Mostrando entradas con la etiqueta Yolanda Izard. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yolanda Izard. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de mayo de 2023

Busco los hilos en "Solo triste de oboe" de Yolanda Izard. El hilo de la madre en "El barranco", primer relato.


Comentario al libro de relatos Solo triste de oboe de Yolanda Izard,  para la lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda. 

Esta entrada se me quedó en el tintero, quiero decir en el borrador. Fue la lectura de enero. Ahora lo vuelvo a leer y pienso que merece la pena darle al "Publicar". Gracias, Yolanda Izard, por tu libro.

"No fue la intención de su creadora pergeñar esta treintena de relatos sobre un hilo común y, sin embargo, todos ellos laten con la misma intensidad, atisban lugares insospechados del alma humana y sueñan con crear de nuevo el mundo desde la extrañeza y sus abismos." (José Ignacio García)

"Pues lo hermoso no es otra cosa que lo insospechado, lo extraño, lo abismal y lo terrible."  (Rilke) 


He leído Solo triste de oboe de Yolanda Izard. Estoy de acuerdo con el crítico literario José Ignacio García y con Rilke, pero me permito sacar algún hilo más. 

Si buscamos los "hilos" a estos relatos encontramos: sufrimiento, abandono, muerte, vejez, infancia, madre, padre, relaciones familiares conflictivas, fantasmas, muertos, literatura, mundos distópicos con paisajes áridos y prohibiciones...Incide especialmente en el tema de la madre, que puede ser un padre con sentimiento maternal o una no madre al que le toca ejercer de ello. ¿Es madre la escritora? Sí, ya veo en la dedicatoria que tiene tres. 

El hilo de la madre aparece ya en el primer relato: El barranco

Alguien habla en segunda persona: le dijiste, escuchaste, no trataste, subiste. Pensé en el viejecito abandonado en una gasolinera, algo que se contó hace años y no sé si es verdad o leyenda urbana. Aquí ni gasolinera, un paisaje áspero y desértico, una carretera y un barranco. Un familiar desalmado de mirada torva, ahí te quedas viejo y el anciano pierde el equilibrio y va cayendo agarrándose a los hierbajos. Y ya no es el de la gasolinera, ahora es el moribundo en el luminoso túnel que tantos aseguran haber visto cuando estaban casi muertos. Y mucha paz, todos dicen que mucha paz, recuerdo a un médico pijo con ínfulas de escritor que , en su UCI de enfermo de Covid, en vez de túnel atravesó dos hileras de setos bien podados. A lo que íbamos, al barranco. Es una caída lenta, es "la travesía inversa de la vida", a la infancia y a la nada. Va quemando los últimos cartuchos de su vida y compruebas, a buenas horas, la falta de sentido de todo.  

¿Su vida? Hay de todo. Bueno y malo. El hombre va descendiendo, pasa lo bueno y lo malo de su vida. Las bombas de la guerra y la enfermedad de su amada, los paisajes vividos hasta llegar al fondo. Y no se ha muerto todavía, Ahora es "un ser pequeño, candoroso y desvalido". Está en brazos de su madre que carga a la vez con un saco de tomates, son tiempos difíciles. Una caricia en su coronilla de bebé. Y llega "Águeda con su pelo raído por la quimioterapia y le recoge en sus brazos". El amor da la vez al amor. Solo el Amor, con mayúscula".

De ahí al sosiego y a la nada.

María Ángeles Merino

lunes, 6 de febrero de 2023

Crónica de una reunión en torno a "Solo triste de oboe" , treinta y dos relatos de Yolanda Izard. Tristes y hermosos, como la música del oboe.


Crónica de la reunión del 31 de enero de 2023, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue Solo de oboe, treinta y dos cuentos de Yolanda Izard. La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en el pabellón 5 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 


Pedro Ojeda comienza anticipando algunas próximas lecturas, asegurándonos que este curso "vamos a leer cosas raras". En marzo leeremos la obra de teatro El solitario de Concha Méndez, recientemente publicado por Cátedra, y en abril los aforismos de Dios nunca pide disculpas de Álvaro Medina del Toro

A continuación, pasamos a hablar de la autora de Solo triste de oboe, a la que los lectores del Club de Lectura ya conocemos por la novela La hora del sosiego. Yolanda Izard, nacida en 1959, en Béjar, vive en Valladolid. Es profesora universitaria de Filología Hispánica, imparte un taller de escritura y las publicaciones le han llevado a ganar premios. Recibe el premio Cáceres de novela corta en 2003, el Carolina Coronado en el mismo año por La mirada atenta, el Andrés Quintanilla de Poesía en 2013, el de Poesía Miguel Hernández  en 2019  y es finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León en 2020. Con Lumbre y ceniza llega a la madurez en la escritura, fuera del ámbito de las grandes editoriales. 

