lunes, 23 de marzo de 2026

El pruno del puente de Castilla y los abismos de María Zambrano.



Cerca del puente de Castilla, junto al rio, crece un pruno muy hermoso que ahora descubre sus flores blancas y levemente rosadas. Los paseantes se detienen, lo miran y atrapan su imagen, la cámara del móvil hace lo que puede

Desde el pretil del río veo a un hombre y una mujer enredados en sus ramas, juguetean y se hacen fotos con bonito telón de fondo, se entregan completamente a la contemplación, se "abisman" con su belleza  como diría Maria Zambrano y acabo de aprender. Son jóvenes. 

Yo también, a "abismarme" voy.  Busco la entrada más próxima y bajo junto al rio, paso por debajo del puente, ahí está. Quiero verlo más cerca. ¿Abismarme yo también?

 Me "abismo" enredada entre flores, el pruno puede ser un "claro del bosque". Leo en las páginas 77 y 78: 

"El abismarse de la belleza

Tiende la belleza a la esfericidad. La mirada que la recoge quiere abarcarla toda al mismo tiempo, porque es una manifestacion sensible de la unidad...

Y la belleza...se ofrece al aparecer cono unidad sensible. Y la mente de quien la contempla tiende a asimilarse a ella, y el corazón a bebérsela en un solo respiro, como un cáliz anhelado, su encanto.

Porque la belleza, al par que manifiesta la unidad, la unidad que no puede proceder  más que del Uno, se abre...Se abre como una flor que deja ver su cáliz, su centro iluminado, que luego resulta ser el centro que comunica con el abismo. El abismo que se abre en la flor, en esa sola flor  que se alza en el prado, que se alza apenas abierta enteramente. Apenas como distancia que invita a una mirada, a asomarse a ese su cáliz violáceo, blanco a veces. Y quien se asoma al cáliz de esta flor una, la sola flor arriesga a ser raptado...

El solo abismo que en el centro de la belleza, unidad que procede del Uno, se abre, bastaría para abismarse.Y así la esperanza dice: hasta que el abismo del Uno se alce todo..."




Me asomo al abismo del cáliz de una flor una. No espero llegar al alzamiento del "Uno", el 'Uno' que abarcaría todo. Mi esperanza no llega a tanto. Mi fe tampoco, pero me bebo la belleza del árbol " en un solo respiro", más bien en una sola mirada y la guardo en mi retina, hasta otra primavera. 

Paso de nuevo por debajo del puente de Castilla, pintarrajeado, y salgo al paseo de siempre. Dejo atrás el río, con su agua alborotada.



Guardo las palabras de María Zambrano, filósofa, poeta y mística. Mujer sabia y abismada. Sabe que "Sobreviene la angustia cuando se pierde el centro".



Nos abismamos, nos ensimismamos, nos abstraemos, nos sumergimos, nos reconcentramos, nos concentramos, nos embebemos, nos embebecemos.

Ya veis, la floración de un pruno y los abismos de María Zambrano. La belleza redonda de la primavera nos "abisma" y nos hace bien, aunque no demos con "claros del bosque" filosóficos. Ni lleguemos a la divinidad. Calmar la angustia, puede ser. 

 María Ángeles Merino Moya 

Leo, un poco más, de Claros del bosque de María Zambrano, propuesta por el Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda

viernes, 20 de marzo de 2026

Crónica de una reunión lectora, y filosófica, en torno a "Claros del bosque" de María Zambrano.

 


Crónica de la reunión de 24 de febrero de 2026, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, quinta de este curso, 2025-2026, en su formato presencial, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero


El libro comentado fue el ensayo Claros del bosque de la filósofa María Zambrano.El lugar, el habitual: en la facultad de Humanidades y Comunicación de la UBU, aula 1-4 , en el edificio del antiguo Hospital Militar.

Pedro Ojeda comienza con una introducción en la figura de María Zambrano


 
-(P.O.): María Zambrano, filósofa, uno de los grandes filósofos españoles y europeos de todos los tiempos, en el circuito de Ortega y Gasset y la Revista de Occidente. Trabajó con el filósofo Zubiri y se ganaba la vida dando clases en la famosa "Residencia de Señoritas", en la órbita  de la Institución  Libre de Enseñanza. Conoció a los de la Generación del 27 y fue amiga de muchos de ellos, especialmente de Luis Cernuda. 


