- Ya se irá a su casa - pensé, pues en un pueblo, es habitual que los perros anden sueltos y vayan y vengan a su antojo. Pero una vez conseguí seguir andando con Shiro, el perro nos siguió.
El perro es muy mimoso, y no tiene mal aspecto. De estar abandonado, debe llevar muy poco tiempo. Por la tarde hemos salido la Arañita, yo, Shiro, y al que de momento hemos llamado Kuro. Si alguien se pregunta que por qué ese nombre, Shiro es un perro con pelaje clarito, y su nombre significa "blanco" en japonés. Kuro es un perro de pelaje negro, y eso es lo que significa su nombre en japonés. En este pueblo, ya conocemos dos o tres "Yakis", y por lo visto, nosotros no somos de ponerles nombres comunes a los perros.
Hemos conseguido hablar con la Guardia Civil, pero no tenían constancia de ningún perro perdido, ni tenían lector de chips. Así que vamos a tener que acogerle al menos hasta el Lunes, para que en el ayuntamiento le lean el chip, y ver si podemos localizar al dueño. Eso, si lo lleva, porque al tacto, no le hemos notado el chip.
Y mientras, Suri anda medio mosqueada. Ya os contaremos como acaba la historia.
Epílogo
Pues ya tenemos desenlace de la historia. Kuro se llama Hugo. Hoy nos ha llamado la Guardia Civil porque el dueño ha ido por allí a preguntar, y nosotros habíamos dejado nuestros datos de contacto.
Hugo se había escapado ayer sobre las 12 de la mañana de su casa. Yo me le encontré a eso de las 2. El hombre andaba buscándole, y al parecer, ayer por la tarde mientras le dábamos una vuelta por el parque forestal, este hombre nos vio de lejos, pero no se acercó a preguntarnos. Suponía que sería un perro nuestro, y que el suyo estaría suelto por ahí.
Pues nada, que hemos tenido a Kuro/Hugo un día, y ya está en su casa. Además, por lo visto hay una niña de pocos años que también le echaba de menos.
Y fueron felices, y comieron perdices.










