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domingo, 1 de mayo de 2016

Tiempo ha que deseaba enfrentarme en fiera y desigual batalla, al grito de "Non fuyades cobardes y viles criaturas".

Maria Ángeles en fiera y desigual batalla. 
Foto de Yolanda Delgado.

Esta misma mañana me he enfrentado, como un nuevo don Quijote, a los molinos de viento en Campo de Criptana (Ciudad Real). Aquí me tenéis Quijote en ristre. Tiempo ha que deseaba enfrentarme en fiera y desigual batalla, al grito de "Non fuyades cobardes y viles criaturas".


Un deseo cumplido gracias al Club de Lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda. Ya sabéis el presencial de la AAAAUBU y el virtual en las entradas blogueras. Durante los días 30 de abril y 1 de mayo, hemos realizado un interesante y divertido viaje de dos días a tierras de La Mancha (Alcázar de San Juan y Campo de Criptana). Pedro Ojeda lo contará con mejores palabras que las mías. Mi agradecimiento a los que lo han hecho posible.






De cómo Cervantes, de un plumazo, pasa de escribir una obra maestra a la mejor novela de todos los tiempos (1.8).

El Capítulo VIII de la Primera Parte es prodigioso. En todos los sentidos. Podría decirse que es el núcleo que impulsa la novela hacia adelante. Cervantes consigue, en estos párrafos asombrosos -que algunos dejarán de valorar por tan conocidos-, dar un salto de calidad que parecía difícil tras la altura alcanzada: ya no estamos sólo ante una parodia sino ante una novela divertida, actual y con una ampliación de la lección de cómo escribir un relato moderno. Seguir leyendo.



También me gusta recordar mi participación en la lectura de aquel famoso capítulo. Convertí al molino en un personaje secundario al que llamé Molen. ¡Y me hablaba!

Comienzo el capítulo 8, leo: “En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento”. Ya he llegado a lo más conocido del Quijote, el comentario no ofrece dificultades. Aquí tengo al caballero y el escudero: don Quijote y Sancho Panza. La ventura va guiando sus cosas mejor de lo que acertaran a desear, allí se descubren unos desaforados gigantes con quienes piensa hacer batalla y quitarles la vi… ¿qué es esto?¿Se cuela el viento dentro de mi casa? Porque las ventanas están cerradas, vuelan los papeles que tenía sobre la mesa, se agitan los visillos, cae una silla… 


Vuelvo al viaje, felizmente acabado esta tarde. Visitamos los molinos de viento de Campo de Criptana con un guía excepcional. ¡El Quijote es universal de verdad! ¡Sí, habéis visto bien!


Un abrazo de María Ángeles Merino 

Con la colaboración de mis fotógrafas favoritas: Esmeralda, María Jesús y Yolanda.