jueves, 26 de octubre de 2023

La palabra es vida.

  


Copiado de mi otro blog: El blog de Sor Austringiliana. 

"Hay vida en el secarral", me escribe mi hermano en un "guasap",  junto a la foto de unas flores bien  amarillas, en lo más árido del páramo de Palacios de Benaver. A ver qué pueden ser, la aplicación Lens sugiere jacobaea, hierba de Santiago  o hierba cana. 

Ayer buscaba, en la biblioteca pública, un libro: La muerte contada por un sapiens a un neandertal que Juan José Millás escribió en diálogo con Juan Luis Arsuaga. repartiéndose la parte literaria y la científica. Como no lo encontraba, pedí ayuda a la bibliotecaria que consultó el ordenador. Estaba prestado, pero la pantalla me ofrecía  otro, con la misma técnica,  anterior y de los mismos autores: La vida contada por un sapiens a un neandertal. 

¡Vida! La vida es más interesante que la muerte, comento. Tampoco estaba en las estanterías, tal vez en el carro de los libros devueltos. Sí, ahí me esperaba, la funcionaria conoce bien su oficio. 

Esta mañana, el libro reposaba junto a mi ventana, junto a las petunias rojas y el episodio nacional de Galdós que me acompaña ahora. 

Abro el libro en compañía del paleontólogo y el novelista, en Guadarrama, en un valle yacimiento neandertal. Es una mañana soleada y allí aguarda la vida, la nuestra y la que vivieron unos neandertales. Arsuaga la disfruta y Millás nos la devuelve en palabras:

"A medida que nombraba a las plantas, las acariciaba suavemente con la yema de los dedos de la mano izquierda, sin dejar de sostener el paraguas con la derecha. Por mi parte, donde antes solo apreciaba un conjunto indiferente de vegetación, ahora, además de gordolobos, escaramujos y amapolas, veía conejitos y chupamieles y lino silvestre, de donde deduje que la palabra, como venía sospechando desde hace tiempo, es un órgano de la visión. De una visión, en este caso ampliada, porque allá donde volvía los ojos, descubría un fulgor insólito. Una simple abeja, con la cabeza hundida en los penetrantes de una flor, devenía en una exhibición biológica extraordinaria." (Página 22 del libro citado abajo). 

"La palabra es un órgano de la visión". Es vida y nos devuelve la vida. En el secarral de Palacios de Benaver, en un valle tectónico de Guadarrama o en cualquier otro paisaje.

"En el principio era la Palabra". 

Ya ve, Sor Austringiliana, también en la Biblia. 

María Ángeles Merino 

La vida contada por un sapiens a un neandertal. Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga. Editorial Alfaguara. Septiembre de 2020.

miércoles, 25 de octubre de 2023

El infierno de los tres de Carmen Mola

 


Copiado de mi otro blog: El blog de Sor Austringiliana.

Ayer estuvimos con Jorge, Agustín y Antonio, los tres de Carmen Mola, que nos presentaron su novela El infierno.

 Una novela negra o negrísima, desde el  infierno de la España decimonónica, prerrevolucionaria y golpista, la que fusilaba sargentos en 1866, al infierno de los ingenios azucareros de una Cuba de hacendados esclavistas. Los infiernos están en la tierra, no en el cielo, sin duda. 

 En medio de los infiernos, el amor de una pareja, siempre es un alivio. Huyen de un homicidio ...

Un tipo de novelas duras que tiene sus lectores, lo pude comprobar ayer en el salón de Caja Círculo:: la sala llena y  menuda cola se formó  para firmar ejemplares. No las conozco, no puedo opinar;  pero disfruté escuchando a los tres autores, veteranos guionistas que saben ganarse al público. Se agradece que se acordaran de Galdós.  Dirigía Alberto Marroquín,  un periodista que lee mucho y se nota. 

Es bueno para todos, pienso, que la gente lea. Carmen...mola. Leer...mola.

Ya ve, Sor Austringiliana, el infierno...

María Ángeles Merino

Música de fondo: Autopista al infierno. AC-DC.


Yerma, encerrada en cada sueño que no llega a realizarse. "Un pájaro vivo apretado en la mano".

 


Copiado de mi otro blog: El blog de Sor Austringiliana.

"Yerma quiere ser madre, ansía ser madre y no concibe no serlo. No se entiende no siéndolo. Yerma está encerrada en cada ser humano, en cada incertidumbre, en cada sueño que no logra realizarse."

Así explica la obra el programa de Teseo teatro, lo voy leyendo mientras empieza la función.

Siempre asocié esta obra con el drama de la maternidad frustrada. Imagino al niño  Federico, sentado en una sillita baja, en un patio o un jardín andaluz, rodeado de "tatas" que charlan como "la vieja pagana", como María o como las muchachas 1 y 2. Desgranan confidencias que el pequeño escucha y trata de desentrañar misterios: cosas de mujeres, anda vete a jugar. En contraposición, de vez en cuando, se detiene brevemente un varón  que habla fuerte, como Juan o como Víctor. Son cosas del sexo y el nacimiento, Federico.