Yolanda Izard y Pedro Ojeda. 

-Abre el diálogo nuestro profesor, Pedro Ojeda (P.O.). 

-(P.O.) Algunos de los relatos ya fueron publicados. Solo de oboe es heterogéneo, alguno baja con respecto a los demás. 

Cultiva la poética del dolor y de la muerte, una vía mística sin lo espiritual de Dios. Al final, es la paz espiritual, el sosiego, a través del sufrimiento. La vía interior, el yo profundo, el aislamiento interior. Dibuja, pinta, sus dibujos, entre el surrealismo y lo naif, revelan su mundo. Encontramos unos personajes casi niños, seres muy frágiles a los que es fácil hacer daño. 

Es la misma estética de sufrimiento, de dolor, de Zambullidas otro libro suyo. 


Predomina el mundo de los sueños, el lado onírico, los recuerdos de la infancia, el paraíso perdido en un contexto muy duro, un refugio a pesar de todo, al que aspira a volver. 

-(L.) ¿Es autobiográfica?

-(P.O) No, solo algunos elementos, como cuando habla de la casa de su infancia.

-(L.) ¿El del coche? ¿El del Cuatro Latas amarillo?

-(P.O) El del coche, "Habitación propia", es distinto, pertenece a un certamen organizado por marcas de coches. Una escritora con problemas psicológicos que convierte un coche en una habitación propia para escribir, liberarse, separarse de la familia. No es totalmente distópico, algunos sí lo son. 

Es una recopilación de cuentos de estructura muy dolorosa. 

-(L.) Nostalgia, añora el antes, con mucha pena.

-( L.) Baja la moral, no lo he terminado de leer, muy bien, escribe muy bien pero me deja encogida. 

-(P.O) La mayoría, recuerdos recuperados a través del dolor.

-(L.) Pesimismo, con sus referentes filosóficos, con mucha profundidad, es la mística de la vida. Pensamiento profundo con dos niveles, reflexión que va más allá de la tristeza, interesante. Como son cortos, se lee más fácil, bueno a ver qué nos cuenta el siguiente. 

-(P.O) Son situaciones que podemos reconocer. Abandono, ancianidad, hay quien prefiere dejar estos temas. 

-(L.) Si buscamos los "hilos" a estos relatos encontramos: sufrimiento, abandono, muerte, vejez, infancia, madre, padre, relaciones familiares conflictivas, fantasmas, muertos, literatura, mundos distópicos con paisajes áridos y prohibiciones...Incide especialmente en el tema de la madre, que puede ser un padre con sentimiento maternal o una no madre al que le toca ejercer de ello. ¿Es madre la escritora? Sí, ya veo en la dedicatoria que tiene tres. 

-(L.) Formas variopintas con nostalgia, me ha encantado.

-(L.) Todos lo mismo, giran sobre la misma idea. 

-(P.O.) Cuentos distópicos. Nostalgia al revés. El misterio del agua, como en "La charca". 

-(L.) Cita inicial de Rainer María Rilke:

"Pues lo hermoso no es otra cosa que el comienzo de lo terrible en un grado que todavía podemos soportar."

-(P.O.) Es ascetismo a través del dolor, el camino ascético. El sosiego, la paz desde la infancia.

-(L.) Termina con la nada.

-(P.O.) La nada es el todo. 

-(L.) Heterogéneo. Unos más, otros de relleno. Me gustó más la anterior (La hora del sosiego)

-(P.O.) Mejores los de la estética de La hora del sosiego.

-(L.) Algunos son muy impactantes, destaca el de las notas en la nevera.

(P.O.) El último es el más autobiográfico, donde más está ella. 

-(P.O.) El de "El barranco" es terrible. 

-(L.) Es como lo del anciano abandonado en una gasolinera, en este caso es apeado por su yerno en una paisaje inhóspito junto a un barranco. El coche arranca y el viejo a medida que va cayendo vive rápidamente pasajes duros de su vida, lo del "túnel" en el momento de la muerte. Al final, es un niño en brazos de su madre que le acaricia la coronilla. 

-(P.O.) La vida es sufrimiento, abandonas la familia y la infancia, eres expulsado de la casa, todo es sufrimiento, solo los afortunados a través de ese sosiego final pueden volver a su infancia. Lo bueno es la infancia, incluso en infancias duras. 

-(L.) Los libros de autoayuda estarían en contra. 

-(L.) La infancia es un recuerdo positivo. 

-(P.O.) En Naufragios, tenemos el pueblo inundado por el agua de un lago o un pantano, gente que ha perdido su infancia, tema tratado por Unamuno o Llamazares. Van a ver su pueblo, a recuperar su infancia. Un hombre se sumerge con su padre y le oye cantar con sus abuelos que hablan y ríen. Entonces, siente una nostalgia que sabe que no es suya, pero que también le pertenece.

-(L.) Soledad, en la mayoría están solos.

-(P.O.) Personajes solos. Soledad impuesta. Encuentro en soledad. Solos pero buscan el encuentro. 

"Partitura en blanco" el que a mí me ha impactado. Nos ponemos de parte del protagonista, el músico,  lo bello: dice que tiene que proteger al bebé, dejó sola a la mujer, la partitura está en blanco...Lo que no queremos ver es que es un maltratador, nos ha engañado. Nos ocurre como con el Lazarillo, el marqués de Bradomín de Valle Inclán o el escritor con patología de la película El resplandor. La mujer le miraba aterrorizada...

-(L.) El niño le estorba. A mí no me ha engañado.  

-(P.O.) Hay distopías, como en "Notas encontradas en una nevera". Un mundo más parecido al nuestro, todo está controlado. Por medio de las notas en la nevera se recuperan palabras prohibidas que no se pueden pronunciar: golondrinas, abetos, niños, pájaros, perro, canciones...¿Por qué? Al final, nombres de árboles, el último: árbol del amor. 

-(L.) ¿Por qué ahora tantas distopías? 

-(P.O. Porque vivimos e un mundo sin esperanza, en los ochenta había esperanza, las épocas de cambio son de distopías. Un mundo feliz en 1932 o el apocalipsis de ahora, muy condicionado. Tendencia a lo negativo: no tienes derecho, es un lujo ser feliz. Qué triste el relato que da nombre al libro "Solo triste de oboe", el más original. El niño a través del río se cree su tatarabuelo y lo trae a su presente. 

Las distopías funcionan si se parecen a nuestro mundo. Las redes sociales nos están separando, los jóvenes hablan con el teléfono en la mano, no se miran a los ojos. 

- (L.) Yo no lo he entendido. 

-(P.O.) Es una cosa genial. Nos lo cuenta después de que su nieto lo vuelva a ver. El niño es el último ser humano, es un cuento terrible, de una originalidad increíble, rescatado a través del sueño. 

 En "Y si la noche es larga y larga la ceguera", ya no hay comida, hay sufrimiento físico. Encuentra a un hombre que le puede conducir a otro lugar, con comida pero sin sosiego, tiene que elegir. 

-(L.) Me extrañó el final: "Sigamos".

-(P.O.)  Pregunta para cada uno de nosotros: qué eliges, ser feliz o tener mucho. 

-(L.) Feliz es distinto para cada uno de nosotros. 

-(P.O.)  Las distopías han interesado, no las habíamos trabajado. 

En "Cantar" nos da su definición de literatura:

"Yo vi a la Virgen en un salón de caoba y quizá allí registré mi primera experiencia poética: palpar la extrañeza de vivir en un mundo sin tiempo, sin espacio, sin límites. La conciencia arrebatada por el misterio".

Y su definición de perro:

"Un perro es un alma con patas, un alma solo para ti...Sea como seas, te dice, serás amado y conocerás la ternura que habita en los recónditos pliegues de sus entrañas y de tus entrañas."

En "Entre una y otra enormidad del yo", leemos:

"Incluso desde el otro lado de la vida echo de menos respirar"

"Incluso yo, que he sido mujer y mil veces he deseado la muerte, echo de menos respirar,"

"...las cadencias de mis pies buscando el mapa donde se entierran las certezas."

Certezas no hay. 

"Deseé morir. Preparé la soga". 

Tremendo. Un momento brutal. 

-(L.) Unas lágrimas rotas. Terrible. 

-(P.O.) Vamos con uno que termina bien. "Clac, clac, clac". ¿Quién de vosotras se ha puesto alguna vez los zapatos de su madre? (Varios brazos levantados).

-L.) Yo me acuerdo más de cuando mis hijas se ponían los míos. 

-(P.O.) Su madre no ha vuelto a casa. La niña se ha quedado sola. 

-(L.) ¿Por qué hay sangre? 

