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domingo, 5 de septiembre de 2010

Me lo estaba imaginando , ese Caballero de la Blanca Luna, po podía ser otro que el tontaina del Sansón Carrasco.


Ele Bergón, mi amiga Luz del Olmo, dice:

Hola coleguis

Presiento que me va quedando poco tiempo de estar con vosotros y eso me pone triste porque lo paso dabuti con vuestros comentarios pero " todo lo que empieza acaba" que diría mi padre Sancho. A él también se le está acabando el chollo ése de irse por ahí de aventuras con el Alonso y tendrá que volver al redil.Lo que no me parece justo es que lo haga andando.¡Pobrecillo! Va a llegar con unas ampollas en los pies.... Espero que pueda subir a la furgo.

Me lo estaba imaginando , ese Caballero de la Blanca Luna, po podía ser otro que el tontaina del Sansón Carrasco. De vez en cuando lo veo por el barrio y no me cae nada bien, pero mira por donde, gracias a él los "aventureros" tendrán que volver a casa.

Menos mal que esta vez el malherido sólo ha sido el Alonso. Mi padre se ha librado y aunque piensan en volver a las andadas, me da en la nariz que esta vez no lo van a poder ni intentar.

En fin que ya vienen y que ya vienen y eso por una parte me alegra, pero por otra, me entristece.

En unos dias empezara de nuevo el insti ¿lo acabaré? En fin ya os contare.

Choque de manos


El Sanchico


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Gracias a Ele Bergón sabemos que el Sanchico está preocupado por el final del libro, por el caminar de su padre y por el curso que comienza..."


Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0yrfHoAXa
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jueves, 23 de julio de 2009

"Gasté más de seiscientos huevos, como lo sabe Dios y todo el mundo, y mis gallinas, que no me dejarán mentir"



Problema escolar: el ama de don Quijote dice haber gastado 600 huevos en un mes,en las comidas de nuestro hidalgo. ¿Cuántos huevos ha tomado don Quijote cada día, considerando que un mes tiene 30 días?

El ama manifiesta que antes de seguir este régimen don Alonso estaba amarillo. ¿De qué color estará al cabo del mes de convalecencia? ¿Cuál será la tasa de colesterol en sangre, tras dicha convalecencia?


Comentario al capítulo VII del Quijote, segunda parte.Publicado en http://laacequia.blogspot.com/

El ama tiene el corazón en un puño. ¡Se han encerrado! ¡Ese malandrín de Sancho y su señor se van en busca de “venturas”! La apesadumbrada y sudorosa mujer coge apresuradamente su manto, no hay tiempo que perder, ha de ir a casa de Bartolomé Carrasco. Acaso su hijo, el señor bachiller por Salamanca, ese amigo “fresco “de don Alonso, ese pico de oro, pueda impedirlo. Allá va.


El ocioso bachiller pasea por el patio, está aburridísimo y no desaprovechará la oportunidad de reírse de quien caiga. Hizo bien su señor padre en pagarle esos estudios que tanto fruto han dado. 


El “perpetuo trastulo y regocijador de los patios de las escuelas salmanticenses” es ahora doctor en socarronería. Me da la impresión de que Cervantes conoció, entre sus compañeros de estudios, algún ejemplar de esta misma especie. Bueno, todos hemos conocido alguno…

El ama se deja caer implorante ante sus pies, como una Magdalena, para declarar que su amo se sale. Sansón pone en marcha la burlona artillería, preguntando por dónde se sale y si se le ha roto alguna parte de su cuerpo. La buena mujer no ha estudiado en Salamanca, pero no se deja avasallar por el ocurrente bachiller. Don Quijote “no se sale sino por la puerta de su locura”. 


Hace memoria: volvió apaleado, atravesado en un jumento, enjaulado, encantado, triste, flaco, amarillo... ¡por Dios, otra salida no! A sus gallinas pone por testigos del gasto de seiscientos huevos. ¡Veinte huevos diarios para que volviera a ser el don Alonso de antes! Que tampoco es que tuviera un aspecto muy saludable, muy alegre no era y entrado en carnes, tampoco…Mas no estaba tan flaco ni tan amarillo ni sus ojos semejaban cuevas que llegaran al celebro…

Encantado de que le den huevos a batir, Carrasco sigue con la broma gallinácea. Sus gallinas tan buenas, tan gordas, tan bien criadas…se portarán de acuerdo a su exquisita educación, no la dejarán en mal lugar. Lo de irse por ahí…nada, tranquilaaaa. Si no hay otra cosa ni ha sucedido otro desmán…no tenga pena. Que vaya a su casa, le prepare un almuerzo calentito y de camino se ponga a rezar a Santa Apolonia, abogada del dolor de muelas…las de Sansón. Ahora sí que la pobre mujer no entiende nada, el mal de su señor no está en la dentadura sino en los cascos. Y este zangolotino, tan gorrón , tan hambrón, le dice que se vaya y no le replique que está ante un bachiller por Salamanca, el bachiller más bachiller de todos los bachilleres. Y el que más bachillerea…


Prestemos atención a lo que viene a continuación:”Y con esto se fue el ama, y el bachiller fue luego a buscar al cura, a comunicar con él lo que se dirá a su tiempo “. ¿Qué estarán tramando?


María Ángeles Merino


Continúo mañana

domingo, 5 de julio de 2009

Les he oido comentar que van a viajar a Zaragoza




http://es.wikipedia.org/wiki/Ruta_de_Don_Quijote
http://rlv.zcache.com/mapa_de_de_la_ruta_de_don_quijote_postcard-p239337978999960622qibm_400.jpg

Ele Bergón dijo...
Hola Coleguis.

No se lo digo a nadie, pero yo estoy algo mosca porque a mi padre lo veo ultimamente muy contento. Habla mucho con el tal Sansón Carrasco que sigo sin saber de dónde ha salido. Se lo he preguntado a mi viejo y dice que este hombre es un sabio poeta( un poco coñazo me parecen estos que esiben a veces sin saber que quieren decir, pero bueno) y me ha insistido que no le diga nada a mi madre Teresa y a mi hermana Sanchica, poarque se están preparando grandes acontecimientos.

Yo me callo pero observo que mi padre está majara por partida doble, porque tiene los delirios del Alonso y las historias que se andan contado con ese que dice es poeta. Les he oido comentar que van a viajar a Zaragoza, creo que está algo lejos. No sé ellos verán.

El otro día mi padre después de un vinillo se echó la siesta y le oí hablar entre sueño, decía no sé que de una ínsula- la ha cogido perra con eso- y algo de un burro que aparece y desaparece.

Cuando se despertó le dije:

-Papá es isla, no ínsula

-Sanchico-me contestó medio dormido- Tú sigue callado y la maleta tú no la has visto ¿entendido?

- Por supueso, por supuesto. Yo de tus líos no quiero saber nada.

-Eso está bien y al rato le sentí como roncaba.

!Qué bien lo paso con mis amigos y amigas en la piscina del Richi! !Esto si que es vida! Siempre tenía que ser verano.

Choque de manos
El Sanchico.


Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/

También ha publicado, vía Ele Bergón, unas palabras del Sanchico que emocionan. Además, asegura no saber nada de los escudos...

El Sanchico estará contento con estas palabras.

martes, 30 de junio de 2009

Sansón Carrasco de Cervantes y el Isidoro de Delibes


"El pueblo en la cara"

"Cuando yo salí del pueblo, hace la friolera de cuarenta y ocho años, y me topé con el Aniano, el Cosario, bajo el chopo del Elicio, frente al palomar de la tía Zenona, Cena, ya en el camino del Pozal de la Culebra. Y el Aniano se vino a mí y me dijo: "¿Dónde va el Estudiante?". Y yo le dije: "¡Qué sé yo! Lejos". "¿Por tiempo?" dijo él. Y yo le dije: "Ni lo sé". Y él me dijo con su servicial docilidad: "Voy a la capital. ¿Te se ofrece algo?". Y yo le dije: "Nada, gracias Aniano".

Ya en el año cinco, y al marchar a la ciudad para lo del bachillerato, avergonzaba ser de pueblo y que los profesores me preguntasen (sin indagar antes si yo era de pueblo o de ciudad): "Isidoro ¿de qué pueblo eres tú?" Y también me mortificaba que los externos se dieran de codo y cuchichearan entre sí: "¿Te has fijado qué cara de pueblo tiene el Isidoro?" O, simplemente, que prescindieran de mí cuando echaban a pies para disputar una partida de zancos o de pelota china y dijeran despectivamente "Ése no; ése es de pueblo". Y yo ponía buen cuidado por entonces en evitar decir: "Allá en mi pueblo"... o "El día que regrese a mi pueblo", pero, a pesar de ello, el Topo, el profesor de Aritmética y Geometría, me dijo una tarde en que yo no acertaba a demostrar que los ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos: "Siéntate, llevas el pueblo escrito en la cara". Y, a partir de entonces, el hecho de ser de pueblo se me hacía una desgracia y yo no podía explicar cómo se cazan gorriones con cepos o colorines con liga, que los espárragos, junto al arroyo, brotarán más recio echándoles porquería de caballo, porque mis compañeros me menospreciaban y se reían de mí. Y toda mi ilusión, por aquel tiempo, estribaba en confundirme con los muchachos de ciudad y carecer de un pueblo que parecía que le marcaba a uno, como a las reses, hasta la muerte. Y cada vez que en vacaciones visitaba el pueblo, me ilusionaba que mis viejos amigos, que seguían matando tordas con el tirachinas y cazando ranas en la charca con un alfiler y un trapo rojo, dijeran con desprecio: "Mira el Isi, va cogiendo andares de señoritingo". Así que, en cuanto pude, me largué de allí, a Bilbao, donde decían que embarcaban mozos gratis para el Canal de Panamá y que luego le descontaban a uno el pasaje de la soldada. Pero aquello no me gustó, porque ya por entonces padecía yo del espinazo y me doblaba mal y se me antojaba que no estaba hecho para trabajos tan rudos y, así de que llegué, me puse primero de guardagujas y después de portero en la Escuela Normal y más tarde empecé a trabajar las radios Philips que dejaban una punta de pesos sin ensuciarse uno las manos..."

Miguel Delibes, "Viejas historias de Castilla la Vieja"
(En Obras completas, vol. 2, Barcelona, Destino, 1966, pp. 373-74).
http://www.catedramdelibes.com/archivos/000011.html

Sansón Carrasco y el Isidoro ¿tienen algo en común?

Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/

Abejita plantea una pregunta muy inteligente sobre la similitud de un personaje de Viejas historias de Castilla la Vieja (posiblemente la mejor obra de Delibes) y Sansón Carrasco. Leed y responded.

Un abrazo, Pedro.

jueves, 18 de junio de 2009

Y, dejando a su señor, se fue a buscar al bachiller...



Un bachiller un poco antiguo pero no tanto como el del amigo Sansón...

Comentario al capítulo 2, 2 del Quijote, segunda parte, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "
Afirmación de pareja e inicio de debatenarrativo", correspondiente al 18 de junio de 2009.

Los mimbres de este capítulo son tres, tres que van de dos en dos y por este orden: ama y sobrina, cura y barbero, don Quijote y Sancho. Comienza con el enfrentamiento entre Sancho y las dos mujeres, sigue con el cura y el barbero declarando como perdida la cordura del viejo hidalgo y termina con u jugoso diálogo entre amo y escudero.

Como si estuvieran protegiendo una fortaleza del acoso del mayor enemigo, ama y sobrina defienden la puerta de los envites de Sancho, al mismo tiempo que le arrojan una lluvia de insultos: monstrenco, maldito, golosazo, comilón, saco de maldades, costal de malicias…Cuando las mujeres sueltan, soltamos, la lengua no hay quien las pare, nos pare. Aquí tenemos al culpable, éste es el que llevó a mi señor por esos andurriales. Pero el increpado también tiene suelta la sin hueso: ama de Satanás, el llevado soy yo, que tu amo me sacó de casa con engañifas, prometiéndome una ínsula. ¿La ínsula se come? No, la ínsula se gobierna. No entraréis, iros a labrar vuestros míseros pedacitos de tierra.

El cura y el barbero se divierten oyendo el coloquio .Don Quijote, tan loco y tan sensato al mismo tiempo, teme que el escudero suelte algo inconveniente. Será mejor que entre a mis aposentos, que tengo mucho que hablar con él… Los examinadores se despiden, ya desesperan de la salud del hidalgo y declaran a amo y criado como pareja indisoluble, forjada en el mismo molde. No hay Quijote sin Sancho, no hay Sancho sin Quijote. Ya nos contarán el ama y la sobrina, que estarán con la oreja pegada a la puerta.


Don Quijote se muestra quejoso y aprovecha unas frases hechas para juguetear cómicamente con el lenguaje y tomar, un poco, el pelo a Sancho “: ¿Cómo dices que yo te saqué de tus casillas si yo no me quedé en mis casas? Le echa en cara este balance a su favor: “si a ti te mantearon una vez, a mí me han molido ciento”. Pero don Quijote dijo alguna vez que las desgracias son más anejas a los caballeros andantes que a los escuderos y Sancho se lo recuerda oportunamente. Y esos latinajos de «quando caput dolet” no convencen. Si su amo es la cabeza, él vio a la cabeza sin dolor alguno mientras lo manteaban.

Dejemos ese tema, lo que nuestro hidalgo quiere oír es la verdad sin lisonjas, lo que se comenta, en la aldea, de sus hazañas como caballero andante. Sancho teme la cólera de su amo, ante esa verdad “en cueros”. ¿Cómo le cuento yo ciertas cosillas que dicen por ahí? Bueno, él lo ha querido…ahí va. Para el vulgo, un grandísimo loco. Los hidalgos y los caballeros le reprochan que pretenda ir más allá de su clase social. ¡Con la rígida estructura social hemos topado! Se ha puesto don y pretende ser caballero, con tan poquita tierra que la despacha un buey en dos días. Los caballeros no quieren compararse con estos hidalgos pobretones que disimulan como pueden el mal estado de sus medias y sus zapatos. ¡Eso de las medias remendadas no va con don Quijote! ¡Él tiene a gala no ir nunca remendado! ¡Roto sí, eso no es infamante! Esta mentalidad hidalga era un poco extraña…a mí me lo enseñaron al revés.

Sancho resume así las opiniones de sus vecinos: “ni a vuestra merced ni a mí nos dejan hueso sano”. Siempre hay un pero: «loco, pero gracioso», «valiente, pero desgraciado», «cortés, pero impertinente”. Don Quijote, incurable optimista, recuerda que la calumnia acompañó siempre a la virtud. Y nos da una lista de vilipendiados: Julio César ambicioso y sucio, Alejandro Magno borracho , Hércules lascivo , Galaor rijoso, Amadís llorón…Es un honor que te calumnien…

Y todo esto han sido tortas y pan pintado, ya verá. Sancho le habla de un singular vecino de la aldea, un tal Sansón Carrasco, que viene de estudiar en Salamanca, hecho bachiller, el cual trae noticias de un libro titulado “El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”. ¡Es increíble! En él se cuentan cosas que vivieron amo y escudero , a solas. Para la lógica quijotesca está claro, es un sabio encantador. A Sancho le parece que sabio y encantador debe ser quien dice llamarse nada menos que Cide Hamete …Berenjena o lo que sea.

Don Quijote está deseoso de conocer al bachiller y tener noticias de ese libro cuyo autor, el del nombre moro, tanto sabe de sus aventuras. Sancho va a buscarlo y entre los tres pasarán “un graciosísimo coloquio”. No se imagina el hidalgo manchego la que le ha caído con semejante guasón…

Un abrazo para Pedro y todos los que por aquí pasáis:


María Ángeles Merino