Pero las palabras del programa lo amplían a todo ser humano que no logra sus sueños. ¿Quién los tiene logrados todos? Somos Yerma.

Comienza la representación. Ella quiere saber, interroga a su amiga María, felizmente encinta, que se lo explica con una bellísima imagen:



YERMA.-  Estarías cantando, ¿verdad? Yo canto. Tú..., dime...

MARÍA.-  No me preguntes. ¿No has tenido nunca un pájaro vivo apretado en la mano?

YERMA.-  Sí.

MARÍA.-  Pues lo mismo... pero por dentro de la sangre.

...

Un pájaro vivo apretado por dentro de la sangre, tal vez Federico lo oyó así, en la boca de una mujer, del pueblo o de su familia. O él lo imagino así. Un mago de las palabras tejidas con los sentimientos más hondos, es Federico García Lorca.



Comienza la representación: un impecable y duro trabajo el de los actores, son dos horas de tensión y concentración, habla la boca y también el cuerpo. Antes se estaban más quietos, ahora tiene mucho de ballet, a Lorca le hubiera gustado. 


Creo que tengo el libro, sí aquí está, de la editorial Losada, edición de 1976, el papel está amarillento, ¡ Cuántos años han pasado desde aquel 21 de enero de 1979 en que puse mi firma y la fecha! No pensaba que era tan viejo...

 Una estudiante todavía. ¿Cómo era el mundo en 1979, cómo era mi mundo? ¿Cuántos sueños de entonces se me quedaron en el tintero? ¿Cuáles eran mis incertidumbres?

Ya ve, Sor Austringiliana, los sueños soñados.
María Ángeles Merino
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/yerma-775116/html/2adf6d89-47d4-48e3-a945-048c8fb78eae_2.html

Ya no hay venenos como los de doña Ágata. ¿O sí, María Oruña?

 

Copiado de mi otro blog: El blog de Sor Austringiliana. 

Ayer, en Círculo Creativo, estuvimos con la escritora María Oruña, autora de novelas negras, antes policíacas. Nos presentó la última, Los inocentes, y pude comprobar que su público la conoce bien y la sigue. La sala se llenó y hubo cola para firmar. Me resultaba desconocida pero disfruté con su exposición. 

 Sobre una intoxicación masiva gira el argumento, con una Valentina valiente, apellidada Redondo, como homenaje a otra escritora, muy popular. Su experiencia de abogada le  ayudó, el mal existe, María lo conoce, lo conocemos. Y qué grande Agatha Christie, estoy de acuerdo. 

Me gustó como se hizo con los asistentes que, al final, intervinieron con  preguntas, algo no muy frecuente en estas presentaciones. Le habían dicho  que, en Burgos, éramos  muy serios, pudo comprobar que no tanto. 

Estoy con otros libros; pero, como aconsejó María Oruña, hay que ser abiertos con las lecturas. 


¿Agatha Christie?  Ya ve, Sor Austringiliana, recordaba mis años de tren, las tardes de domingo, cuando viajaba en el expreso de Hendaya; lo prefería a pegarme el madrugón del lunes, para estar en el colegio a las nueve. Lo pasaba bien, bien provista de lectura. La pequeña librería daba al mismo andén; iba con tiempo para comprar una novela de Ágatha Christie, de aquellas de la editorial Molino. Leí casi todas. 

El viaje se me hacía corto leyendo, aunque confieso que los crímenes no me interesaban demasiado, lo que espoleaba mi imaginación era la pintura de la sociedad inglesa de la primera mitad del XX, en un pueblecito de la campiña, con casitas y muchas flores, tan "british". 

Alguna vez he dicho que me hubiera gustado vivir, una temporada,  en Saint Mary Mead, con Miss Marple. Saludaría cada mañana a la sagaz viejecita, al meticuloso detective Poirot, al viejo y despótico coronel de la India, a la mujer del vicario con sus tazas de té, a la señorita de compañía tan inocentona e infeliz, a la anciana con traje de tweed encorvada sobre los rosales, al inspector de policia que no acertaba nunca con el asesino, al juez jubilado... Lo de menos, los crímenes. Lo de más, un viaje de la imaginación.

María Oruña preguntó que si habíamos leído la vida de Ágatha Christie, que era una "chulada". Sí, también la leí. Me puse, como la joven Agatha, el uniforme y preparé fórmulas magistrales en la farmacia del hospital, con cuidado porque unos miligramos más podían ser letales. Era la primera guerra mundial, llegaban heridos del frente, no daba abasto. Me monté la película. 

Ya no hay venenos como los de doña Ágata. ¿O sí, María Oruña? Una intoxicación masiva ...

María Ángeles Merino

https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Oru%C3%B1a