-(P.O.)La madre se autocastiga, se ha clavado el tacón, se aterroriza y se va por no hacer daño. La niña se construye su mundo, va al colegio, hace su vida, hace la compra con un poco de dinero que le ha dejado. Nadie  le pregunta excepto un abuelo, se encuentran dos soledades. La niña le adopta, tú vas a ser mi abuelo. La autora no se plantea problemas legales, necesita construir, es su cuento. La dureza es inicial, llama la atención la personalidad de la niña, muy lista. Termina bien.

Los cuentos tradicionales, antes de Disney, eran terribles. Los padres abandonaban a sus hijos porque no podían mantenerlos...

-(L.) Como en Pulgarcito y había canibalismo, el ogro y la bruja se comían a los niños...

Seguimos hablando de los cuentos que leíamos de niños. Se nos ha hecho muy corto, aunque llevamos dos horas hablando. Termina la reunión y Pedro nos recuerda la próxima lectura, para febrero: El rigor de los signos. Notas para Pedro Aizpurua. 2019-2020, del músico y escritor Diego Fernández Magdaleno, con quien inauguramos el curso 2015-2016. Sus palabras en El tiempo incinerado la música de su piano, inolvidables.


Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Solo triste de oboe. 2022 Yolanda Izard. Cuentenario narrativa. Castilla ediciones. 

sábado, 6 de noviembre de 2021

Aproveché cosas que escribí con el móvil y el café de la mañana. La hora del sosiego de Yolanda Izard.

 


Comentario final en torno a la novela La hora del sosiego de Yolanda Izard, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda Escudero. 

-¡Hola María Ángeles!

-¡Hola amiga Austri! ¡Cuánto tiempo! ¿Dónde te habías metido? ¿Qué te trae por aquí?

-Me trae la curiosidad por el resumen del libro que leísteis en octubre, en el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU. Ya sé que estás con la crónica de la reunión del martes 26 pero, como no pude asistir y no tuve tiempo de leer El día del sosiego de Yolanda Izard, quiero que me lo resumas. 

- ¿Resumen dices? Aquí tienes la novela pero no me pidas que te lo resuma, sería un pálido reflejo. Y quiero que lo leas, te va a gustar. Por cierto que, en mis entradas, resumen resumen no hago nunca, vivo una lectura...y va saliendo todo. Comencé con el Quijote.

-Pero antes...

-Sí, me salían unas entradas larguísimas, con enlaces, citas, muchas fotos...

-Nos contabas con pelos y señales lo que leías. Ahora...

-Ahora: la pandemia, la edad, la vagancia, el móvil versus el ordenador, el Facebook versus el Blogger, más ganas de leer que de contarlo, de todo un poco. ¡Más las obligaciones domésticas y familiares! 

-Sin embargo, a primera hora de la mañana, antes o después del café, contestas en un pis pas a las entradas de los jueves de Pedro Ojeda,  tecleas en el móvil y te sale un pequeño comentario sobre el libro. ¡Más atinado que cuando te enrollas como las persianas! 

-No sé como sabes tanto...

.Voy a ver, casi siempre los firma tu Sor Austringiliana. Aquí el 15 de octubre, a las 8:49, Pedro Ojeda escribe "La soledad buscada en La hora del sosiego de Yolanda Izard" y tú respondes: 

Transitar la soledad de una manera tan dolorosa solo puede llevar a la locura y a la muerte. Los antiguos eremitas tenían a su Dios y sus creencias. A Berta la protagonista, al final no le queda nada, ni siquiera la ternura de la perrita María; solo su yo desnudo, esperar y "para descansar morir". Demasiado duro, si no lo salvara el goce de las palabras y las imágenes, la poesía nos mantiene con el libro abierto. Una novela realista con la historia de Berta sería insoportable. Transitar realmente una soledad como la de Berta sería tamaña locura. La locura de Berta nos asoma a nuestros abismos.

-El 22 de octubre, a las 9:53, Pedro Ojeda escribe "La naturaleza en La hora del sosiego de Yolanda Izard" y escribo: 

La naturaleza puede ser tan bella como aterradora, tengo ante mis ojos las imágenes del volcán de La Palma...Así es en la isla de La hora del sosiego. Todos vivimos en nuestra isla, nacemos y morimos solos, en nuestro yo, isla infranqueable donde no cabe nadie. Y la vida es una lucha por no quedar a la intemperie. Berta emprende el camino contrario, tiene que pagar un precio muy alto. Al final, "para descansar morir". No sé yo...Con los años, nos vamos enfrentando más a nosotros mismos, nos quitamos capas, nos pedimos sinceridad, analizamos nuestra vida con otra lupa. Un poco de lo de Berta, pero sin isla peligrosa.

...

-El 29 de octubre, a las 9:25, Pedro Ojeda escribe "Estrategias narrativas en La hora del sosiego de Yolanda Izard" y tú dices. 