Tras la guerra civil, quedó desconectada y separada por cuestiones políticas y religiosas, abandonando la Razón Práctica de Ortega, el racionalismo. Ella había empezado, poco antes del exilio a profundizar en la expresión de su propio pensamiento: la Razón Poética. 

Sus textos contienen una carga poética enorme. La única forma de acceder a verdades ocultas es, para Zambrano, la poesía. No era una filósofa al uso. Une la expresión poética con un análisis profundo del pensamiento, en conexión con el cristianismo español, empapada de San Juan de la Cruz. 


También recibió gran influencia de Miguel de Molinos, un escritor español del XVII, poco conocido, partidario del "quietismo", una doctrina nacida a partir de la reforma protestante. Todo está escrito, está decidido, no existe el libre albedrío, no tengo que hacer nada para salvarme, Dios lo ha decidido por mí. La Iglesia Católica estuvo profundizando en el libre albedrío , contra el protestantismo, algo muy debatido en muchos libros, está incluso en el Quijote. Miguel de Molinos aporta una visión muy original que influye en María Zambrano: con la razón pura no podemos entender el mundo. 


De salud frágil, pasó muchas penalidades. En Chile se casó con un diplomatico español, decide volver a España, luego se exiliará en Francia, en México y en Suiza. Se instala en Italia cuando se divorcia, acaba viviendo con su hermana y sus trece gatos, la echan de la casa por falta de higiene, le pidió al marido una pensión, malvivió de ayudas y becas, en la miseria, el marido no la ayudaba. Solo a partir de los sesenta empieza a publicarse su obra y lo pasó menos mal, siguió escribiendo.

-(L.): En otros textos, el tema es el mismo, no cambia.

-(P.O.): Tiene una evolución. Habla de amor, de "confesiones", de "soledades", muy barroco. Escribe el prologo para El Solitario de Concha Méndez, con el concepto de "soledad".  A partir de los años treinta, la razón poética en la filosofía. 
¿Es difícil?


-(L.): Leer y no entender, me pasa como a mis alumnos. 

-(P.O.): Quizá no haya sido un gran acierto. 

-(L.): Es un libro que te lleva.

(L.): No lo he terminado. No he entendido nada.

(L.): Me gustó el capítulo dedicado a Andrés Segovia.

(L.): Me ha resultado muy difícil .


(L.): Me ha gustado el dedicado a las palabras, te vas acostumbrando. He leído un poco más lo relacionado con la música.

(L.): Es difícil, hay que leerlo por segunda vez. He ido apuntando. 

(L.): Y por tercera y por cuarta.



Foto cortesía de Esperanza Martínez. Fragmento. 

(L.): Es un libro bien estructurado, me ha gustado, pero echo de menos de dónde parte y no hay una implicación para desarrollar:

¿Para qué?
¿Qué me ha contado? 
¿Qué me ha llegado? 
Echo de menos la implicación directa. 
Queda en el aire, deslavazado...



-(P.O.): Intuye algo en que no llega a entrar.Te deja a la puerta y no entras.

Las claves: en el ámbito de la Vanguardia lo importante es la metáfora indirecta donde el origen está muy lejos, entre A y E hay mucho camino. 

Un libro bastante denso, escrito al final de su vida, con la fragmentación de Ortega, son fragmentos y no hay ilación. La estructura: el planteamiento teórico y la metodología sin aplicación. Está dicho y borrado el resto, como un testamento en condiciones difíciles y penosas, cuando lo estaba pasando muy mal con su hermana que se moría. 

¿Qué le ha pasado? El existencialismo de Sartre, la angustia vital, quiere dar respuesta a esa angustia. 
Quiere dar sentido a la existencia. ¿Metáforas iniciales? El ser humano angustiado en un bosque hostil, busca los claros, un espacio donde penetra la luz. 



-(L.): Ella se rebela.

