Leo: "Pedímosle..." .
Cuando tengo un día malo siempre vuelvo al mismo libro, en papel o en el "electrónico". Voy por la segunda parte, muy lentamente, en el de papel. Ya fue derrotado y todo se desactiva, los duques sin su juguete, no habrá andanzas pastoriles, en la aldea le espera la muerte. Ya sabéis...
Aquí tengo la mitad encerrado y lo llevo a pasear y tomar un café. Ahí voy por la primera parte, con el loco de la sierra que roba la comida a los pastores. Le piden que la pida...
Soy de libros de papel, pero reconozco las ventajas de este cacharrillo: se puede meter en cualquier bolso y te da las letras todo lo grandonas que quieras. ¡Y se puede leer con la luz apagada!
En el espatifilo, la cuna de Moisés, nació una flor, fluorescencia está mejor dicho. "Mira mamá, otra flor más". ¿Pienso y me pongo triste? No, es al revés, me pongo triste y fluye el recuerdo.
"Pedímosle..." Al loco de la maleta abandonada, con camisas finísimas y monedas de oro. Los pastores hablan como gente de estudios: "pedímosle".
Leer, releer, pasear, andar lo andado. Hay días y días, mamá. Otra flor, mamá. Tú siempre con libros, hija.
Ya sabéis.
María Ángeles Merino Moya
https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap23/cap23_04.htm
https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap69/default.htm

