Hoy Shiro nos miraba con cara rara. Tan sólo porque estábamos dando palmas, mientras en la tele ponían la Marcha Radetzky. Tal es la costumbre que tenemos ya desde hace 8 años, que el día de nuestra boda no sonó la marcha nupcial. Sonó la Marcha Radetzky.
Y luego, durante el viaje de novios, llegamos a Viena. Era 2006 y era el 250 aniversario del nacimiento de Mozart. En Karlsplatz, nos abordó un hombre disfrazado de época, ofreciéndonos entradas para un concierto conmemorativo. En el Musikverein. En la Goldener Saal. Así que no hubo más remedio que comprarlas. Eso sí, en el gallinero, que ya costaban sus 50 euros.
Y luego, durante el viaje de novios, llegamos a Viena. Era 2006 y era el 250 aniversario del nacimiento de Mozart. En Karlsplatz, nos abordó un hombre disfrazado de época, ofreciéndonos entradas para un concierto conmemorativo. En el Musikverein. En la Goldener Saal. Así que no hubo más remedio que comprarlas. Eso sí, en el gallinero, que ya costaban sus 50 euros.
Un concierto de Mozart, terminado con unas propinas de Johann Strauss (Vater, ¡sin tilde y sin W, por favor!)
Otro día, pasamos por el museo de la música, donde tenían un "generador de valses". Tú tirabas el dado, y según el resultado, la máquina ponía unos compases u otros. 4 compases en total. Es decir, de 6*6*6*6=1296 combinaciones posibles...
A nosotros nos tocó la única que desafinaba.
(Algún día tendremos que reproducir el diario de aquel viaje por aquí. Si en Francia ya nos pasa de todo... imaginaros lo que es quedarse tirados sin batería en el coche en medio de la República Checa)