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miércoles, 1 de junio de 2011

El hierro de Bécquer, el clavo de Rosalía y la espina de Machado. ¿Y Benjamín Tobes?






A Bécquer le  duele  su herida sentimental como  la de un arma blanca arrancada , un "hierro", una imagen desgarradora.



[1, XLVIII]

“Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él”
 
Rosalía de Castro lo siente como un clavo clavado en el corazón.

 
"Unha vez tiben un cravo

cravado no corazón,

y eu non m´acordo xa s´era aquel cravo

d´ouro, de ferro ou d´amor."
 
“Una vez tuve un clavo

clavado en el corazón,

y yo no me acuerdo si era aquel clavo

de oro, de hierro o de amor”

 
Machado logró un día arrancarse” la espina de una pasión”.




«En el corazón tenía

la espina de una pasión;

logré arrancármela un día,

ya no siento el corazón.»

 

¿Sienten nostalgia de aquel sufrimiento?
 
En la rima 1 el dolor es demasiado fuerte, sólo desea morir : “dormir con ese sueño en que termina el soñar".  Ese sentimiento, sin embargo, aparece al final de la rima 20. Padecer, al menos, supone  estar vivo.
 

del antiguo sufrir!

¡Amargo es el dolor, pero siquiera

padecer es vivir! “


 
Rosalía siente el vacío y la añoranza de aquella pena:

 
“E doumo Dios e arrinqueimo

mais…¿quén pensara?…Despois

xa non sentín máis tormentos

nin soupen qu´era delor;

soupen so que non sei qué me faltaba

en donde o cravo faltóu,

e seica… seica tiven soidades

d´aquela pena… ¡Bon Dios!”

“Y diómelo Dios y lo arranqué,

pero… ¿quién lo imaginara?… Después

ya no sentí más tormentos

ni supe lo que era dolor;

supe tan sólo que no sé qué me

faltaba en donde el clavo faltó,

y me parece… me parece que tuve añoranza

de aquella pena… ¡Buen Dios!”


Antonio Machado  desearía volver a tener clavada su inolvidable “aguda espina dorada”:


Mi cantar vuelve a plañir:

«Aguda espina dorada,

quién te pudiera sentir

en el corazón clavada.»


Así lo sienten y expresan los poetas. ¿Y los que no lo son? ¿Sienten, sentimos, ese hierro, ese clavo, esa espina, ese vacío?

Los personajes literarios son más reales, muchas veces, que la realidad misma. Así que nos puede servir, como espejo, el octogenario Benjamín Tobes, de la novela de Óscar Esquivias. que mantiene una relación sentimental con la septuagenaria Clarita.

Foto tomada de "En un acorde azul"

¡Egoísta! En el aspecto físico, hacen lo que pueden: media erección, abrazos, revolcones, besos, lenguas enroscadas y el detallito de las dentaduras postizas en sendos vasos. Ella toca lo que haga falta, él ni hablar;  que los cuerpos de las viejas le dan asco.

¡Desconsiderado! En el aspecto social, ni hablar, que nadie les vea juntos, no hay entradas, se sentiría incómodo si ella va al concierto. Cómo se le ocurre, delante de su hijo, su mujer, su yerno… que además ¡es policía!

Clarita explota: “sólo estás cómodo en mi cama, nunca piensas en mí, no me quieres lo suficiente”.

Ahora viene el chantaje emocional:” Si vas a venir con estas, lo mejor es que no nos veamos más”. Ella cede al chantaje: “Tienes razón. Perdóname. Es que me siento muy sola”.


Benjamín piensa que “esa tipa es capaz de enamorarse de él y eso es lo último que desea”. No la visitará durante un tiempo…Tipa, qué palabra.

Clarita decide irse con su hija a Benidorm, aunque aquello sea un infierno, que de infiernos va el libro. Se lo dice al viejo, pero éste no se entera de que se está despidiendo.

Así que, otro día, cuando se presenta en casa de Clarita, se encuentra con el piso en venta:

“Aquel piso no puede llevar más de dos días vacío y ya parece una cáscara: falta el olor de Clarita, el ruido de sus pájaros, los correteos de Zapatero, sus muñecas, los hámsteres, el conejo Gusgús”. El vendedor “no puede ni imaginarse lo dolorosa que resulta esta visita para Benjamín: de repente siente que con Clarita ha perdido algo muy importante.” (Óscar Esquivias)

El egoísta y desconsiderado Benjamín siente ese hierro, ese clavo, esa espina, ese vacío…Ya no siente el corazón. “Viene la noche”.
 

Un abrazo para los que pasáis por aquí de María Ángeles Merino Moya, la enlazadora de lecturas colectivas.

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, trabaja e ilustra el tema del dolor del amor: de Bécquer a Viene la noche. No os perdáis su documentada entrada. "