Seguimos a Berta en su diario de emociones, la acompañamos a pesar de la extrañeza que nos produce la dolorosa y solitaria búsqueda del sosiego. La protagonista teje su relato y sus relatos, la poesía nos lleva y la estrategia narrativa acierta, ya lo creo. El final nos deja en un punto ciego o no tan ciego.
...


-Gracias, amiga Austri. Creo que estas palabras te motivarán lo suficiente. ¡A leer La hora del sosiego!  Y prepara también Amores de Perlimplín con Belisa en su jardín de Federico García Lorca. Que la paciencia gobierne nuestros actos y no hay prisa...Que no la perdamos ni las ganas de leer. 

-Burla burlando, has confeccionado una entrada nueva aprovechando cosas que escribiste con el móvil y el café de la mañana. 

-Y me han servido de comentario final. 

Un abrazo para todos los que entráis aquí de:

María Ángeles Merino

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Reunión de lectores en torno a La hora del sosiego de Yolanda Izard (Club de Lectura La Acequia y Alumni UBU, 2021-2022).

 



Crónica de la primera reunión del curso 2021-2022, en el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por el profesor Pedro Ojeda Escudero. Tuvo lugar el martes día 26 de octubre de 2021, de 16:30 a 17:50 horas, en el aula 5.4 de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad de Burgos (primer pabellón a la izquierda del antiguo Hospital Militar). El libro comentado fue la novela La hora del sosiego de Yolanda Izard Anaya.

¡Cuánto tiempo sin reuniones lectoras! ¡Qué bonito el jardín de Humanidades! Debido a las normas sanitarias, no pudimos utilizar, por su tamaño, la sala habitual y nos reunimos en un aula. Hubo muchos abrazos y saludos, por fin, desde aquel lejano 2 de marzo de 2020. Como escribe nuestro profesor: solo el poder vernos después de tantos meses es ya una celebración. Aquí estoy con mi cuaderno de notas, para cazar las palabras al vuelo. A ver si soy capaz. 


Pedro Ojeda Escudero nos da la bienvenida. Expresa su deseo de que las últimas lecturas del curso coincidan con el levantamiento de las medidas sanitarias que nos han protegido. Si es así, podríamos realizar un viaje a final de curso a la zona minera de León, tras la lectura de Hijos del carbón de Noemí Sabugal Nos recuerda que quedan todavía dos huecos para propuestas de lecturas, un autor vivo y otro fallecido, y en español. ¡Y una sorpresa! Cada uno de nosotros recibe un ejemplar de Mil amaneceres de José Luis Alonso de Santos, premio de la Crítica de Castilla y León 2020. Lo podremos leer como un monólogo narrativo, será nuestra lectura del mes de diciembre. 

Yolanda Izard en la pantalla y Pedro Ojeda. 

Yolanda Izard ha grabado un vídeo dirigido a nosotros, como lectores de su libro. Se siente agradecida y feliz por nuestros comentarios personales y creativos. Nos habla de la lectura en general, como ayuda para entendernos, saber qué somos, por qué estamos aquí, no conformarnos con la vida, abrir nuestros sueños, conocernos mejor.  Porque en La hora del sosiego, Berta, dilucida su conciencia. Al intentar entenderla, en soledad absoluta, ahondamos en las características de la conciencia, aunque no vivamos en una isla. Berta traspone la frontera de la conciencia, aprovecha la locura en su beneficio. El lenguaje es la herramienta, una depuración lírica por amor a la palabra, por respeto a los lectores, para ofrecerles lo mejor dentro de las limitaciones. A los lectores, les da las gracias por sus comentarios y aunque no se hayan acercado a ellos, gracias también. 

Tras el vídeo, Pedro Ojeda (P. O.) comienza el diálogo con los lectores (L.):

-(P. O.) Yolanda Izard, nacida en 1959, en Béjar, vive en Valladolid. Es profesora universitaria de Filología Hispánica, imparte un taller de escritura y las publicaciones le han llevado a ganar premios. Recibe el premio Cáceres de novela corta en 2003, el Carolina Coronado en el mismo año paisajes por La mirada atenta, el Andrés Quintanilla de Poesía en 2013, el de Poesía Miguel Hernández  en 2019  y es finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León en 2020. Con Lumbre y ceniza llega a la madurez en la escritura, fuera del ámbito de las grandes editoriales. En un profundo dolor, tras la muerte de su padre, la purificación. Estética del dolor, del sufrimiento, de la  reconciliación con uno mismo. 

"Atrapada por los recuerdos de una infancia atormentada y una vida solitaria que ha dejado de tener sentido, Berta, una editora de mediana edad, decide adquirir una isla en el Pacífico, para aislarse por un tiempo del mundo. Sin embargo, el barco que debía recogerla jamás regresará en su busca y se ve obligada a sobrevivir sola en un medio cada vez más hostil y a reconstruirse mediante una escritura..."

(P. O.) ¿Os ha gustado el libro?

La opinión general es que sí. Hay quien disiente: muy triste, me ha gustado pero en el fondo no sé si me ha gustado esa tristeza. 

-(P. O.) Es una poética del sufrimiento: ascética, mística, despojamiento

-(L.) ¿Budismo? 

-(P. O.) No y por qué no cristianismo, ascetismo. En el budismo no hay dolor. 

-(L.)¿Se suicida o no? Es lo de menos si se suicida o no. Buscarse a través de uno mismo, demasiado kafkiano para mi gusto.

-(L.)Magnífica, muy buena, muy bonita, independientemente de si se muere o no se muere. 

-(L.) Las figuras literarias, las metáforas, la forma de escribir lo que más me ha gustado. 

-(L.) Va decayendo, está enferma, no tiene fuerzas, es muy duro. 

-No me gusta porque la novela quiero que tenga un final, me ha gustado el libro pero el final no. 

-(L.) Es un acierto, más como lo cuenta que lo que cuenta. Es poesía, como leer poesía, sus vivencias, sus recuerdos. La naturaleza hostil, la relación con la perrita, la ternura, me han conmovido. 

-(L.) Al final, lo que comenta con su madre, la misma obra. 

-(L.) La belleza de las descripciones, acepta la soledad, dice que si llega el barco se esconde. Las descripciones son bellísimas. 

-(L.) Cuando sueña con el fusilamiento del nazi, la madre que busca al hijo, las naranjas, precioso.

-(L.) La imaginación, no sabes si es real o no.

-(L.) Me ha encantado la forma en que está escrita, lo que te lleva a lo que está haciendo, te permite seguirla. 


-(L.) Soledad buscada, un alivio a todo lo que había pasado, niños que dicen que querían morirse como solución.

-(L.) Momentos fantásticos. De repente el silencio, la madre le dice tu hermano no tose, se lo encontró muerto, como una premonición de algo que ya dice en la primera página.

-(L.) En la primera página ya dice lo que fue su vida.

-(L.) Me ha gustado mucho, como nos lleva a su muerte, acabar con sus fantasmas, como ha desarrollado a sus fantasmas, sin nombrar a su hermano. 

-(L.) Se reconcilia con sus fantasmas, relaciona el hundimiento de su casa y el de lo que tiene allí.

-(L.) Lo del final no es que se suicide, busca morir, el final es lo que ha conseguido, una muerte cómoda, lo contrario de un suicidio. 

-(L.) No he leído el libro (¡!) ¿Nos pones tarea?

-(P. O.) Que salgas con ganas de comprarlo.

-(L.) ¿Tiene la escritora pensamientos contradictorios?

-(L.) El sufrimiento de los místicos

-(L.) Busca la profundidad de la soledad. No desearla sino sufrirla. ¿Se puede dar felicidad?

-(L.) Revaloriza el goce de los sentidos. Quiere vivir. El peso le arrastra al dolor.

-(P. O.) Se libera. Consigue la paz interior consigo misma, felicidad, liberación, despojamiento. La felicidad es esta, la paz consigo mismo. Depende de lo que se entienda como felicidad. Huida, liberación. Huye para liberarse, termina su vida en paz. Quiere y tiene que mirar sus limitaciones, autoculpa. De forma que desaparezca la frustración , que las aceptes. Si las aceptas se produce la ataraxia, la aceptación. 

-(L.) Entro en el monólogo de una náufraga de la vida, en fusión con una naturaleza tan bella como aterradora, en soledad con su tremendo equipaje interior. No sé si busca sosiego.¿El silencio? ¿Reconstruirse? ¿Encontrar la clave de sí misma? ¿Ser una con la isla? ¿Enfrentarse cara a cara con la muerte? ¿Echarle un pulso? ¿Un extraño suicidio? ¿Para descansar morir como Machado? ¿Qué recuerdos tormentosos le han llevado a aislarse en una isla del Pacífico? A la compañía de sus muertos reales suma la de sus muertos inventados. Berta fabula, padece fiebre y alucinaciones, ni siquiera el tópico del libro que te llevarías a una isla desierta, solo cuadernos y la memoria. Goza con las palabras, es tejedora de relatos. Se asoma a sus abismos, los lectores a los suyos. Cada vez más despojada de lo material, solo acompañada de la perrita María. La prosa no puede tener más poesía (Esta lectora lee, así cualquiera). 


-(P. O.) ¿Por qué los fantasmas? ¿Por qué un relato de un alemán y un americano, en el Pacífico, en la Segunda Guerra Mundial, con dos tumbas y una fecha?  Ella lo que se propone es buscar tres vidas truncadas de forma dramática, en una situación convulsa. Dos tumbas y otro cuerpo, el del que ha enterrado a los dos. Las fechas se corresponden con la Segunda Guerra Mundial.Todo es imaginación, reconstruye la vida de los tres cuerpos. Con dos nombres y una fecha construye el relato y pone parte de sus fantasmas. Para estar ocupada teje relatos, no tiene libros. La escritora sigue la teórica narrativa y busca que los lectores tengan una diversidad, que no caigan en la monotonía. 

-(L.) No sé si la Botánica es correcta, para una isla del Pacífico. 

-(P. O.) Sí es correcta.

-(L.) ¿Es una locura desde el principio?

-(P. O.) Creo que no.

-(L.) Lo que no termino de entender es que cuenta con dinero para comprar la isla. Una vida de éxito, por qué en ese punto, con la vida resuelta ¿Por qué me voy ahora?

-(P. O.) Si viniera ahora un barco querría irse. ¿Qué has hecho con tu vida ? Es la pregunta clave. Tiene éxito, es el núcleo de partida. Hubo un fracaso económico, cuando la madre fallece todavía queda hipoteca. Tiene cincuenta años.

-(L.) La peor edad

-(P. O.)¿Esta soy yo? Aparecen los fantasmas, tengo todo, he vencido en lo que había fracasado ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Huye de sí misma

-(L.) Empieza corriendo, corre para encontrarse con ellos pero para alejarse de ellos, huye de sí misma.

-(P. O.) Pérdida del Paraíso. Recuperar el paraíso perdido de la infancia de donde fue expulsada. Cuando es rica vuelve a la casa de los olmos, la hereda y la recupera, ya no era la misma. Ya la infancia se ha ido. Su infancia feliz fue destruida por la huida del padre. Tiene una larga vida activa y de éxito.

Pensaba llamarla Sola, pero la editorial se dio cuenta de que iba a salir otra novela con el mismo título, una traducción. Legal es, sí se puede. El acierto de poner los versos de William Shakespeare. Encontrar el sosiego, la felicidad y el sosiego, llegar al pacto con sus fantasmas, tras sufrir un despojamiento brutal. ¿Seríamos capaces? El mundo actual lo pone muy difícil. Hay quien se va a un pueblo. 

-(L.) O a un bosque como Beatriz Montañez. Es un caso distinto...

-(P. O.) Un náufrago está feliz porque ha sobrevivido, sigue viviendo. ¿Qué hace un náufrago? Cambia la isla,civiliza la isla. Berta no, al principio hace un poco de huerta y deja que la naturaleza lo invada.

-(L.)  Cuando se le acaba todo es náufraga, cuando no está provista. El vacío material es evidente. 

-(P. O.) Vacío interior no, tiene que recurrir a la imaginación. La relación con la perrita María... 

-(L.) Es la ternura.

-(P. O.) A lo que no puede renunciar, la ternura. Lo que no ha tenido en la infancia.

-(L.) Bonita relación con la perrita.

-(P. O.) ¿Cómo está escrito? Desde los colores. Muy plástico, libro de medida exacta, intensidad lírica, es prosa poética.

(L.) Empieza corriendo y busca el sosiego.

(L.) Balance positivo.

-(P. O.)  Intenso, emocionante.

(L.) Se lee muy bien.

-(P. O.) Yolanda Izard ha conseguido la madurez en sus tres últimos libros: Zambullidas, Lumbre y ceniza y La hora del sosiego. 

Os recuerdo que hay dos huecos, dos libros, pido sugerencias. 

Para noviembre, tenéis una obra de teatro breve, de gran profundidad: Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín de Federico García Lorca. Os recomiendo la edición crítica de Cátedra.

Quiero terminar la reunión con la memoria y el homenaje a un lector que acaba de fallecer: Antonio López. Buena persona, siempre estaba ahí, ayudando a todos, A él y a su mujer, también miembro del club, les debemos una cariñosa acogida cuando fuimos a conocer algunos de los paisajes manchegos por los que trascurre el Quijote. En su casa celebramos una inolvidable comida de hermandad gracias a su generosidad.

Un abrazo a la familia, en especial a su mujer y a su hija María López, profesora de Danza que nos guió en los ballets de don Quijote y  El sombrero de tres picos

Pedro Ojeda, Paloma Fernández Villa y Antonio López recientemente fallecido. 

Cuidaos para que podamos terminar el curso sin mascarilla, 

-Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible. 

Mis apuntes han cumplido su misión
Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino Moya

miércoles, 6 de octubre de 2021

Leemos La hora del sosiego de Yolanda Izard



La entrada del blog de Pedro Ojeda del 30 de septiembre de 2021 anuncia el comienzo del curso del Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU y manifiesta su deseo de recuperar la normalidad, después de dos años muy afectados por la pandemia debida a la Covid 19. 



Volvemos, es una alegría volver, al virtual y al presencial, aunque nunca nos hayamos ido, aunque nunca me haya ido. Me pongo manos a la obra. Voy al primero de la lista. 

Encargo y recojo en la librería La hora del sosiego de Yolanda Izard. Leo un poco en el paseo, asomo tímidamente al desasosiego de la protagonista, parece una buena lectura. Adelante con los faroles. 

Al sol de principios de otoño, con el libro y un extraño lapicero que me dieron ahí cerquita, en el Palacio de la Isla, adornado con una pluma que no, no se la he arrancado a ningún pájaro exótico de la isla protagonista. Estoy en el Paseo de la Isla, leo una novela que transcurre en una isla, vivo como ser humano en la isla del propio yo, infranqueable. La portada lo resume así:

"Atrapada por los recuerdos de una infancia atormentada y una vida solitaria que ha dejado de tener sentido, Berta, una editora de mediana edad, decide adquirir una isla en el Pacífico, para aislarse por un tiempo del mundo. Sin embargo, el barco que debía recogerla jamás regresará en su busca y se ve obligada a sobrevivir sola en un medio cada vez más hostil y a reconstruirse mediante una escritura..."


Enseguida, inevitablemente, me viene  a la cabeza Robinson Crusoe con todos los robinsones que le siguieron; pero Berta no se siente superior, no aspira a dominar ni a construir, solo desea dejar la isla como la encontró, con un respeto reverencial por la Naturaleza. Y es mujer. 


También pienso en casos mediáticos actuales, como el de la periodista Beatriz Montañez que encontró su camino en una casa de pastores abandonada, junto a un bosque, vegana y autosuficiente, a 25 kilómetros del ser humano más próximo, con la soledad como "mejor amiga que ha tenido nunca". Tampoco nos sirve, cada cinco o seis meses puede escaparse a Madrid para ver a sus amigos y, cómo no, ha recogido sus experiencias en un libro, presentado "a lo grande". 


La lucha por la supervivencia de Berta es mucho más dura y no admite tregua. Entro en el monólogo de una náufraga de la vida, no de un barco, en fusión con una naturaleza tan bella como aterradora, en soledad con su tremendo equipaje interior. No sé si busca sosiego, al menos en el sentido que solemos dar a esa palabra: quietud, tranquilidad, serenidad. Todavía no sé cuál es su día del sosiego, no he acabado la lectura. ¿El silencio? ¿Reconstruirse? ¿Encontrar la clave de sí misma? ¿Ser una con la isla? ¿Enfrentarse cara a cara con la muerte? ¿Echarle un pulso? ¿Un extraño suicidio? ¿Para descansar morir como Machado?

¿Qué recuerdos tormentosos le han llevado a aislarse en una isla del Pacífico? La infancia nómada tras la ruina familiar, las peculiares personalidades del padre egoísta, la madre imaginativa e inmadura, el hermano suicida y el esposo...A la compañía de sus muertos reales une la de sus muertos inventados, hay tres tumbas en la isla...Berta fabula, padece fiebre y alucinaciones, ni siquiera usa del tópico del libro que te llevarías a una isla desierta, no hay libros,  lo cual es raro, solo cuadernos para escribir y el ejercicio de la memoria. Ha sido editora y ha leído mucho y bueno,  goza con las palabras, es tejedora de relatos. 

Se asoma a sus abismos, tal vez los lectores encuentren algún fragmento de espejo para los suyos. Es una mujer fuerte, hambrienta y en los huesos, cada vez más despojada de lo material, solo acompañada de la perrita María, su "Viernes". La prosa no puede tener más poesía. Aconsejo el sosiego de leerla. Felicidades a Yolanda Izard. Podéis verla y escucharla aquí y aquí, presentada por Pedro Ojeda. 

¡Feliz curso 2021-2022 en el Club de Lectura de la Acequia y Alumni UBU!

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino