jueves, 24 de febrero de 2022

Reunión de lectores en torno a "El escenario" de Karmelo C. Iribarrren, un poeta "vitalista elegiaco".

 


El Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, se reunió el martes, 22 de febrero, a las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, para comentar El escenario de Karmelo C. Iribarren.

Tras los saludos y la bienvenida, Pedro Ojeda nos invita a conocer a Karmelo C. Iribarren, a través de una entrevista reciente. Lo vemos y lo escuchamos unos minutos en la pantalla. 

Escribe para los lectores, no para Harold Bloom, para gente como él. Es una poesía cercana y va dirigida a cualquier lector, de cualquier edad. En sus poemas hay cierta tristeza y humor, una mezcla de ambos. La vida tiene eso, puedes llorar, puedes morirte de risa. El humor más grueso es la primera parte de su poesía, luego se matiza en ironía. Quiere  que sus  poemas se puedan leer hoy y dentro de veinte años, hay ideas  muy efímeras que luego se desinflan, busca un humor perdurable que sigan teniendo gracia con los años. La condición humana detrás. La ironía otro tanto.

Melancolía , es un poco melancólico,  un vitalista elegíaco. Optimista, no era así ni cuando tenía veinte años, veía el cielo azul y pensaba que  las nubes estarían por algún lado. Forma parte de su  personalidad, esa tristeza, esa melancolía; en San Sebastián le acompaña el tiempo, trescientos días grises, más su biografía que tiene etapas penumbrosas. Eso y que los años pasan. Estás en la lista pero llega un momento en que cada vez estás más arriba.

El profesor Pedro Ojeda nos pregunta:

¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? ¿Qué veis en él?

-(L.) A mí me ha parecido muy ameno, a mí que no me gusta la poesía.

 -(L.) Una poesía muy sencilla, muy cotidiana, de vivencias próximas, muy interesante. 

-(L.) Después de leer Poeta en Nueva York, después de leer a los de la generación del 27, con palabras que tienen veinte significados, me ha resultado ameno, lo lees, te gusta y pasas al siguiente poema.

 -(P.O.) Tiene ya editadas sus Obras Completas donde están todas las de poesía menos esta, en Visor.  En prosa tiene un diario, Diario de K, muy atractivo y muy coherente. Es uno de los autores con una voz más coherente.

-(L.) Como ha sido su vida. 

-(L.) No es fácil, ha trabajado de todo, así es como lo ve.

-(L.) Me ha gustado mucho.

-(L.) La poesía tampoco me gusta y esta me ha gustado.

-(L.) Se lee muy bien, algunas me han hecho reír. Una que me ha recordado al marido de una amiga, el gesto en desuso, las manos atrás. 

-(L.) Me ha faltado emoción, estos son sus pensamientos, necesito que me emocionen. Salvo alguno, como el del gran combate, no me han emocionado.

-(L.) Me ha sido fácil pero no me ha motivado, cuatro elegidas: la de envejecer, la mujer de tu vida, el calendario, mi madre. Las cuatro me han llegado. Fácil pero no me ha dicho demasiado.

-(L.) Localista, muy influenciado por la playa, la nube, la arena. Me han sorprendido, esperaba unos poemas retorcidos, difíciles de entender. Lo que más me ha llegado: otro vino, la vida en un bar, solitarios empedernidos, los que no saben volver a casa, todos encuentran su sitio, que te aburres vas al bar...

-(L.) Más que poesía es prosa fragmentada, que se puede leer de corrido, con valor terapéutico. A mí , como poesía de vanguardia, me recuerda más a la poesía visual, el contenido queda menguado, te hace reflexionar, le pongo caritas y ya está.

-(P.O) Hay continuidad entre estos poemas y el Diario de K. Es un juego y si hay una cohesión, es un buen escritor. Vais a ver qué quiere hacer Karmelo. Lo cotidiano, con la cotidianidad de su poesía te sientes invitado.

-(L.) Lo recuerdo en aquella presentación de El amor, ese viejo neón que hizo en el Teatro Principal de Burgos, con motivo de la Feria del Libro, en 2017. Alguien ha dicho después de Poeta en Nueva York de García Lorca, por entonces había intentado leer a otro poeta para mí ininteligible.. Aquellos poemas me hacían sentir disléxica, era algo más que no entender, no podía pasar de una palabra a la siguiente. Karmelo C. Iribarren se puso a hablar y a leer alguno de sus poemas y me salió del alma: ¡Un poeta que se le entiende! ¡qué maravilla!. Y además,  conectaba con un paisaje por mí vivido porque trabajé doce años en Guipúzcoa, en los años ochenta. Cuando iba a San Sebastián para algún papeleo, disponía de muy poco tiempo, me hubiera gustado pasear sin prisas, bajo la lluvia, cruzar la ciudad, algo que tengo pendiente. Comencé a leer El escenario y se me dispararon todos los recuerdos. Él va su aire y en su aire me reconozco. La vida misma, qué extraña es la vida.


Me ha llamado la atención no encontrar ni una palabra en euskera. 

 -(P.O. Sí, hay  ausencia en toda su obra. Lo machacaron mucho. 

Parece que le salen así, pero es muy trabajado. Habéis dado en la clave cuando habláis de la falta de sentimiento, salvo alguno: su mujer...

-(L.) Y su hija, en sus ojos ve la alegría. 

 -(P.O.)  Como si nos dijera: ahora te toca a ti.

¿Por qué lo hace? Estamos acostumbrados a que la poesía sea el poeta, ese es el engaño, ese es el artefacto literario, es su vida, pero en el medio está la poesía. Está en el límite, un paso más y ya no hay poesía, ya no hay ritmo, no hay calidad. Ha llegado al límite porque las ha trabajado. Utiliza la ironía, se sabe la estrategia, otros han caído en lo prosaico, en lo que ya no es poesía. Otros vienen de la no poesía, utilizan el sentimentalismo para que parezca poesía y no lo es. Karmelo sabe lo que está haciendo, cuando está al límite se para, hace la poesía accesible pero es poesía. Para no caer elimina el sentimiento porque si introdujera la nota fácil caería en lo cursi, se obliga a para ahí. Del lado de la poesía no de la no poesía. Él se ha entrenando en las formas métricas: sonetos, octavas reales...Un día rompió todo y lo tiró. Siguió trabajando con el ritmo, lo tiene como ejercicio de estilo. Al límite, desnuda y todavía tiene un componente rítmico. 

Estos poetas jóvenes que no saben hacer versos con ritmo, recurren al sentimentalismo o le ponen música...

-(L.) El que más me ha gustado es el de "Los amantes infinitos". Baja y luego sube, me recuerda a Pedro Salinas. Los otros me parecen más vulgares. 

Ahora/nos acariciamos más/con los ojos/ Despojadas/de la urgencia/del deseo, /    estas caricias...

-(P.O.) Un poema que puede caer en el sentimentalismo y en lo cursi. Un verso más y se estropea.. El final es genial, la "pícara sonrisa" impide caer en a cursilería, no se lo permite. 

Paco Cuesta elige  "El mirlo". Se cree especial, "con ese pico /se lo puede permitir".

Le has puesto ritmo, Paco.


De ser un pájaro sería un gorrión: "el que soy: ,un tipo que va a su aire". 

-(L.) Me gusta "A jornada completa". La poesía llama. Puede no volver, si te pasas un poco. 

-(P.O.) Cuando vuelva, píllala. 

-(P.O.) En los últimos libros ha introducido un matiz de despedida, como en "El francotirador".  Empieza a leer el periódico por el final, como hacemos muchos, y se encuentra con una esquela, es de un compañero de pupitre. "Abro el periódico /y ahí está". La muerte, ya le toca. Trabaja el poema desde lo cotidiano. Al final, se dirige al camarero que le trae el café. Ese tono cotidiano normal evita caer en el sentimentalismo.