-(P.O.): Quietismo, dejarse inundar por la luz, es un tiempo muy breve, en espacio y en tiempo. Un momento en la vida, algo que te ilumina, misticismo, algo que te viene del exterior y tienes que aceptar. 
La mística, la luz, lo que viene de fuera. Dejarse inundar por esa luz del claro del bosque.
¿Hacer algo? No. Lo que tiene que hacer es parar, detenerse, parar la angustia, llegar a ese estado de iluminación.

-(L.): Dura poco.

-(P.O.): Claro, dura poco. Tienes que vivir del recuerdo de esa comunión. Mantener el recuerdo de ese espacio. Después de la quietud, mantener el recuerdo. El poder ser "el ser verdadero", "dulzura" dice. No es un planteamiento ético de filosofía. Vía ascética, distinta de vida mística. A la vuelta de una esquina te lo puedes encontrar, lo que tienes que hacer es dejarse inundar por la luz, Puede haber muchos "claros del bosque". Ella utiliza la filosofía mística. ¿Cómo puedo comunicar este encuentro con Dios, con la divinidad, si no tengo lenguaje? A través de la poesía, es la clave. Los métodos: el despertar, el nacimiento, el dejarse inundar por la sensación de vacío, vaciarse por dentro, cono en las filosofías orientales. Lo va a desarrollar con metáforas del mundo mítico cono la medusa. Para poder llegar a la quietud tenemos que aceptar el claro del bosque, el vacio. Remontarnos a antes de que existiese la palabra, en lo histórico o prehistórico.



(L.): Rarito. 

(L.): Una visión mística.

(P.O.): Como dijo un chico llamado Claudio Rodríguez, que en en 1953 consiguió el premio Adonáis de Poesía: "Siempre la claridad viene del cielo, es un don...". 

(L.): ¿Ángeles?

(P.O.): Pensad cada uno como como conseguir la "quietud".

(L.): Unos proponen el yoga, con el control de la respiración. Otros, la música, seguir mentalmente una música muy conocida. Hay quien pesca, quien está en la iglesia en silencio, cada uno tiene una forma de desconectar. 

Se fue el profe y seguíamos "filosofando". 


Fue una lectura muy distinta, algunos tuvimos que acabarla. Lo de conseguir la "quietud" ya lo vemos más difícil, especialmente las mujeres. 

Como veis, cono con otras lecturas, pasé las notas rápidas de mi cuaderno, para confeccionar la crónica con la mayor fidelidad posible a su espíritu; ya que la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

Gracias al profesor Pedro Ojeda y a todos los compañeros lectores. Y si leen esto, miel sobre hojuelas.

Un abrazo a todos los que paséis por aquí. Y al recuerdo de doña María. 

María Ángeles Merino Moya



viernes, 13 de marzo de 2026

Flores "en el pelo verde de la pubertad del mundo".

 



Ayer salí a sorprenderme del tímido estallido floral de los arbolillos silvestres, junto al rio, y el de los prunos domesticados, en el paseo.  Eché al bolso un libro de poco peso, para abrirlo al azar y encontrar sintonía con lo que veo o siento. Suelo hacerlo así. 

"(...La primavera es una corona de novia, abril y mayo son flores en la cabeza de una adolescente, en el pelo verde de la pubertad del mundo. Pasamos del sol a la sombra, como de la vida a la muerte. Pasamos de la vida a la muerte, de la muerte a la vida, cono del sol a la sombra, y vuelta, y este juego es vivir, y la primavera no nos salva de nada, porque ella misma está amenazada de muerte. )"

(Página 291, Mortal y rosa, Francisco Umbral, Austral)

La primavera no nos salva de nada, nos da una vida fugaz, jugamos a vivir, es el juego que nos podemos permitir. 

El libro de Francisco Umbral pesa mucho, toneladas de dolor.  "Mortal y rosa" era su niño.

El agua, el sol y los árboles en flor. Pasear y leer un poco. No es poco. La fuente sigue su cantinela. 

Cierro el libro y leo lo último de la guerra. ¿Primavera?

Ya veis, una mañana de marzo de 2026.¿Estallido?

María Ángeles Merino

https://aranitacampena.blogspot.com/2025/11/lis-inmensos-telares-de-la-literatura.html