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domingo, 5 de septiembre de 2010

Me lo estaba imaginando , ese Caballero de la Blanca Luna, po podía ser otro que el tontaina del Sansón Carrasco.


Ele Bergón, mi amiga Luz del Olmo, dice:

Hola coleguis

Presiento que me va quedando poco tiempo de estar con vosotros y eso me pone triste porque lo paso dabuti con vuestros comentarios pero " todo lo que empieza acaba" que diría mi padre Sancho. A él también se le está acabando el chollo ése de irse por ahí de aventuras con el Alonso y tendrá que volver al redil.Lo que no me parece justo es que lo haga andando.¡Pobrecillo! Va a llegar con unas ampollas en los pies.... Espero que pueda subir a la furgo.

Me lo estaba imaginando , ese Caballero de la Blanca Luna, po podía ser otro que el tontaina del Sansón Carrasco. De vez en cuando lo veo por el barrio y no me cae nada bien, pero mira por donde, gracias a él los "aventureros" tendrán que volver a casa.

Menos mal que esta vez el malherido sólo ha sido el Alonso. Mi padre se ha librado y aunque piensan en volver a las andadas, me da en la nariz que esta vez no lo van a poder ni intentar.

En fin que ya vienen y que ya vienen y eso por una parte me alegra, pero por otra, me entristece.

En unos dias empezara de nuevo el insti ¿lo acabaré? En fin ya os contare.

Choque de manos


El Sanchico


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Gracias a Ele Bergón sabemos que el Sanchico está preocupado por el final del libro, por el caminar de su padre y por el curso que comienza..."


Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0yrfHoAXa
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jueves, 2 de septiembre de 2010

"...si no fuese contra caridad, diría que nunca sane don Quijote, porque con su salud no solamente perdemos sus gracias, sino las de Sancho Panza..."


¡Qué poquito queda!

Primera parte del comentario al capítulo 2,65 del Quijote, publicado en "La acequia".

Donde se da noticia quién era el de la Blanca Luna, con la libertad de Don Gregorio, y de otros sucesos.

Don Antonio, el guasón de don Antonio, está “que no se le cuece el pan”. No para hasta saber quién demonios ese otro “caballero andante”, el que ha vencido a don Quijote. Y ¿quién ha tenido la ocurrencia de dar continuación a su broma? ¡Le ha salido un competidor! ¿Será posible?

El uno va detrás del otro, con el inevitable cortejo de chiquillos, hasta llegar a un mesón, donde un escudero recibe al de la Luna, para desarmarlo. O mejor desarmarle, al estilo cervantino que prefiere el “le” al “lo”.

El de la Blanca Luna se da cuenta de la persecución y piensa que aquel caballero trata de conocer su identidad. No hay problema, tiene el discurso preparado.

Se presenta como bachiller Sansón Carrasco, paisano de don Quijote, de cuya “locura y sandez” tienen lástima todos los que le conocen. Él piensa que en la aldea, en el reposo con los suyos, está el remedio a sus males. Y si le sigue es para obligarle a volver a su tierra.

Cuenta que le sale al camino como “Caballero de los Espejos”, hace ya tres meses, con intención de pelear con él, sin hacerle pupa, pactando que el vencido obedeciese al vencedor. Una vez vencido,el de los Espejos le pediría que volviese a su lugar y no saliese en un año; mas la suerte se tuerce y es don Quijote quien vence, en aquella ocasión, haciéndole caer del caballo.


"...habrá tres meses que le salí al camino como caballero andante, llamándome el Caballero de los Espejos"

Molido y corrido, vuelve a su pueblo el de los Espejos; mas no se le quitan las ganas de regresar y rendir a don Quijote. Y así lo hace, como don Antonio ha visto, en la playa de Barcelona.


"...pero no por esto se me quitó el deseo de volver a buscarle y a vencerle, como hoy se ha visto" Cuadro de Ana Queral.

Suplica el de la Luna que no le descubra ni diga nada a don Quijote, para que pueda recobrar el juicio y librarse de sandeces caballerescas.