-(L.) "Me gustan los jardines melancólicos"

-(P.O.) Tiene una visión de la vida muy melancólica, sin grandes tristezas ni grandes alegrías.

-(L.) "Días paradójicos", un atardecer.

-(P.O.) La muerte salva al día. Un atardecer, un toque de  esperanza. Pero es la muerte...

-(L.) "Lluvia de madrugada".

-(P.O.)  En todos llueve. La lluvia como llanto del universo, como si supiera algo que no sabemos. Simbolismo. 


-(L.) "Mi madre". Tierno y con humor. Totalmente veraz. La madre no le conoce, pensará que se ha equivocado de habitación. 

-(P.O.) Evita caer en lo sentimental con un humor tierno. 

-(L.) Elijo "La alegría". Una ola repentina llena de luz, en los ojos de su hija mejor que en una oda a lo Neruda. Asciende pero evita lo grandilocuente, baja a lo cotidiano, lo que mas le gusta. 

-(P.O.) "El gramático en la alcoba", un poema erótico, el paréntesis...

-(P.O.) "Escenas de la vida". Una chica en la playa, su novio y "el tanga de ayer". "Ya ni de figurante quiero salir en esa escena". ¿Por qué si es poeta?

Karmelo C. Iribarren tiene una estrategia literaria. Es un poeta que se ha atribuido una voz poética, Pensamos que el poeta es Karmelo, él se ha construido un personaje , como en la literatura actual, como Antonio Muñoz Molina hace de Antonio Muñoz Molina o Javier Cercas hace de Javier Cercas. Es un personaje que tiene unos componentes que parten del propio Karmelo, se ha construido una voz poética. La voz poética no es el poeta, los malos poetas los confunden, Karmelo no. Un personaje que no sale de San Sebastián, que tiene una rutina, un pasado turbulento, literaturizado. Ese es el pasado, el pasado hizo que él sobreviviera eliminando excesos, necesita la rutina para sobrevivir. La construcción de esa voz le lleva a la prosa. Un día rompió todo y cuando estaba en el bar, él lo reconoce, era exceso. No se permite ni subir ni bajar, cierto escepticismo, alejamiento del mundo en el que está como observador. Pega un hachazo y lo rebaja a lo cotidiano, sigue siendo poesía. Al leerlo nos damos cuenta de que el poeta tiene ritmo, si lo leemos en voz alta. Él maneja su ritmo, va construyendo, te obliga a pararte, dices tiene ritmo. A veces, juega a descomponer el verso, al final está e octosílabo, el endecasílabo...Rompe el verso y te está marcando una forma de leer. 

Karmelo se mantuvo al margen de ETA. No ha sido reconocido por la poesía del País Vasco, era un marginal, fuera no encajaba, no salía del País Vasco. No encajaba en grupos poéticos. Cuando empieza el siglo XXI le regalan las redes sociales. De pronto, descubre que le gusta mucho a la gente, a los que no compran nunca un libro de poesía. 

(Pedro Ojeda lo busca en Facebook). Mirad acaba de publicar hace dieciocho horas. 

Le empiezan a conocer los profesores, se dan cuenta de que existe, conecta con el público joven pero tiene esa profundidad, él viene de la poesía, no de la no poesía. Desde que está en las redes sociales es muy consciente de su poesía. Un gran poeta con voz poética propia, con estrategias literarias.

Terminamos la sesión del Club de Lectura, lo hemos pasado muy bien y eso que algunos dicen que no les gusta la poesía. La próxima lectura, la de marzo, será: El hombre mojado no teme la lluvia, Voces de Oriente Medio, de la periodista Olga Rodríguez. La guerra, ay Dios, la guerra.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.



miércoles, 23 de febrero de 2022

"Contra la soledad" de Karmelo C. Iribarren. Un lector le da la vuelta.


 Soledad, cuadro al óleo con espátula de Agustín Merino.


Releo, en El escenario de Karmelo C. Iribarren, el poema CONTRA LA SOLEDAD. 


Contra la soledad

el único remedio válido

es el amor.


Los amigos

 pueden ser un bálsamo

durante un tiempo,

...


Solo te queda el amor.

Y tiene que ser de verdad:

no valen aquí simulacros.

(Karmelo C. Iribarren, página 90 de El escenario)

Así lo expresa un lector que también pinta:

La magia de la poesía es que sirve igual si le das la vuelta

Contra el amor el único remedio es la soledad.

Siempre resulta que el amor no era tanto.

Solo queda la soledad.

Pero la de verdad sin simulacros.

La que jamás dejará de apartar de ti su belleza una vez que la has encontrado.

(Agustín Merino)

Me viene a la memoria lo que escribió Antonio Machado  en Proverbios y cantares:



Seguimos leyendo y releyendo  El escenario. Seguimos con la magia de la poesía.

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

El poema no lo traslado entero, por respeto.  Fragmentos en rojo tomados de El escenario, Karmelo C. Iribarren. Colección Visor de Poesía. 2021.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Karmelo C. Iribarren va a su aire y en su aire nos reconocemos.

 

Pequeño comentario en torno a El escenario de Karmelo C. Iribarren, para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

Karmelo C. Iribarren va a su aire y en su aire nos reconocemos. Desde el primer poema, del llanto filosófico a la algarabía antipática de las gaviotas, a los recuerdos que caerán pronto en el vacío, a la vejez que no tiene nada de bueno, a leer en un jardín cara al mar, a los solitarios de bar y cafetería, a una calle sin bar es una calle sin alma, a aquellas madrugadas de invierno sin nada que llevarse a los labios, la poesía como la vida misma, la poesía que llama, la madre que ya no le conoce, la alegría en los ojos de su hija, la mujer de su vida, la primavera, los poetas, los cisnes de la plaza de Guipúzcoa...La lluvia siempre, la lluvia que no cesa. Y mientras leía todo eso me salía del paisaje de Karmelo y me iba a mí paisaje, a mi aire. Un día vi gaviotas sobre un olivar.

Sigo leyendo, sigo paseando con el libro en la mano, con Karmelo y conmigo misma. por la bella Donostia o por otra ciudad. Perdonadme que os cuente cosas de mi vida.

"Cruzar un puente

sirve para llegar al otro lado,

pero mientras lo haces suceden otras cosas.

..."

Suceden cosas. Un día crucé el puente de la Zurriola, iba a Gros. Era 1982, entre tanquetas y un oncológico buscaba un colegio con nombre de árbol, Zuhaisti. Alguien me preguntó cómo contaría yo la expansión atlántica a unos niños de EGB, cosa más fácil, desde allí los intrépidos vascos salieron a la mar, tras los bacalaos y las ballenas, pescaron un nuevo mundo. Salí de allí un poco mareada, como si navegara en uno de aquellos históricos cascarones de nuez, las velas eran mis apuntes, así lo soñé después. Por la calle, se jaleaban goles. Yo salía segura de mi triunfo en la oposición, quién podía pensar en fútbol ni naranjitos. Crucé de nuevo el puente, no atendía al mar, más allá. Miraba el río ensanchado en ría, en un "impasse":

"...quiere irse y no puede

quiere quedarse y tampoco."

Otros días me gustaba contemplar el paisaje duplicado, arriba y abajo. Algunos días, no había espejo en que mirarme, el agua se enturbiaba.

"Después de las últimas tormentas,
el río llega a la ciudad
revuelto, turbio,
arrastrando todo tipo de desechos
-peces muertos, bolsas de plástico, maderas...-
y sin detener su curso
-como hace otros días-
para que el paisaje se mire en él.

Le acompañan, desde el cielo, las gaviotas,
con su algarabía infernal. 
..."

Las gaviotas limpiaban la ría y chirriaban de felicidad con sus buches llenos. Tras sus graznidos, el aire olía ya a espuma fresca. No son simpáticas, son las carroñeras del mar. De puente a puente, crucé el de la estación. Me esperaban muchas horas de tren y no pocas tormentas. De allí a un valle verde donde hervía el hierro como una sopa y luego...vi volar gaviotas por el cielo de Madrid. Incertidumbre, un llanto como el del río, como el de Rosalía de Castro:

"Ríos da vida ¿ónde estades?
Aire, que o aire me falta."

Ahora rebobino recuerdos desde mi ventana porque :

"...Me acerco a un mundo
en el que mis recuerdos
no van a tener dónde ocurrir."


"Envejecer
tiene su gracia,
dijo el poeta.

Si es así
yo me estoy perdiendo algo,
..."

Como Karmelo, sesentón como yo, "lo único que veo/ahí delante/es un lugar solitario, frío, triste/como una pista de baile abandonada./Se han llevado/la música a otra calle/pero sigues escuchándola./ Y eso es casi lo peor". A esta edad nos sentimos casi viejos, y no nos resignamos a que nos hayan expulsado de la sala del baile. Cuando ya no oigamos música alguna, volará el "casi". El poeta no olvida visitar a su madre:

"Mi madre se está olvidando
de mi cara,
unas veces me reconoce y otras no.

En estas últimas
quiero pensar que le hago gracia:

este hombre
se ha confundido de habitación."

Sí, la vida, como la poesía, tiene sus propios planes, se compone de días y días. Y siempre llueve.

"...Qué cierto es-me he dicho,
volviendo de la lluvia
en los cristales-
que con ella no se sabe nunca
lo que puede pasar,
que va a su ritmo, a su aire,
y que, al igual que la vida,
tiene sus propios planes."

"Hay días grises,
tediosos,
que, a última hora,
cuando ya no esperas
nada,
te sorprenden,
con un crepúsculo espectacular.
..."

Son los "días paradójicos/su muerte los salva". Los amigos de los atardeceres esperamos a esas nubes "que se ruborizan al atardecer".

Para salvar el día, tampoco estaría nada mal :

"Frente al mar, con un libro, en un banco.
A mi espalda,
un jardín viejo, descuidado,
otoñal..."

O espero La avanzadilla de la primavera:

"Unos cuantos
viejos
al sol,
y en los árboles
-como algo que pugna por expresarse
sin conseguirlo aún del todo-
esos diminutos brotes
verdes.
..."

No necesito más, no necesita más la primavera, el invierno se dará por enterado y retrocederá.

Seguiré mi paseo. Tal vez me refugie en un parque, en una plaza, en un bar...El mar siempre es una buena opción, aunque esté "de mala gaita". O, tal vez, busque una de esas cafeterías tan elegantes que había en el centro de San Sebastián, donde las viejecitas merendaban, tranquilamente, tarta de fresa mientras se preparaba la barricada de cada tarde. Eran los ochenta del siglo pasado. 

"Qué extraño mecanismo el de la vida"

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino 

Fragmentos en rojo tomados de El escenario, Karmelo C. Iribarren. Colección Visor de Poesía. 2021.


martes, 8 de febrero de 2022

Cruzamos el puente de la Zurriola y entramos en "El escenario" de Karmelo C. Iribarren.

 

Cielo, mar y tierra en Donosti/San Sebastián. Fotografía cortesía de Paola Merino. 

