miércoles, 24 de junio de 2026

Con "El último caso de Unamuno" de Luis García Jambrina.


Esta tarde hemos tenido la reunión mensual del Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, a la hora y lugar habituales,  las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación. Ha sido la última de este curso que recordaremos por las buenas lecturas y comentarios, algunas inolvidables. 

Refugiándonos del fuego que caía fuera, disfrutamos de un fluido e interesante diálogo conducido por nuestro profesor Pedro Ojeda Escudero, en torno a la novela histórica. "El último caso de Unamuno" de Luis García Jambrina, escritor, investigador y profesor de Literatura española en las mismas aulas que conocieron a Unamuno. 

Un libro popular, para un público amplio, pero con rigor literario, una novela negra, policíaca que convierte al gran don Miguel en detective y enamorado platónico de una mujer muy distinta a su Concha, muy bien caracterizado, aunque nos suene raro. 

Una novela fácil de leer, entretenida, cómoda, pero con la base de una profunda investigación documental, sobre sus últimos meses de vida (ver las páginas 361-365). Una muerte que nos contaron de otra manera, o no nos la contaron: se murió de pena, ya está. 

Luis García Jambrina sostiene que la muerte de Unamuno no fue natural, pertenece a un movimiento partidario de exhumarlo, a lo que los familiares no se oponen. Nunca se le hizo la autopsia y la causa de muerte firmada por el médico, hemorragia bulbar, no es posible demostrar sin la prueba forense. En la ficción hay una aguja que atraviesa el bulbo raquídeo, un sicario hábil. 

¿Cómo murió don Miguel de Unamuno? Es algo que no nos preguntábamos, murió de causas naturales, era ya mayor, no nos contaron las circunstancias, un "tupido velo" como se dice, no murió fusilado como Lorca, ni exiliado, ni en la cárcel, ni como tantas víctimas de la guerra incivil  

Después supimos lo de aquel acto en la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre del 36, enfrentado al energúmeno Millán Astray, con aquel "venceréis pero no convenceréis". Unamuno ya no sería el mismo. en los tres meses escasos que le quedaban de vida, encerrado en su domicilio, ya no quiso salir, no estaba arrestado.

Mas adelante nos contaron los detalles: la tarde del último día del año, tras una mesa camilla con brasero, recibió la visita del falangista Aragón. El olor de la goma de la zapatilla fue el indicador, Unamuno había muerto. Un derrame cerebral, un ictus, un infarto, algo así pensábamos, una muerte natural, o  disgustos acumulados que también matan. Al parecer, gozaba de buena salud, daba su paseíto, comía frugalmente, ni alcohol ni sustancias extrañas, tenía setenta y tantos años bien llevados. 

Luis García Jambrina, nos ofrece una recreación ficticia con un don Miguel que actúa de detective, en el caso de un catedrático de Derecho "suicidado". Termina siendo su propio "caso", ya se lo temía él. 

 Dos personajes ficticios, Teresa Maragall, una mujer anarquista y enamorada, y Manuel Rivera abogado antiguo amigo y compañero de pesquisas, se proponen averiguar qué ha ocurrido. Todo empieza con el testimonio de la criada, el personaje  secundario tan importante en las obras clásicas. 

Nos paseamos por la Salamanca de aquellos tiempos difíciles, de militares y falangistas, con itinerarios reconocibles. Unamuno, que en un principio apoyó la sublevación franquista, no puede hacer nada por sus amigos asesinados, tiene miedo por su familia, quiere huir. Franco no quiere convertirlo en otro Lorca, de cara al extranjero donde era tan valorado como intelectual. 

Un hombre contradictorio, quijotesco, "contra esto y contra aquello", tesis y antítesis, un hombre libre. 

Una lectura recomendable.

María Ángeles Merino Moya


https://www.elsaltodiario.com/unamuno/exhumacion-unamuno-es-una-posibilidad-89-anos-despues-morir-sospechosamente?&utm_medium=social&utm_campaign=web&utm_source=directo

jueves, 4 de junio de 2026

Ahora, con Sergio del Molino y La hija, en la Feria del Libro de Burgos.




3 de junio de 2026.

Estamos con Sergio del Molino y La hija, en la Feria del Libro de Burgos, presentados por Alberto Marroquín, periodista y entusiasta lector. 

Admiramos la fascinación del autor por el personaje olvidado y fugaz de Rosario Weiss, la "hija" y discípula de Goya, mujer moderna y libre, que no lo tuvo nada fácil, a pesar de contar con tan gran maestro, tan ajena a las expectativas de una joven de su tiempo. Un gran descubrimiento:  Rosario Weiss, muerta a los veintiocho años, en pleno Romanticismo. Fascinación que abarca a Francisco de  Goya y al siglo XIX, un siglo donde el escritor se hubiera quedado a vivir, una pena que no hubiera antibióticos y la gente muriera tan pronto. 

Leo en la contraportada: "Sergio del Molino contempla el autorretrato de Rosario Weiss en el Museo del Prado y, haciendo uso de la máxima libertad que permite la ficción, repara los hilos que la historia se empeñó en romper, al tiempo que reconstruye una época convulsa de la historia política y cultural de España". 

Atención a las dos partes de la obra, novela y ensayo que se dan la mano. El fruto de una profunda, y entusiasta investigación, y de una ficción bien trazada, agradabilísima de leer. A pesar de su peso, no pesa. Y la segunda parte enriquece la primera, esta mañana pasé el ecuador de La hija. No dejéis de admirar, ahora con el móvil es fácil, las pinturas y dibujos de Rosario que han sobrevivido. Comenzad por el óleo "La atención", con su autorretrato; lo tenéis en la portada, es una pena que desapareciera su compañero "El silencio".

Fui a la Plaza Mayor, para la dedicatoria: "Con un fuerte abrazo goyesco". Gracias, Sergio, sigo leyéndote, también tus artículos. Soy maestra jubilada y sesentona, muy peligrosa, ya sabes.



Compré La hija el pasado 23 de abril, Día del Libro, con la rosa. Poco más de un mes y mi vida ha girado. Qué rosa más bonita, decía mamá, cuando ya decía muy poco. Empecé a leer La hija a su lado. 


María Ángeles Merino Moya