Demasiado árbol para poco claustro. El árbol es un pinsapo. El claustro es de estilo herreriano y es uno de los dos que hay en el Monasterio de San Pedro de Arlanza, el más pequeñito porque era para los legos. Ruinas hermosas que vieron nacer a Castilla. La sombra del Conde Fernán González se paseaba entre las viejas piedras. El pinsapo soñaba con la sierra de Grazalema, despertó y se asomó al valle del Arlanza. Ayer estuve allí. Fin de curso
Google ha hecho un pequeño montaje con las fotos que tomé el 27 de junio de 2013, en las ruinas de San Pedro de Arlanza. Ha quedado muy bien, sólo un detalle: no es de noche...
No, yo no conocía Soria. Y a descubrirla fui el miércoles pasado, con un nombre de poeta, o de dos, o de tres, en mi pensamiento. Es nuestra excursión de fin de curso y a Soria vamos guiados por una soriana. En el autobús, escuchamos y nos atrevemos a entonar "Camino Soria" de Gabinete Caligari.
El autobús nos lleva a la ciudad. Comenzamos nuestro recorrido junto al "olmo seco", muy cerca del cementerio del Espino, donde reposan los restos de Leonor. Leemos el poema "A un olmo seco". Palabras de leve esperanza.
Seguimos las explicaciones de nuestra excepcional guía mientras recorremos la Plaza Mayor, el Collado y la calle Aduana Vieja con sus señoriales palacios renacentistas.
En la Plaza Mayor, me llevo una sorpresa. ¡Una irreconocible Leonor convertida en "pongo" callejero!
En fin, dejamos los comentarios negativos para otro momento y usamos la silla para hacernos fotos. Recordamos que Leonor Izquierdo es una niña de quince años cuando se casa con el poeta y que muere tres años después:
Entramos en el aula Machado. La mesa del profesor con un libro que recoge las firmas de los visitantes, los añosos pupitres de madera con agujero para la tinta, fotografías y documentos administrativos.
Entre estos últimos, se guarda un acta de lo que hoy llamaríamos evaluación, las notas de los alumnos con la firma del profesor.
Siete alumnos de primer curso, Lengua Francesa.
Con la firma del profesor: Antonio Machado.
Siete alumnos de primer curso, la asignatura es Lengua Francesa. Llama la atención el escaso número de alumnos y que todos hayan obtenido la calificación de Aprobado, ni más ni menos. ¿Aprobado general? No pudieron imaginar esos muchachos sorianos su condición de privilegiados discípulos. ¿Aprendieron la lengua de Moliére? ¿Aprendieron a pensar? ¿Conocieron alguno de los poemas de este poco convencional profesor? No nos podemos imaginar el contenido de aquellas clases impartidas en esta aula tan pequeñita. Tal vez se parecía al ficticio Juan de Mairena: