, en 1936, el Seminario Mayor San Jerónimo.
En mi entrada del 4 de febrero de 2011, titulada : "Rodrigo Gorostiza descubre la locura de unos jóvenes que se apuntan a una sangrienta excursión", en mi comentario, leo:

(El seminarista Rodrigo Gorostiza dice )
“Creo que soy el único burgalés que durmió de un tirón aquella noche de julio de 1936. Amanecí ignorante de la convulsión que había sufrido mi ciudad y toda España.

Abro la ventana de mi cuarto y veo una larga cola de muchachos que sale del Seminario…

 …Me dice que estamos en guerra. Al parecer, nos hemos levantado en armas y ya no hay república. ¿Nos hemos levantado? … Me asegura que el día de Santiago el general Sanjurjo entrará en Madrid, como el apóstol, en un caballo blanco, para ser nombrado jefe del Estado.

Los mocetones son requetés navarros, van a partir hacia Somosierra para enfrentarse a los republicanos… con las mismas boinas rojas y “detentes” de sus padres y abuelos..
Abajo está el banderín de enganche, para los voluntarios de esta provincia…
Oigo la voz engolada de don Cosme, me dice que si quiero desayunar, he llegado tarde. A no ser que me aliste, entonces me darán un fusil y una tableta de chocolate Suchar. El padre no está nada contento con esta vuelta a las decimonónicas guerras carlistas.

Me pide que le acompañe, hemos de visitar a un héroe muerto...

En el depósito de cadáveres velan unos milicianos albiñanistas… han pasado la noche de pueblo en pueblo, apoyando la sublevación. No han dudado en descerrajar un tiro en la frente a concejales del Frente Popular. Se han sentido todopoderosos, sembrando el pánico, destruyendo, siendo aclamados…

…Y ahí están velando a un compañero de veinte años, caído de manera absurda… el primer mártir…”



Escalera Dorada de la Catedral de Burgos. Por ella, en llamas, pasan los personajes de "La ciudad del Gran Rey".

En el segundo libro "La ciudad del Gran Rey", tras el triunfo del golpe de estado en Burgos, perseguidos, algunos de los personajes del primer libro sueñan un lugar mejor y  encuentran  una gran pesadilla.

 Leo  la entrada del día 25 de febrero de 2011, titulada: "Son “intrusos”,  unos repugnantes “vivos”, “sacos de mierda ambulante”, con el ombligo intacto":

"¿Burgos? Sí, pero no. Las mismas calles, los mismos edificios, las mismas esculturas…Mas las calles viajan como si flotaran sobre un lago, los caminos de ida no sirven para la vuelta, las esculturas toman vida y sopa, las dimensiones se estiran, se estiran y la perspectiva es la de una hormiga...

En este remedo de la Cabeza de Castilla, no faltan la persecución y la muerte. Toda la expedición corre grave peligro. Son “intrusos”, unos repugnantes “vivos”, “sacos de mierda ambulante”, con el ombligo intacto. Eso sí, si son asesinados no será por odios personales ni políticos…"

Este no es Aurelio
Vista aérea de la Cárcel de Burgos

En el tercer libro, "Viene la noche", los personajes, otros distintos, viven en el invierno 2006-2007, en un barrio de Madrid.  La guerra civil está lejos, pero su fantasma aparece en forma de carta. La recibe el protagonista, el jubilado Benjamín Tobes, cuyo hermano, el sacerdote Aurelio, acaba de morir,en su Burgos natal. Leo el comentario, en esta entrada del 21 de mayo de 2011, titulada "HISTORIA, JUSTICIA, AMOR Y PERDÓN":

 (Benjamín) "Muy nervioso, extrae un carta manuscrita y una fotocopia de un documento antiguo. Escribe una desconocida Felisa Hurtado. Le cuenta que supo de la muerte de su hermano Aurelio… Aurelio fue párroco de su pueblo Y , al enterarse de su fallecimiento, se le removieron muchos sentimientos.
…El padre de Felisa se llamaba Jacinto Hurtado y murió tuberculoso, en el penal de Burgos, cuando cumplía cadena perpetua. El destino de este hombre estuvo en manos de su "señor hermano". Le adjunta la fotocopia de un documento rescatado de los archivos de la Audiencia de Burgos y publicado, hace poco, en un libro de HISTORIA…
Benjamín grita, qué me cuenta esta "tipa"...La fotocopia es un documento escrito a máquina, con la firma legible de Aurelio Tobes, al pie. Es un informe redactado a petición del Tribunal de Responsabilidades Políticas, sobre la actitud de los vecinos, antes del 18 de julio de 1936…
El cura párroco informa de que el panadero Jacinto no iba a la iglesia y presumía de ello. Suscrito "a la mala prensa", sostenía que los apóstoles eran comunistas, que Jesucristo no fue Hijo de Dios, tuvo hermanos e hijos y no resucitó. Y, para más inri, era partidario de vender los bienes del clero, un Mendizábal en ciernes.
En parecidos términos informa de otros vecinos...
Benjamín agita el papel, ¡insinúa que a su padre le "enchironaron" por culpa de su hermano! Hace falta ser mala persona para enviar esto, dice…"

Después de este repaso a lo escrito , deseo poner aquí: UNA GUERRA CIVIL NUNCA MÁS. ¡NUNCA MÁS UN 18 DE JULIO INCIVIL!

Ya sé que el tema clave de estas novelas no es la guerra civil, que Esquivias no se propuso hacer una novela histórica e incluso tuvo en mente  ambientarlas en las decimonónicas guerras carlistas. Sin embargo, y aunque sean ficción, nos ofrecen una extraordinaria reflexión sobre nuestra historia reciente. Aparte de estar magistralmente escritas...

Dejo para otro momento mi reflexión personal sobre el tema clave: Paraíso, Purgatorio e Infierno, etapas que vivimos en nuestra  terrenal vida humana.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos invita, con gran acierto, a leer la trilogía ahora que se conmemora el 75 triste aniversario del golpe de Estado del 18 de julio de 1836."


lunes, 29 de noviembre de 2010

"Sólo me tomé un café solo " o "Solo me tomé un café solo"


¿Está solo el de la foto? ¿O el único solo es el café?

Reconozco que me quedé algo perpleja cuando leí, el día 6 de noviembre, el artículo de "El país" titulado "Limpia, fija... y jubila letras y acentos"
Leo: "la nueva Ortografía indica que "se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos". Eso sí, no se "condena" su uso si alguien utiliza la tilde" . Menos mal, no me condenan si le pongo tilde a sólo, como tengo costumbre, cuando es adverbio y no adjetivo. Hasta aquí bien, pero sigo y encuentro lo siguiente:

"Un guion puede tener un goya, pero no una tilde. De los 450 millones de hablantes del español, unos pronuncian como diptongo lo que para otros funciona como hiato, por eso la RAE permitía la escritura con tilde a "aquellas personas que percibieran la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, se pronuncien como se pronuncien, deben escribirse siempre sin tilde."

¿Guion? ¿Sion? ¿Truhan? ¿Qué hispanohablantes perciben esas palabras como monosílabos? ¿Qué hispanoblantes pronuncian esas palabras en un solo golpe de voz?

Menos mal que hoy, 29 de noviembre, leo en el mismo periódico el artículo titulado:

"Las academias del español acuerdan en la ciudad mexicana de Guadalajara mantener la ortografía con nuevas recomendaciones de uso." Así que "todo sigue igual con respecto a la ortografía del español, y esto lo han acordado por unanimidad las 22 academias del español reunidas en la FIL de Guadalajara. Los académicos han llegado a la conclusión de que no quieren imponer nada, ninguna novedad en la nueva ortografía razonada del español. Lo que quieren es hacer propuestas."

jueves, 18 de febrero de 2010

"En estremo se holgaron el duque y la duquesa de ver cuán bien iba respondiendo a su intención don Quijote..."



Cuando se abra el telón ante el joven público aparecerá un gigantesco guiñol con títeres de hasta siete metros de alto.

Don Quijote reacciona tal y como los duques esperan. En extremo, se huelgan los duques; como niños que se regocijan tirando del hilo que mueve al títere. El títere puede acabar machacado…

Comentario al capítulo 2, 37 del Quijote, publicado en "La acequia":

Donde se prosigue la famosa aventura de la dueña Dolorida

Saludo a vuestras mercedes. Soy el mayordomo de los señores duques, aquel que hizo de Merlín ¿recuerdan? El capítulo anterior terminó con una comitiva negra y triste, tocando melancólicos instrumentos. Tras ella venía Trifaldín, el escudero de la condesa Trifaldi, el cual expone los deseos de su señora. Elegí a Trifaldín entre los numerosos criados con que cuenta este palacio ducal. Buena memoria, pronuncia bien un discurso, mantiene el semblante grave y no estalla de risa. Creo que, en su mocedad, sirvió de cómico en una compañía ambulante; aunque no lo reconoce, dada la mala reputación que conlleva haber trabajado en la farándula. No es el único…

Tras oírlo, Don Quijote está radiante: la condesa Trifaldi, también llamada Dueña Dolorida, viene a pie y en ayunas, nada menos que desde el lejanísimo Candaya. Solicita audiencia con nuestro caballero, ha de exponer sus cuitas y recibir la pertinente ayuda de su fortísimo brazo. Que pase, que pase la cuitada.

Y clama por la presencia de aquel “grave eclesiástico”, el que demostró tanta ojeriza a los caballeros andantes, para que vea si son necesarios en el mundo. Menudo rapapolvo le echó, yo lo vi…las cortinas son mis aliados.

Don Quijote reacciona tal y como los duques esperan. En extremo, se huelgan los duques; como niños que se regocijan tirando del hilo que mueve al títere. El títere puede acabar machacado…

Tras lo de Trifaldín, he de esconderme para vestirme de Dueña Dolorida. Me pongo rápidamente los monjiles ropajes, la triple falda y la toca blanca. Mas, antes de incorporarme a la comitiva, tengo tiempo de escuchar, escondido tras un frondoso arbusto, los razonamientos del escudero con los duques. Cuando no hay cortinas, me sirvo de la vegetación.

Sancho va a su avío. Tiene muy mala opinión de las dueñas y podría ser que la cuitada dueña estorbara su ansiado gobierno insular. Y el gran mentecato se pone a hablarnos de un boticario toledano, el cual hablaba como un jilguero. ¿Piaba, hablaba “polido” o era un correveidile? El escudero le oyó decir un día que “donde interviniesen dueñas no podía suceder cosa buena”. Y si todas son enfadosas e impertinentes... ¿cómo serán las que, además, están doloridas? ¡No habrá quién las soporte!

El escudero es algo malicioso. Llama a la condesa Tres Faldas o Tres Colas para dejar caer eso de que “en mi tierra faldas y colas, colas y faldas, todo es uno”.

Don Quijote le manda callar, la de las “lueñes tierras” no es de esas del boticario toledano. Le explica que, al ser condesa, tiene dueñas “señorísimas” que a su vez son servidas por dueñas. Y estas dueñas menores serán servidas por otras inferiores y, así, se establecerá una jerarquía dueñil.

Parece que viene alguien. ¡Es doña Rodríguez! Está furiosa. Me dice:

¡Alto ahí! Cállese, que no voy a permitir que cuente lo mío un mayordomo farandulero. Estoy presente cuando ese majagranzas de escudero habla mal de las de mi condición, incluso da a entender que somos de costumbres lujuriosas, que si colas y faldas…Procuro tener control sobre mí misma y, con mucha serenidad, le indico que hay dueñas, por aquí, que pudieran ser condesas si la fortuna hubiera querido…mas no quiso. Defiendo a mis compañeras dueñas, que nadie diga mal de ellas. Y si son doncellas y antiguas, merecen más respeto; aunque yo no sea de esa condición, que mi doncellez queda ya muy lejos. Cuando reinaba nuestro augusto emperador Carolo , en nombre de su augusta madre, doña Juana.

“Quien a nosotros trasquiló, las tijeras le quedan en la mano”, sentencio. Y este escudero, tan amigo de refranes, lo agarra para manifestar que hay mucho que trasquilar en las dueñas y mejor es no menar ese arroz, aunque se pegue. ¡Cómo encaja refranes el villano!

Le respondo que los escuderos siempre son enemigos nuestros. Son los “duendes de las antesalas “que suelen estar ociosos y se dedican a enterrar nuestra fama. A galeras les mandaba yo, que aunque les moleste, tenemos nuestro sitio en el mundo, aunque no muy confortable.” No hay virtud que no se encierre en una dueña”, puedo demostrarlo.

Mi señora, la duquesa, sale en mi defensa. Reconoce que tengo mucha razón, pero me dice que conviene esperar, antes de defenderme a mí misma y a mis compañeras. Ya veo que limpiar la mala fama de las dueñas, aunque sea ante el desconocido boticario y el escudero gobernador, no es prioritario para esta altísima señora. Lo que corresponde al momento actual, es reírse a costa de este resucitado caballero andante, como recién salido de sus librotes caballerescos. Dejemos a la criatura con sus juguetes…

Sancho replica que ahora, con sus humos de gobernador, las dueñas le importan un cabrahígo. Eso es cosa de escuderos. Hasta aquí, mi participación en este capítulo, así que me voy. Quédense con Dios.

La dueña Rodríguez desaparece y yo he de vestirme rápidamente, que suenan los pífaros y los tambores. La dueña Dolorida va a entrar y soy imprescindible.

Mientras lucho con las tres faldas y la toca, oigo hablar a los duques. La señora pregunta al señor si han de recibirla, puesto que es condesa y principal. Sancho da su opinión, que nadie le ha solicitado: hay que recibirla como condesa, que no como dueña.

Don Quijote, irritado, le pregunta quién le mete en esto, a lo que Sancho contesta que lo hace por cortesía, la misma que aprendió en su compañía.

El duque da la razón al rústico y opina que , al ver a la condesa, tantearán la cortesía que se le debe.

Suenan los tambores y pífaros, me ajusto la toca y me incorporo a la comitiva.

Un abrazo de María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dijo en este blog:

"¡Veo que también el pobre mayordomo se las tiene tiesas con dueña Rodríguez! Mujer de armas tomar, sin duda."

También dijo en "La acequia":

"Abejita de la Vega publica su comentario en única entrada: bueno, ella no, que sigue el mayordomo de los duques, quien también se las tiene tiesas con la dueña Rodríguez. Finalmente, publica la carta del Sanchico -gracias, como siempre, a Ele Bergón- que cuenta alborozado cómo ha llegado la carta que su padre dirigió a su madre, Teresa. El muchacho, que es muy listo, nos da palique con Nabokov y todo.."


Pedro: Doña Rodríguez defiende al colectivo de dueñas, literariamente tan denostado.¡Una sola entrada! Sigamos, que todavía queda mucho para "el fin de fiesta". Esto marcha...Sanchico nos da palique intelectual de lo mejor. Un abrazo para ti y para Ele Bergón.



lunes, 16 de noviembre de 2009

Tuvo un sueño lúcido


Viñeta de "El país", ayer.
Aunque se refiere al padre
, puede servir también para el hijo. Genial Forges.

Ele Bergón dijo...

Hola coleguis. Hoy sólo puedo escribir con la derecha, pues me han vendado la izquierda. Tengo que esta unos días sin moverla y no voy a poder jugar a mis muchos juegos, pero sí que puedo ir al tuto. Vaya lata.

!Uf! qué lío tiene el Alonso ¿No se habrá fumado algo? Pa qué se mete en esa cueva tan oscura ¿lo vió? ¿ Lo imaginó? ¿ Se lo inventó? ¿Lo soñó? Con éste nunca se sabe. Yo creo que todo junto. Vio algo a pesar de la oscuridad, después imaginó e inventó lo que quiso, pues todos sabemos del pie que cojea y no tardando mucho se quedó dormido y soñó que soñaba, que eso me ha pasado a mi y tuvo un sueño lúcido y todo eso en una hora. Nada de tres días.

¡Cómo se ríe mi padre con el encantamiento de la tal Dulcinea, ya lo entiendo ya, si me lo ha contado todo ¡que risas... A mi me gustaría ser también encantador y encantar a los profes cuando corrigen los exámenes ¿a qué sí Karim? Tú y Silvia sois los que mejor me comprendéis.

Ya os contaré lo del amor que ahora me esoy cansando de escribir con una sola mano
Choque de manos troncos

El Sanchico




Selma dijo...
La pánfila de la Selma se ha vuelto a despistar y le he mangado el nick otra vez... ¡Colegui, lo tienes chungo.. una sola mano! ¿y para la play cómo te lo montas?

Estoy contigo... el Quijo estaba fumao a tope... ya bajaban al moro en aquellos tiempos también..

Nada, que te pongas bueno pronto y a ver si nos hacemos unas birras...

el Karim.


Pedro Ojeda Escudero dijo en "La acequia":

Abejita...nos da cuenta de la opinión del Sanchico, que se la envía Ele Bergón: este chico -que escribe con una sola mano para imitar a Cervantes- no se cree mucho lo de don Quijote y piensa que se ha fumado algo. Eso sí, lo ilustra con la viñeta que el gran Forges dedicó a su padre el domingo pasado.

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0X8duOpVY
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial No Derivatives