Para don Antonio, don Quijote sólo es un “gracioso loco” y reprocha a Carrasco su deseo de des-locarle, puesto que interesa más loco que cuerdo. Además, no se esfuerce, que no va a poder con un loco tan loco. Y se queda con ganas de decir la mayor burrada: que no sane nunca porque nos perdemos sus gracias... y las de Sancho que son tan grandiosas que curan la "depre" . Y después de haber largado todo , dice que se calla.

Carrasco tiene fe en el éxito de su empresa, se despide de don Antonio y sus ofrecimientos y vuelve a su patria.


"...se salió de la ciudad aquel mismo día y se volvió a su patria..."
¿O acabó en un chiringuito?


Corre Moreno a contar esto al virrey, que no recibe ningún gusto de la noticia. ¡Nos quitan el juguete!

Don Quijote está seis días en el lecho , tristísimo, dando vueltas a su derrota. Sancho, a su cabecera, le consuela e intenta hacerle ver el lado bueno de su fracaso. Sin costillas rotas y sin necesidad de médico, que su enfermedad es del alma, especialidad no incluida en la medicina del XVII. Y tras desgranar un par de refranes, le anima a dejarse de aventuras y volver a casa.

Pero, de golpe y porrazo, al sensato escudero vuelve a la locura y se lamenta de sus esperanzas vueltas en humo. Ya no va a poder ser conde si don Quijote abandona la caballería y desperdicia la ocasión de ser rey.¡Rey! ¿Cree Sancho Panza ese grandísimo disparate? ¿O está tratando de localizar la tecla que, pulsándola, saque a su señor de ese pozo en que está metido?

Efectivamente, la ocurrencia de Sancho consigue espabilar a su decaído señor, que le manda callar y le asegura que, a la vuelta de un año, volverá y no les faltará ni reinado ni condado. El escudero, que no soporta ver así a don Alonso, respira momentáneamente aliviado. Dios lo oiga... y encaja el refrán ese de “más vale buena esperanza que ruin posesión”.

En esto están, cuando entra don Antonio anunciando la llegada de don Gregorio y el renegado




(Sigue)



viernes, 27 de agosto de 2010

"Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra"

Segunda parte del comentario al capítulo 2,64 del Quijote, publicado en "La acequia"



Don Quijote sale de mañana, “con la fresca”, a pasear por la playa, con toda la chatarrería encima y el romancero a cuestas. Porque sus arreos son las armas, su descanso el pelear…


Tomado de un blog escolar.

"Y una mañana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas"

Ve venir un caballero, tan armado como él. Lleva, en el escudo una luna resplandeciente. En alta voz, se dirige al “insigne caballero y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha”. Sólo un caballero andante habla así, desde que estuvo con aquel de los Espejos no había topado con ninguno.


"vio venir hacia él un caballero... que en el escudo traía pintada una luna resplandeciente..."

Se presenta como “Caballero de la Blanca Luna” y le reta a pelear y probar la fuerza de su brazo. Y le pide que confiese que una desconocida dama de ese desconocido caballero es más hermosa que su Dulcinea del Toboso. ¡Qué atrevimiento!


"Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos"


Si confiesa tal barbaridad, salvará la vida y evitará trabajo a su matador. ¿Pero qué dice este majadero?

Que si don Quijote se decide a pelear y es vencido, habrá de retirarse a su lugar, durante un año, sin echar mano a la espada, porque así conviene a su hacienda y su alma. ¿Quién se cree que es para darle consejos? ¡Un año con los pantuflos puestos!

Que si don Quijote vence, queda a su disposición cabeza, armas, caballo y fama. Ha de elegir y responder, antes de acabar el día.

Don Quijote atónito, responde con serenidad y firmeza. Se dirige al de la Blanca Luna, cuyas hazañas desconoce, para replicarle. Jamás ha visto a Dulcinea, si la hubiera visto, no se arriesgaría, su vista se lo hubiera dejado claro: no la hay más bella. ¡Ay, don Quijote, si vuestra merced tampoco la ha visto!…De acuerdo, me callo.


Esta es la Dulcinea de la Plaza de España, en Madrid.
"...yo osaré jurar que jamás habéis visto a la ilustre Dulcinea"

Acepta el desafío con todas las condiciones, excepto lo del traspaso de la fama del vencido al vencedor. Don Quijote tiene bastante con la suya y no le interesa la que haya podido adquirir ese perfecto desconocido.

Vaya tomando la parte del campo que quiera y adelante.

Desde la ciudad descubren al de la Blanca Luna hablando con el de la Mancha y se lo cuentan al virrey, el cual piensa que es una aventura nueva, de de esas fabricadas por don Antonio. Con éste y otros muchos, sale a la playa y llega a tiempo de ver a don Quijote volver las riendas.

Ve el virrey la inminencia del encuentro, se pone en medio y les pregunta la causa de tan improvisada batalla. El de la luna le responde que es “precedencia de hermosura” y le explica el caso y las condiciones pactadas.

Pregunta el virrey a don Antonio si sabe quién es el contendiente y si hay alguna burla por medio. Se queda perplejo: ni le conoce ni sabe nada de ese desafío. Duda en dejar pasar adelante la batalla, pero se persuade a sí mismo que no puede ser otra cosa distinta a burlas. Da su licencia: “a la mano de Dios, y dense”. Tanto el de la luna como el de la Mancha se lo agradecen cortés y discretamente, cómo no.

Don Quijote se encomienda al cielo y a su Dulcinea. Sin que haya nadie que les dé señal de arremeter, van al encuentro el uno del otro. El de la Blanca Luna es más ligero y alcanza pronto a don Quijote. Le embiste con tal fuerza que da con Rocinante y le tira al suelo, aunque lleva la lanza levantada y no quiere herirlo.


pacoblanco.com/escritores/cervantes/obracerv.htm
"el de la Blanca Luna, llegó a don Quijote a dos tercios andados de la carrera , y allí le encontró con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza."

Le pone la lanza sobre la visera y don Quijote ha de cumplir las condiciones del desafío. Molido, aturdido, sin alzarse la visera, habla como “dentro de una tumba”.

Y nuestro héroe proclama que “Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo”. Y él, “el más desdichado caballero de la tierra”. Pide a su rival que le quite la vida puesto que le ha quitado la honra; mas el de la Luna no hará eso sino que dará vivas a la fama de la hermosa. Se contenta con que don Quijote se retire a su lugar un año o lo que le mandase.


Tomado de un blog escolar.
Esta es la ropa de estar por casa de don Quijote, la que ha de ponerse pronto porque "solo me contento con que el gran don Quijote se retire a su lugar un año"


Todos los presentes oyen como don Quijote responde que cumplirá como caballero, sin perjudicar a Dulcinea.¡Viva don Quijote!

El de la Blanca Luna vuelve las riendas, saluda con la cabeza al virrey y entra en la ciudad. Manda éste que vayan tras él y se enteren de su identidad.

Levantan a don Quijote, descolorido y sudoroso. Rocinante, malparado, no se puede mover.

Sancho, triste, no sabe qué decir ni hacer. Le parece que está viviendo en sueños toda esa representación. Su señor obligado a no tomar armas y sus promesas deshechas como humo. Vuelve a la realidad y, ahora, lo que teme es si quedará lisiado Rocinante y dislocado su amo. Bueno, no será mala cosa si le "deslocan" y le quitan la locura.

Llevan a don Quijote a la ciudad, en una silla de manos, por orden del virrey; el cual se queda con gran deseo de saber quién es el que ha dejado así a don Quijote.

Un abrazo para todos de María Ángeles Merino.


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Abejita de la Vega da paso a la voz de Ana Félix, que prologa la visita a la playa de don Quijote, para luego comentar los pormenores de la llegada del Caballero de la Blanca Luna y el reto que termina con la derrota de don Quijote. Lo ilustra todo de forma muy didáctica."

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0yBuVXk3v
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