Comentario sobre El escenario de Karmelo C. Iribarren, para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

Este mes de febrero vamos a leer poesía, en mis manos tengo El escenario de Karmelo C. Iribarren. En la portada nos recibe Temps de pluie à Paris de Gustave Caillebotte, sí, Donosti siempre fue un pequeño París con mar y más lluvia. En las dedicatorias, tres poetas de categoría: Luis Antonio de Villena nos habla de vejez y fronteras, Luis García Montero de un lunes vagabundo de andar por la ciudad y Ángeles Mora del río que nos lleva. Ya tenemos algunas pistas. ¡Ah y es el volumen MCXL de la Colección Visor de Poesía!

Conozco un poco Donosti/San Sebastián, y aunque no la conociera, salir con el poeta a su espacio contemplativo y emotivo es lo más natural, como si fuera el paisaje de cada lector, el mío, por ejemplo, que no tiene ría, ni mar, ni tanta lluvia. Abrimos el paraguas, siempre a mano de los donostiarras, y salimos a atrapar sentimientos desde el Urumea, que en el puente de la Zurriola "quiere irse y no puede, quiere quedarse y tampoco", su "llanto eterno filosófico" es el nuestro. Y fluyen, un verso, otro verso, la vida misma, la voz poética nos acompaña con su ritmo, seguro que los acentos están en su sitio y las palabras bien medidas, bien escogidas; los lectores solo nos ocupamos de leer, el pensamiento del poeta y el nuestro se deslizan a la par. El oído queda agradecido. 

Es materia delicada la poesía, doncella tierna, no quiere ni admite explicaciones, es un mundo de sentimientos que calan en nuestro interior.¿ Calan? Tal vez no haya verbo más adecuado para la poesía de Karmelo C. Iribarren, la lluvia  le va calando y nos cala de punta a punta de su ciudad, San Sebastián, su "espacio de contemplación y de emoción contenida", "al mismo tiempo luz y oscuridad", como señala José Luis Cancho.  

Pedro Ojeda, en La metáfora del mirlo, no recuerda ningún otro poeta en cuyo obra llueva más apropiadamente sobre una ciudad "para que el poema tome nota de la lluvia y la lluvia explique la razón del poema mejor que las palabras", llueve "como no pudiendo hacer otra cosa, es parte de la realidad y la mirada poética". Siempre llueve, aunque no llueva. Y, en el caso de El escenario, la mayor parte de sus versos fueron escritos durante la pandemia, un chaparrón que todavía nos cala. Porque la lluvia es mucho más que agua, más que un "bruit doux", no veo a Karmelo C. Iribarren con la melancolía y la languidez del conocido poema de  Verlaine. Estamos ante un hombre que está de vuelta de todo, pero de vez en cuando cree en el amor y en la alegría "una ola repentina llena de luz". "Ficción realista autobiográfica" en la cual importa dónde sucede, el escenario. Su ciudad de punta a punta, reconocemos hasta los cisnes de la Plaza de Guipúzcoa.


¿Quién es Karmelo C. Iribarren? 

Nacido en Donosti/ San Sebastián en 1959. Tras la muerte de su padre, "un buen tipo sin suerte" del que conserva la C., lo internaron con siete años en algo parecido a un orfelinato de novela decimonónica. No fue a la universidad ni perteneció a círculo literario alguno,  pero leyó mucho y vorazmente, "la Biblia en verso" asegura. Comenzó a trabajar muy pronto. Fue fontanero, vendedor de enciclopedias y camarero en una residencia de ancianos. Pero sobre todo fue el tabernero sombrío del Akerbeltz, en la Parte Vieja...un antro inolvidable...tiempos duros, sexo, droga, terrorismo de ETA y rock and roll...tras la barra, en los tiempos muertos, Iribarren escribía...Se hizo alcohólico, lo cual ya pasó...Ahora pasea, toma cafés, da lecturas por España y es una voz imprescindible en nuestras letras. Los que viven en Donosti lo ven,  a menudo, en sus paseos y en su cafetería favorita. 

Sus primeros poemas fueron publicados sueltos en distintos fanzines, pero una noche de 1989 destruyó casi todo lo escrito. En 1995 logró editar su primer libro  La condición humana, en la editorial RenacimientoAhora cuenta con más de una veintena de obras e importantes premios, ha sido inevitable el intento de catalogación: realismo sucio, minimalismo y realismo limpio, poeta de la experiencia, poeta social...Karmelo asegura: "Yo quería ser el poeta callejero que soy, pero mejor". Comenta que, en sus inicios, escribía sonetos, décimas, octavas reales..."para conocer en profundidad la métrica y, después, poder prescindir de ella sin comprometer el ritmo ni la esencia de los poemas".  

¡Un poeta que se le entiende! exclamé aquel día de 2017, en el Teatro Principal de Burgos, cuando nos presentó El amor, ese viejo neón. Pero hay muchas capas debajo, lo claro no impide lo profundo. Cruzamos el puente de la Zurriola y entramos en El escenario.

El puente

"...el agua que pasa por debajo,
por los ojos del puente,
puede verse también
como un inmenso llanto del río,
un llanto eterno,
filosófico:
quiere irse y no puede,
quiere quedarse y tampoco."

Seguimos. Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

El escenario, Karmelo C. Iribarren. Colección Visor de Poesía. 2021.


sábado, 5 de febrero de 2022

Apuntes sobre "Mil amaneceres" de José Luis Alonso de Santos. El amor que hizo lista a la dama boba y a la moza tonta.



Comentario sobre Mil amaneceres de José Luis Alonso de Santos, para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

De Mil amaneceres apunté para una entrada: el dar sentido a la vida, una ética de ser feliz y hacer felices a los demás, el amor a las palabras, los guiños al Quijote en el pasaje de los cómicos del Carro de la Muerte, la  presencia de la novela picaresca y del teatro de Lope de Vega, el bululú de Benjamín, Antón cornudo consentidor que ama a su mujer a pesar de todo, las mujeres cantando el "Trébole ay Jesús cómo huele", el amor que hace lista a la dama boba y a la moza tonta, la vida de los galeotes, el optimismo a pesar de todo, el no de Camus, la resiliencia, el remo que no hay que abandonar y  el hambre mucha hambre endémica en España. 

Eran mis primigenios apuntes para una entrada que no hice. A veces, uno quiere expresarse y no sabe por dónde empezar, ni qué camino seguir. Más adelante, como comentario a Primera aproximación a Mil Amaneceres de José Luis Alonso de Santos y noticias de nuestras lecturas en La Acequia, escribí unas espontáneas palabras que después me parecieron buena síntesis, incidiendo en el optimismo de la obra. Recibí un mensaje en Messenger...¡"Muy bien"! Así que de cabeza al Blogger y, ya de paso, os felicité el año nuevo. 

Y ahora acudo a  los últimos que publiqué como comentario en la entrada donde Pedro Ojeda nos explicó "El sentido de la metateatralidad de Mil amaneceres"

Disfruté mucho con La moza tonta que Benjamín pergeña con lo que le cuenta Antón sobre La dama boba de Lope, más unos arreglos a las coplillas que le enseñaron sus padres, "pobres pero copleros". El lector, o espectador, reconstruye una comedia que nunca existió, es uno más entre las risas y los aplausos del público hasta llegar a la palabra "badajo", después es uno más en medio del alboroto, ve a la mujer desmayada, oye el disparo, desea escapar de allí con sus amigos Antón y Benjamín. Vive las dos obras a la vez, el teatro dentro del teatro, eso que no se puede explicar.

Mil amaneceres fue una lectura inolvidable. Aunque no haya confeccionado entradas largas como las de antaño, creo que ya lo he puesto aquí de manifiesto. Será que, por fin, asomo tímidamente por la senda de la síntesis, algo que nunca se me dio bien. Me enrollo como las persianas y me voy por las ramas. Disculpadme por venir ahora con la lectura de diciembre. ¡Estamos con la de febrero y todavía no has rematado la de enero!

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino