90 años sin Federico García Lorca.
No soy de coger la aguja, fue para el centenario en 1998, una representación escolar que no se hizo, ahí quedó la intención. Calqué y bordé, toscanente, esos dibujos tan lorquianos y la firma. Eran unos cojines.
Asesinos. Mataron a un ruiseñor. Federico vive, en su recuerdo y en su obra, ahí permanece.
Seguimos leyendo. Mirad lo que tengo aquí reseñado. Lecturas.
María Ángeles Merino Moya

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